sábado, 4 de noviembre de 2017

Rachmaninoff by Sinatra

Frank Sinatra en 1943

El músico ruso Serguéi Rajmáninov, considerado uno de los compositores y pianistas más influyentes del siglo XX, murió el año 1943, en California (Estados Unidos) a los setenta años. Para el público estadounidense que comenzaba a interesarse por la música culta, Rachmaninoff (conocido así, entre el público anglosajón) fue uno de los músicos más populares. Como se ha dicho anteriormente, el interés de Sinatra por la música clásica comenzó en su juventud, escuchando en la radio, las transmisiones que se emitían desde el Radio City Music Hall de Nueva York. Entre sus clásicos favoritos se encontraba Rajmáninov y posteriormente, durante su extensa carrera musical, tuvo la suerte de poner voz a algunas de las composiciones del músico ruso.
Frank Sinatra y su esposa Nancy escuchando discos en el salón de su domicilio
Tras la muerte de Rajmáninov, su popularidad se acentuó y quizá por ello, el dúo compositor formado por Buddy Kaye y Ted Mossman, aprovechó la circunstancia para lanzar la canción Full moon and empty arms, basada en el tercer movimiento de su Concierto para piano Nº2, compuesto entre 1900 y 1901. Fue la canción más popular del dúo Kaye-Mossman, popularidad que debieron, principalmente, a Sinatra, quien grabó la versión más conocida en 1945 con Columbia Records. Canción que, por cierto, recuperó recientemente Bob Dylan para su Shadows in the night. Escuchamos la versión de Sinatra de 1945:


Pero el Concierto para piano Nº2 de Rajmáninov ha influido en más canciones. El tema I think of you se basa en el primer movimiento de este mismo concierto. Compuesta por Don Marcotte y Jack Elliot, Sinatra grabó I think of you en 1941 junto a la orquesta de Tommy Dorsey. Si bien, hay que esperar hasta 1957 para que, con el toque indispensable de Gordon Jenkins, I think of you adquiera su máxima dimensión y sea, finalmente, un merecedor tributo a la altura de Serguéi Rajmáninov. Hablo de la versión que Sinatra graba para el formidable Where are you? el 1 de mayo de 1957 en una sesión memorable en los estudios de Capitol Records donde también firmaría ese mismo día temas como Maybe you'll be there, I'm a fool to want you y el que da título al disco, Where are you?.Este álbum es el primer trabajo que Sinatra graba en estéreo y el primero en Capitol sin Nelson Riddle. Escuchamos esta formidable I think of you:


La influencia de la obra Concierto Nº2 para piano de Rajmáninov es suficientemente notable en los dos temas que hemos escuchado, si bien la belleza, el romanticismo y la relevancia de los instrumentos de cuerda en I think of you acentúan este efecto. Creo que, si Rajmáninov tuviera que elegir una de las dos, sería esta. A continuación podemos escuchar el Concierto Nº2 para piano original de Serguéi Rajmáninov para advertir, en el movimiento primero, la influencia sobre I think of you y en el movimiento tercero, sobre Full moon and empty arms.


sábado, 14 de octubre de 2017

Bing Crosby -vs- Frank Sinatra: el último asalto (Parte II)

En 1956 Frank Sinatra y Bing Crosby comparten pantalla en"Alta sociedad"
Dinah Shore: "¿Sabes, Bing? Frank Sinatra es el tipo de cantante que solo aparece una vez en la vida.
Bing Crosby: Sí, Dinah. Pero, ¿por qué tuvo que aparecer en la mía?"


[Retomando la entrada anterior sobre la misma temática] Frank Sinatra se ha lanzado por fin a su carrera en solitario estableciendo un nuevo estilo musical que, si bien es deudor, en sus principios, del estilo "crooner" de Bing Crosby, las diferencia son suficientes y suficientemente claras para llamar a este nueva manera de cantar "estilo Sinatra". El fraseo comienza a ser una novedosa seña de identidad en el cantante italoamericano y una técnica que Crosby no tardará en incorporar a su estilo. Aunque la modernidad e intemporalidad de la voz de Sinatra nunca pudo ser alcanzada por la de Bing. En la anterior entrada habíamos dejado a Bing Crosby, a mediados de la década de los cuarenta, en su mejor momento, en la cima de su carrera, cosechando éxitos tanto musicales como cinematográficos y realizando memorables grabaciones junto a Louis Armstrong o The Andrews Sisters. Pero Sinatra llegaba con tanta fuerza desde las orquestas de Harry James y Tommy Dorsey que arrasará en su carrera en solitario y en esa segunda mitad de la década de los cuarenta terminará por desbancar a Crosby. Sin embargo, a pesar de que en la industria discográfica mantendrían una rivalidad sin cuartel, tanto Frank como Bing se llevaban francamente bien. Se admiraban mutuamente y participaban en colaboraciones juntos, siempre que podían. 

Segunda mitad de los años cuarenta: Crosby y Sinatra.
Pronto debió intuir Bing Crosby que contra el derroche tonal de Sinatra nada podía hacer. El amplio abanico de escalas del italoamericano nada tenía que ver con su limitado registro vocal. Aún así, Crosby mantuvo dignamente su puesto y durante la década de los cuarenta obtuvo una gran popularidad con su programa radiofónico donde, dicho sea de paso, registró algunas de sus mejores grabaciones. 

"Así se hace" parece decir Bing a Frank. Pronto se intercambiarían los papeles.
La década de los cincuenta fue la llegada del rock and roll pero también el fracaso, las horas bajas y el retorno fantástico de Sinatra a la escena cinematográfica y musical del momento. Tras la época aciaga que representaron los últimos años en el sello Columbia llega el mágico 1953: consigue el Oscar por From here to eternity, se produce la firma con el sello discográfico Capitol Records y en consecuencia, las mejores grabaciones de swing de la historia, las colaboraciones con Nelson Riddle, Billy May o Gordon Jenkins y las grandes baladas de blues. La década de los cincuenta también supone un primer declive en la carrera de Bing Crosby que, sin embargo, desprovisto ya de cualquier recuerdo o lastre del estilo "crooner" comienza a cantar como nunca, sobretodo, en sus versiones más cercanas al jazz junto a Louis Armstrong. Pero las ventas no acompañan. En el terreno cinematográfico, en 1954, Crosby culmina su mejor interpretación en la gran pantalla con su papel protagonista en The Country girl (Frank Elgin) compartiendo reparto con Grace Kelly y William Holden. Sin embargo y a pesar de este esfuerzo por demostrar que podía ser un buen intérprete, también, para películas no musicales, el interés de los estudios por contar con él va disminuyendo. Pero dos años más tarde, en 1956, se producirá un hecho sin precedentes. La película "High society" reúne en la gran pantalla a Bing Crosby, Louis Armstrong y Frank Sinatra, tres verdaderas bestias de la historia de la música del siglo XX. Por primera vez coinciden en una película Crosby y Sinatra. El público, ansioso por ver a las dos estrellas juntas, espera con entusiasmo el musical pues se ha filtrado la noticia de que, además, comparten en el repertorio musical un dueto, una escena conjunta.  Sin embargo, una vez visionada la cinta, el número de Frank y Bing que corresponde a la canción Well did you Evah pasa sin pena ni gloria. La banda sonora de la película será recordada, fundamentalmente, por el dúo que reúne a Louis Arsmtrong  y Bing Crosby interpretando el fantástico Now you has jazz, la mejor versión de Crosby que muchos recordamos. Que destacara la colaboración Crosby-Satchmo y no la más esperada es natural pues Now you has jazz es infinitamente superior a Well did you Evah donde, además, Frank debe cantar simulando estar borracho, por necesidades del guión. Lo grotesco acontece cuando en el año 2001 el británico Robbie Williams decide hacer un refrito de Well did you Evah, incorporando la colaboración lastimosa de John Lovitz. Si en la película no era ya un gran número, desprovista del argumento, ajena completamente a la cinta, el resultado de esta versión es desastroso e irrisorio. Esperamos que nadie nunca vuelva a versionar este tema en la historia de la música. Para finalizar el comentario sobre la película que en España se llamó Alta sociedad destacar la balada You're sensational como la mejor interpretación de Sinatra en la cinta, escena que comparte, por cierto, con Grace Kelly. Y con Grace Kelly también compartiría una memorable escena Bing Crosby, cantando a dúo True love, canción que fue nominada al Oscar. Al año siguiente (1957) y ya en pleno apogeo de Sinatra en el sello Capitol, Bing Crosby invita a Sinatra a participar en su show televisivo. En esta época, tanto Bing como Frank, en público, no dejaban pasar ocasión sin simular, en tono de broma, una constante rivalidad entre los dos. Pero Crosby era consciente de que tal rivalidad no existía. No podía luchar contra aquel despliegue de Sinatra. Es en esta época cuando el cantante, durante un programa radiofónico, pronuncia la inolvidable respuesta a Dinah Shore que encabeza este post: "¿Sabes, Bing? Frank Sinatra es el tipo de cantante que solo aparece una vez en la vida", dice Dinah Shore. A lo que responde Bing: "Sí, Dinah. Pero, ¿por qué tuvo que aparecer en la mía?" El siguiente vídeo es la explicación visual de esta admiración que Bing comenzó a sentir por "el aprendiz que supera al maestro":  




