sábado, 20 de enero de 2018

Pinceladas de Audrey, por Frank Sinatra.

Frank y Audrey. Buena pareja, nunca realizada
Supongo que todos hemos habitado la madrugada, al menos una vez, cuando es un globo naranja que va hinchándose de hastío, ante la barra de un bar atestada de algazara humana descontrolada y carente de sentido, ante un semi-vacío vaso de vacío engrudo repleto de instantes mezclados con bourbon, un toque de naranja y una sacudida maestra de algún experto Joe, barman hasta el amanecer, hasta la muerte, hasta la inoportuna hora de cierre. Y entonces alguien habla de una vaguedad, de una ciudad inventada de nombre enfangado; inhóspito poblacho al que, sin embargo, ha contado y cantado la voz siempre reconfortante de Sinatra. Entonces pedimos un taxi a "Watertown", una canción de "September of my years" o, simplemente, pedimos poder hablar tranquilamente de Frank Sinatra hasta el amanecer, sin ruido de fondo. Quizá escuchar una canción. Parece pedir demasiado. Pero, de repente, ocurre el milagro. El a veces sorprendente y siempre solícito Joe, que ni siquiera se llama Joe, ha seleccionado en el reproductor musical "Lady day" y todo cobra sentido. Puede ser en el Boada's de Barcelona, a la una y media de la madrugada o quizá en el Chicote de los cincuenta (No, no en la birria de parque de atracciones en el que se ha convertido ahora, ese lugar de moda para los fáciles esnobs de la fácil burguesía del bobalicón siglo XXI) o puede ser Helsinki, La Habana, por supuesto Nueva York, Roma, Tombuctú, Tianjin o Brisbane pero, indefectiblemente, cuando surge Sinatra, la mediocridad abandona el lugar, arrastrándose, por la puerta de atrás. De nuevo su voz, como por arte de magia negra (that old black magic), por unos instantes, permite que huyamos de nuestras desordenadas vidas hacia ese lugar reconocido y confortable.

Mismo efecto, aunque de otra manera, conseguían en pantalla actores como Cary Grant, David Niven, Humphrey Bogart, Henry Fonda. Actrices como Grace Kelly, Gene Tierney, Barbara Stanwyck, Lauren Bacall, Ava... Pero de manera inusual, lo conseguía siempre Audrey Hepburn. Incluso como pordiosera, al comienzo de My fair lady, consigue llenar la pantalla de belleza y luz, a través de la mugre aportada por el equipo de caracterización. Me ocurre muy a menudo y no tiene una sencilla explicación. Cuando escucho "Moon river" en voz de Sinatra, no imagino a Audrey Hepburn en "Breakfast at Tiffany's". Escucho una tonada triste que cuenta historias de vidas naufragadas, de amigos imaginarios, literarios, de ficción; escucho soledad. En cambio, si Sinatra interpreta "The way you look tonight", se me aparece irremediablemente Audrey Hepburn; se me aparece ella, en todas sus películas pero, sobretodo, en "Roman Holiday".
Romanoff, Audrey Hepburn, Frank Sinatra y Mel Ferrer
Dean Martin abraza a Audrey Hepburn. Shirey McLaine hace lo mismo con Sinatra.  
Existe un libro de esos en que las fotografías parecen más importantes que las palabras y se titula "Cómo ser adorable, según Audrey Hepburn". A pesar de estar lleno de citas de Audrey y de personas que la han conocido dando su opinión, el librito en cuenstión está firmado por Melissa Hellstern. Desde luego, el contenido fotográfico es maravilloso. Sobretodo, sus fotografías en blanco y negro. Pero es en este libro que podemos encontrar la definición que hizo Sinatra sobre Audrey: "Es la clase de mujer que sabes que a tu madre le encantaría, la clase de mujer con la que construyen musicales de éxito."

Audrey Hepburn, en su vida privada, solía preguntar por las tardes: "¿Te escandalizaría que me sirviese un poco de whisky? Es muy temprano, lo sé, pero en alguna parte del mundo deben de ser las seis en punto". ¿Cómo va a caer mal alguien así?. Audrey, aunque no muy asidua, mantenía una relación de amistad con Frank Sinatra y por extensión, con todos los componentes del Rat Pack, especialmente, con Dean Martin. Una de las aficiones del Rat Pack era poner motes a las celebridades. Para ellos, Audrey, era "La Princesa". Con esta última curiosidad me despido hoy. Antes hemos hablado de la canción "Lady day", del más que interesante álbum "Watertown". En realidad es una canción dedicada a Billie Holiday pero hoy la publico para recordar a Audrey Hepburn. Escuchemos esta melodía y dejemos nuestras vidas programadas, aunque sea por un instante, huyendo de la mediocridad, a través de la voz de Sinatra, a través del swing que bailan los blancos zapatos de Fred Astaire, a través de la rutilante estela que ha dejado al pasar Audrey Hepburn. Ha pasado un ángel.



