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sábado, 20 de enero de 2018

Pinceladas de Audrey, por Frank Sinatra.

Frank y Audrey. Buena pareja, nunca realizada
Supongo que todos hemos habitado la madrugada, al menos una vez, cuando es un globo naranja que va hinchándose de hastío, ante la barra de un bar atestada de algazara humana descontrolada y carente de sentido, ante un semi-vacío vaso de vacío engrudo repleto de instantes mezclados con bourbon, un toque de naranja y una sacudida maestra de algún experto Joe, barman hasta el amanecer, hasta la muerte, hasta la inoportuna hora de cierre. Y entonces alguien habla de una vaguedad, de una ciudad inventada de nombre enfangado; inhóspito poblacho al que, sin embargo, ha contado y cantado la voz siempre reconfortante de Sinatra. Entonces pedimos un taxi a "Watertown", una canción de "September of my years" o, simplemente, pedimos poder hablar tranquilamente de Frank Sinatra hasta el amanecer, sin ruido de fondo. Quizá escuchar una canción. Parece pedir demasiado. Pero, de repente, ocurre el milagro. El a veces sorprendente y siempre solícito Joe, que ni siquiera se llama Joe, ha seleccionado en el reproductor musical "Lady day" y todo cobra sentido. Puede ser en el Boada's de Barcelona, a la una y media de la madrugada o quizá en el Chicote de los cincuenta (No, no en la birria de parque de atracciones en el que se ha convertido ahora, ese lugar de moda para los fáciles esnobs de la fácil burguesía del bobalicón siglo XXI) o puede ser Helsinki, La Habana, por supuesto Nueva York, Roma, Tombuctú, Tianjin o Brisbane pero, indefectiblemente, cuando surge Sinatra, la mediocridad abandona el lugar, arrastrándose, por la puerta de atrás. De nuevo su voz, como por arte de magia negra (that old black magic), por unos instantes, permite que huyamos de nuestras desordenadas vidas hacia ese lugar reconocido y confortable.

Mismo efecto, aunque de otra manera, conseguían en pantalla actores como Cary Grant, David Niven, Humphrey Bogart, Henry Fonda. Actrices como Grace Kelly, Gene Tierney, Barbara Stanwyck, Lauren Bacall, Ava... Pero de manera inusual, lo conseguía siempre Audrey Hepburn. Incluso como pordiosera, al comienzo de My fair lady, consigue llenar la pantalla de belleza y luz, a través de la mugre aportada por el equipo de caracterización. Me ocurre muy a menudo y no tiene una sencilla explicación. Cuando escucho "Moon river" en voz de Sinatra, no imagino a Audrey Hepburn en "Breakfast at Tiffany's". Escucho una tonada triste que cuenta historias de vidas naufragadas, de amigos imaginarios, literarios, de ficción; escucho soledad. En cambio, si Sinatra interpreta "The way you look tonight", se me aparece irremediablemente Audrey Hepburn; se me aparece ella, en todas sus películas pero, sobretodo, en "Roman Holiday".
Romanoff, Audrey Hepburn, Frank Sinatra y Mel Ferrer
Dean Martin abraza a Audrey Hepburn. Shirey McLaine hace lo mismo con Sinatra.  
Existe un libro de esos en que las fotografías parecen más importantes que las palabras y se titula "Cómo ser adorable, según Audrey Hepburn". A pesar de estar lleno de citas de Audrey y de personas que la han conocido dando su opinión, el librito en cuenstión está firmado por Melissa Hellstern. Desde luego, el contenido fotográfico es maravilloso. Sobretodo, sus fotografías en blanco y negro. Pero es en este libro que podemos encontrar la definición que hizo Sinatra sobre Audrey: "Es la clase de mujer que sabes que a tu madre le encantaría, la clase de mujer con la que construyen musicales de éxito."

Audrey Hepburn, en su vida privada, solía preguntar por las tardes: "¿Te escandalizaría que me sirviese un poco de whisky? Es muy temprano, lo sé, pero en alguna parte del mundo deben de ser las seis en punto". ¿Cómo va a caer mal alguien así?. Audrey, aunque no muy asidua, mantenía una relación de amistad con Frank Sinatra y por extensión, con todos los componentes del Rat Pack, especialmente, con Dean Martin. Una de las aficiones del Rat Pack era poner motes a las celebridades. Para ellos, Audrey, era "La Princesa". Con esta última curiosidad me despido hoy. Antes hemos hablado de la canción "Lady day", del más que interesante álbum "Watertown". En realidad es una canción dedicada a Billie Holiday pero hoy la publico para recordar a Audrey Hepburn. Escuchemos esta melodía y dejemos nuestras vidas programadas, aunque sea por un instante, huyendo de la mediocridad, a través de la voz de Sinatra, a través del swing que bailan los blancos zapatos de Fred Astaire, a través de la rutilante estela que ha dejado al pasar Audrey Hepburn. Ha pasado un ángel.



