jueves, 4 de septiembre de 2014

Frank Sinatra & Lauren Bacall: Goodbye Betty


Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Frank Sinatra circa 1956
Reanudamos la actividad de este blog, en septiembre, mes particular de Frank Sinatra (September of my years, September song, September in the rain, It was a very good year...) y lo hacemos, como no podía ser de otra manera, rindiendo nuestro particular homenaje y despidiendo a la última estrella dorada de Holywood que se apagó el pasado 12 de agosto, Betty Joan Weinstein Perske, más conocida como Lauren Bacall, una de las actrices más recordadas de la más grande época del cine y una de las mujeres más importantes en la vida de Frank Sinatra.

El año 1945 Frank Sinatra comenzó a frecuentar los círculos hollywoodienses y fue entonces cuando conectó desde el primer momento con Humphrey Bogart y su jóven esposa Lauren Bacall con quienes compartía la defensa de la libertad y los derechos, así como la lucha contra el macarthismo. Pero fue la segunda mitad de la década de los cincuenta cuando en el lujoso residencial de Holmby Hills, de Los Angeles, coincidieron como vecinos los Bogart y los Sinatra. En unas semanas la amistad y la convivencia vecinal se extrapoló a otros ámbitos y derivó en juergas hasta altas horas de la madrugada y a la postre, en la creación del mítico Rat Pack, con la ya famosa frase de Lauren Bacall "¡parecéis ratas borrachas!", al ver el estado de embriaguez en que llegaban su marido (Bogart) y Frank Sinatra. Normalmente, las reuniones se celebraban en casa de los Bogart y terminaban cuando ya amanecía. De aquella primera pandilla de las ratas formaban parte Judy Garland, Sid Luft, David Niven, Hjordis, Sammy David Jr., Peter Lawford, Dean Martin, Frank Sinatra, Lauren Bacall y por supuesto, el jefe de la banda, Humphrey Bogart. Sus reuniones consistían en beber, ir de parranda y meterse juntos en líos. Pero había algo más. El Rat Pack odiaba a los conservadores, se ensañaba con el pretencioso y estaba del lado de todo aquello que fuera políticamente incorrecto. En una ocasión, Humphrey Bogart dijo: "Sólo nos admiramos a nosotros mismos y los demás nos importan un carajo" Y en esta época también surgió la atracción que Lauren Bacall ejercía sobre Frank Sinatra. No obstante, el cantante sabía que era la esposa de su mejor amigo y que por tanto, nada debía ocurrir entre ellos. 

En febrero de 1956 los médicos diagnosticaron un cáncer de esófago a Humphrey Bogart y le restaba menos de un año de vida. Frank dedicó toda su atención en el que era uno de sus amigos más cercanos y especiales. Fue constante, leal e intentaba animarle para que siguiera el tratamiento. Pero el último y agónico año de vida de Bogie afectó de manera crucial en su vida sexual y en la relación con la mujer que hasta entonces había sido el centro de su vida. Lauren Bacall encontró en Sinatra un hombro sobre el que llorar, una comprensión que fue mutua ya que, si ella buscaba consuelo por la desesperación que le causaba ver que su marido se apagaba cada día más, el cantante seguía dolido tras su tormentosa experiencia con Ava Gardner. Lauren Bacall ejerció de amiga confidente y definió muy bien este periodo hablando sobre Frank Sinatra: "Cuando está con una mujer, realmente la adora, pero pobre de ella si se traga el cuento del niño desvalido. A primera vista, se diría que busca tu amparo, pero lo que realmente pretende es convertirse en tu amo y señor"

No se puede asegurar cuántas semanas aguantaron, o cuántos días, antes de que esa amistad confidencial se convirtiera en una incipiente historia de amor pero lo cierto es que en 1956, tras descartar definitivamente a Judy Garland (esta lepropuso matrimonio pero el cantante no aguantaba que estuviera drogándose cada día y para él, ella era solo una más de sus amantes) Frank se centró definitivamente en su amiga Lauren (Betty, como solía llamarle) y más bien por consuelo, comenzaron un discreto idilio incluso cuando Bogart todavía estaba vivo. Desde hacía tiempo Bogie había sospechado la atracción manifiesta que Frank sentía hacia su esposa pero también estaba seguro de la amistad del cantante y de que el asunto nunca llegaría a nada. Pero cuando Bogart cayó enfermo, comprendió que ya no podía hacer nada para impedir lo inevitable. Según Bacall, "Bogart se sentía celoso de Frank, en parte porque sabía que me encantaba su compañía, en parte porque creía que Frank estaba enamorado de mí y también porque nuestra vida sexual, que siempre había sido muy satisfactoria, se vino a bajo a raíz de su enfermedad". Aunque lleno de sospechas, Bogie ni siquera se molestó en indagar y la discreción de la pareja facilitó que nunca se enterara del romance.

