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miércoles, 27 de julio de 2016

Sinatra-Jenkins: Los dos hombres más tristes, por J. Antonio González Soriano

Gordon Jenkins y Frank Sinatra durante las sesiones de "Trilogy"(1980)


LOS DOS HOMBRES MÁS TRISTES

Gordon Hill Jenkins nació el 12 de mayo de 1910, en el Estado de Missouri. Era un músico brillante que desarrolló una lenta, pero sólida carrera como arreglista, en los años dorados en los que el jazz y el blues fueron encauzados por músicos de alta escuela en un repertorio brillante y poético, del que se hicieron cargo las orquestas y los solistas más reputados de la música popular norteamericana. En los años cuarenta y primeros cincuenta, Gordon Jenkins dirigía la orquesta y hacía los arreglos para distintos artistas de Decca como Dick Haymes, Ella Fitzgerald , Patty Andrews y Billie Hollyday. Una nómina impresionante, a pesar de que al comienzo de esta etapa tuvo una desavenencia (que duró de por vida) con el “amo” indiscutible de la canción romántica popular: Bing Crosby. No obstante, la colaboración que más profunda huella le dejó en estos años fue la que hizo con el genial Satchmo, -Louis Armstrong-. Al comenzar las sesiones con el músico de New Orleans declaró embargado por la emoción que ese era “el momento más importante de su vida”. No sabía qué otros momentos sublimes le deparaba el porvenir. 
Louis Armstrong y Gordon Jenkins

 En los años cincuenta fichó por Capitol, la compañía más pujante del panorama musical de la época. Allí le aguardaba el hombre que marcaría definitivamente su rumbo profesional y vital: Frank Sinatra. No obstante, el contacto entre los dos aún se demoraría un poco, justo el tiempo que tardó en demostrar los maravillosos recursos musicales que atesoraba arreglando algunos de los mejores discos de Nat Cole, como “Love is the thing”. Este álbum significó también su entrada en el “universo Sinatra”, porque contenía una emocionante versión de “Stardust”, uno de los exitazos clásicos de Frankie en los cuarenta. Con estas credenciales, Frank consideró que Gordy era la persona adecuada para conducir los discos de torch songs (canciones de serena melancolía ante el desamor) que él deseaba hacer para combinarlos con los de chispeante swing. Hasta ese momento (1957) la mágica combinación de obras de un tipo y otro se debía sobre todo al trabajo y la genialidad de Nelson Riddle, el hombre que elevó a Sinatra a la cumbre más alta de la música popular. Pero ahora Frank quería dar una nueva dimensión a sus álbumes blues. Comenzaron con Where are you?, siguieron con A jolly Christmas from Frank Sinatra y, un par de años más tarde, No one cares. Son trabajos llenos de standards. En ellos, la desbordante imaginación de Jenkins creaba universos sonoros de sabor clásico, con predominio de las cuerdas: dulces, armoniosos, delicados, melódicos y profundos. El marc1957o al que la voz de Sinatra (la Voz) se ajustaba perfectamente para desarrollar esa textura de melancolía suave y contenida, plena de matices, de tristeza casi placentera, que hacía que cada tema quedara convertido en una versión definitiva. 
"Where are you", obra maestra y fiel muestra de todo lo que la colaboración Jenkins-Sinatra dió de sí
Sinatra se fue a formar su propia compañía, Reprise, y, por supuesto, no olvidó a Gordy. Hasta seis álbumes concibieron en colaboración, atravesando las décadas. En primer lugar, All alone (1962) y el sin par September of my years (1965), que continuaban la estela de los álbumes conceptuales de Capitol. En 1967, con The world we knew, Sinatra trataba también de dejar su impronta en las listas pop. La respuesta ambigua del público de la época le llevó a emprender un corto retiro, al inicio de los setenta. 