A lo largo de los años cincuenta Bing Crosby mantuvo su nivel aunque fueron las generaciones más sentimentales las que se interesaban por sus grabaciones, aquellas que añoraban épocas pasadas. Sin embargo, Frank Sinatra, desde sus grabaciones en Capitol Records, parecía interesar a todo tipo de público, desde esas generaciones más maduras hasta los que compraban los nuevos discos de Elvis Presley. En la discográfica se hizo dueño y señor superando, incluso, al músico que hasta entonces la había representado, Nat King Cole. Sin duda, no hubo posteriormente en la carrera de Sinatra otra época comparable a esta, las grabaciones comprendidas entre los años 1953 y 1961, a excepción de los discos junto a Count Basie, mediados los sesenta. Cuando se refiere a la época Capitol de Sinatra, se suele decir que "Sinatra se hizo adulto igual que Estados Unidos"; lo cierto es que aquellas grabaciones suponen la mejor banda sonora para el país en aquellos momentos. A ritmo de ese swing adulto, llegamos a los nuevos aires de los sesenta. El mundo parece evolucionar a ritmo vertiginoso y Sinatra se convierte, como uno de los personajes más relevantes del momento, en un testigo muy activo que influirá directamente en el inmediato desarrollo socio-politico de Estados Unidos: 1960 :y la llegada de JFK

JKF y Sinatra

Un helipuerto para el Presidente


Sin premeditación ni intención previa, el presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, se convertirá en motivo de ruptura entre Frank Sinatra y su amigo Peter Lawford en el año 1962 y hará que el cantante sienta una extraña envidia de Bing Croby aunque, ciertamente, pasajera.  En febrero de 1962 JFK planea una visita a la Costa Oeste entre los días 24 y 26. Frank Sinatra dio por hecho, a raíz de una breve conversación telefónica con la Casa Blanca, que su "amigo" JFK se alojaría en su casa de Palm Springs y para ello mandó construir dos casas adosadas a la suya para el servicio secreto, una reforma integral de la vivienda principal y hasta un helipuerto de cemento que nunca llegó a utilizar, pues no había solicitado ningún permiso para ello. Al mismo tiempo, la cruzada emprendida por Robert Kennedy contra el mundo del hampa culmina con un informe del Departamento de Justicia que afirma lo siguiente: "Sinatra ha tenido un larga y amplia relación con matones y mafioso que parece proseguir. Ocasionalmente la naturaleza del trabajo de Sinatra puede ponerle en contacto con personajes del hampa, pero eso no justifica su amistad y/o relación financiera con gente como Joe y Rocco Fischetti, primos de Al Capone; Paul Emilio D'Amato, John Formosa y Sam Giancana, todos los cuales figuran en nuestra lista de mafiosos. Ningún otro artista es nombrado con tanta frecuencia entre los mafiosos. La información que disponemos indica no solo que Sinatra está relacionado con los mafiosos, sino que suele mantenerse en contacto. Ello sugiera una posible coincidencia de intereses entre Sinatra y los mafiosos en Illinois, Indiana, Nueva Jersey, Florida y Nevada".  Sin querer, el Departamento de Justicia sitúa en el punto de mira la relación de Sinatra con Giancana , olvidando o pasando por alto que, precisamente es esa relación la que ayudó a que JFK ganara las elecciones. Y no solo esto. El 27 de febrero de 1962 agentes del FBI informaron a J. Edgar Hoover de las relaciones sexuales que el Presidente JFK había mantenido y seguía manteniendo con Judith Campbell Exner, amante de Sam Giancana. Atando cabos, Hoover advirtió que la actuación de Sinatra en este aspecto rozaba el proxenetismo, habiendo presentado a este insólito trío. Poco le importó a Hoover o al FBI que Sinatra actuara de la misma manera en referencia a la relación entre Marilyn Monroe y JFK. En tales circunstancias, ante los informes del FBI y del Departamento de Justicia, Bobby Kennedy ya tenía lo que buscaba: la cabeza de Sinatra. Cuando comentó a su hermano el contenido de los documentos aconsejó que, en lugar de alojarse en casa de Frank Sinatra, lo hiciera en la de Bing Crosby. Y el "mensajero del miedo" que eligió Robert Kennedy, en este caso, fue Peter Lawford. Lawford conocía bien a Sinatra y suponía que la reacción del cantante ante tal noticia sería devastadora. De hecho, ya le había retirado el saludo en una ocasión cuando, a partir de un titular malintencionado de prensa rosa, intuyó un lío entre él y su ex esposa Ava Gadner. Además, Frank ya andaba cabreado con Bobby por los informes del Departamento de Defensa y del FBI. Así que Peter Lawford explicó al cantante que el Presidente se alojaría en casa de Bing Crosby ya que ésta ofrecía mayores garantías de seguridad al situarse tras una montaña. Sinatra no podía creerlo. Tras aquella desorbitada reforma de la casa, JFK lo dejaba plantado...¡y por un republicano!. Lógicamente, él sabía que todo aquello de las razones de seguridad eran una patraña y que la auténtica razón era su relación con Sam Giancana. Aún así, echó de su casa y de su vida a Peter Lawford en aquel mismo instante y la relación con los Kennedy también quedó finiquitada. Después de todo, Sinatra pensó que tanto Lawford como los Kennedy eran unos traidores. Curiosamente, el incidente repercutió de manera positiva en la relación profesional entre Sinatra y Crosby. Peter Lawford fue desterrado del universo Sinatra. Ya no participaría en las dos siguiente producciones cinematográficas del Rat Pack y concretamente en Robin and the 7 Hoods, su lugar fue ocupado por Bing Crosby.
Año 1964 Frank Sinatra y Bing Crosby graban juntos para la banda sonora de Robin and the 7 hoods. En aquel mismo año también colaboraron para el LP America, I hear you singing. Más tarde, en 1968 Frank Sinatra invitó a Crosby  a participar en su álbum The Sinatra Christmas album donde comparten dos duetos. 

