sábado, 24 de septiembre de 2016

Welcome autumn: The man in the looking glass

Sinatra: The man in the looking glass
Para todo los adictos a la voz de Frank Sinatra, la llegada del otoño significa "September of my years" (Reprise. 1965) y más concretamente "It was a very good year", magnífica oda musical al paso de la vida, al transcurrir de los años y a su ineludible huella en el rostro y en el alma, los surcos en la certeza, al cabo, de estar consciente y consecuentemente vivo. Si alguien supo exprimir la vida y ganarse unos buenos surcos, fue Sinatra. También remite otoño a otros trabajos legendarios de fuerte tormenta ventosa y caer de hojas, como "Where are you?", "Only the lonely", de manera más íntima "In the wee small hours" o ya, más cercano al frío del invierno, "Point of no return". Cúspide o consecuencia de todos aquellos álbumes pretéritos fue, sin duda, "September of my years". Con ello, no deseo anular, de ninguna manera, trabajos posteriores igualmente septembrinos y alevosamente otoñales como es el caso, por ejemplo, del crepuscular y brillante "She shot me down" (1981) donde curiosamente y no por accidente, también Gordon Jenkins es el encargado de los arreglos orquestales como en 1965 Intuición clara de que el bueno de Gordy (como llamaba Frank a Jenkins) fue el que mejor dibujó el paisaje musical para la otoñal propuesta de Sinatra.
Momento de recogimiento, cigarrillo y camerino, antes del show
Pero hoy no nos ocuparemos de "It was a very good year" por hacer una excepción y faltar a la tradición. "The man in the looking glass" es otra canción incluida en "September of my years", compuesta por el músico nacido en Iowa, Bart Howard, también padre del clásico "Fly me to the moon", entre otras. Es "The man in the looking glass" una canción introspectiva y quizá por esta razón, poco conocida e inadvertida en el conjunto total de este gran álbum que consiguió el premio Grammy del año. Por ello, creo que es interesante su recuperación. Tenemos una aparentemente sencilla canción que, tras una jazzística introducción ("He visto ese rostro antes, ese rostro que veo en el espejo/Conozco ese rostro, he visto ese rostro ante mí/Conocí a ese chico torpe cuando todavía no sabía hacerse el nudo de su corbata/Estaba justo ahí mismo y tenía pelo en abundancia"), comienza con un ritmo de balada al uso, con la voz autoritaria de Sinatra impuesta sobre una suave cama de violines. Pronto nos sorprende este tema con una inesperada derivación hacia el vals que, afortunadamente para el resto de la canción, se queda en eso, un mero guiño. Hay una pausa, después, un alto en el camino, marcado por el ascenso repentino y potente de la cuerda de violines. Esta segunda sección comienza con un suave solo de violín (de nuevo, la familia Slatkin, imponiendo ese toque "europeo") y la voz de Sinatra desgranando "that melody d'amour". Acaba así la canción, acertadamente pausada. Por supuesto, si fuera otro cantante el que interpreta "The man in the looking glass" no hablaríamos de excepción alguna. Pero tratándose de Sinatra, el asunto adquiere una meditación más grave y se eleva a categoría de obra de arte musical. Tenemos de nuevo al gran e irrepetible Sinatra de 1965. Relajado, sobrado, sin aparente esfuerzo en su canto, bordando cada palabra, acertando siempre en el ritmo, en su legendario fraseo, un segundo antes que la respiración propuesta por la orquesta de Jenkins. Y la letra de esta canción, representa un aliciente para este fraseo. Escuchar al cantante interpretar palabras como "sacroiliac", la cervantesca "middle-age Lothario with a twinkle in his eye", "young Romeo" o la citada "melody d'amour" sin duda, ofrece un punto positivo que engrandece este tema tan íntimo y personal.