NOTA: "Lady day" es una canción compuesta por Bob Gaudio e inspirada en Billie Holiday que, precisamente, era dueña de este apodo. La canción fue grabada en dos ocasiones por Frank Sinatra. La grabó para el álbum "Sinatra & Company" y la volvió a registrar, en una versión acortada para el álbum "Watertown" como epílogo a este disco-historia conceptual. Sinatra no debió estar conforme con esta segunda versión pues en el LP original no aparece Sin embargo, se recupera para la versión en CD.

domingo, 7 de enero de 2018

Come fly with me: 60 años volando alto

El álbum "Come fly with me" cumple sesenta años.


Aunque los norteamericanos no celebran el día de Reyes, lo cierto es que en 1958 el mejor regalo que recibieron para el 6 de enero, fue la publicación del álbum "Come fly with me", uno de los discos fundamentales del siglo XX, de la historia del jazz (particularmente del swing) y de la música popular. Hace ahora sesenta años. Aunque las sesiones de grabación se realizaron los días 1, 3, 8 de octubre de 1957 hubo que esperar al 6 de enero de 1958 para escuchar por primera vez un tema que entró directamente a formar parte de la banda sonora del siglo XX. Hablamos de la canción que da título al disco: "Come fly with me". Sammy Cahn y Jimmy Van Heusen construyeron esta mágica melodía, alarde de swing y fantasía, especialmente para Frank Sinatra y su "nuevo álbum de viajes", como era llamado antes de recibir el título definitivo. Sinatra grabó en estudio la canción el 8 de octubre de 1957 con un fabuloso arreglo de Billy May utilizando un fondo de violines que, desde el principio, hacen despegar la melodía en vuelo directo al swing. En ese despegue, también son relevantes las trompetas que parecen emular el motor de un avión al ponerse en marcha. La voz de Sinatra surge segura, desenfadada, alegre, dinámica y realiza la "tentadora invitación" sobre un fondo de saxofones que enfatizan, de nuevo, el ritmo de un swing incomparable. La canción nació siendo ya un éxito. Moderna, fresca, pegadiza, curiosamente, este es el primer trabajo de Frank Sinatra con Billy May. ¡Menudo comienzo!. En el tramo final de la canción es donde Sinatra ejecuta, improvisando, el mayor hallazgo de este tema. El chasquido de sus dedos acompaña su descarada voz ("angels cheer, 'cause we're together...") y llega finalmente a ese grito que ya es un clásico: "Pack up, let's fly away!" (¡Haz las maletas, vámonos volando de aquí!). Canción-encargo, pues la sociedad estadounidense todavía tenía miedo al avión como medio de transporte. El disco de Sinatra, también hizo despegar las ventas de billetes de avión para viajantes de ocio. Todos podemos fijarnos en la portada del disco, detenidamente. Tras el dibujo de Sinatra, vemos un avión donde se leen las siglas "TWA" ("Trans World Airlines"), algo que disgustó seriamente al cantante pues detestaba que la cubierta de su nuevo LP pudiera parecer un anuncio. El productor Voyle Gilmore continuó adelante con esta portada pues, al parecer, la compañía de aerolíneas norteamericanas había sufragado parte de los costes de la grabación o al menos, tenia intereses comunes con la compañía Capitol Records.
Frank Sinatra en un vuelo con la TWA
Ava Gardner y Frank Sinatra desciende de un viaje con la TWA

"Come fly with me" no solo es la primera colaboración entre Billy May y Frank Sinatra. También es el primer álbum con la compañía Capitol en que Sinatra combina las mejores canciones swing con las más lentas baladas. El disco sigue siendo conceptual, pues la temática abordada es "el viaje" pero el tono del LP es muy variado, desde el romanticismo de París hasta la fiesta de Brasil, pasando por el exotismo de Hawai, el brumoso recuerdo de Londres, el otoño en Nueva York o la aparente soledad de un viajante que busca a su amada en vano alrededor del mundo, "Around the world". El 8 de octubre, en la misma sesión de grabación de "Come fly with me", Sinatra también registró, las baladas "Around the world" y "Blue Hawaii" y las canciones a ritmo de swing "It's nice to go Trav'lin'" y "Brazil (Aquarela do Brasil)". Anteriormente, el 1 de octubre, había grabado "Isle of Capri", "Let's get away from it all" y la controvertida "On the road to Mandalay"; mientras que el 3 de octubre cantó cuatro baladas: "Moonlight in Vermont", "Autumn in New York", "London by night" y "April in Paris". Creo que esta versión de "Moonlight in Vermont" se encuentra entre las más bellas baladas del siglo XX. 