NOTA: "Lady day" es una canción compuesta por Bob Gaudio e inspirada en Billie Holiday que, precisamente, era dueña de este apodo. La canción fue grabada en dos ocasiones por Frank Sinatra. La grabó para el álbum "Sinatra & Company" y la volvió a registrar, en una versión acortada para el álbum "Watertown" como epílogo a este disco-historia conceptual. Sinatra no debió estar conforme con esta segunda versión pues en el LP original no aparece Sin embargo, se recupera para la versión en CD.

viernes, 15 de enero de 2016

Our town, el musical dirigido por Delbert Mann

Paul Newam y Frank Sinatra (1955)
En 1955 Delbert Mann dirigió un episodio de la serie televisiva "Producers' Showcase" que supuso una adaptación musical de la obra teatral Our town, escrita por Thornton Wilder en 1938 La obra describía la vida corriente de los vecinos de un pequeño pueblo ficticio llamado Grover's Corners entre 1901 y 1913 La obra alcanzó su mayor éxito en Broadway y ganó el Premio Pulitzer. 


Los tres protagonistas de la adaptación televisiva: Paul Newman, Eva Marie Saint y Frank Sinatra, ensayando.


En la adaptación que Delbert Mann lleva a cabo en 1955 (junto a David Shaw) la obra se musicaliza contando con los compositores Sammy Cahn y Jimmy Van Heusen. Sus protagonistas son Paul Newman, Eva Marie Saint y Frank Sinatra en su primer papel dramático para televisión y el único hasta que en 1977 protagonizó el episodio policíaco Contract on Cherry street (William A. Goldwyn) para NBC. En Our town Frank Sinatra realiza el papel conductor del episodio, el narrador, la voz en off y en ocasiones, la voz de la conciencia de los protagonistas. Esta película para televisión es muy desconocida y solo fue reproducida en una ocasión, el 19 de septiembre de 1955 Como curiosidad, es necesario resaltar la primera participación de Nelson Riddle como director de orquesta y arreglista en una producción televisiva. Frank Sinatra, además del tema que da el título a la película, curiosamente interpreta la canción Love and marriage. Es una curiosidad poder ver completa esta extraña producción televisiva tan desconocida.

Frank SInatra lleva un parr de batidos para los chicos
Eva Marie Saint y Frank Sinatra durante un número musical de la película
Disfrutemos de esta rareza:




miércoles, 25 de febrero de 2015

Celebrando el centenario: Proyección de "El hombre del brazo de oro" con Ateneo Jaqués

Frank Sinatra con las baquetas del batería Frankie Machine, personaje que interpreta en El hombre del brazo de oro. Una fotografía muy rara y curiosa ya que es en color y la película en blanco y negro.
En colaboración con este blog y con el espacio en Facebook Centenario de Frank Sinatra ((1915-2015)) la asociación cultural Ateneo Jaqués ha programado la proyección de El hombre del brazo de oro, como tercera sesión de su Cine Club, en conmemoración del centenario del nacimiento del cantante. La cita será en Jaca (Huesca), este viernes 27 de febrero, a las 19 horas, en la Sala de Cine de la Biblioteca Municipal de Jaca (C/ Levante, 4) Tras la proyección se celebrará un coloquio con Fernando García de Leániz.

Como ya comentamos alguna vez por este blog, la sobresaliente actuación de Frank Sinatra en la piel del heroinómano Frankie Machine representa le mejor de su carrera y si en la ceremonia de los Oscar de 1955, no se alzó con la estatuilla como mejor actor protagonista del año, fue sencillamente porque aquella edición tuvo el más duro competidor en Ernest Borgnine por su también espectacular interpretación en Marty. Pero el director austriaco Otto Preminger contó con la mejor cara del Sinatra-actor para su película, si bien, en la escena más complicada (aquella en la que Frankie Machine pasa por un grave periodo de abstinencia), no confiaba completamente en que Frank fuera capaz de efectuarla con toda la credibilidad que demandaba la película. Sin embargo, el cantante/actor, pidió que dejaran las cámaras funcionando mientras él improvisaba completamente la escena. Así quedó plasmada la desesperación de Frankie Machine para la cinta definitiva de El hombre del brazo de oro. Como Preminger recordaría más adelante, es muy difícil realizar esa escena tan solo en una toma y más aún, cuando se trata de pura improvisación. Podemos ver esta escena en el siguiente trailer:

Para terminar y abrir boca, veremos algunas fotografías del rodaje de The man with the golden arm y les esperamos a todos para este viernes disfrutar del mejor cine con el Cine Club del Ateneo Jaqués.

Otto Preminger (izquierda, junto a la cámara) y Sinatra entre rejas.

