martes, 22 de julio de 2014

You are the sunshine of my life: empezar el día con alegría

En el estudio de grabación entran los rayos del sol. La orquesta de Count Basie ensaya y Sinatra aclara su voz con algo de café caliente
No es fácil encontrar una melodía más adecuada para comenzar con alegría y buen pie una jornada que el tema compuesto por Stevie Wonder titulado You are the sunshine of my life. Ayer revisé la versión que Frank Sinatra estrenó en directo, en el Main Event de Nueva York, con un Madison Square Garden repleto para, en 1974, dar la bienvenida al regreso de La Voz. En esta ocasión especial Sinatra estrenó varios temas que nunca había cantado en directo, como es el caso de Bad, bad Leroy Brown, Autumn in New York o la que vemos en esta entrada, la fantástica You are the sunshine of my life. Hacía tiempo que Sinatra no pisaba los escenarios, desde su retiro voluntario y él mismo reconoció que tuvo problemas en este primer concierto de Nueva York, Durante todo el recital tuvo que estar bebiendo té caliente, para aclarar la voz. De hecho, en el video que veremos a continuación, hace un chiste sobre el contenido del vaso. Asegura que es té con miel pero luego bromea y dice "Y si creéis esto que estoy diciendo os venderé 400 000 hectáreas de tierra para cultivar en Jersey" Aún así, es uno de los conciertos más auténticos de Frank. Y uno de los más divertidos y en los que más interactúa con el público. A pesar de esa ronquez en su voz, vemos a un Sinatra que regresa exultante. Abandonó en la cumbre y regresa a la cumbre. Esta sensación y esta diversión que Sinatra experimenta al cantar, se plasma perfectamente en You are the sunshine of my life. Sinatra juega con la palabra "you" al principio de cada frase, bromea con el público y la orquesta suena perfecta, con el arreglo musical de Don Costa. Frank acaba el tema de Wonder con un sugerente "light my fire, baby, light, light my fire!"Una delicia para ver brillar el sol este martes 22 de julio.



Y ahora terminamos con dos fotografías curiosas. La primera, se trata de la primera licencia de conducir de Frank Sinatra que, hace unos días, salió a subasta.
 Sinatra aparece como Francis Sintra. Los problemas con el apellido no eran nuevos para el cantante. En su primera partida de nacimiento aparecía como Francis Senestro (algo así como Siniestro) Esta licencia de conducir data del 31 de diciembre de 1934 y Frank tenía 19 años.
Otra fotografía curiosa  es esta de Frank Sinatra dejando sus huellas en el paseo de la fama del Teatro Chino Grauman de Los Angeles. Concretamente fue el 20 de julio de 1965, hace exactamente 49 años y dos días. La fotografía es propiedad de LA Times y fue compartida por la página en Facebook de Classic Hollywood Los Angeles Times
Tanto la fotografía de la licencia de conducir como esta última de las huellas de Sinatra, llegaron a mí gracias a Alfredo Moreno, incansable rescatador de imagenes de cine.

lunes, 14 de julio de 2014

All or nothing at all. (Del pasado al futuro)

Harry James y Frank Sinatra en 1939
Fue el verano de 1939 (el 31 de agosto) cuando Frank Sinatra grabó su primer gran éxito con la orquesta de Harry James, All or nothing at all, una balada romántica, apasionada, casi desesperada, donde el joven Franky languidecía por un amor no correspondido. Era una canción lenta que se prestaba a las cualidades del nuevo cantante de Hoboken, a su aspecto latino y que dejaba un espacio final para que Frank exibiera toda su potencia vocal en una última nota que elevó a una octava imposible hasta entonces para un crooner y que dio al tema un carácter más clásico sin dejar de lado el sonido de las baladas de la época. El crítico George T. Simon escribió la primera crítica importante sobre el nuevo cantante y decía: " A lo largo de toda la obra escuchamos la agradable voz de Frank sinatra, cuya facilidad de fraseo es especialmente loable" Por su parte, el compositor de la letra de All or nothing at all, Jack Lawrence, destaca la manera en que el joven cantante aborda la canción, su absoluto control respiratorio y ese precioso fraseo que más tarde sería la marca de la casa con que s eidentificaba a Frank Sinatra. Para Lawrence la versión de 1939 es la mejor de todas las que grabó el italoamericano. Sinatra volvería a grabar All or nothing at all en 1961 (con arreglo de Don Costa). Cinco años más tarde,m grabaría versión swing, con Nelson Riddle. Incluso en 1977 volvería a grabarla con una base disco de Joe Beck, la peor versión de todas. Aunque la grabación original es del 31 de agosto de 1939, no se comercializó hasta el verano de 1940 y aunque las ventas fueron bastante bien, no sería hasta 1943 (cuando se relanzó la canción una vez que Sinatra ya era un nombre conocido en el panorama musical mundial y firmaba su contrato con Columbia) cuando la canción reportó importantes beneficios para el cantante.


