Durante el concierto en el Madison Square Garden, The Main Event
"Para ser sincero, no me gusta hacer televisión cada semana. Requiere demasiada energía -tensión, prisas y ensayos- para el resultado que se obtiene. He visto a la televisión consumir el talento de mucha gente. Sé lo que te hace por dentro" (Frank Sinatra)
El 27 de mayo de 1950, Bob Hope presentó a Sinatra que cantó impecablemente la canción Come rain or come shine y así dio comienzo una carrera televisiva de 45 años. Curiosa, sin embargo, parece la opinión que Frank expresa sobre el mundo de la televisión en el texto que encabeza esta entrada. Afortunadamente, la televisión no pudo con su talento.Sin embargo el cantante no dejó de utilizar la televisión como medio publicitario. Para su flamante regreso, Ol' blue eyes is back, Sinatra preparó un especial junto a Gene Kelly y un concierto que sería emitido por televisión, celebrado el 13 de octubre de 1974, en el Madison Square Garden de Nueva York y subtitulado The Main Event (El gran acontecimiento). Como hemos visto, a Sinatra no le gustaban los especiale spara la televisión y para este Main Event estuvo especialmente nervioso. Encontró en Barbara su mejor tranquilizante. Para el concierto el escenario se montó como un cuadrilátero de boxeo y Howard Cossell (comentarista deportivo) fue el presentador. La retransmisión fue de ámbito mundial y le siguió un álbum homónimo que saldría a la venta en noviembre de ese 1974 El concierto es uno de los más legendarios y recordados del cantante. He encontrado un video en Youtube que recoge sus mejores momentos y que agradezco a su autor:
También quería dejar aquí, la colaboración que hizo Gene Kelly para el especial Ol' blue eyes is back de 1973 Comienza presentado Sinatra, recordando las películas en las que actuaron juntos y aparece Gene Kelly. Cantan juntos y al final, Frank canta Nice'n'easy mientras Gene baila:
Portada de "Letal como un solo de Charlie Parker" donde aparece John Wayne, Frank Sinatra y el protagonista, Eddie Bennett
Frank Sinatra tiene el mundo atado a su dedo también en la nueva novela de Javier Márquez Sánchez titulada Letal como un solo de Charlie Parker y editada por Editorial Salto De Página. Así, al menos, lo indica el título de uno de sus títulos y la trama de esta historia que, de alguna manera, está salpicada por la presencia del cantante. Desde el comienzo, la referencia a Sinatra es un constante. Como una ironía, la novela comienza el mismo día que la muerte del cantante, el 16 de mayo de 1998, en un cementerio donde el protagonista, Eddie Bennett (sin duda, otra ironía el apellido Bennett) asiste al entierro de una antigua vieja gloria de Hollywood, para después realizar un trabajito en un bar, ajustando las cuentas a un tipo. A través de un acertado flashback, el lector es trasladado a Las Vegas de 1955, donde un Eddie Bennett algo más joven y apodado el figura (debido a sus relaciones del pasado con la Mafia) se desenvuelve como un pez en el agua. Trabaja como "solucionador de problemas" en la empresa de seguridad privada que su antiguo Capitán de guerra, Larry Marvin, ha construido para los grandes estudios de Hollywood. Se hospeda en una suite de lujo en el Hotel Flamingo y su popularidad es tan alta que suele codearse con Dean Martin o Frank Sinatra para probar los mejores cócteles de Las Vegas, en el caso de Eddie, el Southern Comfort. Todo cambiará para Bennett el día en que una desconocida actriz de Las Vegas aparece muerta en un lago. La difunta actriz tenía un discreto papel en El conquistador de Mongolia, película rodada en el desierto de Mesa, St. George, protagonizada por John Wayne y producida por Howard Hughes. El encargo de Marvin es que Bennett viaje hasta el rodaje de St. George y firme los documentos forenses que confirman el suicidio de la actriz. Pero Bennet y su espíritu detectivesco no se conforma con esa excesiva urgencia por archivar el caso y lo que parece una muerte sin importancia de una actriz aspirante, poco a poco, va convirtiéndose en una entramada conspiración donde está implicada la Mafia (en concreto, el mal olor llega hasta uno de los grandes capos, Sam Giancana), la CIA y el Ejército de los Estados Unidos. Bennett viajará desde las luces y los casinos de Las Vegas hasta el árido desierto de St. George donde tratará de manera muy próxima a John Wayne. Se codeará con los peores matones de la Cosa Nostra y lo más selecto de Hollywood. Entre detalladas recetas de cócteles, canciones de Sinatra, chistes de Dean Martin y las caderas de Janet Baker (una joven periodista), Eddie Bennett intentará llegar hasta lo más profundo del asunto, aunque esto le lleve a limpiar la peor carroña que haya conocido, aunque en ello se juegue la vida y cave su propia tumba ante el aliento del temido Sam Giancana.