Otto Preminger "explica" la interpretación de una escena a Frank Sinatra, ante Kim Novak.
Frank y Otto, algo más relajados.

viernes, 5 de diciembre de 2014

From here to eternity: Angelo Maggio, el personaje de Frank Sinatra


Frank Sinatra había nacido para interpretar el papel de Maggio, en la obra De aquí a la eternidad. Demasiado mito rodea a la cuestión principal: cómo el cantante consiguió aquel papel. Supuso la puerta de salida y el regreso a la cumbre para su carrera que, en el comienzo de la década de los cincuenta, había sucumbido tanto musical como cinematográficamente, igual que su popularidad. Sobre todo esto hablo en el siguiente texto con el que participo en el "Especial bélico" del magazine La Caja de Pandora:
 

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD: EL REGRESO A LA CUMBRE DE FRANK SINATRA


Cuando uno recuerda De aquí a la eternidad no aparece en la mente la idea de una película bélica. Al menos, no en los que se refiere al campo de batalla. La batalla que se libra en esta película es otra. Entre nuestros recuerdos destacará, inminentemente, uno de los besos más apasionados y uno de los momentos eróticos más recordados del cine, protagonizado por Deborah Kerr y Burt Lancaster que, azotados por la fuerza de las olas y de la pasión, envueltos en la sal del mar y la arena que lucha por ocultarlos de los ojos vigilantes de ese mundo que investiga las relaciones clandestinas, intentan adueñarse de todo el amor que les es posible en un arrebato desesperado por poseerse. Y aparecerá un perfecto y honrado, recto e insobornable, soldado Prewitt encarnado por el mejor Montgomery Clift en la cumbre de su carrera o por qué no, aparecerá también el bueno de Maggio, el entrañable italiano juerguista, en uno de los papeles más perfectos, redondos y creíbles que Frank Sinatra completó a lo largo de su carrera en el cine, el que le valió el Oscar de la Academia al mejor actor de reparto, un personaje para el que, según las propias palabras del cantante, él había nacido. Y es la película de la chica del club protagonizada por Donna Reed, del violento Sargento con tendencia al abuso de poder apodado Fatso, increíblemente bordado por Ernest Borgnine. De aquí a la eternidad nos muestra a unos personajes sin demasiada esperanza, algo tristes, intentándolo pasarlo en Hawaii lo mejor posible. Amando, bebiendo, riendo y en definitiva, exprimiendo quizá las últimas horas de su existencia, como si todos conocieran ya el inminente y trágico final que les esperaba en ese paradisíaco lugar llamado Pearl Harbour. Y en definitiva, también es la película que nos muestra la miseria humana, la injusticia a la que el ser humano somete al propio ser humano, en el Ejército y en la guerra. 

 En 1953 Harry Cohn decidió llevar al cine una exitosa novela escrita dos años antes por el veterano de la Segunda Guerra Mundial, James Jones y titulada De aquí a la eternidad (From here to eternity) que ambientaba una trama dramática y pasional en los días anteriores al bombardeo de Pearl Harbour. La obra literaria había recibido el prestigioso Premio Nacional de Literatura. Cohn adquirió los derechos para Columbia y contrató a Fred Zinemann para que la dirigiera. El proyecto había pasado anteriormente por dos estudios cinematográficos que habían terminado por rechazarlo. Se trataba de un texto de más de ochocientas páginas que debía ser pulido antes de llevarlo al cine. Para la mojigata sociedad norteamericana de los cincuenta, la obra literaria contenía temas muy sórdidos como la prostitución o el adulterio y otros que permanecían ocultos hasta la fecha, como los abusos de poder y la violencia de los altos cargos dentro del ejército (incluso el maltrato físico). El lenguaje de la novela era contundente y descriptivo. Y en esta época las películas debían ceñirse a un estricto Código de Producción que imponía criterios morales muy rígidos. El guionista Daniel Taradash realizó una gran labor al adaptar el texto al cine pues llegó a las salas una cinta que contenía toda la esencia y la crítica de la novela, suavizada de manera conveniente para pasar la censura, sobretodo en las escenas de violencia y sexo explícito. Como en otras ocasiones, la inteligencia ganó la partida a los censores y De aquí a la eternidad, estrenada en 1953, abrió los ojos de muchos espectadores norteamericanos y fue una película polémica a la par que premiada. Por otro lado, el productor y ex teniente coronel Buddy Adler, logró sortear todas las objeciones del Pentágono y recibir finalmente el apoyo necesario del Ejército a cambio de suavizar levemente el contenido violento que dejaba en mal lugar a las fuerzas armadas del ejército de los Estados Unidos. A pesar de ello, la crítica original del texto literario quedaba intacta y los espectadores seguían siendo testigos, en la película, de cómo, por ejemplo, el Sargento Fatso, encargado de la prisión militar, asesina a palos al soldado raso Maggio