Trayectoria final de Bing Crosby

A partir de entonces, fue más habitual la colaboración profesional entre ambos. La admiración mutua persistió a lo largo de los años, así como la cordialidad en sus encuentros, siendo el "asunto JFK" un mera anécdota. La carrera cinematográfica de Crosby a partir de la década de los sesenta pasó a ser un hecho puramente circunstancial. De hecho, Robin and the 7 Hoods (1964) es la última producción  importante en la que participa. A partir de entonces aparece en algunas series y en dos largometrajes para televisión. En cuanto a su carrera musical, resulta necesario destacar el LP Bing &  Satchmo grabado en 1960 con arreglos de Billy May. En esta nueva colaboración junto a Louis Armstrong revive nuevamente el mejor Bing Crosby, con una insólita comunión entre jazz y dixie. Las grabaciones registradas por Crosby en los sesenta fueron impecables pero a nadie parecían interesar. Después de todo, Sinatra eclipsó el territorio del swing.

Bing & Satchmo (1960)

Para Sinatra la década de los sesenta representa la cima en su carrera discográfica creando su propio sello, Reprise donde llegarán las colaboraciones con Count Basie o Duke Ellington y los primeros experimentos con músicas de nuevos compositores como Antonio Carlos Jobim, Paul Anka, George Harrison, Don Costa, Paul Simon, Jacques Brel o Rod McKuen. También son los sesenta la década del imperio Sinatra en Las Vegas, de las fiestas salvajes con el Rat Pack y de sus incursiones en el cine negro, con las películas en las que encarna al detective Tony Rome. Una vieja magia negra tuvo Sinatra para reinventarse, adaptarse y mantenerse en la cima hasta el final de su carrera, mucho más longeva, por cierto, que la de Bing Crosby que murió en Alcobendas (Madrid) en 1977 a los 73 años, por un infarto de miocardio mientras practicaba su afición favorita, el golf.
Fotografía de Bing Crosby jugando en La Moraleja (Madrid) poco antes de su muerte

Pero es preciso tener en cuenta que el legado de Bing Crosby influye directamente en la evolución musical del siglo XX, en la evolución del cantante como solista. Tras su muerte, apareció un LP póstumo grabado, precisamente, en 1977 y titulado Seasons. Una auténtica delicia que, salvando las distancias, podría compararse al September of my years de Sinatra. Se publicó el LP como homenaje añadiendo en su contraportada frases y declaraciones de sus amigos tras su muerte. Esto es lo que dijo Frank Sinatra: "La muerte de Bing es algo que no puedo superar. Fue el padre de mi carrera, el ídolo de mi juventud y un afectuoso amigo en mi madurez. Su ocultación deja un profundo vacío en nuestra música y en las vidas de quienes lo conocimos y lo quisimos. Y esto es todo lo que puedo decir. Gracias a Dios tenemos sus películas y sus discos recordándonos su calidez y su talento para siempre". 

Para despedirnos y recordando la buena amistad que unió a Frank Sinatra y a Bing Crosby, huyendo de las rivalidades y los alojamientos presidenciales, recuperamos esta escena de Robin and the 7 Hoods donde también aparece Dean Martin, otro cantante que, por cierto, reconoce la honda influencia que sobre él ejerció Bing Crosby, sobretodo, en la manera de interpretar una balada (según dijo):


jueves, 28 de septiembre de 2017

Sinatra by Dylan

Bob Dylan y Frank Sinatra se conocieron en la década de los noventa.

Valiente, elegante, de un gusto exquisito y tan decadente como los tiempos que vivimos en la actualidad; Bob Dylan, con su insólito tributo a Frank Sinatra, parece dotar de banda sonora a la profunda crisis de valores, la profunda crisis moral y cultural que actualmente vive la humanidad. Por ello, conscientemente, Dylan elige, del repertorio más desconocido de Sinatra, las baladas más desesperadas, las horas más bajas, el momento de profunda nostalgia, blues y vapor de tren incierto. Con un criterio sensacional, escoge una colección de "penurias" y las traslada, del derroche vocal de Sinatra a su exigua voz que, sin embargo, se acomoda a la perfección en bellezas de la talla de "I'm a fool to want you" o "Why try to change me now?" hasta conseguir que críticos musicales como Neil McCormick afirme que se trata de la mejor voz de Dylan en 25 años. Alejándose de lo común, el autor de inmortales canciones como Like a rolling stone, acierta de pleno con este personalísimo homenaje a la voz del siglo XX y además, lo hace por partida triple. En 2015, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Sinatra, publica el magnifico Shadows in the night, en 2016 Fallen angels  y dos años más tarde, emulando al viejo de ojos azules con su álbum "Trilogy"(1980), publica un triple CD titulado "Triplicate" (2017). El perfume de la desolación y de la pérdida, el abandono y la soledad que campaban a sus anchas en las canciones de Sinatra vuelven a estar presentes en estas "desversiones" del cantautor, como él mismo las bautiza. En rueda de prensa ofrecida con motivo del lanzamiento de"Shadows in the night", Bob Dylan, consciente del estado de su voz, afirma lo siguiente:  "No me veo versionando estas canciones de ninguna manera. Han sido suficientemente versionadas. Lo que yo y mi banda estamos haciendo básicamente es desversionarlas. Llevándolas fuera de la tumba y atrayéndolas a la luz del día" . Atrayéndolas fuera de sus tumbas, a la luz del día y a la luz de los tiempos modernos, podríamos añadir; unos tiempos que las miran con perplejidad y asombro, unos tiempos que  saben muy poco de música en comparación con aquellas décadas doradas en las que se compusieron los temas que ahora interpreta Dylan. Y estas desversiones son aciertos impecables. Porque los arreglos, obra del propio cantautor, adaptando los de Sinatra para una banda reducida de cinco músicos como máximo, son tan hábiles que consiguen condensar la atmósfera que Nelson Riddle (por poner un ejemplo) inventó en las versiones clásicas, trasladarlas a un nuevo sonido, al pedal steel guitar y a otros instrumentos que, si bien conservan la forma y la melodía de las originales, efectúan un leve viraje hacia el country, pero un country jazzístico, conservando el intimismo de las versiones de Sinatra. 
Bob Dylan en la gira de Shadows in the night
Bob Dylan y Frank Sinatra en 1995