John Wayne, Dean Martin y Frank Sinatra aparecen aquí junto a Bob Hope y Reagan.
Y como he dicho anteriormente, Frank Sinatra aparece como un personaje más en esta novela, así como Dean Martin o John Wayne. La fascinación que el autor, Javier Márquez Sánchez, profesa por la música y el estilo de Sinatra o Martin y el concienzudo estudio de sus vidas (como nos demostró con el estupendo Rat Pack: viviendo a su manera) se traslada al papel para construir con ellos dos personajes tan creíbles que nos invita a pensar que, realmente, conoció y compartió barra de bar con los dos cantantes. Frank y Dean no son sólo dos personajes más en esta novela, son realmente ellos. El comportamiento de Sinatra es el que hubiera tenido de haber estado implicado en una historia así. La actitud de Dean en la barra del bar es la que realmente tenía, tristemente contento, ante una copa de J&B o un dry martini, riendo con sus amigos o en soledad. Y aunque estoy incidiendo en los dos cantantes, el tratamiento que recibe John Wayne es igualmente auténtico.
Dino, Frank, los años cincuenta
En concreto, Frank Sinatra, aparece en tres ocasiones y sólo en una de ellas está presente e interactúa con Eddie Bennett. En la primera aprición, una corista nos cuenta cómo el cantante se echa a llorar en sus brazos cada noche por no soportar la ausencia de Ava Gardner. En la segunda aparición, al imagen del hombre derrotado se sustituye por la del triunfador, precisamente como le ocurrió realmente en vida. Frank Sinatra canta en el salón Copa del Sands, I've got the world on a string, My funny Valentine y Three coins in the fountain. Después del concierto, se sienta con Eddie Bennett y le agradece su papel en el asunto de unas fotografías comprometedoras que hizo desaparecer. En realidad, Bennett realizó el encargo de las fotografías como un trabajo más, sin saber que el mismísimo Frank Sinatra estaba delante de esa cámara indiscreta. Y la tercera y última aparición, la reservo porque afecta al desenlace de la hsitoria.
Frank Sinatra, Las Vegas. Delante del hotel Sands.
En resúmen, Letal como un solo de Charlie Parker, es una novela negra más que admirable, una historia perfectamente ambientada en los incomparables años cincuenta de Las Vegas, la Mafia, los cócteles, la delincuencia y el swing. En definitiva, una oferta qeu no podrás rechazar. Les dejo ahora con dos de los temas que pertencen a la banda sonora de esta novela y con una cita del autor: "Cuando Frank cantó I've got the world on a string, todos los hombres en el salón Copa del hotel Sands nos sentimos triunfadores, pero él fue el único ganador cuando cantó My funny Valentine"
A Mario, que prefiere la época que Frank Sinatra pasó en Columbia.
Precisamente a esa época pertenece este Boluva Show de 1951. Aunque la mayoría de adictos a la música de Sinatra prefieran la época de la década de los sesenta con Reprise o bien la época anterior en Capitol Records, no es de extrañar que haya quien prefiera los finales de la década de los cuarenta y los comienzos de los cincuenta, que Frank Sinatra grabó con Columbia. Precisamente, en la anterior entrada alabábamos la pureza en el canto que Frank Sinatra exhibía en el tema That old black magic. Precisamente en Columbia, la pureza de Frank Sinatra en algunas baladas como Why try to change me now, Body and soul o I'm a fool to want you no se llegaron a superar en posteriores grabaciones del cantante. Pero también con Columbia, Sinatra conoció su momento más bajo. El desenlace trágico de su relación con Ava Gardner, los intentos de suicidio o la adicción a las patillas terminaron por minar su capacidad vocal que llegó a perder por completo. Afortunadamente, esa época pasó pronto y casi inmediatamente llegó el éxito en De aquí a la eternidad, la vuelta a la popularidad y la era Capitol. En esta ocasión veremos completamente un capítulo de The Frank Sinatra Boluva Show en 1951, espacio patrocinado por la marca de relojes Boluva que sería el predecesor del definitivo Frank Sintra Show que, en la segunda mitad de la década de los cincuenta, llevó a Sinatra a los más altos índices de audiencia. Aquel Frank Sinatra Show contaría con mejores invitados (Dean Martin, Bob Hope, Bing Crosby, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong o Peggy Lee) que este Boluva show donde algunos invitados ni siquiera aparecen con Sinatra en pantalla y donde, hoy en día, algunos de sus números quedan algo desfasados, algo que no ocurriría con los shows que Sinatera grabó posteriormente.En este show tenemos la oportunidad de ver a Frank Sinatra cantando standards como My blue heaven, My romance (junto a Jane Hutton) o Hello young lovers.