Veremos a continuación la letra de la canción "The man in the looking glass" traducida:

"He visto ese rostro antes, ese rostro que veo en el espejo.
Conozco ese rostro, he visto ese rostro ante mí.
Conocí a ese chico torpe cuando todavía no sabía anudar su corbata.
Estaba justo ahí mismo y tenía pelo en abundancia.

El hombre del espejo, ¿quién puede ser?
El hombre del espejo, ¿acaso puede ser yo mismo?
¿Dónde está nuestro joven Romeo, el chaval que solía suspirar?
¿Quién fue aquel adolescente Lotario con el brillo en sus ojos?
Parece mucho más juicioso ahora, quizá menos solitario; pero, entonces,
¿puede estar fingiendo de nuevo?
Hombre en el espejo, sonriendo irónicamente ¿Cómo estás hoy de tus achaques?

¿Dónde queda tu primer idilio, aquella tragedia de amor?
Aquel amor verdadero que consideraste tu final definitivo
Hombre del espejo, no tienes arrepentimientos.
El hombre que es juicioso nunca olvida
que la vida merece la pena si, de vez en cuándo,
puede mirarse en el espejo
y sonreír".

Es conveniente no olvidar la lista de títulos otoñales que podemos encontrar en la discografía de Sinatra. Aquí están algunos:

"September of my years"
"Where are you?"
"Only the lonely"
"Point of no return"
"In the wee small hours"
"Close to you"
"All alone"
"She shot me down"
"Ol' blue eyes is back"
"Watertown"
Y más levemente pero con su carácter otoñal:
"Moonlight Sinatra"
"Sleep warm"
"Great songs from Great Britain"
"Nice and easy"
"Sinatra-Jobim"

WELCOME AUTUMN!!!






miércoles, 27 de julio de 2016

Sinatra-Jenkins: Los dos hombres más tristes, por J. Antonio González Soriano

Gordon Jenkins y Frank Sinatra durante las sesiones de "Trilogy"(1980)


LOS DOS HOMBRES MÁS TRISTES

Gordon Hill Jenkins nació el 12 de mayo de 1910, en el Estado de Missouri. Era un músico brillante que desarrolló una lenta, pero sólida carrera como arreglista, en los años dorados en los que el jazz y el blues fueron encauzados por músicos de alta escuela en un repertorio brillante y poético, del que se hicieron cargo las orquestas y los solistas más reputados de la música popular norteamericana. En los años cuarenta y primeros cincuenta, Gordon Jenkins dirigía la orquesta y hacía los arreglos para distintos artistas de Decca como Dick Haymes, Ella Fitzgerald , Patty Andrews y Billie Hollyday. Una nómina impresionante, a pesar de que al comienzo de esta etapa tuvo una desavenencia (que duró de por vida) con el “amo” indiscutible de la canción romántica popular: Bing Crosby. No obstante, la colaboración que más profunda huella le dejó en estos años fue la que hizo con el genial Satchmo, -Louis Armstrong-. Al comenzar las sesiones con el músico de New Orleans declaró embargado por la emoción que ese era “el momento más importante de su vida”. No sabía qué otros momentos sublimes le deparaba el porvenir. 
Louis Armstrong y Gordon Jenkins