Maggio sufre las primeras consecuencias de las palizas de Fatso
 La acción de la película comienza con la llegada al regimiento del soldado Prewitt, a la base militar de Pearl Harbour. Prewitt es un boxeador retirado y según sus principios, tras dejar ciego a su último contrincante, un desea volver a boxear. En cambio, el comandante Holmes parece empeñado en obligarle a entrar en combate para el equipo de competición del ejército. Pero Prewitt saldrá del paso, de la mejor manera posible, y logra calmar sus horas de soledad tocando la corneta o visitando a su amiga Lorene en el club de alterne. Montgomery Clift recibió clases de corneta y de desfile militar al prepararse para este personaje. Como ya hiciera el año anterior en Solo ante el peligro (High noon 1952) o posteriormente en Historia de una monja (The nun’s story 1959), Fred Zinnemann dirige en esta ocasión, con el personaje de Prewitt, a un individuo, fiel a sí mismo, cuyo entorno pretende hacer tambalear sus principios. La elección de que Montgomery Clift interpretara ese papel estaba clara para el director y así se lo hizo saber a Harry Cohn. Monty era un actor del método y bordó, probablemente, su mejor interpretación aquí. Es una actuación llena de matices, contenida y de una sensibilidad extrema. El soldado Prewitt es presionado y acosado por los mandos para que acepte la proposición de formar parte del equipo de boxeo y encontrará consuelo para los momentos más difíciles en los brazos de Lorene (Donna Reed, una prostituta que ejerce su profesión en el club al que suelen acudir todos los miembros del ejército) y en su fiel amigo Maggio (Frank Sinatra) con quien congeniará desde el primer momento. 

Donna Reed, Frank Sinatra y Montgomery Clift en una escena
Una vez más, Zinnemann destaca en De aquí a la eternidad como director de actores. Podemos ver su influencia también en el personaje del Sargento Warden, interpretado por Burt Lancaster, un papel muy alejado al que hasta la fecha acostumbraba a interpretar el actor. El Sargento Warden es un personaje con un sistema de principios muy peculiar. Aborrece y rechaza públicamente los abusos y la violencia a la que los altos cargos someten a los soldados, Defiende y protege al soldado Prewitt y alaba sus excelentes aptitudes. Pero, al mismo tiempo, se enamora de Karen Holmes (Deborah Kerr) la esposa de su superior, con la que mantendrá una tórrida aventura, a riesgo de acabar en prisión. Y precisamente, su compañera de romance, protagonizada por Deborah Kerr es otra actriz que, para esta película, abandonó radicalmente su registro. Sustituyó a la primera opción para el personaje de Karen Holmes que había sido Joan Crawford. Kerr recibió clases de dicción para perder su marcado acento británico y se convirtió ante el público en una mujer adúltera, incomprendida en el matrimonio que, a la vez, es capaz de despertar el deseo en otro hombre. Junto a la interpretación de Montgomery Clift, su particular manera de amar a Lorene y la interpretación de Frank Sinatra como Maggio, los encuentros furtivos entre el Sargento Warden y Karen Holmes es lo más recordado de este clásico imperecedero que nos deja para la historia del cine un buen puñado de escenas inolvidables. 
Monty Clift, Burt Lancaster y Frank Sinatra durante un descanso del rodaje.

Capítulo aparte merece la interpretación de Ernest Borgnine como el Sargento Fatso Judson. Quien lo viera tres años más tarde protagonizando un papel tan distinto como el de Marty se daría cuenta de lo camaleónico que podía ser este actor. La interpretación de Borgnine como el violento, estúpido y sádico Fatso es otro de los mejores puntos de esta película. Y no deja de ser irónico que su personaje fuera el encargado de asesinar, con una brutal paliza, al personaje que interpretaba Sinatra, pues Borgnine era un fan incondicional del cantante. De hecho, llegó a bautizar a su hija con el nombre de Nancy, por la canción que tantas veces interpretó Frank Sinatra. Y del mismo modo que hemos hablado de Borgnine, también merece un comentario, la participación de Frank Sinatra en De aquí a la eternidad
Momento del rodaje: Zinnemann y Borgnine. Detrás Clift y Sinatra