Frank Sinatra estaría orgulloso de ver cómo Bob Dylan ha tratado esas viejas canciones. Porque Dylan, adaptándose a ese Sinatra, sigue siendo auténtico. Y esto es principal y fundamental. Igual que lo es, su humildad. Dylan sabe que no puede llegar nunca a "La Voz" y que las versiones  de este permanecerán intactas, siempre, como las mejores. Pero ofrece su versión, su acercamiento, más como un divertimento personal y como un homenaje que como un reto. De nuevo volvemos a sus palabras: "Cuando empiezas a hacer estas canciones Frank tiene que estar en tu mente. Porque él es la montaña. Es la montaña que tienes que escalar, incluso si solo consigues hacer parte del camino". Pero es que la montaña que se propone Dylan es altísima. Porque se trata del mejor Frank y por ello, el empeño del cantautor es más meritorio. En el primer álbum, Shadows in the night, Bob  graba éxitos que Sinatra cosechó en la década de los cuarenta ("Full moon and empty arms", "That lucky old sun", "What'll I do", "Some enchanted evening", "Why try to change me now" y "Stay with me") y se atreve con verdaderas joyas que se sitúan entre las mejores grabaciones del cantante italoamericano, algunas de las delicias grabadas con Capitol Records: "Where are you?", "I'm a fool to want you", "Autumn leaves" o "The night we called it a day". Pero es que, además, Dylan graba en el mismo estudio Capitol que utilizó Sinatra. Y antes de cada toma, escucha dos o tres veces las originales de Frank, no para imitarlo sino para interiorizar lo que él le está contando, lo que él transmite. De nuevo volvemos a las palabras de Dylan que, hablando sobre Frank Sinatra, dice: "Él tenía esa habilidad de meterse en la canción, en una especie de manera coloquial. Frank cantaba para ti, no  a ti". Vemos que el cantautor de Duluth (Minnesota) lo tiene claro. Y parece ser que tuvo en mente grabar este disco desde que, en 1970, escuchara el LP Stardust de Willie Nelson. Como resultado, Shadows in the night suena todo lo bien que puede sonar Dylan en este ambiente. Suena a decadencia, desde tiempos sombríos volviendo la vista atrás hacia unos días brillantes; suena a derrota, a soledad inmensa, a hastío. Suena deliciosamente ronco. The night we called it a day
Era esperable que, después de este primer y delicioso intento, en 2016 y 2017 vieran la luz sendas extensiones del mismo experimento con el citado "Fallen angels" y "Triplicate", un álbum triple que, en forma y título, ya son un descarado guiño a Frank Sinatra y su "Trilogy", disco triple e innovador que publicara el cantante homenajeado, en 1980. En Fallen angels, a decir verdad, hay un tema que nunca grabó Sinatra pero su inclusión es otro acierto. Se trata de Skylark, del que tenemos muy presente, por ejemplo, la versión de Ella Fitzgerald. El resto del repertorio, en este álbum publicado en 2016, repasa éxitos que Sinatra cosechó en los cincuenta e incluso, en los sesenta. Grabó Dylan, además, "All the way" y "Young at heart" dos buques insignias del italoamericano, prácticamente compuestas para él. De aquellas brillantes baladas de Capitol recupera "Nevertheless" y "Maybe you'll be there". Aborda clásicos como "Come rain or come shine", "That old black magic" o "It had to be you" e incluso se permite un "All or nothing at all" a ritmo de swing, eso sí, un swing íntimo. 
Bob Dylan en 2017

La continuidad la marca un gran disco, el triple "Triplicate" en el presente año, dividido en tres fragmentos. El primer fragmento, se titula "'Till the sun goes down" y comienza con un desenfadado swing, el maravilloso "I Guess I'll have to change my plan" que Sinatra inmortalizó en el extraordinario álbum "A swinging affair!" (1957). Es el único swing de este primer disco de la insólita trilogía, exceptuando la alegre "Trade wings". Se completa con canciones otoñales como "Stormy weather" (brillante versión), "September of my years", "Once upon a time", "It gets lonely early", "That old feeling" o "My one and only love". El segundo disco, titulado divertidamente "Devil dolls", contiene la inmortal "As time goes by". Es todo un regalo escuchar a Dylan interpretando el tema principal de "Casablanca". Este segundo bloque tiene un marcado sonido a "canciones para perdedores", incluyendo temas como "P.S. I love you", "But beautiful", "How deep is the ocean", "Here's that rainy day", "Where is the one" y "There's a flaw in my flew". Pero no renuncia al swing y ofrece sus versiones de "The best is yet to come",  "Imagination" y "Braggin`". El tercer y último disco de este "Triplicate" comienza con una explosiva "Day in, day out". Pero donde más brilla Dylan es en las "songs for losers". Seguramente, por ello, las baladas son mucho más numerosas y convierten este disco en imprescindible. En este aspecto de nuevo íntimo ofrece "I couldn't sleep a wink last night", "Sentimental journey", "Somewhere along the way", "When the world was young", "These foolish things", "You go to my head", "It's funny to everyone but me" y "Why was I born?". Mención especial merece una deliciosa versión del clásico "Stardust" que nos lleva a la intemporalidad de los grandes temas a la vez que nos permite viajar a los años treinta. De nuevo hay que resaltar el buen gusto de Bob Dylan al seleccionar del repertorio de Sinatra aquellas canciones menos conocidas pero inmensamente bellas. Este savoir-faire proporciona el éxito a los tres discos que hoy hemos reseñado. Si tuviera que elegir uno de ellos y a pesar de que "Shadows in the night" es realmente espléndido, yo me quedaría con "Triplicate". La razón es muy sencilla: hay muchas más canciones que en el resto. Pero el gran acierto de estos tres discos, de este gran homenaje a Frank Sinatra, es que Bob Dylan conserva el mismo tono en los tres trabajos, como si todos formaran parte, como en realidad es, de un todo inseparable. Es por ello que tanto Shadows in the night como Fallen angels como Triplicate, se deben saborear y paladear, poco a poco, como si se tratara de un solo LP. Solo así alcanzaremos a valorar, como sin duda merece, el magnífico y estrepitoso homenaje que Bob Dylan ha rendido a Frank Sinatra que, como ha demostrado, es uno de sus músicos de cabecera sino el mayor. Aunque este sea el blog de Sinatra, hoy me resistiré a poner una canción suya. Porque no estamos aquí para comparar las versiones de Dylan con las originales. Evidentemente, no son comparables. Pero estamos aquí para reconocer un gran trabajo, una obra de arte. Un brillante tributo. El que Bob Dylan ha rendido a Frank Sinatra. Sus viejas canciones suenan hoy a través de la ajada voz del cantautor, lánguidamente; como solo podían sonar desde el vulgar siglo XXI. Un bravo y tres hurras por Bob Dylan. Solo él podía hacerlo. Nos despedimos con una canción del álbum "Triplicate": "Once upon a time"


jueves, 24 de agosto de 2017

Bing Crosby -vs- Frank Sinatra: el último asalto (Parte I)

A mediados de los cincuenta, Bing Crosby y Frank Sinatra se invitaban mutuamente en sus respectivos programas y no dejaban de colaborar juntos.

"Frank Sinatra es el tipo de cantante que solo aparece una vez en la vida. Pero, ¿por qué tuvo que aparecer en la mía?
(Bing Crosby)

No es que Frank Sinatra quisiera ser Bing Crosby. No se puede decir que Crosby fuera el mentor de Sinatra. En primer lugar, resulta necesario ubicar históricamente a los dos cantantes pues, aunque coetáneos, doce años de diferencia entre ambos, fueron trascendentales. Mientras Bing Crosby nacía en el seno de una familia británico-irlandesa como Harry Lillis Crosby en Tacoma, el año 1903, Francis Albert lo hacía como italoamericano, en Hoboken, el año 1915 En aquella época doce años, si tenemos en cuenta los constantes avances tecnológicos, es mucho tiempo, también en lo que se refiere a la historia musical de Estados Unidos. Para hacernos una idea, cuando Frank Sinatra tenía tan solo dos años, Bing Crosby ya estaba trabajando en el Auditorium de Spokane (Washington) donde descubrió a Al Jolson, algo que impactó al futuro cantante de tal manera que, según aseguraría posteriormente, "Para mí, él fue el mejor artista que ha existido". Digamos que Jonson fue para Crosby lo que después Crosby fue para Sinatra: el descubrimiento de la vida que envidiaba.