 En los años cincuenta fichó por Capitol, la compañía más pujante del panorama musical de la época. Allí le aguardaba el hombre que marcaría definitivamente su rumbo profesional y vital: Frank Sinatra. No obstante, el contacto entre los dos aún se demoraría un poco, justo el tiempo que tardó en demostrar los maravillosos recursos musicales que atesoraba arreglando algunos de los mejores discos de Nat Cole, como “Love is the thing”. Este álbum significó también su entrada en el “universo Sinatra”, porque contenía una emocionante versión de “Stardust”, uno de los exitazos clásicos de Frankie en los cuarenta. Con estas credenciales, Frank consideró que Gordy era la persona adecuada para conducir los discos de torch songs (canciones de serena melancolía ante el desamor) que él deseaba hacer para combinarlos con los de chispeante swing. Hasta ese momento (1957) la mágica combinación de obras de un tipo y otro se debía sobre todo al trabajo y la genialidad de Nelson Riddle, el hombre que elevó a Sinatra a la cumbre más alta de la música popular. Pero ahora Frank quería dar una nueva dimensión a sus álbumes blues. Comenzaron con Where are you?, siguieron con A jolly Christmas from Frank Sinatra y, un par de años más tarde, No one cares. Son trabajos llenos de standards. En ellos, la desbordante imaginación de Jenkins creaba universos sonoros de sabor clásico, con predominio de las cuerdas: dulces, armoniosos, delicados, melódicos y profundos. El marc1957o al que la voz de Sinatra (la Voz) se ajustaba perfectamente para desarrollar esa textura de melancolía suave y contenida, plena de matices, de tristeza casi placentera, que hacía que cada tema quedara convertido en una versión definitiva. 
"Where are you", obra maestra y fiel muestra de todo lo que la colaboración Jenkins-Sinatra dió de sí
Sinatra se fue a formar su propia compañía, Reprise, y, por supuesto, no olvidó a Gordy. Hasta seis álbumes concibieron en colaboración, atravesando las décadas. En primer lugar, All alone (1962) y el sin par September of my years (1965), que continuaban la estela de los álbumes conceptuales de Capitol. En 1967, con The world we knew, Sinatra trataba también de dejar su impronta en las listas pop. La respuesta ambigua del público de la época le llevó a emprender un corto retiro, al inicio de los setenta. 


Sinatra-Jenkins época Reprise. Con ellos aparece Stan Cornyn



El soberbio "September of my years"



Cuando decidió volver, llamó de nuevo a Jenkins para que el álbum de regreso contuviera el mejor sonido posible: Old blue eyes is back (1973). Los setenta iban ya dejando paso a los ochenta y, a pesar de que el mundillo musical, en su evolución puramente comercial, había olvidado a Jenkins, Sinatra siguió confiando en él, literalmente hasta el final. Le encomendó la tercera parte de su grandiosa Trilogy (1980) y todavía le volvió a llamar al año siguiente (cuando su querido Gordy ya mostraba los síntomas de laAñadir leyendaAñadir leyenda enfermedad degenerativa que acabó con él), para grabar el estremecedor She shot me down. De todos estos trabajos podéis encontrar fantásticas reseñas en este blog, elaboradosé Antonioas por Marcos. A partir de ese momento la vida de Jenkins entró en su dramática estación final: en ese mismo año, 1981, sufrió un aparatoso accidente de coche del que salió gravemente herido (y que costó la vida a dos personas). No mucho tiempo después, el uno de mayo de 1984, Gordon Jenkins partió para siempre. Su hijo declaró en un escrito biográfico que en cierta ocasión, Sinatra le confesó.: “Tú padre y yo hemos sido los dos hombres más tristes” (“the saddest men”). Al menos fueron dos hombres que relataron de forma extraordinariamente bella la tristeza. Si me preguntáis cuál es mi disco favorito de los que hicieron Sinatra y Jenkins, mi respuesta sería: The Future, la tercera parte de la trilogía que Frank grabó en 1979, y cuyas otras secciones fueron encomendadas a Billy May y Don Costa. Es una asombrosa cantata sinfónica para orquesta, coros y solista, en la que se repasa la trayectoria vital de Frank, y se sueña con la paz mundial y el significado de la música para hacer un mundo más bello… en un futuro inevitablemente incierto. Para mi gusto, la composición es maravillosa: dinámica, compleja, sugerente, lleva de luz y color, con un Frank que parece cantarla en estado de éxtasis. Sin embargo, la crítica fue (y aún lo es hoy) despiadada con esta obra, que trata de diluir las froAñadir leyendaAñadir leyendaAñadir leyendanteras entre la música culta y la música popular. Pese a todo y a todos, Frank mostró todo su cariño a esta obra y a Gordon. Y yo sólo puedo deciros que estoy convencido de que Sinatra era sabio.