Sinatra-Jenkins época Reprise. Con ellos aparece Stan Cornyn



El soberbio "September of my years"



Cuando decidió volver, llamó de nuevo a Jenkins para que el álbum de regreso contuviera el mejor sonido posible: Old blue eyes is back (1973). Los setenta iban ya dejando paso a los ochenta y, a pesar de que el mundillo musical, en su evolución puramente comercial, había olvidado a Jenkins, Sinatra siguió confiando en él, literalmente hasta el final. Le encomendó la tercera parte de su grandiosa Trilogy (1980) y todavía le volvió a llamar al año siguiente (cuando su querido Gordy ya mostraba los síntomas de laAñadir leyendaAñadir leyenda enfermedad degenerativa que acabó con él), para grabar el estremecedor She shot me down. De todos estos trabajos podéis encontrar fantásticas reseñas en este blog, elaboradosé Antonioas por Marcos. A partir de ese momento la vida de Jenkins entró en su dramática estación final: en ese mismo año, 1981, sufrió un aparatoso accidente de coche del que salió gravemente herido (y que costó la vida a dos personas). No mucho tiempo después, el uno de mayo de 1984, Gordon Jenkins partió para siempre. Su hijo declaró en un escrito biográfico que en cierta ocasión, Sinatra le confesó.: “Tú padre y yo hemos sido los dos hombres más tristes” (“the saddest men”). Al menos fueron dos hombres que relataron de forma extraordinariamente bella la tristeza. Si me preguntáis cuál es mi disco favorito de los que hicieron Sinatra y Jenkins, mi respuesta sería: The Future, la tercera parte de la trilogía que Frank grabó en 1979, y cuyas otras secciones fueron encomendadas a Billy May y Don Costa. Es una asombrosa cantata sinfónica para orquesta, coros y solista, en la que se repasa la trayectoria vital de Frank, y se sueña con la paz mundial y el significado de la música para hacer un mundo más bello… en un futuro inevitablemente incierto. Para mi gusto, la composición es maravillosa: dinámica, compleja, sugerente, lleva de luz y color, con un Frank que parece cantarla en estado de éxtasis. Sin embargo, la crítica fue (y aún lo es hoy) despiadada con esta obra, que trata de diluir las froAñadir leyendaAñadir leyendaAñadir leyendanteras entre la música culta y la música popular. Pese a todo y a todos, Frank mostró todo su cariño a esta obra y a Gordon. Y yo sólo puedo deciros que estoy convencido de que Sinatra era sabio.

(José Antonio González Soriano)



Gordon Jenkins/Frank SInatra 1980

viernes, 23 de octubre de 2015

"La voz", por Manel Cano




"LA VOZ"

Todo comenzó hace ya unos cuantos años, en una clase de canto con el tenor Alberto Canet-Muga. Estábamos visionando vídeos de cantantes líricos y analizando las diferentes voces, cuando en un momento dado y por alguna asociación de ideas que no recuerdo, le pregunté:

"Alberto,  ¿y Sinatra?"

(En aquel entonces, Sinatra apenas era una vaga y lejana referencia para mi)

El profesor se quedó un par de segundos en silencio y concluyó que era otro tipo de voz; buena para su estilo, pero alejada de lo que teníamos entre manos entonces.

No insistí, pero aquella respuesta quedó guardada en algún entresijo de mi memoria. Y un día despertaría con ella mi curiosidad por la voz de Sinatra, significando el inicio de mi admiración hacia la figura del cantante por antonomasia de música popular; hacia "La Voz".

Las clases de canto estaban orientadas a conseguir un sonido grande, potente, con una impostación, prácticamente, lírica. Gracias a mi profesor aprendí a apreciar las grandes voces de la ópera, que hasta enconces, no me habían llamado mucho la atención. En aquella época cantaba más parecido a Tom Jones o  Nino Bravo que a Sinatra, para que nos entendamos. Y me sentía muy a gusto con esa nueva voz. 

Después de dejar las clases, comencé a aplicar la nueva técnica a mis canciones, pero no me acababa de convencer del todo. En las más enérgicas funcionaba bien, pero en las intimistas no me acababa de sentir cómodo.

Y entonces, busqué a Sinatra.