Años después, Bing Crosby y Al Jolson
Década de los cuarenta: Frank Sinatra y Al Jolson (fotografía coloreada)
Década de los cuarenta: Frank Sinatra y Bing Crosby
La carrera musical de Bing Crosby comenzó mediada la década de los veinte y lo hizo, inesperadamente, como batería. Decidió dejar sus estudios de Derecho y trabajar en el grupo musical Musicaladers  para, ya en 1925, trasladarse a Los Ángeles y formar un exitoso dúo, ya como vocalista, junto a Al Rinker. En 1926, Bing Crosby grabaría su primera canción en un estudio de grabación. "I've got the girl", junto a su compañero Rinker. Un pequeño Frank Sinatra, de once años, escuchó por primera vez la voz de Bing Crosby. Fichado por la orquesta de Paul Whiteman, Bing entró en contacto con músicos de la talla de Bix Beiderbecke, los hermanos Dorsey o el gran compositor y simpático actor Hoagy Carmichael y formó un trío llamado The Rhythm Boys junto a Rinker y el pianista Harry Barris. Crosby pronto destacó de entre todos ellos y ya en 1928 alcanzó el número 1 de las listas de ventas con la canción "Ol' man river" procedente del musical "Show boat". A inicios de 1931 Crosby firmó su primer contrato en solitario y su primer contrato cinematográfico con Mack Sennett. Había nacido una estrella.

Bing Crosby al comienzo de una carrera meteórica
Aunque nunca fue un gran actor, Bing Crosby irrumpió en la escena hollywoodiense de su época como galán/cantante en numerosas películas. Entre ekkas abundaban las comedias y podía asumir el papel de jugador, caradura, músico de barrio e incluso de sacerdote...pero en todas ellas, acababa siendo un galán. Míticas fueron, posteriormente, sus comedias junto a Bob Hope, las conocidas como "los caminos". "Camino a Bali" , "Camino a Marruecos"...

En la década de los treinta un Frank Sinatra melómano y adolescente fue testigo de la explosión mediática de un fenómeno llamado Bing Crosby. En aquella época, en Estados Unidos, era imposible amar la música y no amar a Bing Crosby. A este estallido del mito popular hay que sumarle la irrupción en el mundo de la música del micrófono, no solo como elemento de grabación en los estudios sino fundamentalmente, como herramienta de auxilio para los cantantes en directo. Y Crosby le sacó partido mejor que nadie. Con Crosby y el micrófono nació el fenómeno "crooner" ("susurrante") La época de Al Jolson o Enrico Carusso , que cantaban sin amplificación ni micrófonos en sus recitales, había tocado a su fin. Frente a Rudy Valleé Eddie Cantor, Bing Crosby arrasó utilizando los nuevos métodos electrónicos como nadie. Bing susurraba. Su interpretación era suave, casi melosa, consolidando un estilo más elegante y menos rudo que las portentosas voces de sus ídolos de juventud, una manera de cantar que, sin embargo, no fue muy longeva y pronto pasó de moda. Desde una perspectiva actual, ese primer Crosby suena muy arcaico mientras que por el estilo de Sinatra no pasa el tiempo. Aún así, esta técnica fue clave para su éxito pues, aunque llegó a ser un gran cantante, el rango vocal de Bing Crosby era más limitado que algunos de sus coetáneos y desde luego, mucho más limitado que el que, posteriormente, establecería Frank Sinatra que, como veremos, rebasó el fenómeno "crooner" convirtiéndolo en otro sonido, en otra técnica completamente nueva que incorporó el bel canto italiano a la música popular norteamericana. Aún así Bing ganaría un concurso radiofónico de barítonos frente a Russ Columbo. Pero volvamos a la década de los treinta y al despegue de Bing Crosby. Además de la utilización del micrófono también fue clave su éxito cinematográfico. Dos títulos: "The big broadcast" (1932) y "Pennies from heaven" (1936). Estas dos películas musicales le catapultaron a una fama mundial sin precedentes en el mundo de la música. En concreto, "Pennies from heaven" (dirigida por Norma Z. McLeod) facilitó que Bing Crosby conociera y compartiera pantalla con uno de sus grandes ídolos de juventud y a partir de entonces,  amigo e inseparable colaborador a lo largo de toda su carrera: Louis Armstrong. Así sonaba "Pennies  from heaven" aquel 1936 en voz de Crosby:

Recordemos que en esta época, Frank Sinatra ya había debutado, aunque de manera amateur, en el mundo de la música y formaba parte del cuarteto The Hoboken four desde los veinte años. Lógico y comprensible, entonces, que Crosby represente para Sinatra un modelo a seguir. Según parece, en 1935 Sinatra se coló en el backstage de un concierto que Bing Crosby ofreció en el Newark club con la intención de saludarle y estuvo un tiempo hablando con él. Este fue el primer encuentro entre los dos artistas, Frank todavía como aficionado. La leyenda cuenta que Frank pronunció estas palabras a su novia Nancy Barbatto, durante el concierto: "Quiero ser como él". Rumores aparte, estoy seguro que, más que su manera de cantar o su voz, Frank Sinatra anhelaba entonces el nivel de vida y la fama que Crosby ostentaba. Teniendo en cuenta que, todo ello, lo había alcanzado a través de la música, a través del canto, condición en la que Frank, ya entonces, se sabía insuperable, resulta fácil afirmar que, en realidad, el italoamericano "quería vivir la vida de Bing". Quizá por ello, apresuró su trayectoria musical y la dirigió a la inevitable carrera en solitario, dejando plantados a los "Hoboken four" en cuanto tuvo ocasión y eso sí, adoptando ciertas costumbres que, en realidad, eran un copia y pega de Bing Crosby como, por ejemplo, el hábito de fumar en pipa.
Foto casera de Frank fumando en pipa (década de los 30)
Bing Crosby popularizó el tabaco en pipa. De hecho la marca de pipas Mastercraft y la marca de tabaco Cremo ayudaron económicamente a impulsar su carrera

En 1939 Frank debuta con la orquesta de Harry James y para entonces, Bing Crosby es una estrella mundial, tanto cinematográfica como radiofónica y sus canciones son las más populares del momento. Concretamente, ese mismo año, rueda tres películas. Su carrera sube como la espuma y durante la Segunda Guerra Mundial participa muy activamente con actuaciones para los soldados en Europa y transmisiones dirigidas a las tropas ganándose el apodo de "der Bingle". Al finalizar la contienda, es nombrado el personaje popular que más ha contribuido a levantar la moral de los soldados. Es la época en que Bing Crosby cosecha el gran éxito de su carrera con su famosa versión de "White Christmas", interpretada en su propio programa radiofónico en 1941  y posteriormente, grabada para la película "Holiday Inn" (1942) Este tema se convierte en la canción más vendida de la historia de la música. Definitivamente, la década de los 40, cuando Frank Sinatra ficha por la orquesta de Tommy Dorsey, es la década de consolidación de Bing Crosby, ya toda una institución en Estados Unidos. En los años cuarenta comienza la serie de "los caminos", comedias que cosechan un gran éxito, con Bob Hope como co-protagonista y también es la década de las fructíferas colaboraciones junto a Louis Arstrong o The Andrews Sisters. En resumen, Bing Crosby está en todas partes. Pero Frank Sinatra, desde la orquesta de Tommy Dorsey, viene empujando con mucha fuerza y un pequeño secreto en su voz que cambiará la historia de la música.