Parece ser, sin embargo, que hablar de traición por parte de Frank Sinatra y de abandono por parte de Lauren Bacall, sería simplificar demasiado los hechos. Quedaba claro que los tres habían llegado a tener una estrecha relación de amistad, y que tanto Bacall como Sinatra sufrían el continuo e imparable deterioro de Bogart. Según Ethel Anniston, asistenta de Lauren Bacall, "los unió el dolor, el sufrimiento y la angustia producidos por la enfermedad del señor Bogart" Bacall declaró que "no podía concebir la idea de que Bogie dejara de existir" y parece probable que las sesiones de radioterapia, el sufirmiento atroz y la inexorable degradación física del hombre de su vida eran demasiado para ella y que en soledad, no hubiera podido superar aquel trance. 
En sendas fotografías aparecen Lauren Bacall, Frank Sinatra y Kim Novak, la tercera en discordia.
Según  las personas más allegadas a la actriz, Lauren Bacall nunca dejó de amar a Bogart ni dejó de considerarle el hombre de su vida, a pesar de su relación con Frank Sinatra. Por su parte, Frank, mientras consolaba a  Lauren Bacall seguía viéndose con su amante Kim Novak, con la que guardaba una bonita relación desde que coincidieron en El hombre del brazo de oro (1955) reforzada durante el rodaje de Pal Joey (1957) Pero el 14 de enero de 1957 murió Humphrey Bogart.


Lauren Bacall y Frank Sinatra siguieron su relación amorosa y terminaron por hacerla pública. Acudían juntos a estrenos cinematográficos, cenas y actos oficiales de Hollywood. Lauren Bacall se enamoró perdidamente de Frank Sinatra mientras que él se mostraba algo más inseguro. Pero en definitiva, ella estaba allí y Ava no. También el cantante terminó por enamorarse de Bacall o al menos, se dejó querer y se intentó convencer de que ella era justo lo que le convenía, que Ava Gardner ya era historia. El once de marzo de 1958 Frank Sinatra pidió matrimonio a Lauren Bacall, año y medio después de formalizar su divorcio con Ava y un año y tres meses después del fallecimiento de Bogart. Lauren Bacall comenzó a firmar autógrafos como Betty Sinatra, por cierto, autógrafos muy cotizados y que ahora se cotizan a la altísima. Estaba encantada con la decisión del cantante y por supuesto, aceptó su petición. El 12 de marzo, un día después de formalizar el compromiso, Frank Sinatra partió a Miami y Lauren Bacall asistió a una fiesta organizada por Zsa Zsa Gabor. En aquella fiesta había periodistas, la columnista Louella Parsons y el asistente de Bacall, Swifty Lazar. Realmente fue una tontería lo que provocó que todo se fuera al traste. Louella preguntó insistentemente si realmente Frank y ella iban a casarse. Bacall se retiró al tocador sin dar ninguna respuesta.  Pero fue el propio Lazar quein confirmó el compromiso y a la mañana siguiente la columna de Parsons rezaba "Lauren Bacall admitió finalmente que Sinatra le había propuesto matrimonio. Estaba radiante de felicidad"

Y Frank Sinatra se enfadó, como era de esperar y como, de hecho, esperaba la propia Lauren Bacall. Habían acordado no hacer pública la noticia en los medios todavía y Sinatra sintió que le había traicionado. Ella le estuvo llamando durante varios días y el día que Frank cogió el teléfono fue para decirle que el hotel estaba rodeado de periodistas, que no podía salir de la habitación y que debían separarse durante un tiempo, cancelando varios actos y viajes que tenían planeados. Bacall reconoció posteriormente que en aquella época tenía una gran dependencia de Frank y probablemente el cantante aprovechó la circunstancia para enfriar una relación de la que no estaba muy convencido. Lo peor que hizo Sinatra es no aclararle nunca la situación a Bacall. Este comenzó una serie de conciertos en Las Vegas y no volvió a llamar nunca más a la actriz. Y así terminó ese fugaz tiempo en el que una de las más reconocidas actrices de Hollywood estuvo prometida con un cantante que, en aquella época, ya avistaba la cima de su carrera. La actuación de Sinatra fue en este caso justamente criticada por los medios e incluso por algunos de sus amigos más cercanos, como Dean Martin quien por aquellos días declaró "No vuelvan a decir mi nombre en la misma frase que el nombre de ese personaje". Pero muy pronto, los dos cantante italoamericanos se reconciliarían. Y Lauren Bacall seguiría con su carrera consolidada, realizando más películas y mejores interpretaciones porque, probablemente, la neoyorquina Betty, siempre será la esposa de Humphrey Bogart, el hombre de su vida, y Frank Sinatra, solo una sombra en el camino, un buen amigo, tanto para ella como lo fue pora Bogie