Esta publicidad del Sands de Las Vegas recuperaba la temática de la portada del disco. "Come fly with me" fue uno de los temas fijos con que Sinatra deleitaba al público de Las Vegas junto a la orquesta de Count Basie.
En algunos enlaces de internet se asegura que Nelson Riddle también participó en este álbum. Esto es completamente falso. Además, hay que señalar que en las mismas sesiones de grabación de este disco, Sinatra registró los temas "I love Paris", "Chicago (that toddlin' town)" y "South of the border", también junto a Billy May. Estas tres canciones se desecharon y no formaron parte del LP aunque sí fueron publicados como singles. Y otro asunto es la controversia anteriormente señalada con "On the road to Mandalay". Esta canción provocó un problema de estado en Gran Bretaña que desembocó en la censura del disco. El LP "Come fly with me" en Gran Bretaña apareció sin "On the road to Mandalay" canción que fue sustituida en la mayoría de los casos por "It happened in Monterey"del anterior álbum "Songs for swingin' lovers" de 1956, este tema sí, con arreglos de Nelson Riddle. Probablemente es esta la razón de la confusión por la que Riddle es incluido como arreglista del álbum "Come fly with me". En cuanto al problema de "On the road to Mandalay" en Gran Bretaña, dediqué una amplia entrada ya aquí. Hay que añadir que Frank Sinatra desempeñó un papel fundamental en el arreglo de esta canción. Después del verso "and the dawn comes up like thunder..." el percusionista Frank Flynn realiza un potente golpe de gong. Tras este gong, según el primer arreglo de Billy May, la canción debía continuar con el segundo verso. Es Sinatra el responsable de ese acertado corte que se efectúa en la versión final, después del gong, continuado por el contrabajo; todo un hallazgo que representa el mayor acierto de esta canción.


Sinatra reconoció que era tremendamente fácil trabajar con Billy May, una facilidad que el arreglista tildó de recíproca. May era un gran músico que había trabajado en la orquesta de Glenn Miller, en la década de los cuarenta. El descuido que insinuaba en su forma de vestir y actuar (bebía whiskey durante las grabaciones sin que ello influyera lo más mínimo en su ánimo) se transformaba en meticulosidad y efectividad a la hora de leer sus arreglos en las pulcras partituras que, de tan perfectas, parecían fotocopiadas. Las sesiones de grabación entre May y Sinatra eran muy divertidas. Se compenetraban a la perfección y la relación con los músicos era cercana y distendida, sin ese distancia que imponían, por ejemplo, músicos como Nelson Riddle o Axel Stordahl. Billy May era un escritor de partituras, un arreglista, especialmente bueno para la percusión. Esto es notable, sobretodo, en las sesiones de swing. Uno de sus bateristas, Alvin Stoller, recuerda: "Billy escribía con sustancia. Tenía un gran conocimiento del tema y sabía muy bien lo que quería que tocaras. Verás, para un batería las partituras son lo de menos, pero si están bien escritas y la música es buena, la sientes automáticamente y tocas bien. Me encanta Billy, su música y también él como persona..." ("El sonido de Sinatra". Charles L. Granata).  Además, era muy inventivo y capaz de introducir melodías completas que se desarrollaban hasta el estribillo, acompañando la melodía principal que llevaba la voz de Sinatra. Y además, era intuitivo, capaz de improvisar en plena grabación y realizar cambios sobre la marcha, sin pensarlo, como si los imaginara de manera natural. Esta circunstancia es completamente contraria al método de Riddle que llegaba al estudio con todo escrito, hasta el último compás. Leonard Slatkin compara esta capacidad de improvisación de Billy May con la de Henry Mancini asemejándolo al italoamericano también en el estilo. Muchos consideran "Come fly with me" la mejor colaboración entre Billy May y Frank Sinatra, aunque en Capitol Records volvieron a trabajar juntos para los siguientes "come... with me albums", "Come dance with me" (1959 que, además de los Grammys al mejor vocalista y mejor disco, le valió un Grammy a Billy May como arreglista) y "Come swing with me" (1961). 
Billy May y Frank Sinatra en el estudio
Billy May, con su sempiterno vaso de whiskey en la mano y Frank Sinatra. Audición.