Frank Sinatra, treinta y siete años más tarde, en 1976, volvió a encontrarse con Harry James para interpretar de nuevo All or nothing at all El cantante de 61 años no se amilana hacia el final de la canción y la termina como lo hizo en 1939 Espectacular.


 Frank Sinatra aprovechó esa misma cita de 1976 para atacar su clásico I've got you under my skin:


Frank Sinatra en el programa de Johnny Carson, con su look más setentero.

Por cierto, que el programa que acabamos de ver está presentado por John Denver, con quien Sinatra cantó algunas canciones que ya publicamos aquí. También 1976 fue el año en que Frank Sinatra asistió al programa de Johnny Carson donde fue entrevistado y el año en que el cantante reunió en el escenario, de nuevo, a una pareja irreconciliable del espectáculo: Dean Martin & Jerry Lewis:

domingo, 6 de julio de 2014

Frank Sinatra poco beligerante: La Segunda Guerra Mundial


 A diferencia de muchas estrellas del momento, Frank Sinatra pasó la Segunda Guerra Mundial en casa. El otro músico de moda en la década de los cuarenta, Glenn Miller, se presentó como voluntario en octubre de 1942 dejando de este modo, la orquesta que llevaba su nombre, la big band que más sonaba en las jukebox de costa a costa. Una vez en el Ejército, logró convencer a los mandos de que su música podría elevar la moral de las tropas y Miller llegó al rango de Capitán librando su particular batalla como director de la Banda de la Fuerza Aérea del Ejército. Glenn Miller fue un caso muy sonado, ya que perdió la vida antes de llegar a casa en un supuesto accidente aéreo rodeado de incógnitas, mientras se dirigía a París, con la guerra ya terminada. Pero este no fue la única estrella del momento que dejó la fama por combatir en el conflicto. El mundo del cine también tuvo varios combatientes comenzando por los propios directores, como John Ford o Frank Capra. Lee Marvin formó parte del Cuerpo de marines, James Stewart fue piloto de bombardero, al igual que Clark Gable y Charlton Heston llegó a Sargento de aviación. Ernest Bornigne combatió como cañonero naval, Tyron Power perteneció al cuerpo de marines y Ronald Reagan llegó Teniente tras interrumpir su carrera como actor en 1942 Como vemos, en casa se quedaron pocos artistas pero lo supieron aprovechar. Frank Sinatra fue uno de ellos. Realizó varios intentos anteriores al conflicto para alistarse en el servicio militar, pero fue rechazado una y otra vez por el Ejército ya que presentaba una severa perforación en el tímpano sufrida en el momento del nacimiento, al ser extraído por fórceps. En diciembre de 1941 el bombardeo de Pearl Harbor desencadenó la entrada en guerra de Estados Unidos. En esos momentos, Sinatra destacaba como solista en la banda de Tommy Dorsey y ya planeaba su despegue en solitario, algo que el público (sobretodo el femenino) ya demandaba. Sorprendentemente la junta de reclutamiento para el servicio militar obligatorio volvió a convocar a Frank para un nuevo reconocimiento médico. Con su carrera despegando imparable hacia su pleno apogeo, lo último que deseaba Frank era alistarse en el Ejército. Por fortuna, sus aspiraciones habían cambiado. Declaró a los medios de comunicación de Jersey City que estaba muy disgustado y que iba a la junta de reclutamiento para aclarar de una vez su situación. Frank Sinatra volvió a ser rechazado, lo que desencadenó una polémica sobre si el cantante había recibido o no trato preferente. Puesto que ya había sido rechazado con anterioridad, en numerosas ocasiones, el asunto quedó zanjado.Y fue una suerte para Frank porque, a partir de entonces, comenzó a ascender como la espuma hacia un esrellato sin precedentes en al escena musical estadounidense. En enero de 1942 fue nombrado por la revista Billboard mejor vocalista del momento, incluso por encima de Bing Crosby. Ese mismo 19 de enero Sinatra grabó sus primeras canciones en solitario, acompañado por el músico Axel Stordahl. Los temas grabados fueron The night we called it a day, Night and day, The song is you y la estupenda The lamplighter's serenade, composición de Hoagy Carmichael que contiene ya toda la esencia intimista del cantante.