Pero para despedir a Lauren Bacall, ya que ahora se ha reunido con Bogart y con Sinatra donde quiera que estén, quiero hacerlo con una de esas pocas veces que la escuchamos cantar. Este caso es el tema How little we know, con Hoagy Carmichael al piano, en una escena de su debut cinematográfico con tan solo diecinueve años, To have and have not (1944) En esta escena ya saltaban chispas entre Bogart y Bacall y de paso, de esta manera, rendimos homenaje a una pareja cinematográfica que ya, por si sola, merecería todo un blog dedicado.

jueves, 31 de julio de 2014

Strangers in the night y un poema de José Antonio Conde

Crepuscular encuentro entre Ava Gardner y Frank Sinatra que, según dicen, nunca dejaron de ser amantes
Hoy me despido de este blog hasta septiembre. Durante el mes de agosto permanecerá "cerrado por vacaciones" y así retomaremos en el mes de Sinatra por excelencia (September of my years) la actividad bloguera-sinatrófila. Y como despedida, para dejar un buen sabor de boca, invito a mi amigo el poeta José Antonio Conde a que participe en este blog con uno de sus numerosos poemas. Este, en concreto, pertenece a su libro titulado Discanto (Quadrivium 2013) y está precedido por una curiosa cita de Ava Gardner a Frank Sinatra. El poema está dedicado al tema Strangers in the night, interpretado por Frank Sinatra. Pero yo tambien quiero interpretar en el poema tintes de la tormentosa relación que llevaron a lo largo de los años Ava Gardner y Frank Sinatra. A continuación en poema y después el tema Strangers in the night interpretado en directo, en 1982.



Estás desconocido
(Ava Gardner a Frank Sinatra)
Roto el timbre,
somos cadencia en la ofrenda,
dos extraños que se buscan,
dos hogueras sin nombre.

Anónimo fulgor.

(©José Antonio Conde)



Numerosos puristas del sonido aseguran que las mejores grabaciones de Sinatra (en cuanto a la calidad del sonido) se hiciern con Capitol Records. En la posterior época Reprise, aunque son magníficas, muy pocas grabaciones alcanzan la excelencia porque no fueron muchas las que se mezclaron directamente a dos pistas. Pero el álbum Strangers in the night se encuentra entre los pocos agraciados que captura el mejor sonido del cantante. Del éxito de este tema, el joven porductor Jimmy Bowen en quien Sinatra confió, tuvo mucha culpa. Bowen era el enacargado de hacer regresar a La Voz a los 40 principales cuando los melenudos Beatles arrasaban en las listas. Con Bowen se hicieron trabajos realmente interesantes pero poco comerciales o no todo lo comerciales que se necesitaba en los años sesenta. En aquella época se grabaron auténticas maravillas que, sin embargo, pasaron sin pena ni gloria como es el LP Moonlight Sinatra. Y con Bowen se grabó el "diferente" That's life o el dispar The world we knew que contenía el acierto comercial Somethin' stupid y la exquisita Drinking again que puede ser considerada un magnífica revisión del One for my baby y las saloon songs en general. Frank Sinatra confió por entero en el instinto comercial de Bowen. Strangers in the night nace de una partitura que Bert Kaempfert compuso para la película A man could get killed (Ronald Neame. 1966) protagonizada por James Garner. El editor fue a ver a Jimmy Bowen con la partitura y este dijo: "ponle letra y la grabaré con Sinatra" Algo muy osado por parte de Bowen, ya que, hasta el último momento, no se sabía la opinión del cantante. Si algo no le gustaba, directamente, no lo grababa. Bowen recibió tres letras y eligió la última, todo un acierto de Charles Singleton y Eddie Snyder. Parte del éxito de esta balada está en la letra, que nos vuelve a remitir a aquellas tiernas tonadas de los años cuarenta. La canción Strangers in the night iba a ser estrenada por Jack Jones para Kapp Records, que la había grabado antes que Sinatra. Pero Jimmy Bowen se esforzó de manera sobrehumana para que las emisoras de radio recibieran antes la versión grabada por Frank Sinatra. Incluso llegó a enviar mensajeros, en vuelos nocturnos y recompensados económicamente, para que llegaran rápidamente a las principales emisoras del país.Cuando la canción ya sonaba en todos los estados, se utilizó para encabezar el próximo álbum de estudio Sinatra-Riddle que se reabautizó también con el mismo nombre del single. Para la ocasión Nelson Riddle hizo predominar la presencia del órgano de jazz y dio un giro a la sección rítmica, virando más hacia el pop. Estos cambios realizado por Riddle dio al disco un aire mucho más moderno y fresco. El micrófono que recoge la voz de Sinatra en todo el álbum Strangers in the night es  el Senheiser 405 que se caracterizaba por un sonido brioso y nítido. Este álbum grabado en 1966 también incluía canciones de la actualidad pop de los sesenta como Downtown, y temas que se hicieron inolvidables dentro de la discografía de Sinatra como Summer wind, Call me, Yes sir, that's my baby!, My baby just cares for me, la versión swing de All or nothing at all, o novedades como You're driving me crazy! y On a clear day.
Petula Clark visitó en el estudio a Frank Sinatra durante la grabación de Downtown, canción que hizo famosa la cantante. En la fotografía Frank Sinatra, Petula Clark y Nelson Riddle.