Y lo que encontré me sedujo. Descubrí una voz viril, más timbrada que la de la mayoría de cantantes pop, con un componente de graves que la hacía sumamente atractiva a mis oídos. Una voz con un bello y expresivo vibrato; con un fiato* bien apoyado en el diafragma, que le permitía afrontar las frases más prolongadas, alargando sílabas, hasta conseguir un efecto dramático inaudito para mi, hasta entonces. También descubrí su perfecta dicción que hacía las letras claramente inteligibles. Era aquella una voz capaz del más suave susurro y del agudo más potente. Una voz, en definitiva, que combinaba lo mejor de las voces líricas (sin llegar a ser tan agresiva y desmesurada) con la tradición de los cantautores y de la canción popular más intimista. 
A medida que profundizaba la escucha de la voz de Sinatra, descubrí que esta había evolucionando con los años y me sorprendió comprobar las diferencias. Yo distingo tres etapas en su voz (teniendo en cuenta que las fronteras son difusas y que, a veces, se mezclan las diferentes técnicas).
Bing Crosby & Frank Sinatra

"Terciopelo" es la palabra que me viene a la cabeza cuando pienso en la primera etapa. La influencia de Bing Crosby es patente  en un sonido cálido, redondo. En el grave tenemos una voz suave y acogedora que al subir al agudo, se ensancha y se torna, prácticamente, lírica. Ahí vemos la influencia de  John Quinlan, un ex tenor del Metropolitan Opera de Nueva York, con el que Sinatra estudió 5 años (de manera intermitente, entre 1936 y 1941) y con el que co-escribió el método de canto "Tips on popular singing".
Esta versión de "Old man river" es muy ilustrativa de la voz de Sinatra en aquella época.



La segunda etapa es la que, generalizando, asocio yo con la voz de Sinatra y es la que se prolonga más en el tiempo. El terciopelo desaparece progresivamente y la voz se vuelve más impostada ya en el registro grave; pero una impostación pequeña, obteniéndose un sonido afilado. La voz mantiene sus propiedades intactas, pero el sonido no es "tan grande" y se concentra como en un haz.
Esta versión de "All the way" es un buen ejemplo, con su agudo final.




En la tercera etapa, la voz se "aclara". No es una cuestión de edad, como pudiera parecer al coincidir con el inicio de la senectud de Sinatra, sino una cuestión de técnica vocal. La voz es un instrumento que permite un gran abanico de posibilidades sonoras. Ligeras variaciones en la posición del velo del paladar, la laringe y la mandíbula producen asombrosos cambios en el color del sonido emitido. En esta etapa, la voz gana en "metal" (armónicos agudos), se concentra todavía más y se convierte, prácticamente,  en un rayo de luz. Actualmente, es mi "voz-Sinatra" preferida.
Aquí vemos a un septauagenario Sinatra bordando "Fly me to the moon".



Hay un asunto que tengo pendiente y es el de la clasificación de la voz de Sinatra. Habitualmente se le clasifica como barítono, pero yo tengo alguna reserva al respecto. El color oscuro no es motivo suficiente, pues hay bastantes tenores de voz oscura como el alemán Jonnas Kauffmann, mi profesor de canto, o yo mismo. Son otros aspectos técnicos de la voz, como el llamado pasaje**, los que me llevan a pensar que, tal vez, Sinatra fuera un tenor. También la relativa facilidad con la que alcanza el Fa, Sol y Sol#, incluso ( notas ya difíciles para un barítono), me hacen dudar.
Este es un tema bastante complicado, incluso para los mejores profesores de canto, así que no me voy a pronunciar. Solo pongo de manifiesto mis dudas.
En este vídeo se recoje el rango vocal de la voz de Sinatra.



Aquí el Sinatra más lírico cantando una canción napolitana.


 
Hoy han pasado ya unos cuantos años desde mi última clase de canto. Solo guardo buenos recuerdos de aquellos momentos, pero hay una frase de Alberto, mi profesor, que recuerdo con especial cariño. Decía, respecto a las voces emitidas con buena técnica y aludiendo al vibrato y al oído interno con que las percibimos los cantantes:
"Esa vibración te atrapa"
(léase con el entusiasmo y pasión de un cantante y maestro que ama su trabajo).

Efectivamente, las sensaciones físicas (y emocionales) del acto de cantar son indescriptibles. Desde el primer sonido bien emitido, esa vibración te va a acompañar el resto de tu vida. Cantar se convierte, prácticamente, en una necesidad.
Espero que estas líneas también les atrapen a ustedes en la escucha y apreciación de una de las mejores voces de la música popular (la mejor no existe, a mi parecer) y, por qué no, les animen también, a cantar y tomar algunas clases.
No se arrepentirán.