CÓMO SINATRA CONSIGUIÓ EL PAPEL DE MAGGIO


Muchas han sido las polémicas y muchos los comentarios que sitúan a La Mano Nera como intermediaria para que Sinatra consiguiera el papel de Maggio, el papel con el que a la postre iniciaría su regreso a la cima, su vuelta al éxito. La novela de Mario Puzo, respaldada por la película de Coppola, El Padrino, contribuyó a reforzar esa creencia. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Tales polémicas solo han contribuido a engrosar el mito “Sinatra, el intocable”. Pero, realmente, ningún miembro de la Mafia ayudó al cantante a conseguir el papel de Maggio para De aquí a la eternidad. Lo cierto es que en aquella época Sinatra estaba completamente hundido. Había sufrido una complicación en la laringe y durante un concierto había perdido la voz. Tuvo que trabajar duro, durante unos meses, para recuperar el instrumento con el que se ganaba la vida, si bien al hacerlo, sonó mejor que nunca. Además, sus canciones ya no se escuchaban. El rock and roll había nacido con demasiada fuerza y en aquel momento, parecía que el swing no podría combatir con él. Por otro lado, en el plano sentimental, la situación con su esposa Ava Gardner se agravaba más a cada momento. Ava había iniciado el rodaje de Mogambo y por aquel entonces, un Frank abandonado por la actriz ya había intentado suicidarse. En esos momentos tan turbios la famosa novela de James Jones cayó en manos del cantante. Al leerla, como recordaría años más tarde, exclamó “¡Dios, Ava. ¡Ese tipo soy yo! Yo he crecido donde él. Yo me he peleado, he jugado, he hablado con él. ¡Yo soy Maggio!” Estaba claro que Frank creía que era el único preparado para bordar el papel de Maggio en la película que Harry Cohn se proponía rodar sobre De aquí a la eternidad. Además, supondría su debut cinematográfico en un registro dramático ya que, hasta aquel momento, solo había interpretado algunos papeles musicales. Así que Sinatra se reunió con Harry Cohn y discutió con él la posibilidad de interpretar a Maggio en la película. Frank incluso se rebajó a cobrar mil dólares por semana con tal de conseguir el papel. Aún así, Cohn rechazó la oferta. Frank Sinatra no entraba en sus planes ya que tenía un firme candidato, Eli Wallach. Pero el cantante no se dio por vencido. Enviaba cada semana telegramas dirigidos a Harry Cohn y al director Fred Zinemann donde hablaba sobre De aquí a la eternidad. Todas las cartas estaban firmadas por Sinatra como Angelo Maggio. Lo que no sabía Sinatra es que sus esfuerzos eran en vano. Y lo que también desconocía era que su mujer, Ava Gardner, se reunía por segunda ocasión para cenar con el matrimonio Cohn. Después de la cena, Ava llamó aparte a Harry Cohn y le dijo: “Sabes quién es el actor perfecto para interpretar el papel de Maggio, ¿verdad?. El hijo de puta de mi marido. Ese es el actor perfecto. Déjame decirte una cosa. Como no le des ese papel, mi marido se matará” Así que la presión de Ava Gardner y su poder de persuasión acabó por ablandar al productor que, al día siguiente, escribió a Frank Sinatra, un telegrama donde le confirmaba sus intenciones de hacerle una prueba para la película. No era extraño que Ava Gardner se tomara tantas molestias en ayudar a su marido. Después de todo, si Frank volvía a la cumbre, su matrimonio podría salvarse. En esos días, el cantante grababa para Columbia dos interpretaciones inolvidables Why try to change me now y I’m a fool to want you. Su voz sonaba mejor que nunca. Finalmente Harry Cohn llamó a Frank para hacerle la prueba del personaje de Maggio. En esos momentos estaba en África con Ava, embarazada y en pleno rodaje de Mogambo. La situación financiera del cantante era tan desastrosa que Ava le tuvo que costear el billete a Hollywood. Y Sinatra abandonaba el continente africano, totalmente destrozado, con la autoestima por los suelos y con su mujer en contra de seguir adelante con un embarazo que él deseaba incluso más que el personaje de Maggio. Sin embargo, Ava aprovecharía esos días para viajar a Londres y abortar, en secreto, desobedeciendo los consejos de su director, John Ford y los deseos de su marido Y Sinatra, por otro lado, bordaba y rozaba la excelencia en su prueba interpretativa que realizó sin necesidad de leer el guión. Frank se había estudiado el personaje hasta la última coma y no necesitó leer una sola línea de la escena que representó en aquella prueba. Convenció a todos los presentes de que Maggio solo podía ser él. Y el resto es solo mitología.

Frank Sinatra, Montgomery Clift, Deborah Kerr, Burt Lancaster, James Jones y Fred Zinnemann
Así pues, De aquí a la eternidad no es solo una gran película que el tiempo ha tratado con el respeto necesario para seguir, a día de hoy, siendo actual y admirable. Es también una obra a cuyo alrededor giran grandes historias de la historia del cine. Porque está interpretada por unos actores, en la cumbre de su nivel artístico. Ya sea porque la desesperación hizo brillar a Sinatra. O porque, tanto Deborah Kerr como Burt Lancaster se tuvieron que reinventar y reciclar para la ocasión. O bien porque Montgomery Clift se empleó a fondo para dotar al soldado Prewitt de un personaje lleno de matices y porque la intensidad con la que vivió el rodaje se contagió en el resto del equipo que se esforzó para llegar al elevado nivel que Monty, casi sin saberlo, había impuesto. Desde ese rodaje de 1952 todos los actores inmortalizaron unos personajes atrapados en Pearl Harbor como nunca se ha vuelto a recrear. Y desde ese estreno de 1953 la cinta de Zinemann ganó el billete para la eternidad, con una obra inmortal.

Y Sinatra voló a la cumbre para ya nunca descender de ella


sábado, 18 de enero de 2014

Frank Sinatra y Woody Allen (Annie Hall y el pifostio de Mia Farrow)

Si Frank Sinatra pudiera leer todo lo que siguen hablando de él después de muerto...

Repasamos hace tiempo la extraña relación entre Woody Allen y Frank Sinatra, con el sórdido nexo en común que supuso Mia Farrow. Fue aquí. El otro día vi Annie Hall (1977) En esta época Woody Allen todavía no tenía nada que ver con Mia Farrow. Sin embargo, Annie (Diane Keaton) alude en un sueño al cantante. A continuación escribo el diálogo:
Frank y Mia durante su fugaz y tormentoso matrimonio

Annie Hall: De repente, en el sueño, apareció Frank Sinatra y se abalanzó sobre mí, en la cama. Cogió la almohada e intentó ahogarme con ella. Después yo, intentándome zafarme de Frank, de un manotazo le rompí las gafas. 