Frank y el micrófono Senheiser 405 con el que grabó todo el LP Strangers in the night

A continuación y para terminar, en este video podemos ver los títulos iniciales de A man could get killed donde a partir del minuto 1:27 podemos escuchar la partitura de Bert Kaempfert donde suena por primera vez la melodía que acabó siendo el exitoso Strangers in the night.

Feliz verano, Nos vemos en september...of his years

martes, 22 de julio de 2014

You are the sunshine of my life: empezar el día con alegría

En el estudio de grabación entran los rayos del sol. La orquesta de Count Basie ensaya y Sinatra aclara su voz con algo de café caliente
No es fácil encontrar una melodía más adecuada para comenzar con alegría y buen pie una jornada que el tema compuesto por Stevie Wonder titulado You are the sunshine of my life. Ayer revisé la versión que Frank Sinatra estrenó en directo, en el Main Event de Nueva York, con un Madison Square Garden repleto para, en 1974, dar la bienvenida al regreso de La Voz. En esta ocasión especial Sinatra estrenó varios temas que nunca había cantado en directo, como es el caso de Bad, bad Leroy Brown, Autumn in New York o la que vemos en esta entrada, la fantástica You are the sunshine of my life. Hacía tiempo que Sinatra no pisaba los escenarios, desde su retiro voluntario y él mismo reconoció que tuvo problemas en este primer concierto de Nueva York, Durante todo el recital tuvo que estar bebiendo té caliente, para aclarar la voz. De hecho, en el video que veremos a continuación, hace un chiste sobre el contenido del vaso. Asegura que es té con miel pero luego bromea y dice "Y si creéis esto que estoy diciendo os venderé 400 000 hectáreas de tierra para cultivar en Jersey" Aún así, es uno de los conciertos más auténticos de Frank. Y uno de los más divertidos y en los que más interactúa con el público. A pesar de esa ronquez en su voz, vemos a un Sinatra que regresa exultante. Abandonó en la cumbre y regresa a la cumbre. Esta sensación y esta diversión que Sinatra experimenta al cantar, se plasma perfectamente en You are the sunshine of my life. Sinatra juega con la palabra "you" al principio de cada frase, bromea con el público y la orquesta suena perfecta, con el arreglo musical de Don Costa. Frank acaba el tema de Wonder con un sugerente "light my fire, baby, light, light my fire!"Una delicia para ver brillar el sol este martes 22 de julio.



Y ahora terminamos con dos fotografías curiosas. La primera, se trata de la primera licencia de conducir de Frank Sinatra que, hace unos días, salió a subasta.
 Sinatra aparece como Francis Sintra. Los problemas con el apellido no eran nuevos para el cantante. En su primera partida de nacimiento aparecía como Francis Senestro (algo así como Siniestro) Esta licencia de conducir data del 31 de diciembre de 1934 y Frank tenía 19 años.
Otra fotografía curiosa  es esta de Frank Sinatra dejando sus huellas en el paseo de la fama del Teatro Chino Grauman de Los Angeles. Concretamente fue el 20 de julio de 1965, hace exactamente 49 años y dos días. La fotografía es propiedad de LA Times y fue compartida por la página en Facebook de Classic Hollywood Los Angeles Times
Tanto la fotografía de la licencia de conducir como esta última de las huellas de Sinatra, llegaron a mí gracias a Alfredo Moreno, incansable rescatador de imagenes de cine.

lunes, 14 de julio de 2014

All or nothing at all. (Del pasado al futuro)