Manel Cano
Barcelona, octubre de 2015.


* El fiato, o la capacidad de fiato que tiene un cantante, es la posibilidad de dosificar adecuadamente el aire mientras se canta. Una buena capacidad de fiato permite sostener las notas o emitir toda una frase sin tener que tomar aire, sin por ello perder fuerza ni expresividad. Fiato es una voz italiana que significa literalmente "aliento". (Fuente: wikipedia)
** El pasaje, o la zona del pasaje, es una región dentro de la tesitura de la voz, en la que el sonido debe redirigirse para alcanzar las regiones agudas. Si no se efectúa, la voz no se emite correctamente y se lastima. En los barítonos el pasaje está entre las notas Si y Do y en los tenores entre el re y el Fa#. Yo escucho a Sinatra cantar el mi y hasta el Fa sin, aparentemente, haber pasado la voz.  Esta apreciación (si es correcta) clasificaría su voz, indefectiblemente, como la de un tenor.

domingo, 28 de agosto de 2011

Laura Fiacco, pasión por Frank Sinatra

A Frank Sinatra le gustaría leer lo que de él escribe en su texto Laura Fiacco
Frank Sinatra & Luis Miguel: Come fly with me


Desde Buenos Aires, la joven fan Laura Fiacco, nos envía este divertido texto, escrito con el corazón, donde nos explica su pasión por Sinatra, sus canciones y sus letras. Laura tiene 21 años... ¡para que luego digan que Frank Sinatra no está de moda! A continuación el divertido texto de Laura:


"Realmente me siento muy honrada de poder escribir en el blog de uno de mis artistas favoritos, le quiero agradecer a Marcos por tal oportunidad.



Comienzo presentándome por supuesto.

Mi nombre es Laura (si, como la hermosa canción de Frankie de la cual yo siempre digo que me la dedicó), y soy de Buenos Aires, Argentina. Tengo la corta edad de 21 años. Siempre me pregunto dentro de mi si seré la fan más joven de Frankie, quién sabe, quizás por eso todos me cuestionen como puede gustarme un artista tan “viejo” y “clásico” cuando a la juventud de hoy se les ocurre admirar otro estilo de música. Siempre se sorprenden cuando me ven escuchando a todo volúmen sus canciones, o viendo los Dvd’s del “Concert Collection”. Cada vez que empiezan a opinar sobre el don que Dios me dio de poder amar a un ARTISTA con todas las letras, ya sea “viejo y clásico” como me lo tachan, yo simplemente les respondo que “Nací con buen gusto”.



A mi edad no puedo tener una historia tan larga y apasionada con Frank ya que, como siempre digo, llegué tarde para poder disfrutarlo en vida. Todavía me pregunto qué hago en estos años, yo debería haber vivido en los ’50. En fin.

Lo mío fue repentino. La primera vez que escuché a Frank Sinatra (escuchar con atención, claro que ya había oído mil veces sus clásicos) fue gracias a mi otro ídolo de la vida, Luis Miguel (Considerado para mi, el mejor cantante de habla hispana) todo gracias a su dueto con Frank del disco Duets II con el tema “Come Fly With Me” y desde ese día quedé anonadada y empecé con una de mis mejores amigas, Guillermina (también fan de Frankie) a investigar sobre este “viejo de ojos azules” que tan loca me volvió con su voz y su interpretación.

No me bastó ni un día para enamorarme de él, tener su discografía, películas y colección de fotografías. Hasta una camisa con su foto. Y claro que con las críticas de todos diciendo “Estás loca”. Y si, lo estoy…Pero por él.

Frank Sinatra saluda a un joven Luis Miguel


Al tener sus discos y ya apreciar todo lo que ha hecho en su carrera me di cuenta las canciones bellísimas que él interpretó y con las letras más hermosas que había escuchado en toda mi vida. Si tuviera que elegir mi canción preferida no podría (creo que ningún adorador de Frank podría elegir una), pero sí puedo decir que “I’ve got you under my skin” y “Witchcraft” me pueden completamente.



La primera película que vi de Frank Sinatra fue el clásico “Anchors Aweigh” más conocido como Leven Anclas con Gene Kelly, otro genio. Ya de por si soy amante de las películas algo vintage del estilo “musical” como presentó en esa película.