(José Antonio González Soriano)



Gordon Jenkins/Frank SInatra 1980

martes, 5 de julio de 2016

Y cuando cae la noche... Vermont

Frank Sinatra y Nelson Riddle. Sesiones de grabación para "Come fly with me"
Si seleccionamos en nuestra mente algunas de las baladas más bellas cantadas por Frank Sinatra sin demasiado esfuerzo aparecerá "Moonlight in Vermont" Tan solo una grabación en estudio, tan solo para el LP "Come fly with me", tan solo un arreglo, el de Billy May en estado de gloria. Tan solo una vez, pero perfecta. Sin embargo, muy pocas veces reparamos en el autor de esta auténtica joya musical, el alaskeño Karl Suessdorf con letra no menos brillante de John Blackburn.  En el apartado del letrista es necesario destacar que, de manera inusual, los versos de la canción no riman entre sí y que Blackburn basó la métrica y el estilo en los haiku japoneses para escribir cada estrofa, sin contar los estribillos.  El tema se estrenó en 1944  por la cantante de country Margaret Whiting y pronto se convirtió en una especia de himno estatal no oficial. Antes que Sinatra la grabaron numerosos artistas entre los que se encontraban Billie Holiday, Bing Crosby, Rosemary Clooney, Nat King Cole, Johnny Smith o Ella Fitzgerald, pero cuando llegó su versión, con el nsuperable arreglo de Billy May, ya no hizo falta escuchar más. De hecho, Sinatra  no volvió a grabar esta canción, ni siquiera para el LP "Moonlight Sinatra" donde venía como anillo al dedo. Seguramente Frank pensaba que  la versión de "Come fly with me" grabada en 1958 era insuperable y así lo fue. Hay una exceción. En 1993 volvio a versionar este tema junto a Linda Ronstadt, pero la base del arreglo musical fue el original de la versión de 1958
Otra fotografía de las sesiones de grabación para "Come fly with me", esta vez junto a Billy May, autor del arreglo para "Moonlight in Vermont"
Sin embargo, Sinatra sí cantó este tema de manera asidua en sus directos. Por supuesto, fue recurrente porque en la canción, el cantnate se mostraba como pez en el agua. "Moonlight in Vermont" vuelve a ser una oportunidad inmejorable para que Sinatra muestre su particular control sobre su respiración, técnica fundamental en su estilo y de hecho, alardea de ello en una determinada frase de la canción, uniendo una estrofa con otra sin respirar y manteniendo la nota varios segundos.  Concretamente aquí "They're so hypnotize by the lvely....evening summer breeze" uniendo las palabras "lovely" y "evening" sin respirar.  Hoy traemos hasta este blog dos versiones muy desconocidas de "Moonlight in Vermont". La primera de ellas data del nueve de diciembre de 1962 y forma parte del show televisivo de Dinah Shore. 

En esta otra actuación, Sinatra interpreta el mismo tema con la orquesta militar U.S. Marine Band en la Casa Blanca. La verdad es que los músicos son brillantes y la versión es increible. Esta "Moonlight in Vermont" está grabada once años más tarde que la anterior pero vemos que pro la voz de Frank no parece pasar el tiempo. Es el 17 de abril de 1973

miércoles, 29 de junio de 2016

Pequeña joya: One finger melody (1950)