Harry James y Frank Sinatra en 1939
Fue el verano de 1939 (el 31 de agosto) cuando Frank Sinatra grabó su primer gran éxito con la orquesta de Harry James, All or nothing at all, una balada romántica, apasionada, casi desesperada, donde el joven Franky languidecía por un amor no correspondido. Era una canción lenta que se prestaba a las cualidades del nuevo cantante de Hoboken, a su aspecto latino y que dejaba un espacio final para que Frank exibiera toda su potencia vocal en una última nota que elevó a una octava imposible hasta entonces para un crooner y que dio al tema un carácter más clásico sin dejar de lado el sonido de las baladas de la época. El crítico George T. Simon escribió la primera crítica importante sobre el nuevo cantante y decía: " A lo largo de toda la obra escuchamos la agradable voz de Frank sinatra, cuya facilidad de fraseo es especialmente loable" Por su parte, el compositor de la letra de All or nothing at all, Jack Lawrence, destaca la manera en que el joven cantante aborda la canción, su absoluto control respiratorio y ese precioso fraseo que más tarde sería la marca de la casa con que s eidentificaba a Frank Sinatra. Para Lawrence la versión de 1939 es la mejor de todas las que grabó el italoamericano. Sinatra volvería a grabar All or nothing at all en 1961 (con arreglo de Don Costa). Cinco años más tarde,m grabaría versión swing, con Nelson Riddle. Incluso en 1977 volvería a grabarla con una base disco de Joe Beck, la peor versión de todas. Aunque la grabación original es del 31 de agosto de 1939, no se comercializó hasta el verano de 1940 y aunque las ventas fueron bastante bien, no sería hasta 1943 (cuando se relanzó la canción una vez que Sinatra ya era un nombre conocido en el panorama musical mundial y firmaba su contrato con Columbia) cuando la canción reportó importantes beneficios para el cantante.


Frank Sinatra, treinta y siete años más tarde, en 1976, volvió a encontrarse con Harry James para interpretar de nuevo All or nothing at all El cantante de 61 años no se amilana hacia el final de la canción y la termina como lo hizo en 1939 Espectacular.


 Frank Sinatra aprovechó esa misma cita de 1976 para atacar su clásico I've got you under my skin:


Frank Sinatra en el programa de Johnny Carson, con su look más setentero.

Por cierto, que el programa que acabamos de ver está presentado por John Denver, con quien Sinatra cantó algunas canciones que ya publicamos aquí. También 1976 fue el año en que Frank Sinatra asistió al programa de Johnny Carson donde fue entrevistado y el año en que el cantante reunió en el escenario, de nuevo, a una pareja irreconciliable del espectáculo: Dean Martin & Jerry Lewis:

domingo, 6 de julio de 2014

Frank Sinatra poco beligerante: La Segunda Guerra Mundial


 A diferencia de muchas estrellas del momento, Frank Sinatra pasó la Segunda Guerra Mundial en casa. El otro músico de moda en la década de los cuarenta, Glenn Miller, se presentó como voluntario en octubre de 1942 dejando de este modo, la orquesta que llevaba su nombre, la big band que más sonaba en las jukebox de costa a costa. Una vez en el Ejército, logró convencer a los mandos de que su música podría elevar la moral de las tropas y Miller llegó al rango de Capitán librando su particular batalla como director de la Banda de la Fuerza Aérea del Ejército. Glenn Miller fue un caso muy sonado, ya que perdió la vida antes de llegar a casa en un supuesto accidente aéreo rodeado de incógnitas, mientras se dirigía a París, con la guerra ya terminada. Pero este no fue la única estrella del momento que dejó la fama por combatir en el conflicto. El mundo del cine también tuvo varios combatientes comenzando por los propios directores, como John Ford o Frank Capra. Lee Marvin formó parte del Cuerpo de marines, James Stewart fue piloto de bombardero, al igual que Clark Gable y Charlton Heston llegó a Sargento de aviación. Ernest Bornigne combatió como cañonero naval, Tyron Power perteneció al cuerpo de marines y Ronald Reagan llegó Teniente tras interrumpir su carrera como actor en 1942 Como vemos, en casa se quedaron pocos artistas pero lo supieron aprovechar. Frank Sinatra fue uno de ellos. Realizó varios intentos anteriores al conflicto para alistarse en el servicio militar, pero fue rechazado una y otra vez por el Ejército ya que presentaba una severa perforación en el tímpano sufrida en el momento del nacimiento, al ser extraído por fórceps. En diciembre de 1941 el bombardeo de Pearl Harbor desencadenó la entrada en guerra de Estados Unidos. En esos momentos, Sinatra destacaba como solista en la banda de Tommy Dorsey y ya planeaba su despegue en solitario, algo que el público (sobretodo el femenino) ya demandaba. Sorprendentemente la junta de reclutamiento para el servicio militar obligatorio volvió a convocar a Frank para un nuevo reconocimiento médico. Con su carrera despegando imparable hacia su pleno apogeo, lo último que deseaba Frank era alistarse en el Ejército. Por fortuna, sus aspiraciones habían cambiado. Declaró a los medios de comunicación de Jersey City que estaba muy disgustado y que iba a la junta de reclutamiento para aclarar de una vez su situación. Frank Sinatra volvió a ser rechazado, lo que desencadenó una polémica sobre si el cantante había recibido o no trato preferente. Puesto que ya había sido rechazado con anterioridad, en numerosas ocasiones, el asunto quedó zanjado.Y fue una suerte para Frank porque, a partir de entonces, comenzó a ascender como la espuma hacia un esrellato sin precedentes en al escena musical estadounidense. En enero de 1942 fue nombrado por la revista Billboard mejor vocalista del momento, incluso por encima de Bing Crosby. Ese mismo 19 de enero Sinatra grabó sus primeras canciones en solitario, acompañado por el músico Axel Stordahl. Los temas grabados fueron The night we called it a day, Night and day, The song is you y la estupenda The lamplighter's serenade, composición de Hoagy Carmichael que contiene ya toda la esencia intimista del cantante.