Verlo tan jovencito, vestido de marinero y con un papel tan inocente me hizo enamorarme aún más de él.

He visto la mayoría de las películas de Frankie, por supuesto que todas me encantan, cada una tiene lo suyo en su género. Pero si me dan a elegir una como favorita quizás elija esta porque fue la primera que vi. Por cierto, mi escena favorita de esta película es cuando cantan “Susie Song” con Gene, muy divertida.

Fotograma de Anchors Aweigh


Con mi amiga Guillermina, debo nombrarla ya que adora a Frankie tanto como yo, sentimos que él no se fue, siempre está con nosotras de alguna forma.

Nos han pasado cosas bastante locas por así decirlo, que a veces hasta bromeamos que Frank nos manda señales desde el más allá. Y me atrevo a contarles una anécdota muy divertida y seguramente, después de leerla confirmarán que sí, que estoy loca, verán:

Una noche decidimos ver la película “Tres Sargentos”, película que participan también Dean Martin y Sammy Davis Jr. Como saben, esa película fue dirigida por Frank, y con vergüenza digo que es de la que menos me gusta.

Acostadas en la cama con todo apagado, eran casi las 2:00am, comenzamos a ver la película y bromear sobre la edición y el guión diciendo entre risas cosas como “Frank como pudiste hacer esta película tan mala”, al terminar de decir esas cosas no tan agraciadas, repentinamente se puso en pausa el reproductor de Dvd. Nos quedamos heladas, y echándonos unas risas dijimos “OK Frank, no te criticamos más, poné play” y así automáticamente y finalmente se puso sola la película en play.

Obvio que no estoy diciendo que el espíritu de él esté rondando por estos lados, pero no fué lo único que nos ocurrió, hasta se nos aparecen sus LP’s encima nuestro al despertar de la cama. Ahora si creen que estoy loca verdad? No hay problema, todos lo piensan.

También se me ha aparecido una vez en mis sueños dándome un abrazo y con un rostro sorprendido diciendo que no podía creer tener admiradoras tan jóvenes. Ese fue mi encuentro más cercano con “Pancho” (Así lo llamamos con mi amiga por su nombre, Francis), muy triste para nosotras no haber podido conocerlo, pero por lo menos tenemos estas experiencias ¿paranormales?



Creo que todos en esta vida tenemos una asignatura pendiente, algo que no pudimos hacer. Y lo mío es algo muy sencillo y por supuesto imposible de realizar a estas alturas. Daría años de mi vida por poder asistir a un show de Frank. Pero por lo pronto seguiré disfrutándolo a través de sus canciones, películas y conciertos en dvd. Que por cierto, uno de mis shows preferidos es el de Japón 1985 con sus agradecimientos de “Domo Arigato” tan cómicos.



En conclusión, todavía no comprendo como este viejo de ojos azules se metió tan dentro de mí que me hace amarlo tanto en mi tan corta edad. Pero lo que sí sé es que “This love that you left with me Frankie, will live, from here to eternity…”

(Laura Fiacco)

From here to eternity:



Laura Fiacco con su camiseta de Frank Sinatra

domingo, 10 de julio de 2011

Frank Sinatra en el cine: El regreso a la cumbre, por Francisco Machuca

Frank Sinatra, entre Donna Reed y Mercedes McCambridge, después de recibir el Oscar por De aquí a la eternidad. Donna Reed también sostiene el suyo

Francisco Machuca, escritor autor del blog El tiempo ganado y Sinatrista empedernido, nos deja a petición mía, una auténtica perla donde analiza la carrera cinematográfica de Frank Sinatra con un texto tan espléndido como sólo él es capaz de concebir:



El regreso a la cumbre


Dejado en la cuneta por las compañías discográficas, olvidado por Hollywood e incluso menospreciado por sus agentes, Frank Sinatra empezó a ser el gran "has been" de principios de los 50. Pero un único papel cinematográfico le volvió a situar en el lugar que siempre le había correspondido; es decir, en la cumbre.
A mediados de los 40, Frank (nacido en 1915) era el rey indiscutible de los hits parades. El antiguo vocalista de la orquesta de Tommy Dorsey se había convertido en "La Voz", en un triunfador acosado en todas sus apariciones por hordas de fans en escenas de histeria sólo superadas por la de la beatlemania de veinte años después.
Como es lógico, Hollywood se fijó en él. En 1943, la RKO le había ofrecido su primer papel como protagonista en Higher and Higher, una comedia ligera en la que se limitó a interpretarse a sí mismo, cantando composiciones de éxito, como This Is a Lovely Way to Sped an Evening, y diciendo los diálogos con seguridad y encanto. Sus cualidades como actor se vieron confirmadas al año siguiente por Step Lively y por la más espectacular Levando anclas (1945), la primera película de Frank para la MGM, estudio en el que rodó varios títulos más.
No obstante, y por sorprendente que pudiera parecer, a finales de la década la estrella de Sinatra comenzó a desvanecerse. Las baladas que solía interpretar se vieron suplantadas por músicas más rítmicas y, en consecuencia, descendieron tanto los discos que vendía como su cotización y status dentro de Hollywood. Por si fuera poco, las afirmaciones a la prensa en relación con sus conexiones mafiosas perjudicaron considerablemente su imagen.
Frank había intervenido en uno de los grandes musicales de la postguerra y de todos los tiempos, Un día en Nueva York (1949), pero sólo como un miembro más del numeroso equipo artístico de la película, encabezado por Gene Kelly, que se convirtió gracias a este título en una de las gemas más preciosas de la corona de la MGM. Mientras tanto, Frank se veía condenado a intervenir en producciones modestas de estudios de segunda fila, como la RKO y la Universal.
Frank parecía encontrarse en el fondo del pozo, pero todavía tenía una carta guardada en la manga. Gracias a su perseverancia y a ofrecerse a no cobrar prácticamente nada, consiguió convencer a los directivos de la Columbia de que le dejase interpretar el papel del soldado Maggio en la versión de la novela de James Jones, De aquí a la eternidad (1953). Su actuación fue una verdadera revelación. Al lado de interpretaciones tan impresionantes como las de Burt Lancaster, Montgomery Clift o Deborah Kerr, Frank no desmereció en su papel del apocado y leal Maggio, que encuentra un trágico final a manos del sádico "Fatso" Judson, interpretado por Ernest Borgnine. Su interpretación le valió el Oscar al Mejor Actor Secundario y revitalizó su carrera como actor, lo que repercutió también sobre su carrera como cantante. Su colaboración con el arreglador y director Nelson Riddle dio lugar a varios memorables discos a mediados de los 50, de los cuales el más famoso fue Song for Swingin Lovers.
No obstante, y tras su triunfo como el infeliz Maggio, Frank consagró buena parte de su energía profesional al cine. Entre De aquí a la eternidad y 1960, interpretó 15 películas y apareció como estrella invitada en otras dos. Frank había dado ya pruebas de sus condiciones de actor antes de trabajar en ella. Aunque las comedias musicales que interpretó a lo largo de los 40 habían dado una imagen desdibujada de él. En Suddenly (1954), un modesto pero conseguido thriller. Johnny el cobarde (1956), su primer western. El hombre del brazo de oro (1956),sin duda alguna su mejor interpretación en donde hacía el papel de drogadicto sometido a una terrible cura de desintoxicación. La carrera de Frank durante los años 50 tuvo aspectos más amables, ejemplificados por sus musicales y comedias ligeras. El solterón de oro (1955), Ellos y ellas (1955). Alta sociedad (1956). Pal Joey (1957), que incluía el memorable número musical The Lady is a tramp (un guiño para Marcos),y, Como un torrente (1959)
A comienzos de los 60, Frank se había convertido en una gran figura que pesaba mucho dentro de la industria del espectáculo. Su popularidad como cantante (quizá el mejor de todos los tiempos) permaneció inalterable, e incluso aumentó; y sus películas, sobretodo aquellas en las que se rodeó con los miembros de su panda (Dean Martin, Sammy Davis, Peter Lawford, entre otros).
El magnífico thriller El mensajero del miedo (1962). Coronel Von Ryan (1965). Hampa dorada (1967), su retrato del lacónico detective privado de Florida contenía ecos nostálgicos de sus películas de los 50. Entre este título y su secuela, La mujer de cemento (1968), en la que encarna a Tony Rome, Frank intervino en El detective (1968),que contiene la última interpretación cinematográfica de este actor digna de ser recordada.