Alvy Singer (Woody Allen): Perdona, pero Frank nunca ha llevado gafas  

Annie Hall: Claro que no. Es que, según me ha dicho mi psicoanalista, Frank Sinatra eras tú. Después de romperle las gafas, se puso a cantar pero no con su voz sino con otra, muy, muy aguda
Diane Keaton como Annie Hall

No deja de ser curioso que Alvy Singer (Alvy Cantante) sea reinterpretado en el sueño de Annie como un cantante, como Frank Sinatra. Pero el caso es que, sin tener nada contra Frank, en 1977 Woody Allen lo presenta en el sueño de Annie como una asesino mafioso. Y diez años más tarde, cuando él y Frank se llevaban a matar, poco menos que le rinde un homenaje en la película Radio days. Todo muy curioso. Por eso, ya no me sorprende que el pasado mes de octubre saliera la Farrow diciendo que Ronan, primer hijo biológico con Woody Allen, sea en realidad, hijo de Frank Sinatra con el que, según ella, nunca llegó a romper su relación. Más información en El Mundo Lo que creo es que a la Farrow se le ha ido un poquito la chaveta. A tales insinuaciones, Barbara Sinatra, viuda del cantante, dijo "Esto no es más que un montón de basura" El propio Woody Allen dijo, por boca de su representante, que la afirmación de Mia Farrow era tan absurda que no valía la pena comentarlo. Y el afectado, Ronan Farrow, le salió su vena irónica poniendo en twitter: "Todos somos hijos de Frank". Bueno, ya lo decía Dean Martin: "es el mundo de Frank. Nosotros solo vivimos en él" 
Ronan Farrow (little blue eyes?) y Mia

Después de toda esta historia, lo cierto es que me encantó la película Annie Hall. Annie es cantante en un nightclub y lo hace, bueno, pasable. Interpreta el clásico de Isham  Jones y Gus Kahn It had to be you. Temazo que canta así de bien Franky, a  principios de los cincuenta.



Para terminar, recomiendo esta entrada sobre Frank Sinatra realizada por un nostálgico que se hace llamar Horacio Verwhisky del blog Siete pasos al paradalso. La música de fondo es In the wee small hours of the morning y Guess I'll hang my tears out to dry: aquí

sábado, 8 de octubre de 2011

Frank Sinatra en el cine: Young at heart (Gordon Douglas. 1954)

Frank Sinatra como Barnie Sloan en Young at heart

Pasa desapercibido y sin duda, el papel que Frank Sinatra realiza para el musical Young at heart, como el atormentado compositor Barnie Sloan, es más que loable. Young at heart es un remake de Four daughters (Michael Curtiz. 1938) y puede considerarse dentro del género melodramático. Alex Burke (Gig Young) es un apuesto compositor que llega a la casa de la familia Tuttle para terminar de arreglar una obra teatral donde participará cada miembro de la familia, siempre muy ligados con la música. Las tres hijas Tuttle se enamoran de Burke pero Laurie (Doris Day) es la que acaba comprometiéndose con él. Burke necesita ayuda para terminar algunos arreglos musicales de la obra y en consecuencia, llama a su viejo amigo Barnie Sloan (Frank Sinatra) quien  también recala en casa de los Tuttle. Sloan es un hombre atormentado al que, según cree firmemente, el cielo se la tiene jurada y por eso la mala suerte es la tónica constante de su mediocre vida. Apenas tiene trabajo, no tiene dinero y el único encargo que ha recibido en los últimos años ha sido el de su amigo Alex Burke. He aquí que el personaje de Sinatra se las ingenia para coneguir que Laurie Tuttle rompa su compromiso con Burke y termine contrayendo matrimonio, más por lástima que por otro motivo, con él. Pero, a pesar de haber conseguido casarse con Laurie, Barnie no se considera digno de ella ni se siente seguro de poder hacerla feliz. Es así, como en una navideña noche de nieve, decide intentar quitarse la vida interrumpiendo el funcionamiento del parabrisas y acelerando en la carretera. Pero aquí no termina la película. Para averiguar el final será más conveniente su visionado.
Laurie Tuttle (Doris Day) y Barnie Sloan (Frank Sinatra)
¿Lo mejor de la película? Sin duda, las canciones. En 1954 Frank Sinatra goza probablemente del mejor momento de su carrera musical y de la mejor voz. En la película canta una versión previa a la que grabó con Capitol tres años después del tema One for my baby, otra versión alternativa de Just one of those things, Someone to watch over me y por supuesto nos deleita con el tema principal compuesto por Johnny Richards y Carolyn Leigh titulado Young at heart, todo un éxito de su etapa Capitol. También cabe destacar de esta película la interpretación de Ethel Barrymore (como siempre, estupenda) como la tía Jessie y de Dorothy Malone en el papel de la hermana mediana, Fran Tuttle.
A continuación, algunas de las canciones que suenan en la película. En algunas canciones sólo puedo poner enlace por poseer copyright

Just one of those things:


You, my love

Trailer:


Young at heart cantada en 1965:


Someone to watch over me (1978)

jueves, 15 de septiembre de 2011

Frank Sinatra en La Caja de Pandora

Frank Sinatra en El hombre del brazo de oro
Probablemente la mejor actuación en el cine de Frank Sinatra fue en 1955, a las órdenes de Otto Preminger, en The man with the golden arm y la adicción a las drogas de su personaje protagonista, Franky Machine. En el número dos de la revista digital La Caja de Pandora hablo de esta película, cómo Sinatra consiguió el papel y cómo lo ejecutó. Ahora les dejo con el trailer de The man with the golden arm, película muy recomendable si es que no la han visto.