En lo que a canciones se refería, lo primero que Frank miraba era la letra. Siempre quería saber lo que decía la canción para ver si le gustaba o no. Siempre hacía el mismo comentario: "De la música que se encargue otro. La letra es asunto mío" (Alan Livingstone) Y en estas palabras de Livingstone se podría resumir a la perfección el secreto de Sinatra, la razón por la que saber llegar, contando una canción antes de cantarla. La cuenta para sí mismo, antes de grabarla, la interioriza y después la canta y la graba en el estudio, transmitiéndola al público. El 29 de enero de 1945, un Frank Sinatra de veintinueve años grabó en los estudios Columbia, junto a la orquesta de Axel Stordahl, una primera selección de temas entre los que se encontraba My melancholy baby, Where or when, If I loved you y All the things you are. En aquel año grabaría más de cuarenta canciones. Un año más tarde, el 3 y el 24 de febrero y el 10 de marzo de 1946, Sinatra y Stordahl volvieron a la carga con All through the day, Begin the beguine, They say it's wonderful, Home on the range, How deep is the ocean y That old black magic. Doce sesiones de grabación en 1945 y dieciséis en 1946 darían como fruto diecinueve canciones que se recopilarían y se venderían en una serie de álbumes que alcanzaron un gran éxito como es el caso de The Voice, primer álbum de 78rpm Con The Voice se considera a Frank Sinatra el primer intérprete en grabar un álbum conceptual, donde las canciones se relacionaran entre sí; esto fue algo que repetiría continuamente en la década siguiente, con Capitol y durante toda su vida. Para The Voice, Sinatra planeó canción a canción el disco y este planteamiento tuvo gran acogida por sus fans. Su energía, su "swing", su manera de cantar cada tema, sacando el mayor partido a su amplitud vocal, le convirtieron en el cantante más reconocido por el público. De esta época podemos destacar el tema That old black magic, esa vieja magia negra que, según decían los críticos, parecía tener en su voz para, de esta manera, hechizar a un público, sobretodo femenino, cada vez más entregado. Aquí podemos ver una versión en directo de aquella época con That old black magic
En efecto. El tiempo es inútil, ineficaz, cuando Sinatra canta y consigue detener el despiadado avance del reloj. De esta manera os invito a mi nuevo blog, El tiempo detenido, que toma el relevo deEl sueño eterno. Y para celebrarlo, dejo aquí un capítulo completo del célebre Frank Sinatra Show con una Ella Fitzgerald espectacular, como invitada de lujo.Quedna todos invitados a detener el tiempo.
En septiembre de 1976, Frank Sinatra reunió a Dean Martin y Jerry Lewis durante el telemaratón del Día del Trabajo de Lewis contra la distrofia muscular. Martin y Lewis llevaban veinte años distanciados.