Tommy Dorsey y Frank Sinatra. Vemos aquí al joven Frank con gorra de marinero, otro de los complementos que solía lucir Bing Crosby
Bing Crosby y The Andrews Sisters junto al compositor Irving Berlin
Frank Sinatra rodeado por las hermanas Andrews
Mientras Frank Sinatra apostaba ya en la orquesta de Tommy Dorsey por un timbre de voz más alto y potente que el clásico susurro crooner, un Crosby que ya afrontaba la madurez terminaba por reafirmar su estilo abandonando definitivamente las escalas vocales más altas y sacando partido a las notas más bajas, donde realmente se sentía cómodo y donde nunca tendría comparación. Sus más que fructíferas colaboraciones con las Andrews Sisters o con Louis Armstrong, mostraron una cara desconocida hasta el momento de Bing Crosby: su facilidad para los duetos. Era más que "facilidad". Era una habilidad que parecía innata. Improvisaba con toda naturalidad y se movía como pez en el agua, con una experiencia que aseguraba el éxito. Algunas grabaciones junto a las Andrews realmente son memorables y forman parte de la mejor historia musical del siglo XX. Valga esta muestra: "Don't fence me in"

A este tema podríamos añadir "Pistol packin' Mama", "Ac-cen-tu-ate the positive" o toda la colección de canciones de navidad que grabaron juntos porque, realmente, no tienen desperdicio. Entre tanto Frank Sinatra estaba estrenando una nueva manera de cantar, abandonando poco a poco el lastre crooner. Su voz arrastraba, como si fuera de manera innata, características del bel canto de su Italia materna que otorgaban una pasión y expresividad en su interpretación claves para su rápido éxito. Podemos apreciar este cambio ya en la temprana "Blue skies" de 1941: 
El fulgurante éxito de aquella nueva voz italoamericana hizo temblar los cimientos sobre los que se asentaba la hegemonía musical popular de Crosby. El primer encuentro musical entre ambas estrellas no tardó en producirse y la carrera en solitario de Frank Sinatra tampoco tardó en comenzar.


En siguientes entradas seguiremos repasando la realción profesional entre Bing Crosby y Frank Sinatra, comparando y diferenciando sus estilos. Próxima parada: década de los 50

domingo, 9 de julio de 2017

Frank Sinatra, según Perico Vidal: cuerpo y alma

Noche de 1956 Frank Sinatra y Ava Gardner en el Chicote de Madrid.
Perico Vidal y Sofía Loren en 1956 durante el rodaje de "Orgullo y Pasión"

De Sinatra todavía queda mucho por descubrir. Las sombras siguen siendo profundas, alargadas y tan numerosas como los destellos que iluminan su historia. Efectivamente, como si de una película de Fritz Lang o de Orson Welles se tratara, el constante juego de destellos, alternados con momentos de la más irreparable opacidad, dan como resultado un baile inmortal donde, en ocasiones, resulta imposible discernir la realidad de la leyenda. Del material artístico inédito ya ni merece la pena hablar. Recientemente, visionando este documental grabado para CBS en 1965, compruebo que las sesiones de grabación del LP "September of my years", de las que solo habíamos visionado la canción "It was a very good year", pudieron ser filmadas por completo. Pues vemos en el documental una filmación del cantante grabando "The man in the looking glass" otro de los temas del mencionado disco que, precisamente, no figura entre los más conocidos. Si fue filmada la grabación de esta canción, probablemente, exista la sesión de grabación completa, lo que representaría un documento único: Sinatra, en el estudio de grabación. Por no hablar del material desechado de los discos, del que conocemos, probablemente, un tanto por ciento muy reducido. Por ejemplo, en el LP "L.A. is my lady" se prescindió de la canción "Body and soul" que sí fue registrada por Sinatra en el estudio. Recientemente, Frank Sinatra Jr. recuperó la grabación original de su padre (audio y vídeo) y la dotó de nuevo acompañamiento musical. El resultado fue magnífico y al menos, se recuperó este material inédito. El montaje de vídeo no es menos asombroso:

Pero no es casualidad que comencemos este artículo con una fotografía de Sinatra y Ava Gadner en el madrileño local "Chicote" seguida de otra, donde vemos a Sofía Loren acompañada por Perico Vidal en el rodaje de "Orgullo y pasión" El año de las dos fotografías es 1956 Este año es especialmente hoy para nosotros. 1956 es el año en que Perico Vidal y Frank Sinatra se conocieron, trabando una de las amistades más sólidas y cómplices que tuvo el cantante aunque, con el tiempo y posteriormente, diluida hasta quedar en un grato recuerdo para ambos. "Mi amigo Pedro, el hombre que me salvó la vida en España" . Con esta enigmática frase Frank Sinatra introducía a Perico Vidal en su selecto círculo de amistades durante la segunda mitad de los años cincuenta. ¿Y quién fue Perico Vidal?. Probablemente, el mejor asistente de cámara que hubo en España y que, en semejante época dorada, tuvo la suerte de relacionarse con Orson Welles, Ava Gardner, Joseph L. Mankiewicz o David Lean con quien, a través del trabajo, cosechó también una sólida amistad. También fue, entre otras muchas cosas, responsable de que "Atraco perfecto" se proyectara en España y obutviera un éxito rotundo. Antes de continuar resulta necesario y legítimo recordar al profesor y escritor Marcos Ordóñez, máximo responsable de recuperar del olvido a Perico Vidal y autor del más que recomendable libro "Big Time: la gran vida de Perico Vidal" (Libros del asteroide 2014) o Beberse la vida: Ava Gardner en España (Aguilar 2004), otro de los libros cabecera de este humilde blog. Nos referiremos hoy al primero, al menos, en la parte del libro que concierne a Frank Sinatra.

Frank Sinatra junto a un fotógrafo anónimo en la Costa Brava (1956)
Perico Vidal, el cine y un cañón

Perico Vidal comenzó su periplo cinematográfico nada menos que en Cannes, donde acudió para entrevistar a Orson Welles, que ganó el premio del festival con "Otelo". A Welles le debió caer muy bien aquel intrépido periodista español nacido en París porque, probablemente, era capaz de comprender el ingenio del genio; en una palabra, comprendía a Welles y cosa difícil, sabía tratarlo. Tanto es así que el famoso director le propuso trabajar como su assistant para "Mr. Arkadin" que se rodaría en España. Así comenzó en el cine Perico Vidal. Al terminar el rodaje con Welles, otro asistente, José Luis de la Serna, le propuso trabajar en un próximo proyecto que también se rodaría en España: "Orgullo y pasión", dirigida por Stanley Kramer y protagonizada por Sofía Loren, Cary Grant y por supuesto, Frank Sinatra, en el papel de campesino español de horrendo acento convertido en guerrillero. En aquel equipo de rodaje también figuraban otros españoles como Gil Parrondo o Manolo BerenguerVidal temía el encuentro con Sinatra casi tanto como el propio Stanley Kramer, pues le habían contado que era violento y temperamental. Además, en aquella época estaba, digamos, encabronado (que resulta en mi opinión un término adecuado y aunque soez, perfecto, para definir el estado del cantante en aquella época) con Ava Gardner. Cuenta Vidal que las primeras palabras que escuchó de Sinatra fueron: "¿Quién encontró este sitio? ¿Un piloto de helicóptero borracho?", refiriéndose a España. Al cantante y actor italoamericano no le gustaba nada de aquel rodaje. No le gustaba su papel, su atuendo, su flequillo ni su acento, a pesar de haber tomado clases con un guitarrista flamenco español que había conocido en Hollywood. Para colmo, detestaba a Franco, odiaba ver su imagen por todos lados, y  como demócrata convencido, también detestaba la dictadura. Cada carta que enviaba llevaba escrita en el remitente la ya famosa frase "Franco is an asshole" ("Franco es un gilipollas").
Cary Grant, Frank Sinatra y Sofía Loren