Billy May reconoce en Frank Sinatra y Glenn Miller los dos músicos que más marcaron su trayectoria profesional, ya que tuvo el placer de trabajar junto a ellos. También pudo comprobar la obsesión de Sinatra por "llenar el jardín". Era la expresión que empleaba el cantante para decir que no se escatimara en el número de músicos. De hecho, Billy May fue un gran arreglista para los músicos de cuerda y esta circunstancia brilla especialmente en las baladas de "Come fly with me". Sinatra le dijo que empleara todos los músicos de cuerda que hicieran falta para conseguir el sonido deseado, así que Billy May contó con una gran orquesta de violas, violines, guitarras, arpa y chelos para firmar las sensacionales "April in Paris", "Autumn in New York", "Moonlight in Vermont", "Around the world", "London by night" y "Blue Hawaii". Resulta evidente este despliegue musical en la brillante introducción que May compuso para "April in Paris" y a lo largo de toda esta gran balada que resulta también uno de los mejores ejemplos del fraseo y del control respiratorio de Frank Sinatra que, en esta época, ya llevaba más de una década como el cantante más exitoso del mundo. Sobre esta madurez vocal de Sinatra, que contaba 42 años, habla Nelson Riddle en una entrevista para la revista Time apuntando: "Su voz es mucho más interesante ahora. Ha conseguido colores y registros diferentes. Años atr´s tenia la voz más igual, mientras que ahora esta dividida en, almenos, tres zonas interesantes: grave media y aguda. Profundiza más en las canciones que antes. Esto quizá se deba a que tiene diez años más y mucha más experiencia". En definitiva, es "Come fly with me" un disco que, a sus sesenta años, se encuentra igual de joven y persuasivo que siempre. En plena forma porque, como sabemos, ni por la voz de Sinatra, ni por su música, pasa el tiempo. Es este álbum una colaboración histórica entre Sinatra y Billy May. Ambos sacan lo mejor de cada uno. El público que abarrotó los estudios Capitol para asistir a las sesiones de grabación fueron, sin duda, privilegiados. Recordemos que los estudios Capitol habían sido anteriormente plató de radio, así que la sala de grabaciones estaba presidida por un patio de butacas, lo que asemejaba su aspecto al de un pequeño teatro y las sesiones de grabación a íntimos conciertos. De hecho, hubo grabaciones que repetir porque, de repente, alguien rompía a aplaudir desde el público, llevado por una emoción de todo punto comprensible. Celebremos como merece el sesenta aniversario de este LP histórico. En la página de Facebook "Frank Sinatra, la voz del siglo" diariamente y durante esta semana, iré desgranando cada tema del disco. De momento, nos quedamos con la primera vez que el público estadounidense veía y escuchaba este tema que se hizo tan popular, "Come fly with me" en riguroso estreno por este inimitable Sinatra de 42 años:


sábado, 23 de diciembre de 2017

Merry Sinatra/Martin Christmas


Si bien es cierto que Bing Crosby cosechó grandes éxitos, primero con "White Christmas" y después, siguiendo la estela de aquel primer acierto, grabando infinidad de discos y canciones navideñas, clásicas y novedosas, que conseguían una buena repercusión, también lo es que Sinatra, aun grabando menos, consiguió por ejemplo registrar la mejor versión conocida del clásico "Have yourself a merry little Christmas", siempre con el permiso de Judy Garland, que estrenó este tema. Pero entonces, ¿qué hay de Dean Martin?. Pues lo que hay es muy bueno. El bueno de Dino se buscó un repertorio navideño propio y diferenciado de los otros dos cantantes comentados anteriormente. Dean registró la que, probablemente, es la mejor versión de "Rudolph the red nosed reindeer", grabó también una pícara "Baby it's cold outside" (revisada e imitada por todos los cantantes que la han grabado posteriormente) y por supuesto, nos ofreció el lado más entrañable y tristón de estas fechas con sus blues: "Blue Christmas" y "The Christmas blues". Por supuesto, también grabó su particular "White Christmas" en una versión estupenda y clásicos como "Jingle bells"(versión diferente e interesante), "Silenti night" o "Silver bells". Merece la pena escuchar las navideñas de Dino y tener en cuenta que, por ejemplo, Elvis Presley en sus Christmas songs le imitó descaradamente. No en vano, el propio Elvis reconocería su influencia, sobretodo, en las baladas. Y esto es sencillamente comprobable. Pero vamos a ver el genial "The Christms blues" por Dean Martin