Frank Sinatra, Londres (1950)
La recta final del contrato discográfico que unía a Frank Sinatra con Columbia, es decir, el canto del cisne antes de su resurgimiento en Capitol Records como Fénix de sus cenizas, contiene sin embargo numerosas grabaciones memorables, casi siempre, recurriendo al último sonido de la década de los cuarenta con pequeñas formaciones de orquesta y un reducido número de vocalistas realizando los coros.. Estamos hablando de 1950 y 1951 fundamentalmente. En no pocos temas, Sinatra, despojado casi por completo de acompañamiento instrumental, acomete algunas joyas, a menudo, poco conocidas. Es el caso del tema, por ejemplo, "There's something missing", "Don't cry Joe" o la versión balada de "Kisses and tears".  En ellas, la voz de Sinatra, perfecta y limpia, canta acompañado por un sutil piano y un coro reducido, brillantemente engranado,  que completan grabaciones perfectas.
Son canciones íntimas, dotadas de todo aquel encanto de las baladas de los cuarenta pero evolucionadas hacia el albor de una nueva época, los cincuenta, donde ya se intuyen los primeros rasgueos de guitarras roqueras mientras los antiguos crooners y los pequeños coros luchan por sobrevivir. Es el caso de la canción que nos ocupa.: "One finger melody", una sencilla balada de una belleza simpar. Su curioso título también se refiere a la sencillz de la canción pues explica que se puede tocar con un solo dedo sobre el piano.  Justo es el año 1950 cuando Frank Sinatra graba este tema compuesto por el compositor norteamericano Kermit Goell de carrera musical corta y espléndida vida como arqueólogo. Sinatra canta con un sencillo acompañamiento de piano y con el pequeño grupo vocal The Whipperwills, también de muy corta carrera musical. Muy poco conocida es esta actuación en que Sinatra canta el tema, en su especial televisivo para la Nochevieja de 1950 Sorprendente que cantara aquí "One finger melody" pues no volvió a hacerlo nunca más en directo, aunque todos podemos deleitarnos con su impecable grabación en estudio de este maravilloso y sencillo tema. Ya se sabe. A menudo, las cosas sencillas son las más bellas. Veamos entonces:

viernes, 3 de junio de 2016

Frank Sinatra, Dean Martin & Danny Thomas (1958)

Frank Sinatra, Dean Martin y Danny Thomas, ensayando
Con ocasión del "Dean Martin Show", Frank Sinatra coincide como invitado principal con el cómico y actor Danny Thomas. El trio coincidió a lo largo de su carrera artística en numerosas ocasiones. Aquí nos encontramos en 1958 y Frank, Dean y Danny ofrecen un repaso musical por algunos temas nominados de la historia de los Oscar. Sinatra comienza cantando uno de sus primeros éxitos musicales en la gran pantalla, la inolvidable balada de la década de los cuarente "I fall in love to easily" aparecida en "Anchors aweigh" (1945) DeanMArtin recoge el testigo con "That's amore" y Frank vuelve a la carga con "The tender trap". Junto a Danny Thomas repasan posteriormente éxitos de otros cantantes y Sinatra termina con su última gran canción cinematográfica, "All the way" aparecida en "The joker is wild". Es un video que no tiene desperdicio:


1958 fue un año muy activo para Dean Martin y Frank Sinatra que, juntos, participaron en la película "Some came running" ("Como un torrente", de Vincente Minnelli) y además grabaron el LP "Sleep warm", en los estudios Capitol. Frank Sinatra sería el director de orquesta para este íntimo disco en el que Dean Martin entrega lo mejor de su voz en baladas apropiadas para ir a dormir. Una delicia. Dejamos algunas fotografías de aquel frenético 1958
Sesiones de grabación de "Sleep warm" (1958) Frank Sinatra, dirige, Dean MArtin, canta.
ESta última fotografía pertenece al rodaje de"Como un torrente", en un descanso, acompañados por Sammy Davis Jr.
Para terminar, veremos la grabación original de "I fall in love too esily" ("Anchors aweigh" 1945)

lunes, 18 de abril de 2016

Frank Sinatra Jr: As we remember you

Frank Sinatra arregla el pañuelo en el bolsillo de Frank Sinatra Jr. Año 1965
"El hijo de Frank Sinatra" Tu temprana muerte sorprendió a todos los que admirábamos a tu padre y dieciocho años después de la suya todavía no queremos pensar que aquella voz haya enmudecido para siempre. Tu hermana Nancy, declaró ayer que todavía no puede hacerse a la idea de que has muerto y ya hace un mes que te fuiste. Verdaderamente, tu fulminante desaparición me ha empujado a recapacitar un poco sobre tu "papel" en esta vida, a la sombra del más grande.