Sinatra sabía que había llegado su momento. Declaró a los medios que Bing Crosby seguía siendo el número uno (en un alarde de falsa modestia, ya que en privado decía que él iba a ser el número uno) pero, como alguien tenía que ser el número dos, ahí estaba él. La popularidad de Crosby, tanto en el cine como en la música, había sido apabullante. Pero Frank había llegado con un nuevo aire fresco, con un sonido mucho más moderno y con un toque latino que encandilaba a los más jovenes. Esa ascendencia italiana que le había proporcionado tantos quebraderos de cabeza y tantas peleas en su niñez y adolescencia, ahora parecía que se convertía en su mejor baza. Debido a la gran oferta de puestos de trabajo que se habían generado en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, las familias normales ganaban gran cantidad de dinero pero los lugares donde gastarlo escaseaban. El cine emergió como la atracción principal. Salas cómodas, con aire acondicionado, proporcionaban un ambiente agradable para que la sociedad se evadiera de los problemas que conllevaban el conflicto bélico. Las salas abrían desde las ocho y media de la mañana y no terminaban hasta la madrugada. Los programas ofrecían sesiones dobles, las Movietone News (algo así como el No-do norteamericano) y sobretodo en las grandes ciudades, espectáculos en vivo. Ahí estaba Frank Sinatra. La sala Paramount contrató a la atracción del año por seis o siete acutaciones diarias. La primera vez que actuó en el Paramount lo hizo antes de la proyección de la película Star-Spangled Rythm (George Marshall. 1942), en un programa que encabezaba el propio Bing Crosby (protagonista también de la película que se proyectaba) y donde figuraban también la debutante Peggy Lee, la reputada Benny Goodman Band, el pianista Jess Stacy, los Radio Rogues y el BG Sextet. En cuanto Jack Benny presentó a Sinatra en su noche de estreno, todas las quinceañeras que abarrotaban el lugar parecieron enloquecer, a gritar y a corear su nombre. Todo el mundo quedó sorprendido, hasta el propio Frank que casi no pudo cantar. El inaudito fenómeno de las bobbysoxers había comenzado. El contrato con Paramount se prolongó por dos meses más. Muchos psicólogs teorizaron sobre aquel fenómeno de la "Sinatramanía" atribuyéndolo a una consecuencia más de la guerra. Chicas de doce, trece, catorce, quince años, demasiado jóvenes para tener novio, veían en Frank la imagen masculina, el enamorado ideal. Por otro lado, las mayores de edad, tenían a sus novios en la guerra, lejos de casa y también veían en Frank el amor que añoraban. Frank Sinatra era como un objeto amoroso muy conveniente. Muy pronto, todo Nueva York y todo el país hablaban sobre ese delgaducho cantante con pajarita a quien su representante, George Evans, había bautizado como La Voz.
Frank recibe cartas de admiradoras
La Sinatramania estaba imparable. En febrero de 1943 Frank Sinatra era estrella invitada en el programa radiofónico Your Hit Parade. Ese mismo mes los estudios Columbia lanzaron la película Reveille with Beverly (Charles Barton 1943) en la que Frank Sinatra aparecía por primera vez en solitario cantando Night and day



En marzo de 1943 Frank Sinatra fue contratado por el Club Riobamba, en la 57 Este de Nueva York por 750 dólares a la semana. Fue la oportunidad en la que Frank conectó por primer  vez con el público adulto de Manhattan. Esa primera noche cantó Night and day y She's funny that way y los aplausos atronaron el recinto. El siguiente compromiso del cantante fue de nuevo el Teatro Paramount, por 2.500 semanales y además firmó con la RKO un contrato de siete años para hacer cine. Llegó su primera película, Higher and higher, donde se interpretaba a sí mismo cantando cinco canciones. Así se consolidaba el fenómeno Sinatra. Mientra en el mundo se libraba la cruenta Guerra Mundial, el país que decidió la contienda bailaba y cantaba al ritmo que un flacucho italoamericano marcaba. Esa fue la batalla que libró Frank Sinatra. Supo aprovechar la oportunidad. Hot time in the town of Berlin fue un tema para apoyar a las tropas aliadas que hizo famoso en 1944 Bing Crosby junto a las Andrews Sisters. Una reveladora primera estrofa dice: "Se vivirá algo grande (literalmente: habrá un tiempo caliente...") en Berlin cuando los Yanks entren. Yo quiero ser ese tío, repartiendo toda esa alegría, cunado tomemos el viejo Berlin" Así, la sociedad norteamericana en la desinformada distancia, celebraba la esperada victoria sobre las tropas nazis. Pero Frank Sinatra, interpretando este tema en 1944, parecía celebrar su propia victoria.

jueves, 3 de julio de 2014

Todo lo que fue el homenaje a Frank Sinatra


Puede que Frank Sinatra observara desde algún lugar y escuchara todas las palabras que sobre él dijímos. Ahí aparece en la fotografía observando de cerca a los contertulios (de dcha. a izda.): Alfredo Moreno, Raúl Herrero y un servidor