Sinatra sabía que había llegado su momento. Declaró a los medios que Bing Crosby seguía siendo el número uno (en un alarde de falsa modestia, ya que en privado decía que él iba a ser el número uno) pero, como alguien tenía que ser el número dos, ahí estaba él. La popularidad de Crosby, tanto en el cine como en la música, había sido apabullante. Pero Frank había llegado con un nuevo aire fresco, con un sonido mucho más moderno y con un toque latino que encandilaba a los más jovenes. Esa ascendencia italiana que le había proporcionado tantos quebraderos de cabeza y tantas peleas en su niñez y adolescencia, ahora parecía que se convertía en su mejor baza. Debido a la gran oferta de puestos de trabajo que se habían generado en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, las familias normales ganaban gran cantidad de dinero pero los lugares donde gastarlo escaseaban. El cine emergió como la atracción principal. Salas cómodas, con aire acondicionado, proporcionaban un ambiente agradable para que la sociedad se evadiera de los problemas que conllevaban el conflicto bélico. Las salas abrían desde las ocho y media de la mañana y no terminaban hasta la madrugada. Los programas ofrecían sesiones dobles, las Movietone News (algo así como el No-do norteamericano) y sobretodo en las grandes ciudades, espectáculos en vivo. Ahí estaba Frank Sinatra. La sala Paramount contrató a la atracción del año por seis o siete acutaciones diarias. La primera vez que actuó en el Paramount lo hizo antes de la proyección de la película Star-Spangled Rythm (George Marshall. 1942), en un programa que encabezaba el propio Bing Crosby (protagonista también de la película que se proyectaba) y donde figuraban también la debutante Peggy Lee, la reputada Benny Goodman Band, el pianista Jess Stacy, los Radio Rogues y el BG Sextet. En cuanto Jack Benny presentó a Sinatra en su noche de estreno, todas las quinceañeras que abarrotaban el lugar parecieron enloquecer, a gritar y a corear su nombre. Todo el mundo quedó sorprendido, hasta el propio Frank que casi no pudo cantar. El inaudito fenómeno de las bobbysoxers había comenzado. El contrato con Paramount se prolongó por dos meses más. Muchos psicólogs teorizaron sobre aquel fenómeno de la "Sinatramanía" atribuyéndolo a una consecuencia más de la guerra. Chicas de doce, trece, catorce, quince años, demasiado jóvenes para tener novio, veían en Frank la imagen masculina, el enamorado ideal. Por otro lado, las mayores de edad, tenían a sus novios en la guerra, lejos de casa y también veían en Frank el amor que añoraban. Frank Sinatra era como un objeto amoroso muy conveniente. Muy pronto, todo Nueva York y todo el país hablaban sobre ese delgaducho cantante con pajarita a quien su representante, George Evans, había bautizado como La Voz.
Frank recibe cartas de admiradoras
La Sinatramania estaba imparable. En febrero de 1943 Frank Sinatra era estrella invitada en el programa radiofónico Your Hit Parade. Ese mismo mes los estudios Columbia lanzaron la película Reveille with Beverly (Charles Barton 1943) en la que Frank Sinatra aparecía por primera vez en solitario cantando Night and day