Frank Sinatra y Dean Martin estuvieron siempre muy unidos, profesional y personalmente, pasando la vida lo mejor posible, entre juerga y juerga. A pesar de ello, no eran iguales. Sinatra prefería el Jack Daniel's y Martin, no se sabe si por hacer honor a su apellido, el Dry Martini. Dino era mucho más tranquilo, mientras que Sinatra solo concebía las madrugadas si estaban dedicadas a la juerga. Se podría decir que Sinatra desequilibró la vida de Martin... hasta cierto punto. En cualquier caso, hicieron un equipo estupendo. En 1958 se produjo uno de los momentos más felices de Sinatra, al hacer lo que más le gustaba, mezclar trabajo con amistad. Frank dirigió la orquesta y arregló las partituras para el LP Sleep warm que Dean Martin grabaría en los estudios Capitol, uno de sus mejores discos. El resultado final fue un arreglo musical y una orquesta donde se percibía a la perfección el "Sonido Sinatra". Uno de los mejores temas incluidos en ese LP, Wrap your troubles in dreams, es interpretado aquí por Dean Martin, precisamente, en el show de Frank Sinatra. Atención al acompañamiento musical, puro Sinatra:
Frank Sinatra y Dean Martin en 1958, para grabarel LP Sleep warm de Martin
En la década de los sesenta, el show de Dean Martin despegó en los índices de audiencia. Un grupo musical de chicas, apodadas las Dingalings, acompañó a Martin y a Sinatra para darles un toque sesentero que, no sé muy bien si llegó a dar resultado:
En 1965, Frank Sinatra fue el invitado especial, de nuevo, en el show de Dean Martin. Frank Sinatra interpreta aquí September of my years. Después se une a Dean Martin para hacer The oldest established para terminar un genial Witchcraft junto a la cantante Diahann Carroll:
Como si de una nebulosa se tratara, nadie puede precisar el primer encuentro entre Marilyn Monroe y Frank Sinatra pero, la más aceptada, es una cena en el famoso restaurante hollywoodense Romanoff's, en el año 1954. Aunque once años les separaban, dos de las mayores celebridades del siglo XX parecían destinadas a cruzar sus caminos. En algún momento, los dos fueron almas extraviadas, los dos, almas gemelas que se comprendieron, se aceptaron y sin más alarde, se amaron porque necesitaban consolarse o se consolaron porque necesitaban amarse. Aunque Marilyn siempre había sido admiradora incondicional de Frank Sinatra y de su música y solía acudir a sus conciertos, no fue hasta octubre de 1954, cuando la actriz rompió su matrimonio con el jugador Joe DiMaggio, que se acercó más amistosamente al cantante, quien también atravesaba su particular crisis con Ava Gardner. Se entendieron porque se necesitaban mutuamente. Ambos estaban destrozados por sus respectivas pérdidas y durante un tiempo, no hubo ningún contacto sexual, solo compañía, soledad compartida, juergas y comprensión.
Según palabras del actor y miembro de Rat Pack Joey Bishop, durante un concierto que Sinatra ofreció a finales de la década de los cincuenta, mientras él estaba realizando el monólogo de apertura, apareció entre el público Marilyn Monroe y todo el público, por supuesto, dejó de atender a Bishop. No quedaba un sitio libre en todo el local, así que le sacaron una silla y la instalaron en primera fila. Entonces Joey Bishop la miró fijamente a los ojos y exclamó: "Creí haberte dicho que me esperases en la furgoneta" Ella comenzó a reír como sólo Marilyn sabía hacerlo y gritó "¡que entre ya Franky"! Por aquel entonces ella y Sinatra iban juntos a todas partes pero raramente se dejaban fotografiar. A los amigos de Sinatra les parecía muy extraño que entre una de las mujeres más deseadas y el mejor cantante del momento no existiese más que una limpia amistad pero, en ese momento, ni Marilyn ni Frank necesitaban nada más. En cualquier caso, todo cambió durante una temporada larga (más de un mes) que la actriz pasó en casa de Sinatra. Durante la madrugada, Frank se despertó y fue a la cocina donde encontró a Marilyn compeltamente desnuda (como solía ir siempre por la casa) frente a la nevera, mordisqueándose el dedo meñique e intentando decidirse entre un zumo de naranja o un pomelo. "¡Oh, Frankie! No sabía que te levantaras tan temprano", exclamó Marilyn. Ese fue el final de cualquier amor platónico que hubiera entre ellos ya que, ese mismo instante, hicieron el amor contra la puerta de la nevera. Ese fue el principio de una larga relación íntima, llena de idas y venidas, de altibajos, de luces y sombras, pero que perduró hasta la muerte de Marilyn Monroe, en 1962.
Frank y Marilyn fotografiados en 1961
Frank y Marilyn se amaron de la misma manera. El cantante, según sus propias palabras, pensaba que era una mujer inteligente, ingeniosa, sexy y excitante. Marilyn creyó realmente que su destino era el matrimonio con Sinatra pero, quizá, esa fatídica noche de 1962 lo evitó para siempre. Y la única razón por la que Frank Sinatra no se tomó más en serio su relación con Marilyn fue porque, según él, todavía se sentía destrozado por culpa de Ava, era demasiado pronto y además, se había jurado no compartir su vida nunca más con otra actriz. Pero, en definitiva, ahí estuvo después Mia Farrow. Lo que a Sinatra realmente le fascinaba o le atraía de la actriz era su fragilidad, al igual que había sentido por Kim Novak o Judy Garland pero multiplicado por mil. Frank veía reflejadas sus debilidades, como en un espejo, cuando miraba a Marilyn.