La actriz María Gañán, que participó en el rodaje de "Orgullo y pasión", junto a Frank Sinatra. El cantante aquí luce el mítico flequillo de caracterización. María Gañán fue además la creadora de la revista "Garbo" y directora adjunta de "Fotogramas" en su creación.
Primera juerga: Frank Sinatra y Lionel Hampton

Frank Sinatra no llegó con buen pie a España. Lo hizo acompañado por la corista de Las Vegas Peggy Connelly con quien se alojó en el Hilton de Madrid, para dar celos a Ava Gardner que, al enterarse del particular, no quiso ni oír hablar del cantante. Cuenta Perico Vidal en "Big Time..." que conectó al momento con Sinatra. Su cometido era "pasearlo por Madrid", para ver si se relajaba. Una cena y varias copas más tarde, el cantante ya le pidió que le llamara Francis (y esto solo se lo permitía a los amigos de verdad) y le confesó que solo dormía tres horas al día, así que empleaba 21 en disfrutar de la vida. Según Perico, conectaron porque les gustaban las mismas cosas. La pasión por el jazz, el cine, la bebida y la juerga, además, por descontado, de flirtear con toda mujer que se plantara delante. Uno de los relatos más asombrosos e impactantes que cuenta Perico Vidal, está relacionado, precisamente, con la pasión por el jazz. Xavier Cugat, que una noche ofrecía un concierto en el Florida Park, invitó a Frank Sinatra que declinó el convite porque prefería asistir al concierto que Lionel Hampton ofrecía en la sala de cine Carlos III, recital que, por cierto, había organizado Perico. Estamos hablando de ese reducto de la cultura, del refugio de la luz en mitad de la oscuridad, en que se convirtió Madrid en los años cincuenta, como un oasis en plena dictadura. Algo increíble, pero real. El Madrid que se bebió Ava Gardner, ese Madrid de Paco Rabal, Gloria De Haven o Lola Flores, ese Madrid que, por ejemplo, rescata Joaquín Carbonell en su novela "El Artista" (Voces del Mercado 2015) Es Madrid, son los años cincuenta y tenemos a Frank Sinatra asistiendo como público en el cine Carlos III a un concierto de jazz inolvidable ofrecido por Lionel Hampton. Y las palabras de Perico Vidal que recuerdan lo que ocurrió entonces parecen sacadas de un sueño. Sinatra, que se está divirtiendo como un niño, acepta la invitación de Hampton que le propone subir al escenario y acompañar con su voz una de sus canciones. Podría haberse detenido el mundo en Madrid, aquella noche. Frank Sinatra sube al escenario y canta "All of me" acompañado por Lionel Hampton y su orquesta. Después, a puerta cerrada y ya terminado el concierto, continuó la farra hasta las siete de la mañana, con una jam session que protagonizó Hampton con algunos de sus músicos. Sinatra estuvo bebiendo y bebiendo sin parar y hablando de jazz con todos los músicos. Al día siguiente, según Vidal, fue muy complicado hacerle volver al rodaje. Recordemos que Lionel Hampton participará en el LP "L.A. is my lady" de Frank Sinatra, ya en 1984.

Lionel Hampton y Frank Sinatra en los ochenta
La noche del visón blanco

Frank Sinatra y Ava Gardner en 1956. Precisamente Ava luce el visón blanco protagonista accidental de esta historia

Como bien es por todos conocido, la relación Ava/Frank fue una tormenta, un Guadiana que se esconde para volver a aparecer y volverse a ocultar pero nunca deja de estar presente, aunque sea desde retaguardia. Esto ocurrió también durante el rodaje de "Orgullo y pasión". El capítulo que cuenta Perico Vidal es, probablemente, el más transformado y mitificado a lo largo de la leyenda Sinatra. En ocasiones es confundido con otra anécdota en la que el cantante simuló un suicidio por teléfono. Algo que fue real, pero que ni siquiera sucedió en EspañaPero, volviendo a los ríos, cuando el Guadiana suena, agua lleva. Y está claro que en Madrid ocurrió una historia de reconciliación entre la sempiterna pareja, una historia tan romántica que parecía extraída de una de las películas que habitualmente rodaban. La contaremos, según Perico Vidal. Si Perico cambió en algún punto los acontecimientos o fueron adornados por las trampas que nos tiende habitualmente la memoria o, por el contrario, dijo la verdad, es un secreto que se llevó a la tumba. Concluye Marcos Ordóñez en su libro "Big Time:..." que los hechos son reales. Desde este espacio creemos que Ava Gardner y Frank Sinatra, eran presas de una personalidad tan arrolladora y pasional, que confiamos ciegamente en el relato de Perico Vidal. Sinatra despidió de manera rápida a la acompañante virtual que se había buscado para los primeros días en España, Peggy Connelly. Ya avanzado el rodaje, Sinatra residía en El Escorial por indicación de los productores y director de la película. Perico estaba con él. Los hechos se desarrollan una noche en la que Frank está bastante melancólico y gasta su tiempo en el bar del hotel, bebiendo junto a su nuevo amigo español. En el bar todavía resisten los últimos parroquianos, cuatro o cinco insumisos bebedores. En un momento de la madrugada, Frank divisa un piano que hay al fondo de la sala y se sienta, comenzando a tocar unas canciones tristes, saloon songs, como acostumbraba a decir en sus conciertos. Frank levanta la vista del piano para, acto seguido, clavarla en un teléfono. "Pedro, tráeme ese teléfono" -dirigiéndose a Perico-. Efectúa una llamada, conferencia con Madrid. Alguien descuelga el aparato al otro lado. "Hey, honey" susurra Frank. Acto seguido comienza a cantar. Muy suave. Como si hiciera el amor con el teléfono. Según Perico, son dos horas ininterrumpidas de canciones tristes y baladas de amor telefónico. Los últimos resistidores de la noche van abandonando el bar y Perico está embobado viendo ese improvisado concierto en directo, junto al periodista Enrique Herreros. A las dos horas de "serenata telefónica" aparece Ava Gardner en el bar del hotel, como extraída de un sueño, envuelta en un abrigo de visón blanco. Se intuye que bajo el visón no lleva nada más. Frank seguía cantando al teléfono. Ava lo abraza y acto seguido, suben las escaleras, hacia la habitación. "¿Es esto una película o está ocurriendo de verdad?" dijo Enrique Herreros. La reconciliación, aunque intensa, fue breve. 