El personaje de Sinatra (Franky Machine) en plena crisis

domingo, 10 de julio de 2011

Frank Sinatra en el cine: El regreso a la cumbre, por Francisco Machuca

Frank Sinatra, entre Donna Reed y Mercedes McCambridge, después de recibir el Oscar por De aquí a la eternidad. Donna Reed también sostiene el suyo

Francisco Machuca, escritor autor del blog El tiempo ganado y Sinatrista empedernido, nos deja a petición mía, una auténtica perla donde analiza la carrera cinematográfica de Frank Sinatra con un texto tan espléndido como sólo él es capaz de concebir:



El regreso a la cumbre


Dejado en la cuneta por las compañías discográficas, olvidado por Hollywood e incluso menospreciado por sus agentes, Frank Sinatra empezó a ser el gran "has been" de principios de los 50. Pero un único papel cinematográfico le volvió a situar en el lugar que siempre le había correspondido; es decir, en la cumbre.
A mediados de los 40, Frank (nacido en 1915) era el rey indiscutible de los hits parades. El antiguo vocalista de la orquesta de Tommy Dorsey se había convertido en "La Voz", en un triunfador acosado en todas sus apariciones por hordas de fans en escenas de histeria sólo superadas por la de la beatlemania de veinte años después.
Como es lógico, Hollywood se fijó en él. En 1943, la RKO le había ofrecido su primer papel como protagonista en Higher and Higher, una comedia ligera en la que se limitó a interpretarse a sí mismo, cantando composiciones de éxito, como This Is a Lovely Way to Sped an Evening, y diciendo los diálogos con seguridad y encanto. Sus cualidades como actor se vieron confirmadas al año siguiente por Step Lively y por la más espectacular Levando anclas (1945), la primera película de Frank para la MGM, estudio en el que rodó varios títulos más.
No obstante, y por sorprendente que pudiera parecer, a finales de la década la estrella de Sinatra comenzó a desvanecerse. Las baladas que solía interpretar se vieron suplantadas por músicas más rítmicas y, en consecuencia, descendieron tanto los discos que vendía como su cotización y status dentro de Hollywood. Por si fuera poco, las afirmaciones a la prensa en relación con sus conexiones mafiosas perjudicaron considerablemente su imagen.
Frank había intervenido en uno de los grandes musicales de la postguerra y de todos los tiempos, Un día en Nueva York (1949), pero sólo como un miembro más del numeroso equipo artístico de la película, encabezado por Gene Kelly, que se convirtió gracias a este título en una de las gemas más preciosas de la corona de la MGM. Mientras tanto, Frank se veía condenado a intervenir en producciones modestas de estudios de segunda fila, como la RKO y la Universal.
Frank parecía encontrarse en el fondo del pozo, pero todavía tenía una carta guardada en la manga. Gracias a su perseverancia y a ofrecerse a no cobrar prácticamente nada, consiguió convencer a los directivos de la Columbia de que le dejase interpretar el papel del soldado Maggio en la versión de la novela de James Jones, De aquí a la eternidad (1953). Su actuación fue una verdadera revelación. Al lado de interpretaciones tan impresionantes como las de Burt Lancaster, Montgomery Clift o Deborah Kerr, Frank no desmereció en su papel del apocado y leal Maggio, que encuentra un trágico final a manos del sádico "Fatso" Judson, interpretado por Ernest Borgnine. Su interpretación le valió el Oscar al Mejor Actor Secundario y revitalizó su carrera como actor, lo que repercutió también sobre su carrera como cantante. Su colaboración con el arreglador y director Nelson Riddle dio lugar a varios memorables discos a mediados de los 50, de los cuales el más famoso fue Song for Swingin Lovers.
No obstante, y tras su triunfo como el infeliz Maggio, Frank consagró buena parte de su energía profesional al cine. Entre De aquí a la eternidad y 1960, interpretó 15 películas y apareció como estrella invitada en otras dos. Frank había dado ya pruebas de sus condiciones de actor antes de trabajar en ella. Aunque las comedias musicales que interpretó a lo largo de los 40 habían dado una imagen desdibujada de él. En Suddenly (1954), un modesto pero conseguido thriller. Johnny el cobarde (1956), su primer western. El hombre del brazo de oro (1956),sin duda alguna su mejor interpretación en donde hacía el papel de drogadicto sometido a una terrible cura de desintoxicación. La carrera de Frank durante los años 50 tuvo aspectos más amables, ejemplificados por sus musicales y comedias ligeras. El solterón de oro (1955), Ellos y ellas (1955). Alta sociedad (1956). Pal Joey (1957), que incluía el memorable número musical The Lady is a tramp (un guiño para Marcos),y, Como un torrente (1959)
A comienzos de los 60, Frank se había convertido en una gran figura que pesaba mucho dentro de la industria del espectáculo. Su popularidad como cantante (quizá el mejor de todos los tiempos) permaneció inalterable, e incluso aumentó; y sus películas, sobretodo aquellas en las que se rodeó con los miembros de su panda (Dean Martin, Sammy Davis, Peter Lawford, entre otros).
El magnífico thriller El mensajero del miedo (1962). Coronel Von Ryan (1965). Hampa dorada (1967), su retrato del lacónico detective privado de Florida contenía ecos nostálgicos de sus películas de los 50. Entre este título y su secuela, La mujer de cemento (1968), en la que encarna a Tony Rome, Frank intervino en El detective (1968),que contiene la última interpretación cinematográfica de este actor digna de ser recordada.