Pero a pesar de que actriz y cantante acabaran teniendo una relación sólida, la actitud de Frank Sinatra, antes de intimar con Marilyn, fue desconcertante y una vez más, desafortunada. El cantante había fraguado amistad también con Joe DiMaggio, cuando este era el marido de Mariyln Monroe, según las malas lenguas, para acercarse más a la actriz. Una vez separados, DiMaggio se enteró que Sinatra alojaba en su casa a Marilyn, montó en cólera y retiró el saludo al cantante. Pero una noche del 5 de noviembre de 1954, antes de retirsarse el saludo mútuamente, DiMaggio telefoneó a Sinatra ya que, según sus informaciones, estaba pasando unos días en Hollywood. El jugador de béisbol necesitaba que Frank le acompañara al hotel donde estaba alojada, en West Hollywood, Marilyn Monroe. La intención de DiMaggio era sorprender a Marilyn teniendo relaciones sexuales con una amiga y así, reunir pruebas en contra para el proceso de divorcio. El problema fue que Frank Sinatra y Joe DiMaggio irrumpieron en la habitación equivocada, cámara fotográfica en mano y fueron demandados por una mujer de treinta y siete años que estuvo a punto de sufrir un infarto. La demanda fue de 200.000 dólares pero DiMaggio y Sinatra le pagaron, fuera de los tribunales, 7.500 y la mujer aceptó. Realmente Marilyn Monroe se hospedaba en ese mismo hotel, pero en el piso de arriba y estaba, efectivamente manteniendo relaciones sexuales, pero no con una amiga (aunque sí que lo hizo en repetidas ocasiones) sino con el pianista Hal Schaefer. Al final el asunto se solucionó casi sin repercusión mediática, aunque la revista sensacionalista Confidential sacó partido de la información tres años más tarde. Marilyn recordaría más tarde el incidente como "una mala pasada para Frank Sinatra, que se dejó llevar por DiMaggio".
Año 1962. Frank fue probablermente el último hombre al que Marilyn amó
Fue a finales de la década de los cincuenta, y a principios de los sesenta cuando Marilyn y Frank mantuvieron una relación más estable, basada en compasión mutua e intereses comunes. Incluso durante el matrimonio de Marilyn con Arthur Miller (que duró de 1956 a 1960), siguieron viéndose a escondidas. Los dos se hallaban en un mismo nivel de comprensión y podían pasar horas y horas hablando sobre literatura, arte o política. También en el terreno sexual, fue una pareja innovadora. En una ocasión, Frank, Marilyn y una mujer de color se encerraron en la habitación de un hotel para tener un encuentro sexual en grupo. Pero el trio no funcionó ya que, según Jimmy Withing (amigo de la pareja) la mujer de color y Marilyn empezaron a montárselo entre ellas y Frank se puso furioso. Otras veces, en mitad de una fiesta, solían desaparecer por alguna discreta puerta trasera para acceder a la azotea del hotel y hacer el amor a la intemperie, algo a lo que acabaron aficionándose. A principios de 1962 Marilyn contaba con treinta y cinco años y Frank Sinatra, cuarenta y seis. En febrero de dicho año, Marilyn que ya había terminado su relación con John Fitzgerald Kennedy, empezó un pequeño idilio con su hermano Robert, algo que nunca se llegó a demostrar y de lo que Frank nunca se enteró, ya que la actriz fue siempre muy reservada en sus relaciones con los Kennedy, a pesar de que todo había llegado gracias al cantante. En cualquier caso, Frank y Marilyn comenzaron a hacer vida social, iban juntos a todas partes, se hospedaban en la misma habitación, prácticamente eran inseparables. Sin embargo, pocas veces admitían que les fotografiaran juntos. En más de una ocasión, Frank acabó enfrentándose con los fotógrafos e incluso llegaban órdenes del propio Sands de Las Vegas (donde se organizaban la mayoría de las fiestas), de que se permitía fotografiar cualquier persona o habitáculo del hotel excepto al señor Sinatra junto a la señorita Monroe. Marilyn solía acabar todas las fiestas tambaleándose, borracha. Frank Sinatra en este aspecto, como ya hiciera con Judy Garland, le mostraba su desaprobación diciéndole que le molestaba profundamente su adicción al alcohol, a las pastillas y su fuerte naturaleza autodestructiva, algo que el propio cantante ya había experimentado en sus propias carnes.