Decía Franky the red que el día en que murió Sinatra, lo pasó realmente mal. Contaba su experiencia y se emocionaba al hacerlo, justo un minuto antes de homenajear al cantante con un My way a capela. Precisamente recuerdo como si fuera ayer aquel 14 de mayo de 1998 Ya se presentía el final de curso y yo caminaba hacia el Instituto escuchando una cinta de cassette con una recopilación de las mejores canciones que Frank había grabado en su etapa Capitol. Era mi recuerdo a un hombre que, aunque había muerto aquella misma noche, seguiría siempre vivo entre aquellos que disfrutamos de su voz como una experiencia más elevada incluso que la pura melomanía. Evidentemente, aquella mañana y todavía sin tiempo de reacción por la noticia que acababa de recibir, no entré a clase y dediqué el tiempo en pasear por los parques y calles de mi ciudad escuchando temas como Lonely town, Where are you o I got it bad and that ain't good. De alguna manera, el pasado 25 de junio, Frak Sinatra volvió a estar muy vivo entre nosotros, en el homenaje que preparamos junto con FNAC Pza España de Zaragoza. La presentación del acto corrió a cargo de un Raúl Herrero adecuadamente ataviado con un estilo "claramente Sinatra". Hubo una lectura de poemas dedicados al homenajeado en la que Raúl leyó algunos de los textos pertenecientes a Elegía para Frank Sinatra de su poemario Los trenes salvajes. Seguidamente a la poesía llegó la música de Franky "the red" junto al grupo Jazzpirals. Para abrir boca, comenzaron con la suave bossanova Corcovado (Quiet nights of quiet stars) cantada en Portugués y en Inglés, siguieron con el clásico de Sinatra The lady is a tramp y terminaron el repertorio con Autumn leaves, con una parte cantada en Francés y otra en Inglés. Como colofón del apartado musical Franky "the red" se marcó un impresionante My way a capela.
Lectura de poemas
Franky "the red" y Jazzpirals
Coloquio final
El acto terminó con un coloquio en el que, aunque en poco tiempo, se esbozaron todos los aspectos importantes en la intensa vida de Frank Sinatra. Alfredo Moreno señaló su faceta como actor, destacando sus papeles en El hombre del brazo de oro, De aquí a la eternidad y Como un torrente. También hubo espacio para el Sinatra cantante, el que realmente es digno de ser rescatado y un pequeño episodio tanto para el Rat Pack y Las Vegas, como las relaciones con la mafia. En definitiva, fue un homenaje para recordar una voz irrepetible. Seguro que a Franky le gustó mucho que en su "añorada" España se perpetrara dicho acto. Para mí, un homenaje a Frank Sinatra en mi ciudad, es un sueño cumplido. Doy gracias a Raúl Herrero por la iniciativa y a Alfredo Moreno, Franky "The red" y los chicos de Jazzpirals que nos acompañaron. Para finalizar dejaré una muestra de los poemas que Raúl Herrero recitó y un video de Fraky "the red" interpretando, en esta ocasión, el clásico de Nat King Cole, When I fall in love ya que no existen videos de la actuación en la FNAC.

Elegía para Frank Sinatra: El punto final

Una senda,
en la mitad del camino
de la obscuridad, nos guía
por el interior
de mirada.
El oftalmólogo, como
dios microscópico, vuelve
del revés
las pupilas.
El precipicio, velado
hasta ahora,
fulgura bajo
la venda que
disuelve el mundo.

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La venda que disuelve el mundo

Sobre linfa vida ulula
que la muerte no evapora.
En hora de espuma el cielo
se empluma ciego.
La serpiente
perversa habla
con alas de calavera.

© Raúl Herrero (Los trenes salvajes Ed. Libros del innombrable)


Frank Sinatra estaba así de contento después del homenaj. Lo presenta Dean Martin y Frank interpreta un clásico de la música popular norteamericana titulado Ol' McDonald 

FRANK SINATRA - Old MacDonald por glauciadicarvalho

lunes, 23 de junio de 2014

Homenaje a Frank Sinatra en la FNAC de Zaragoza



Muchos han intentado imitar a Frank Sinatra (aún en nuestros días), otros quisieron seguir sus pasos pero nadie nunca llegó a sonar tan sincero. Probablemente sea esta la característica que convirtió al artista en un fenómeno único, uno de los cantantes más reconocidos del siglo XX: su sonido auténtico. Por ello, creemos importante mantener vivo el recuerdo de su voz, de su música. De esta manera, el escritor y editor Raúl Herrero, el cinéfilo, escritor y bloguero Alfredo Moreno, el cantante Frank "the red" y el sinatrófilo que escribe han montado un homenaje-coloquio-debate-conversación-miniconcierto para este próximo miércoles 25 de junio, a las 20,00 horas, en la FNAC-Pza España de Zaragoza (C/Coso 25-27) Estáis todos invitados a acudir y participar, a pasar un rato agradable escuchando a, como reza este blog, una de las mejores voces del siglo XX Sin duda, hay mucho que hablar de este personaje que cambió decisivamente la música popular. No solo en su ámbito musical. También hablaremos de su nada desdeñable faceta como actor y por qué no, repasaremos sus luces y sombras, ese mito, real o no, del Sinatra relacionado con la mafia, del Sinatra capo de la Casa Blanca, del Sinatra en su ambiente de Las Vegas, el Rat Pack...