Francisco Machuca

Frank Sinatra recibe el Oscar al mejor actor secundario por De aquí a la eternidad:
Frank Sinatra winning an Oscar for From Here to Eternity

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Frank Sinatra con un Oscar honorífico posterior


domingo, 22 de mayo de 2011

Beatriz Clemente (Clementine) nos habla sobre Sinatra: "Strangers in the night"

Single de "Extraños en la noche" editado en España

El siguiente texto nos lo envía la escritora y cinéfila Beatriz Clemente (Clementine). Nos confiesa cómo adquirió su afición a la voz de Sinatra y su fascinación por el conocido tema "Strangers in the night" que tuvo una fama especial en nuestro país. Beatriz es la creadora de los blogs La gran pantalla , Thank you, Mr. Fonda , The natural Redford y la autora del Diccionario de las estrellas cinematográficas españolas de los noventa . A continuación les dejo su texto:

Cuando era niña, mis hermanos y yo nos entreteníamos a menudo poniendo una serie de singles en nuestro tocadiscos. Singles que, evidentemente, pertenecían todos ellos a mis padres. Y, como buenos hermanos que éramos, nos íbamos turnando pacientemente en la selección del disco que nos tocaba disfrutar. Entre esa colección de singles se encontraba uno de Frank Sinatra que, curiosamente, sólo seleccionaba yo. Eso sí, una y otra vez, una y otra vez…

El single en cuestión traía cuatro grandes temas de Sinatra: “Call me”, “Downtown”, “Summer wind”... y “Strangers in the night”. Esta última canción era la que más veces elegía yo para escuchar, aunque las otras tres también sonaban a menudo en nuestras fraternales reuniones musicales. Con el tiempo, mi madre se fue dando cuenta de un hecho cada vez más evidente… A mí me gustaba Frank Sinatra.

Desde el feliz día en que me lo regaló mi madre, sigo guardando como un tesoro ese mismo single que yo ponía en el tocadiscos una y otra vez.  Y junto a mi creciente afición por Frank Sinatra fue aumentando también mi colección de sus discos, primero en LP y más tarde en CD, hasta lo que es hoy, una buena muestra de por qué este cantante forma una parte tan importante de la historia de la música. Y de mi vida.

Mi admiración por Frank Sinatra me llevó además a descubrir  a otra serie de inigualables cantantes de la época. Dean Martin, Bing Crosby y Sammy Davis Jr. formaron también enseguida parte importante de mi discografía. Cantantes todos ellos que añadían su voz a una serie de maravillosas melodías firmadas por compositores de un altísimo nivel musical. Irving Berlin, Cole Porter, George e Ira Gershwin… y un larguísimo y extraordinario etcétera.

Estos compositores, estos intérpretes y estas canciones conforman hoy mi música preferida, la que más escucho, la que más me gusta, con la que más me identifico. Y ahora, cuando oigo “Strangers in the night”, me invaden un montón de sentimientos a la vez. Ese primer contacto, esas primeras y maravillosas sensaciones… Y el  feliz descubrimiento de una grandiosa voz. Porque nadie cantará nunca “Strangers in the night” como Frank Sinatra…

(Beatriz Clemente)

domingo, 20 de marzo de 2011

FRANK SINATRA RECORDING MACK THE KNIFE (1984). Álvaro Ferrari: un coleccionista admirador de Sinatra

Tal día como hoy da comienzo una nueva sección en este blog de Sinatra. La idea de este nuevo espacio es recoge rlas impresiones de admiradores de Frank Sinatra por todo el mundo. El primero en intervenir será el coleccionista Álvaro Ferrari, ue uenta con discorafía inédita del cantante tantio en audio como en video. Este peruano de orígen italiano es una uténtcico apasionado del universo Sinatra y me ha enviado este texto que publico íntegro. Después del texto veremos a Frank Sinatra grabando "Mack the knife" para "L.A. is my lady" y "The best is yet to come", por razones que serán descubiertas tras leer el siguiente texto de Álvaro. Desde aquí, mi agradecimiento a Álvaro Ferrari:
Frank Sinatra & lvis Presley, finales de los sesenta