Frank Sinatra y Marilyn Monroe en el yate del cantante
En verano de 1962 Frank Sinatra inició su gira mundial benéfica All of God's children que terminó visiblemente afectado y tras romper su fugaz relación con Juliet Prowse retomó su relación con Marilyn Monroe cuya vida se hallaba sumida en el más absoluto caos y su carrera cinematográfica entraba una crisis definitiva. Tanto es así que Frank Sinatra consideró seriamente la idea de contraer matrimonio con la actriz. Además, ofreció un millón de dólares por los derechos de la película Nacida ayer (Born yesterday), para protagonizarla él mismo junto a Marilyn en el papel de Judy Holliday. Finalmente nunca se llevó a cabo el proyecto. Por aquella época la pareja pasó unos días en el yate del cantante, junto a otros amigos del Rat Pack entre los que se encontraba Dean Martin. El estado de Marilyn durante esos días en el mar era lamentable (como se puede advertir en las fotografías), pues no dejaba de beber en ningún momento. De hecho, Sinatra tuvo que pedirle que abandonara el yate y alojarla en un hotel del primer puerto donde atracaron.
Dean Martin, Frank Sinatra y Marilyn Monroe
Tras el incidente del yate, Marilyn Monroe acudió a pasar un fin de semana en la casa que Frank Sinatra tenía en Palm Springs. Ese mismo fin de semana, el cantante fue invitado a un almuerzo en la Casa Blanca, invitación que rechazó ya que Marilyn había salido de compras y había desaparecido. Frank estaba preocupado, no sólo por la seguridad de la actriz, sino por quién sería su compañía. En esta época, según el representante Milt Ebbins, Sinatra estaba realmente enamorado de Marilyn y le pidió matrimonio, abiertamente. Al parecer, en ese momento, Marilyn rechazó a Sinatra. Del 27 al 29 de julio, una semana antes de la muerte de Marilyn, la actriz se alojaba en el Cal-Neva Lodge, complejo residencial del que Sinatra era propietario, en el chalet número 25 Dos semanas antes, se rumoreaba que Marilyn había abortado pero, cuando Frank le preguntó por el tema, la actriz lo negó todo. Se supo que, durante su estancia en Cal-Neva, Marilyn alternó con su exmarido Joe DiMaggio (que se alojaba en otro hotel para esconderse de Sinatra) y con el gángster Sam Giancana. Apenas probó bocado, bebió todo lo que pudo y sufrió una intoxicación, una madrugada, en la que Sinatra montó en cólera. Según fuentes del servicio del Cal-Neva que realizaban servicio esa misma noche, Frank Sinatra llamó a los camareros del bar, desde la habitación de Marilyn y gritó "¡rápido, necesitamos café para el chalet número 25!" La escena que se vivió en la habitación de Marilyn debió ser algo semejante a la escena de El apartamento, cuando Jack Lemmon hace caminar a Shirley MacLaine, después de haber ingerido un bote de pastillas, solo que en esta ocasión, los protagonistas fueron Peter Lawford, Frank Sinatra y Marilyn Monroe, y no se trataba de ninguna película. El médico del Cal-Neva trató la indisposición de la señorita Monroe sin más informes médicos que una simple complicación estomacal. Esta fue la última vez que Sinatra vio a Marilyn Monroe. Al parecer, la noche de la intoxicación en el Cal-Neva, Frank Sinatra se quedó en la habitación de Marilyn. Al día siguiente, intentó animarla a empezar de nuevo, a sacar el máximo jugo a la vida. Pero Marilyn abandonó el Cal-Neva y Frank nunca más la vio. Pero el cantante relataría esa última conversación con Marilyn Monroe a Jilly Rizzo y Taraborrelli la plasmó en su libro Sinatra: A su manera:
-¿Para qué molestarme? No voy a estar aquí mucho tiempo, Frankie
- ¿De qué estás hablando? -preguntó Sinatra-
-Me iré muy pronto. Pero no te preocupes, Frankie. Vendré a verte, en tus sueños.