Este italoamericano nació en el humilde barrio de Hoboken un 12 de diciembre de 1915 y en la década de los cuarenta ya se ganó al público norteamericano. A finales de los cincuenta era ya mundialmente reconocido y ya nunca más dejó de ocupar los primeros puestos en las listas de éxitos musicales de todo el planeta. Hecho muy significativo es que, en pleno apogeo de los Beatles y del rock and roll, Sinatra volvió al número uno con el tema Something stupid junto a su hija Nancy Sinatra. ¿Cuál fue el secreto de esa voz que encandiló a todo el mundo? Intentaremos dar una explicación el próximo miércoles.Técnicamente hablando, era barítono, con una amplitud vocal de dos octavas, algo muy inusual en cantantes coetáneos como Bing Crosby, Perry Como o Dean Martin, característica que favoreció la temprana superación de la etapa crooner que solo es identificable con su primer periodo formando parte de las bandas de Harry James y Tommy Dorsey. Superó la etapa crooner y la reinventó, creando un nuevo estilo propio, diferente y lo más importante, siempre moderno y nunca pasado de moda. Decidir para la fecha de este homenaje el 25 de junio es algo casual pero, no obstante, aprovecharemos para celebrar el 56 aniversario de aquella mítica grabación que Frank Sinatra realizó en los estudios Capitol del tema One for my baby (precisamente 25 de junio de 1958) En aquella sesión de hace 56 años también grabó el tema Good-bye. Ambas canciones eran para el álbum Frank Sinatra sings for only the lonely. Y también podremos celebrar el 34 aniversario del mítico concierto que Sinatra ofreció el 25 de junio de 1980 en el Carnegie Hall de Nueva York donde interpretó una de las mejores versiones que se conocen del tema New York, New York. Para abrir boca empezaremos entonces con estos temas. ¡Nos vemos el miércoles!

PD: No es imprescindible llevar sombrero ladeado pero se agradecerá el gesto.


Frank grabó One for my baby el 25 de junio de 1956 y la estrenó un mes después en televisión:

Y el 25 de junio de 1980 cantaba así New York, New York

martes, 10 de junio de 2014

Frank Sinatra saluda a Orson Welles "He's a champ"

Orson Welles y Frank Sinatra (años cuarenta)

Era el dos de septiembre de 1975 y Orson Welles recibió el homenaje del American Film Institute en el que participaron entre otros Ingrid Bergman y Frank Sinatra. Para la ocasión,el cantante homenajeó de manera muy particular al director norteamericano, con los acordes de su éxito The lady is a tramp pero con una letra completamente distinta y reinventada para la ocasión por el gran Sammy Cahn. De hecho, la canción se retituló como The gentleman is a champ. No fue esta la única ocasión en la que Frank Sinatra utilizó una versión alterada de la canción compuesta por Rodgers and Hart. The gentleman is a champ fue utilizada como homenaje a David Sarnoff en 1967, a Spiro Agnew en 1972 y grabada en disco para un especial dedicado a Lou Wasserman en 1988. La letra fue compuesta por Sammy Cahn para cada nueva ocasión. En la siguiente versión que veremos del tributo a Orson Welles, la letra hace alusión a la vida artística del director. Podemos encontrar versos dedicados a The third man y su inolvidable personaje Harry Lime, a sus interpretaciones de Shakespeare, a la versión radiofónica de La guerra de los mundos, así como bromas, elogios y alusiones a su particular voz en un párrafo que dice: "He has a voice that's close to divine, almost like mine, mine swings, he sings". Es un tributo muy original el que recibe aquí Orson Welles de la voz de Sinatra. En cualquier caso, esta variación de la letra de The lady is a tramp no es algo esporádico. Es, más bien, lógico teniendo en cuenta todas las variaciones que ya introducía Frank cada vez que la interpretaba en directo. Su última frase final se hizo famosa, con el párrafo "She loves the free, fine, wild, knocked out, coo-coo, hmmmm groovy wind in her hair" y la palabra tramp (golfa) en numerosas ocasiones fue sustituida por chick (pollo o su femenino...) y por champ (campeón), sobretodo en la etapa final de su carrera. A continuación veremos el video de tributo a Orson Welles. Y el segundo video publicado aquí recoge un dueto crepuscular de Ella Fitzgerald y Frank Sinatra en 1990 cantando The lady is a tramp con la orquesta de Henry Mancini, lo que contribuye a hacer de este dueto un acontecimiento histórico. Viendo este video nadie puede olvidar el meteórico, casi atómico, dueto que en la década de los sesenta hicieron la Fitzgerald y Sinatra con The lady is a tramp pero, a pesar de los años que ya acarreaban a sus espaldas en 1990, los experimentados cantantes salen el paso muy dignamente.