Así como te recordamos o, al menos, así como yo te recuerdo, siempre me has parecido un chaval alegre, sincero y quiza el más auténtico de tus hermanos, aunque haya habido ocasiones en las que haya pensado lo contrario. No debe ser fácil. No creo que sea fácil ser el hijo de Frank Sinatra. Para ponerme en "tu papel" debo hacer un ejercicio de imaginación. Primero, imaginarme cómo debe ser tener un padre y después imaginar, que tu padre sea Frank Sinatra. Por supuesto, por aquello de la sangre o simplemente, por no defraudar o porque lo llevas impreso en tu ADN, tuviste que dedicarte a la música, como tu hermana  Nancy. Pero de manera muy diferente. Nancy Sinatra encontró su propio sonido y tuvo un éxito ligado al pop, incluso al rock and roll de los sesenta,  que tu padre tanto odiaba. Pero tú te dedicaste a la música con el sonido Sinatra y lo hiciste sabiendo que siempre ibas a estar a la sombra del gran Francis Albert. Y lo hiciste sin complejos. Ni siquiera llegaste a parecerte a él pero siempre salías con dignidad al escenario cubriendo excelentes interpretaciones. que el público raramente sabía apreciar porque esperaban ver al Frank Sinatra, padre. Técnicamente, eras perfecto. Tenías al profesor en casa. Tu registro era menor, y lo sabías; y sabías que las comparaciones con tu padre iban a estar siempre ahí, al acecho. Pero fuiste cantante y lo hiciste bien. Y no debió ser fácil. Como tampoco debió ser fácil ser secuestrado, solo porque Frank Sinatra ocupaba un estatus social demasiado elevado y una influencia política demasiado peligrosa, fuiste objeto de un secuestro y tu padre pago por tu rescate. Debieron ser dos días muy largos. 240.000 dólares sirvieron para devolverte a casa. 

8 diciembre 1963 Frank Sinatra comunica a los medios el secuestro e su hjo, Frank Sinatra Jr.
Dos días después y 240.000 dólares menos, Frank Jr. es liberado
Trato de ponerme en tu lugar, Frank Jr. Eras el hijo del artista del momento, de uno de los más grandes artistas del siglo. Te empleaste a fondo. Comenzaste actuando en Las Vegas a un ritmo trepidante y creciste como cantante, formándote en la orquesta de Duke Ellington. Viviste en la carretera. Reclamabas tu puesto, tu nombre y no "ser el hijo de Frank Sinatra", aunque eras consciente de que Las Vegas era su territorio y tú actuabas allí por eso. También colaboraste en programas televisivos con tu hermana Nancy o con Dean Martin y Sammy Davis Jr. y también probaste suerte en la gran pantalla. En tu no demasiado abundante discografía, podemos rescatar dos títulos memorables: "As I remember it", un tributo a tu padre y el último disco de tu carrera "That face!" de 2006 

Así como te recrdamos, fuiste honesto. Decía tu padre que tenías suficiente talento para triunfar por ti solo, sin su ayuda y que nunca se entrometería en tu carrera musical. Así lo hizo. Tú te reconocías como el mayor fan de Frank Sinatra, su mayor admirador, y ni siquiera osabas pensar en ser el continuador, en llegr a parecerte ni siquiera un poquito. Pero reconozco que en el último concierto que ofreciste en directo, con motivo del centenario del nacimiento de tu padre, rozaste la perfeccción y fue en ese momento, cuando más te pareciste a él, eligiendo sabiamente unas canciones memorables. 
Llegaron los noventa y tu papel fue trascendental, realmente conmovedor y lleno de aquella honestidad que reflejábamos antes. Tu padre quiso volver a los escenarios, no podía parar de actuar. Su vida era eso. El escenario. No te lo pidió, era orgulloso para ello. Pero tú te ofreciste a acompañarle en todas sus giras, haciéndote cargo de la dirección de la orquesta. Pero no solo fue eso. Si olvidaba la letra, tú se la recordabas. Si olvidaba los autores de las canciones, ahí estabas tú para hacer una broma, aprovechar la situación para hacer un chascarrillo... en una palabra, estabas ahí para mantenerlo en pie sobre el escenario. Sé que el gran Francis Albert te lo agradeció y sin que lo esperaras, te invitó a participar en su disco "Duets II", cantando junto a él "My kind of town (Chicago)", un dueto memorable que en alguna ocasión hemos recordado aquí.  En este video podemos ver cómo presentais la gira:

Frank Jr acompaña a su pare en el estudio de grabación
En tu carrera musical huías de las canciones que había interpretado tu padre, así que el repertorio a interpretar era escaso. Frank Sinatra había interpretado los grandes clásicos del jazz y tú querías huir de las comparaciones. Sin embargo, obtuviste mayor éxito cuando versionaste a tu padre. Pocas veces coincidisteis sobre el escenario pero en 1969, casi rozando la parodia, interpretabais "All or nothing at all" reconocido como el primer éxito de Frank Sinatra. Es un video lleno de complicidad, de encanto y con el que queremos decirte adiós, Frank Jr. Decimos que te has ido demasiado pronto pero solo es que, quizá, para nosotros siempre fuiste joven.




sábado, 13 de febrero de 2016

Each day...is Valentine's day (As time goes by)


Abriendo el primer álbum con el que Frank Sinatra inauguraba su inolvidable etapa con el sello Capitol, titulado "Songs for young lovers"(1954), encontramos el inmortal My funny Valentine de Rodgers y Hart que también inauguraba el trabajo del cantante con el arreglista Nelson Riddle. Versión intemporal por la que no pasan los años ni las épocas, eternamente fresca y moderna, y eternamente adecuada para escuchar todos los catorce de febrero. 


Pero, para este año, retrocedemos en el tiempo a 1942 Aquel año Frank Sinatra todavía trabajaba como vocalista principal para la orquesta de Tommy Dorsey cuando en las grandes pantallas de los cinemas norteamericanos, ellas caían en los brazos y en el rostro pétreo de Humphrey Bogart, ellos apuraban los últimos tragos en garitos destartalados y medio vacíos, naufragando en los ojos de Ingrid Bergman y todos soñaban con un París libre de ensueño. Michael Curtiz presentaba aquel año, la mítica Casablanca. Tardaría unos años en entonar los eternos acordes de As time goes by,  el bueno de Frank. Lo haría en una primera versión, muy desconocida, a finales de la década de los cuarenta pero sería el 12 de septiembre de 1961, en una grabación para el último LP con Capitol, titulado irónicamente Point of no return, bajo arreglo musical de Axel Stordahl, cuando dejó su mejor versión. Casi cuatro décadas más tarde, el cantante recuperó este clásico que nunca había interpretado en directo. Eligió al guitarrista Tony Mottola para que hiciera el acompañamiento en un dueto íntimo  en el que Frank, con su ya rasgada voz de la década de los ochenta, interpretaba una suave y melancólica As time goes by de aires europeos que facilitaban los acordes de Mottola. Sorprendentemente, el rastreo interminable por la red, invita a otro viaje en el tiempo. En esta ocasión y con permiso de los más cinéfilos, vamos a sustituir a Humphrey Bogart por Sinatra y vamos a situar a Ingrid Bergman en la escena, en plena década de los ochenta. Frank Sinatra vuelve a cantar, solo con acompañamiento de piano, As time goes by. La grabación proviene de un video y no es de muy buena calidad pero merece la pena su visionado. Frank Sinatra aparece en el minuto cuatro del video. ¡Feliz catorce de febrero!

video