Con Sinatra en Estados Unidos:

Tras el rodaje de "Orgullo y pasión" la amistad fraguada en España tuvo continuidad. Frank Sinatra invitó a Perico Vidal a su casa de Los Ángeles. "No te preocupes por el dinero" -dijo el cantante-. Un día, al llegar a su casa después del trabajo (era asistente en la película "Action of the Tiger") encontró un telegrama de Sinatra. El cantante adjuntaba un billete para Los Ángeles y una disculpa: tardarían algo en verse pues estaba rodando exteriores para la película "Some came Rinning" ("Como un torrente"). Vidal voló a Los Ángeles y pasó los primero días en casa de Joe Castro y Doris Duke, dos buenos amigos. A los tres días llamó Sinatra para confirmar que tenía unos días libres. El siguiente recuerdo que rescata Perico en "Big Time:..." es un viaje a Las Vegas con Frank Sinatra y Jimmy Van Heusen, uno de los grandes compositores del repertorio de Frank y también, uno de sus amigos más cercanos. Chet (así le llamaba Frank) estuvo en los momentos más bajos del cantante. Perico viajó en el avión privado de Sinatra y al pequeño terceto se sumaron, muy pronto, Jack Benny, Joey Bishop y Johnny Grant. En Las Vegas, Vidal quedó deslumbrado por el Sands y en esta parte del relato, ya presenta a Sinatra como un auténtico jefe que, incluso, se permitía el lujo de asegurar la compañía femenina para todos sus amigos, todas las noches. Le bastaba con chasquear los dedos. Y no hablamos de prostitución. Imaginamos que Las Vegas, en aquella época, parecía inventada para Sinatra y él estaba en su salsa. En otra de sus salidas por Las VegasFrancis le presentó al encargado del Sands, Jack Entratter quien, al momento, contó toda su trayectoria a Perico. Tal confianza y tal complicidad, solo es explicable entendiendo que el dinámico asistente de cámara había llegado a Las Vegas como el amigo de Sinatra. Y no cualquier amigo. "Este es mi amigo Pedro, el hombre que me salvó la vida en España", fue la presentación que hizo de Perico Vidal a Jack Entratter. Más que días fueron noches interminables las que narra Perico, disfrutando con Sinatra en el Sands y de paso, compartiendo mesa con Louis Armstrong, Louis Prima, Rex Stewart o Kelly Smith.  La camaradería que describe con Sinatra y la complicidad que se extrae del relato de Perico transmite la sensación de que, realmente, llegó con el cantante a un gran nivel de amistad, aunque fuera en pocos días. Tal amistad creció de manera exponencial cuando Vidal se negó a traicionar al cantante cuando un periodista sensacionalista le ofreció una cuantiosa suma de dinero por rajar sobre su vida privada. Cuando Perico se lo contó a Sinatra, este montó en cólera pero, al día siguiente, quiso presentarle a  toda su familia.

Frank Sinatra y Jack Entratter. Al fondo, las coristas del salón Copa del Sands.
Frank Sinatra, Jimmy Van Heusen y Peter Lawford
La familia

Tras el suceso con el periodista, Perico Vidal se encuentra cenando en casa de los Sinatra. Perico describe un hogar lleno de amor y aunque Nancy Barbatto y Frank llevaban años divorciados, los más importantes en aquel hogar eran los niños y eso se notaba. Realmente, sus palabra transmiten cariño entre Nancy y Frank. Cenaron algo italiano, spaguetti con albóndigas y contaron historias que pudieran escuchar los niños. Después de la cena y en el viaje de vuelta, Sinatra todavía se abrió más a Perico e incluso le habló de sus padres, de su infancia y de sus problemas. El cantante también le habló de sus fatídicos años (1951-1952) hasta su resurgir en "De aquí a la eternidad". Es interesante la explicación de Perico sobre este regreso, sobretodo, en lo que concierne a los comienzos de la etapa Capitol. Sinatra le confesó los ejercicios que realizaba para ensanchar los pulmones, que consistían en atravesar bajo el agua la piscina de su casa recitando de memoria las letras de las canciones para medir el tiempo y saber cuánto podía aguantar sin respirar. También salía a correr todas las mañanas. Lo único que no hizo fue dejar de fumar sus Camel cortos sin filtro ni dejar de beber Jack Daniel's. Pero aún así, consiguió ser el mejor. Su mayor influencia era Billie Holiday, a quien escuchaba constantemente. Según Perico, él quería cantar como BillieVidal estuvo presente en sesiones de grabación de Capitol. Por la época, creemos que asistiría a las sesiones de "Songs for Swingin' lovers" porque Perico recuerda en el estudio a Nelson Riddle como arreglista. Y destaca la profesionalidad de Frank que daba más indicaciones a los músicos que el propio Riddle. Sin embargo, Vidal reconoce que prefiere los discos con Billy May

Frank Sinatra en el estudio (1956)
Para terminar sus vivencias junto a Sinatra, Perico recuerda una última cena en San Francisco con un senador demócrata anónimo (para él) que años después sería presidente de Estados Unidos. Efectivamente, era JFK.  Y por último una medalla que, de ser real, sería necesario erigir una estatua al bueno de Perico Vidal. En Madrid, durante el rodaje de "Orgullo y Pasión", Perico invitó a Frank a su casa, a escuchar discos de jazz. Pusieron un LP de Count Basie y Perico exclamó: "Frank, este es tu hombre". Años más tarde, grabarían dos discos memorables y sería el músico que acompañaría , con su banda, a Frank en los míticos conciertos de Las Vegas. Aunque bien es cierto, que Sinatra conocía ya hacía tiempo a Basie.

En la fotografía aparece Frank Sinatra junto a Tommy Dorsey, mientras al piano se sienta Count Basie. Es la década de los cuarenta.
Desde este espacio invitamos a conocer la azarosa y gran vida de Perico Vidal a través del más que recomendable libro escrito por Marcos Ordóñez que también nos ha ayudado a comprender y a conocer, en algunas facetas, mucho mejor a nuestro viejo amigo Frank Sinatra. La tendencia a través del tiempo es idealizar los recuerdos. Imagino que, cuando estos recuerdos son junto a estrellas del calibre de Frank Sinatra, Orson Welles o David Lean, como es el caso de Perico, intenta prevalecer el rigor informativo. Sea como fuere, el relato de Perico Vidal en "Big Time: la gran vida de Perico Vidal" y la manera en que Marcos Ordóñez lo traslada al lector, es absolutamente creíble. Creo que Vidal se ciñó rigurosamente a la realidad en todos los relatos. Quizá, desde nuestra actualidad, nos cuesta comprender que esas vidas, esos personajes, pudieran ser auténticos. Eran estrellas brillantes y actuaban como tales y consecuentemente con su manera de ser y de comprender la vida. Estrellas incomparables con cualquier actualidad del siglo XXI, por supuesto. Estrellas irrepetibles que, poco a poco, han ido apagándose, grabando a fuego para siempre su recuerdo, en la galaxia de lo imborrable, como estrellas errantes que marcan el camino a seguir. Ya casi no queda nadie, es cierto. Por eso resulta necesario mantener vivo su recuerdo y rastrear hoy sus historias, en los metros del celuloide que ya no arde o en los surcos del vinilo gastado donde, una y otra vez, resurge la auténtica voz de Sinatra, meciendo el tempo de la existencia. 

Ava Gardner creó su propio cuartel general en su casa de La Moraleja (Madrid). "La Bruja" se llamaba su casa.
Perico Vidal y Orson Welles
Curiosa película con imagen de Frank Sinatra en un concierto del Sands (circa 1960)