¿Qué se puede decir de Sinatra que no se haya dicho ya tantas veces?. Fue sin duda la mayor estrella que tuvo Estados Unidos en el siglo XX. Me parece que esto está fuera de toda duda. Conquistó todos los medios posibles para llegar a las masas, no tanto como lo hacen algunos artistas de hoy en día, más basados en cuidadosas estrategias de marketing que en verdadero talento. Su innovación y aporte a la buena música popular, está fuera de toda discusión. Sinatra, como todo gran artista que está mucho más por delante que varios de sus colegas que cultivan la misma clase de música, es sin duda una de esas personas que aparecen solo una vez en un siglo.

Todos los campos de la creación artística, tecnológica y humanística ven nacer contadas veces en un largo periodo de tiempo (Salvo excepciones) individuos en donde los mejores dones aplicados a su profesión parecen recaer en una sola persona. Frank Sinatra fue uno de esos casos.
Su genio interpretativo como cantante de la música popular se basa como todo lo que descolla más allá del aporte de sus numerosos colegas, en un estilo único y por lo tanto inimitable. Aquello que distingue a Sinatra de otros cantantes del pasado y de hoy en día, independientemente del idioma en que se expresen, es aquella singular homogeneidad entre una estupenda voz y una musicalidad absoluta.

Sin embargo hay algo más. Quizá toda esta fusión tan perfecta entre condiciones vocales e interpretativas se originen, como ya lo han señalado otras personas, en esa misteriosa y genial forma de frasear las canciones.
Quien quiera que trate cantar sobre una grabación de Sinatra correspondiente a cualquier periodo de su larguísima carrera notará que simplemente no es posible hacerlo. Frasear la letra de la canción utiliuzando los mismos musicales que él le daba, es para el común de los mortales por más brillante que sea, algo imposible. Frank Sinatra tenía una habilidad genial para apurar y ralentizar las frases desde que comenzaba una canción, de una forma en la que me atrevo a decir, ningún cantante popular, operativo o de lied, puede hacerlo. Su dominio de la síncopa iba mucho más allá de lo considerado brillante, de hecho lindaba con la genialidad. Esto le llevó a ser públicamente admirado por grandes cantantes de ópera quienes, en toda oportunidad que se les presentaba, no dejaban de llenar de halagos a este canto extraordinario que pasmaba a figuras de la lírica como Robert Merrill, Plácido Domingo, Hermann Prey o Luciano Pavarotti por mencionar solo algunos


La música es el lenguaje universal por excelencia y por la misma razón, no debe sorprendernos que cantantes que no se dedicaron a la música clásica, fuesen también bendecidos con dones musicales extraordinarios que llenaron de admiración a colegas que sí lo hicieron. Es probable, también, que por esa misma razón, otras de las cosas que sorprende a quienes han tenido oportunidad de ver algún concierto de Sinatra filmado en la década de los ochenta o noventa, sea ver a gran cantidad de gente joven en sus conciertos. El público del divo, rara vez o quizá nunca, se componía solo de cabezas canas. Algo muy visible en devotas audiencias de otros baladistas que empezaron también durante su época o inclusive mucho después que él. Sus audiencias eran siempre una mezcla cuasi perfecta de varias generaciones en un mismo recinto. No era extraño encontrar niños y adolescentes vibrando con la electricidad del cantante, antes o después de cada actuación. Tal era la fuerza de su arte. Es por todo lo anterior que probablemente la labor de sus admiradores alrededor del mundo no necesite ir más allá de lo que ya vienen haciendo desde hace varios años. Esto es dar a conocer a las nuevas generaciones el inmenso legado discográfico de Sinatra. Su arte sigue siendo tan poderoso que se ha mantenido en pie por sí mismo.

En unos pocos años se cumplirá un siglo del nacimiento de este fabulosos cantante y su música, tan válida y envolvente, como en las lejana décadas en las que se produjo, continúa ganando adeptos entre los jóvenes de todo el mundo.

Quizás de nuevo una frase que le agradaría a Frank para terminar estas líneas sería la que utilizaron sus propios hijos en su epitafio: THE BEST IS YET TO COME


(Álvaro Ferrari)