Ella Fitzgerald & Frank Sinatra, con la orquesta de Henry Mancini: The lady is a tramp (1990)



En la fotografía aparecen Orson Welles y Frank Sinatra, también en la década de los cuarenta, junto a otros compañeros como Jimmy Durante o Lucille Ball.

miércoles, 30 de abril de 2014

Jean Leon y Frank Sinatra: El caso de la puerta equivocada

Ceferino Carrión, alias Jean Leon, fue un español de Santander que cumplió El sueño americano


No resulta fácil. Ni siquiera resulta usual, comenzar un nuevo post en el blog de Frank Sinatra escuchando la canción Tatuaje de Concha Piquer. Pero es necesario hacerse una idea de la España gris de posguerra, la España del estraperlo, la cartilla de racionamiento y La Codorniz, la España en la que creció Ángel Ceferino Carrión Madrazo, nacido en Santander, hijo de marino mercante y familia perseguida durante la Guerra Civil. Después del conflicto, Antonio Carrión (padre de Ceferino) fue encarcelado y catalogado como "rojo". Aún así, su esposa buscó la manera de demostrar al régimen que Antonio había asesinado a numerosos republicanos durante el conflicto (algo que no era cierto) y le dejaron libre para marchar con su familia a Barcelona. Una vez allí, el 1 de julio de 1941, Antonio y su hijo mayor José, se hicieron a la mar como correspondía a su trabajo, rumbo a Alemania y no volvieron jamás. Al parecer, en la fase más álgida de falsa neutralidadel que Franco practicó durante la Segunda Guerra Mundial, el buque trasladaba material de guerra camuflado para el ejército del Tercer Reich de Hitler. La flota británica hundió el barco y padre y hermano mayor de Ceferino ya no volvieron a ver la luz de un nuevo día. Esta es la gris España en la que se desenvolvía un jóven de trece años que, ese mismo día, juró no prestar el servicio militar a las órdenes del dictador Franco cuando le llegara el momento. Y efectivamente, el momento llegó. El 16 de julio de 1947 Ceferino volvió de su trabajo en Enasa, vistió sus mejores galas y abandonó su casa para no volver jamás. Había quedado con dos amigos para fugarse. Cruzaron a pie la frontera por los Pirineos en línea recta. De Bayona, fuyeron a Burdeos y de allí a París. Este fue el comienzo de la aventura para un joven cántabro que se negó a vivir un futuro gris bajo el yugo de la dictadura franquista.

Una vez en Francia, Ceferino trabajó de intéreprete y camarero. Recibió los papeles para presentarse al servicio militar obligatorio en España y fue el momento en que se convirtió en prófugo. Los tres amigos que escaparon de España arreglaron todo para largarse a Guatemala en un barco que partía de El Havre. A Ceferino le faltaba documentación y no pudo partir. Sus dos amigos le dejaron en tierra. Por siete veces consecutivas intentó colarse en las bodegas como polizón de diferentes barcos y aunque las siete veces fue descubierto, fue repatriado a Francia. Los dos amigos que habían conseguido partir a Guatemala corrieron peor suerte. Fueron repatriados a España y nunca más abandonaron su país. Parecía que Ceferino Carrión tenía un ángel cuidando su suerte. Y así fue también cuando, el mismo año de 1949, se internó como polizón en las bodegas de otro barco que partía desde El Havre con destino desconocido. Él todavía no lo sabía pero Ceferino Carrión se dirigía a Nueva York, la ciudad donde cumpliría todos sus sueños.
Ceferino no era un buen nombre para un español que no tenía ni idea de Inglés. La segunda noche que pasa en Nueva York duerme en el banco de un parque y un delincuente le roba toda la documentación. Al día siguiente decide nacionalizarse con  el nombre de Justo Ramón León y aunque las dificultades en sus primeros días no fueron pocas, respirar la libertad de Nueva York para un español que llegaba del agobiante régimen franquista era suficiente aún con el estómago vacío. Se empleó como "recogeplatos" en el Rockefeller Center donde, debido a su manera de trabajar, su elegancia, su trato amable con los clientes y su discreción (un rasgo que le reportaría grandes alegrías) recibía generosas propinas. Allí conoció a varias figuras políticas pero solo guardó el recuerdo de la primera estrella de Hollywood a la que estrechó la mano: Bing Crosby. No resulta difícil imaginar la emoción de aquel joven cántabro al descubrir en 1949 una ciudad como Nueva York. Justo ese año también se ofrecía en pantallas un descubrimiento semejante de Nueva York en el que, precisamente, Frank Sinatra compartía papel protagonista con Gene Kelly.