Francisco Machuca

Frank Sinatra recibe el Oscar al mejor actor secundario por De aquí a la eternidad:
Frank Sinatra winning an Oscar for From Here to Eternity

Vezi mai multe video din film
Frank Sinatra con un Oscar honorífico posterior


viernes, 17 de junio de 2011

Frank Sinatra en las películas: Double Dynamite (Irving Cummings. 1951)

Frank Sinatra y Groucho Marx en una escena de Double Dynamite
El siguiente video es un buen comienzo para hablar de esta película. Frank y Groucho cantan It's only money:

It's only money:


Volvemos a las películas de Sinatra con una comedia que descubrí hace muy poco, titulada para el público español como Don Dólar y originalmente Double Dynamite en la que el cantante comparte pantalla con Jane Russell y nada menos que Groucho Marx. La película fue dirigida por Irving Cummings en 1951 (su última película, por cierto), año fatídico para Sinatra como ya sabrán los visitantes habituales y conocedores de la vida sentimental de Frank. Esta modesta comedia de argumento "Capriano", que aún conserva intactos algunos de sus momentos más cómicos gracias a la presencia de Groucho Marx, narra la historia de dos jovenes, Johnny Dalton (Frank Sinatra) y Mildred (Jane Russell), que desean casarse. Los dos trabajan en el mismo banco como cajeros pero los escasos recursos económicos de los que disponen hacen que su vida sea un camino de sueños insatisfechos en la que ni siquiera puden permitirse contraer matrimonio. Emile (Groucho Marx), un curioso camarero de un modesto bar, sin embargo, aconseja a su amigo Johnny que "viva peligrosamente" y se lance a cometer una locura que le proporcione algo de bienestar económico. Uno de los consejos de Emile es robar un banco, algo en lo que Johnny ni siquiera puede pensar. Pero el azar, caprichoso como siempre, cruza en el camino de Johnny a un mafioso corredor de apuestas al que, casi accidentalmente, salva la vida. Como agradecimiento, el mafioso le sugiere a qué caballo debe apostar el poco dinero que posee y de la noche a la mañana, Johnny se convierte en un hombre rico, con sesenta mil dólares en el bolsillo. Lamentablemente todo esto sucede el mismo día en que una banda organizada atraca el banco donde él y Mildred trabajan como cajeros. Johnny deberá probar ante todo el mundo que él no atracó el banco ya que el mafioso y benefactor ha desaparecido del mapa. Una película que no pasa de ser anecdótica, solo para los muy aficionados de Sinatra y para los que quieran ver algo de Groucho Marx sin sus hermanos. De hecho, Groucho es lo mejor de la película aunque en ella se nos regala el precioso tema Kisses and tears, interpretado por Sinatra y Russell aunque en el siguiente video no la podemos ver completa. Yo sugiero vivamente que se escuche la grabación de estudio que Sinatra realizó de Kisses and tears  para Columbia Records en clave de balada. Maravillosa. Primero escucharemos una grabción de estudio de Frank Sinatra y Jane Russell. Después veremos el fragmento de cacnión de la película.

Kisses and tears:


Fotografía publicitaria para Double Dynamite

Emil (Groucho) sirve un plato se lasaña a Johnny (Sinatra)

Emile (Groucho) y Mildred (Jane Russell)

jueves, 13 de enero de 2011

Let's do it (Shirley Maclaine & Frank Sinatra. 1960)

Shirley Maclaine, enamorada casi platónicamente durante muchos años de Dean Martin, formó parte activa del Rat Pack desde su formación hasta el final de su existencia. Participó en todas las juergas, en todas las fiestas y en varias películas al lado de Dean Martin, Frank Sinatra y Sammy Davis Jr. Hoy me gustaría recordar la maravillosa canción "Let's do it" que Shirley y Frank cantaron en "Can Can" (1960). "Let's do it" es una composición que Cole Porter realizó en 1928 y que Ella Fitzgerald convirtió en uno de sus mejores éxitos en la mejor versión que se realizó. Esta curiosa versión de Frank Sinatra y Shirley Maclaine, no tiene desperdicio.