En marzo de 1943 Frank Sinatra fue contratado por el Club Riobamba, en la 57 Este de Nueva York por 750 dólares a la semana. Fue la oportunidad en la que Frank conectó por primer  vez con el público adulto de Manhattan. Esa primera noche cantó Night and day y She's funny that way y los aplausos atronaron el recinto. El siguiente compromiso del cantante fue de nuevo el Teatro Paramount, por 2.500 semanales y además firmó con la RKO un contrato de siete años para hacer cine. Llegó su primera película, Higher and higher, donde se interpretaba a sí mismo cantando cinco canciones. Así se consolidaba el fenómeno Sinatra. Mientra en el mundo se libraba la cruenta Guerra Mundial, el país que decidió la contienda bailaba y cantaba al ritmo que un flacucho italoamericano marcaba. Esa fue la batalla que libró Frank Sinatra. Supo aprovechar la oportunidad. Hot time in the town of Berlin fue un tema para apoyar a las tropas aliadas que hizo famoso en 1944 Bing Crosby junto a las Andrews Sisters. Una reveladora primera estrofa dice: "Se vivirá algo grande (literalmente: habrá un tiempo caliente...") en Berlin cuando los Yanks entren. Yo quiero ser ese tío, repartiendo toda esa alegría, cunado tomemos el viejo Berlin" Así, la sociedad norteamericana en la desinformada distancia, celebraba la esperada victoria sobre las tropas nazis. Pero Frank Sinatra, interpretando este tema en 1944, parecía celebrar su propia victoria.

jueves, 3 de julio de 2014

Todo lo que fue el homenaje a Frank Sinatra


Puede que Frank Sinatra observara desde algún lugar y escuchara todas las palabras que sobre él dijímos. Ahí aparece en la fotografía observando de cerca a los contertulios (de dcha. a izda.): Alfredo Moreno, Raúl Herrero y un servidor

Decía Franky the red que el día en que murió Sinatra, lo pasó realmente mal. Contaba su experiencia y se emocionaba al hacerlo, justo un minuto antes de homenajear al cantante con un My way a capela. Precisamente recuerdo como si fuera ayer aquel 14 de mayo de 1998 Ya se presentía el final de curso y yo caminaba hacia el Instituto escuchando una cinta de cassette con una recopilación de las mejores canciones que Frank había grabado en su etapa Capitol. Era mi recuerdo a un hombre que, aunque había muerto aquella misma noche, seguiría siempre vivo entre aquellos que disfrutamos de su voz como una experiencia más elevada incluso que la pura melomanía. Evidentemente, aquella mañana y todavía sin tiempo de reacción por la noticia que acababa de recibir, no entré a clase y dediqué el tiempo en pasear por los parques y calles de mi ciudad escuchando temas como Lonely town, Where are you o I got it bad and that ain't good. De alguna manera, el pasado 25 de junio, Frak Sinatra volvió a estar muy vivo entre nosotros, en el homenaje que preparamos junto con FNAC Pza España de Zaragoza. La presentación del acto corrió a cargo de un Raúl Herrero adecuadamente ataviado con un estilo "claramente Sinatra". Hubo una lectura de poemas dedicados al homenajeado en la que Raúl leyó algunos de los textos pertenecientes a Elegía para Frank Sinatra de su poemario Los trenes salvajes. Seguidamente a la poesía llegó la música de Franky "the red" junto al grupo Jazzpirals. Para abrir boca, comenzaron con la suave bossanova Corcovado (Quiet nights of quiet stars) cantada en Portugués y en Inglés, siguieron con el clásico de Sinatra The lady is a tramp y terminaron el repertorio con Autumn leaves, con una parte cantada en Francés y otra en Inglés. Como colofón del apartado musical Franky "the red" se marcó un impresionante My way a capela.
Lectura de poemas
Franky "the red" y Jazzpirals
Coloquio final
El acto terminó con un coloquio en el que, aunque en poco tiempo, se esbozaron todos los aspectos importantes en la intensa vida de Frank Sinatra. Alfredo Moreno señaló su faceta como actor, destacando sus papeles en El hombre del brazo de oro, De aquí a la eternidad y Como un torrente. También hubo espacio para el Sinatra cantante, el que realmente es digno de ser rescatado y un pequeño episodio tanto para el Rat Pack y Las Vegas, como las relaciones con la mafia. En definitiva, fue un homenaje para recordar una voz irrepetible. Seguro que a Franky le gustó mucho que en su "añorada" España se perpetrara dicho acto. Para mí, un homenaje a Frank Sinatra en mi ciudad, es un sueño cumplido. Doy gracias a Raúl Herrero por la iniciativa y a Alfredo Moreno, Franky "The red" y los chicos de Jazzpirals que nos acompañaron. Para finalizar dejaré una muestra de los poemas que Raúl Herrero recitó y un video de Fraky "the red" interpretando, en esta ocasión, el clásico de Nat King Cole, When I fall in love ya que no existen videos de la actuación en la FNAC.