Probablemente fue una de las películas que disfrutó el español recién llegado a la gran manzana. Y no podría imaginar entonces que Frank Sinatra sería uno de los buenos amigos que encontraría en Estados Unidos. La madre de Ceferino, ahora llamado Justo, recibía las cartas de su hijo y todos los avances que iba haciendo en Nueva York eran transmitidos por ella a sus dos amigos de fuga que fueron repatriados a España. Comidos por la envidia delataron el paradero de Justo a la Policía. Pero, de nuevo la fortuna se alió con Justo. Al mismo tiempo que llegó la carta de España exigiendo su regreso al país, llegó la carta en la que el gobierno estadounidense le solicitaba, como ciudadano norteamericano, prestar el servicio militar selectivo. De nuevo Justo eligió Estados Unidos pero, en lugar de acudir al ejército, se marchó a California, concretamente, a Los Angeles. Una vez allí conoce y traba amistad con Emilio José Cansino, tío de Margarita Cansino, Rita Hayworth. Su primer trabajo en Hollywood vuelve a ser de friega platos, en el Maxwell Coffee House donde conoce a Jorge Negrete. Posteriormente trabajaría como taxista y camarero en Los Angeles y por última vez, vuelve a cambiar de nombre. En 1950 finalmente, aquel cántabro que se fugó de España por los Pirineos, pasa a llamarse Jean Leon, como tributo a un pintor y escultor francés del siglo XIX que, dicho sea de paso, era su preferido.
Nat King Cole y Frank Sinatra en el Villa Capri de Los Angeles.
Tras un breve espacio de tiempo en el Ejército Norteamericano, Jean Leon nunca llegó a embarcarse para Corea. Otro golpe de suerte y las buenas migas con su Sargento le proporcionaron la oportunidad de regresar a Los Angeles y dejar de lado de una vez por todas la vida militar para la que nunca tuvo vocación. De nuevo en Los Angeles y gracias a las amistades que había fraguado hasta el momento, se empleó como camarero en el Villa Capri, local del que Frank Sinatra y Joe Di Maggio eran accionistas. Por el día, seguía trabajando como taxista. La fotografía que encabeza este párrafo en la que aparecen Nat King Cole y Frank Sinatra pertenece a una de esas noches en el Villa Capri donde Jean era camarero. También de aquellas noches son estas fotografías en las que aparece le brazo de Jean Leon, ya que acababa de servir un Jack Daniel's a Frank:
Definitvamente, las oportunidades que Jean Leon había percibido en Nueva York y Los Angeles no las hubiera tenido en España aún con la buena fortuna que siempre le acompañaba. El Villa Capri era el lugar de moda entre las personas que querían hacerse notar en Hollywood. Era sencillo encontrar ahí a una jovencita Grace Kelly, a Gary Cooper, a Robert Mitchum, o a Marilyn Monroe (esposa de Di Maggio, por aquel entonces) Jean Leon consiguió su puesto de camarero gracias a su amiga Mary, esposa de Billy Kant, el encargado. Pero pronto se afianzaría en el trabajo. Fue una de esas noches cuando Jean presenció  "El caso de la puerta equivocada" o como titularon los periódicos The case of wrong door



Sería la una de la madrugada cuando Frank Sinatra se encontraba cenando aquel sábado (ya domingo) en el Villa Capri con su amigo Hank Sanicola. A los postres se presentó un alterado Joe Di Maggio con un detective llamado Ruditsky. Joe estaba enfermo de celos porque creía que su esposa, Marilyn Monroe, de la que, por cierto, se estaba divorciando, era infiel. En la lista de posibles culpables figuraban Robert Mitchum, el músico Schaefer y hasta una mujer llamada Sheila que, según decían, era lesbiana reconocida. Así que el tal sabueso Ruditsky tenía un soplo por el cual se suponía que Marilyn estaba en aquellos momentos acostándose con su amante, fuera quien fuese, en unos apartamentos de la calle Waring, en Hollywood. Como no podía ser de otra manera, Sinatra, Di Maggio, Sanicola y Rudisky se levantan de la mesa, abandonan el Villa Capri y se dirigen a los apartamentos de la calle Waring para sorprender in fraganti a Marilyn. Al llegar, tocan a la puerta de uno de los apartamentos. Como nadie abre, tiran de una patada la puerta abajo y comienzan a golpear y patear a lo que se suponía que eran Marilyn Monroe y su amante. Pero no lo eran. Los que se llevaron la paliza fueron dos personas corrientes, completamente desconocidas. Al ver el error que habían cometido, los infiltrados en el apartamento corrieron de vuelta al Villa Capri. Con lo que no contaron ni Di Maggio ni Sinatra, es con que los agredidos fueran a denunciar a la Policía. Pero sus rostros eran de sobra conocidos en toda América, así que la pareja agredida puso la denuncia en comisaría.
Di Maggio y Sinatra
Eran las dos de la mañana y de vuelta en el Villa Capri Di Maggio y Sinatra contaban lo sucedido a los camareros,  totalmente pálidos y con los rostros desencajados. Ruditsky incluso lloraba nerviosamente. Pero, ni el cantante ni el jugador de béisbol se esperaban lo que sucedería a continuación. La Policía irrumpió en el Villa Capri pasadas las dos de la mañana. Comenzaron a interrogar a los posibles implicados y todos mentían. Acto seguido interrogaron a los camareros. En concreto Jean Leon declaró que ni el señor Sinatra ni el señor Di Maggio se habían movido de la mesa del Villa Capri en toda la noche. Burt Tender, el otro camarero que había de servicio (a aquellas horas ya solo quedaban dos camareros ya que, después de las dos ya no podían servir a nadie), corroboró la declaración de Leon. Hubo juicio pero, mientras los acusados tenían a dos testigos a su favor, los denunciantes no tenían a nadie. Así que ni Sinatra ni Di Maggio serían inculpados, ni tan siquiera Ruditsky. Desde aquel momento Frank Sinatra comenzó a cuidar de manera especial a su camarero favorito. Entregaba cada noche una propina de cien dólares a Jean Leon. Y esta amistad aumentó considerablemente con los años. Lo que más apreciaba el cantante del camarero era su discreción y lealtad. Seguramente la biografía de Jean Leon en América no se hubiera escrito de la misma manera si no se hubiese cruzado en su camino el italoamericano. De alguna manera, Sinatra "apadrinó" al camarero cántabro, incluso conociendo su orígen español, teniendo en cuenta cómo odiaba él nuestro país, no solo por los escarceos sexuales de Ava Gardner sino también por el General Franco, un odio que cantante y camarero compartían.
Jean Leon a la dferecha de la imagen, en pie. Ocupan la mesa Tony Franciosa, Zsa Zsa Gabor, Barbara Rush y al lado de Leon, el músico Pete Rugolo. Fotografía tomada en La Scala, el local que abrió Jean Leon
 A partir de entonces, la vida de Jean Leon se consolidó en Hollywood. Frank Sinatra le llamaba para todas sus fiestas privadas que solían comenzar, cuando el Villa Capri cerraba. Por aquella época, Sinatra no podía dormir hasta que se hacía de día. Normalmente Jean Leon acompañaba al cantante a casa del compositor Jimmy Van Heusen (durante el divorcio con Ava Gardner, Frank se hospedaba ahí) donde también estaban Johnny Burke y Sammy Cahn, todos amigos de Sinatra. Por ahí desfilaban todo tipo de personalidades y las mujeres que más se dejaban ver entre ellas eran Grace Kelly, Lauren Bacall, Lana Tuner, Juliette Prowse, Rhonda Fleming o Debbie Reynolds. En aquellas reuniones se hablaba, sobretodo, de música y de teatro. Cuando llegaban las cuatro de la mañana, más o menos, las mujeres se retiraban a sus respectivas casas y es entonces cuando Jean Leon hacía de chófer para ellas. También en esos momentos, según Leon, llegaban a casa de Van Heusen otras amiguitas con las que no hablaban precisamente ni de música, ni de teatro...

De esta manera Frank fue confiando cada vez más en Jean. Contó con él para la gala de investidura de John Fitzgerald Kennedy, en la que fue encargado de la restauración. Y más adelante, ya un consolidado Jean Leon, también fue solicitado por Sinatra para acompañarle durante la gala de investidura de Ronald Reagan donde, además de ser el encargado del catering, aportó su famoso vino Jean Leon, algo que tuvo mucha repercusión en España.
Jean Leon a su llegada a Estados Unidos (1949)
Jean Leon hizo muchos amigos en América pero, según sus palabras, nadie le enseñó a moverse en el ambiente de Hollywood como Frank Sinatra. En 1956, (tras la muerte de James Dean, con quien había proyectado abrir un local) Leon abriría La Scala y en tres semanas ya se convirtió en el local de moda para las estrellas. Además de Sinatra y sus amigos, por La Scala desfilaban cada noche Lauren Bacall, Shirley MacLaine, Rock Hudson, Paul Newman, Tyrone Power, Warren Beatty, Orson Welles, Jane Fonda, Elizabeth Taylor... Así, Ceferino Carrión, convertido en Jean Leon (la opinión pública norteamericana creía firmemente en su orígen francés), supo aprovechar las oportunidades que le brindó el destino y sencillamente convirtió en realidad el gran sueño americano. Dio de comer su comida y dio de beber su vino a todo Hollywood y cuando lo había hecho, fue reconocido en España, su país natal. En el Jean Leon el rey de Beverly Hills (Ed. BSA 2002), Sebastián Moreno nos cuenta de primera mano, todas las anécdotas que vivió este español que hizo las Américas como ningún otro. Un libro totalmente recomendable.

*Han sonado durante este texto la canción Tatuaje de Concha Piquer y Exactly like you, por Nat King Cole y Frank Sinatra, además del video de la película On the town.