Elegía para Frank Sinatra: El punto final

Una senda,
en la mitad del camino
de la obscuridad, nos guía
por el interior
de mirada.
El oftalmólogo, como
dios microscópico, vuelve
del revés
las pupilas.
El precipicio, velado
hasta ahora,
fulgura bajo
la venda que
disuelve el mundo.

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La venda que disuelve el mundo

Sobre linfa vida ulula
que la muerte no evapora.
En hora de espuma el cielo
se empluma ciego.
La serpiente
perversa habla
con alas de calavera.

© Raúl Herrero (Los trenes salvajes Ed. Libros del innombrable)


Frank Sinatra estaba así de contento después del homenaj. Lo presenta Dean Martin y Frank interpreta un clásico de la música popular norteamericana titulado Ol' McDonald 

FRANK SINATRA - Old MacDonald por glauciadicarvalho

lunes, 23 de junio de 2014

Homenaje a Frank Sinatra en la FNAC de Zaragoza



Muchos han intentado imitar a Frank Sinatra (aún en nuestros días), otros quisieron seguir sus pasos pero nadie nunca llegó a sonar tan sincero. Probablemente sea esta la característica que convirtió al artista en un fenómeno único, uno de los cantantes más reconocidos del siglo XX: su sonido auténtico. Por ello, creemos importante mantener vivo el recuerdo de su voz, de su música. De esta manera, el escritor y editor Raúl Herrero, el cinéfilo, escritor y bloguero Alfredo Moreno, el cantante Frank "the red" y el sinatrófilo que escribe han montado un homenaje-coloquio-debate-conversación-miniconcierto para este próximo miércoles 25 de junio, a las 20,00 horas, en la FNAC-Pza España de Zaragoza (C/Coso 25-27) Estáis todos invitados a acudir y participar, a pasar un rato agradable escuchando a, como reza este blog, una de las mejores voces del siglo XX Sin duda, hay mucho que hablar de este personaje que cambió decisivamente la música popular. No solo en su ámbito musical. También hablaremos de su nada desdeñable faceta como actor y por qué no, repasaremos sus luces y sombras, ese mito, real o no, del Sinatra relacionado con la mafia, del Sinatra capo de la Casa Blanca, del Sinatra en su ambiente de Las Vegas, el Rat Pack...

Este italoamericano nació en el humilde barrio de Hoboken un 12 de diciembre de 1915 y en la década de los cuarenta ya se ganó al público norteamericano. A finales de los cincuenta era ya mundialmente reconocido y ya nunca más dejó de ocupar los primeros puestos en las listas de éxitos musicales de todo el planeta. Hecho muy significativo es que, en pleno apogeo de los Beatles y del rock and roll, Sinatra volvió al número uno con el tema Something stupid junto a su hija Nancy Sinatra. ¿Cuál fue el secreto de esa voz que encandiló a todo el mundo? Intentaremos dar una explicación el próximo miércoles.Técnicamente hablando, era barítono, con una amplitud vocal de dos octavas, algo muy inusual en cantantes coetáneos como Bing Crosby, Perry Como o Dean Martin, característica que favoreció la temprana superación de la etapa crooner que solo es identificable con su primer periodo formando parte de las bandas de Harry James y Tommy Dorsey. Superó la etapa crooner y la reinventó, creando un nuevo estilo propio, diferente y lo más importante, siempre moderno y nunca pasado de moda. Decidir para la fecha de este homenaje el 25 de junio es algo casual pero, no obstante, aprovecharemos para celebrar el 56 aniversario de aquella mítica grabación que Frank Sinatra realizó en los estudios Capitol del tema One for my baby (precisamente 25 de junio de 1958) En aquella sesión de hace 56 años también grabó el tema Good-bye. Ambas canciones eran para el álbum Frank Sinatra sings for only the lonely. Y también podremos celebrar el 34 aniversario del mítico concierto que Sinatra ofreció el 25 de junio de 1980 en el Carnegie Hall de Nueva York donde interpretó una de las mejores versiones que se conocen del tema New York, New York. Para abrir boca empezaremos entonces con estos temas. ¡Nos vemos el miércoles!

PD: No es imprescindible llevar sombrero ladeado pero se agradecerá el gesto.


Frank grabó One for my baby el 25 de junio de 1956 y la estrenó un mes después en televisión:

Y el 25 de junio de 1980 cantaba así New York, New York