Pero no se me olvida que este es el blog de Frank Sinatra. Existe un programa televisivo, que ya compartimos el año pasado en este blog, donde la familia Martin y la familia Sinatra celebran con canciones la Navidad. Es necesario hablar en este punto de "A Marshmallow world", canción compuesta en 1949 por Carl Sigman y Peter DeRose, que se convirtió en algo así como un himno para el show televisivo de Dean Martin. Pero es inevitable recordar también aquí a Bing Crosby, que estrenó y grabó este tema en 1950 y sonaba así. En cualquier caso, la canción en cuestión habla de la llegada del invierno y aunque no hace referencia explícita a la Navidad, en Estados Unidos siempre se ha considerado una Christmas song o como decimos en España, un villancico. La versión más divertida de esta canción la protagonizan a dúo Sinatra y Martin. En ella vemos cómo Sinatra parece tener problemas con sus calcetines, al comienzo de la canción, lo que hace reír a Dean. Posteriormente, Frank, con su habitual sentido del humor, llama a Dean "cabeza de calabaza", cambiando sensiblemente la letra y aludiendo al tono rojizo que siempre tenía en la cara su amigo. Al final a Dean se le traba la lengua y en lugar de cantar "how it goes" dice algo así como "how it was" lo que provoca la risa de Frank. Es un momento impagable y muy divertido con el que, desde este blog, queremos desear muy felices fiestas a todos. Marshmallow, Marshmallow!!!

domingo, 17 de diciembre de 2017

Frank Sinatra y el jazz en Aragón Radio (podcast)

Frank Sinatra ensayando (años cincuenta)
En 1957 la Enciclopedia del Jazz editada en París reconocía a Frank Sinatra como uno de los pocos vocalistas de jazz, junto a Ella Fitzgerald o Billie Holiday. Unos posts atrás, recordábamos el fortuito encuentro en Madrid que terminaría con Frank Sinatra cantando "All of me" junto a Duke Ellington en el escenario del cine Carlos III en el año 1956. LA carrera musical de Frank Sinatra fue fundamentalmente jazz. Sin la presencia de Count Basie (y por extensión, de Quincy Jones) el "sonido Sinatra" no hubiera sido lo mismo. Sinatra no hubiera sido el mismo sin la profunda influencia que sobre él y sobre su manera de interpretar ejercerían cantantes como Billie Holiday, Ella Fitzgerald o incluso Louis Armstrong; o músicos como Tommy Dorsey, Harry James o Antonio Carlos Jobim. Como resultado, probablemente Sinatra ha sido y será para los restos, el mejor cantante de jazz de la historia.

Sinatra y el Nat King Cole trio, pasándolo bien.
El pasado viernes tuve la oportunidad de hablar sobre esta relación entre Frank Sinatra y el jazz en el programa Comnidad sonora de Aragón Radio, junto a Alberto Guardiola y Miguel Ángel Tapia. Para tal ocasión debía elegir tres canciones representativas del Sinatra más jazzístico y tras mucho pensar, fue inevitable recurrir a Count Basie. Mi elección fue "Nice work if you can get it" (1962, "Sinatra-Basie: an historic musical first"), "Hello Dolly" (1964, "It might as well be swing") y finalmente, "Mack the knife" (1984 "L.A. is my lady") Efectivamente, del LP "Sinatra-Basie..." podría haber elegido cualquier tema pues todo el disco es un legado imprescindible para la historia del jazz pero si elegí "Nice work if you can get it" fue por el desenfado que muestra Sinatra al cantar esta canción. Su ambición de juguetear con la letra y con la melodía, su hambre de improvisación y en definitiva, lo bien que se lo pasa cantándola, una diversión que se transmite inmediatamente al oyente. Fundamentalmente, elegí este tema por su sección final. En ella Sinatra realiza la máxima expresión del fraseo que tan famoso le hizo e imitando el acompañamiento del viento, une las dos estrofas del estribillo a una velocidad vertiginosa cantando "It's nice work/ifyoucangetitandyoucangetitifyoutry" y responde el viento. Es espectacular. Lo escuchamos aquí:



Si la segunda fue "Hello Dolly!" de nuevo junto a Count Basie, no solo es por el homenaje que representa a Louis Armstrong. Creo que es la canción más vertiginosa que grabó Sinatra, culminándola con un "oh, yeah" armstrongiano que seguro, haría sonreír al trompetista. Capítulo aparte merece la atómica y desbordante orquesta de Count Basie máxima expresión del más rabioso swing en esta ocasión. Y finalmente, "Mack the knife" una canción de cuya grabación nunca se sintió orgulloso Frank pero que a mi me parece una delicia. Quincy Jones actualiza el sonido de la orquesta de Basie de los sesenta y lo adapta a los ochenta. Además, en el estudio podemos encontrar a figuras del jazz como Lionel Hampton o George Benson. Vuele a ser este Sinatra desenfadado y juguetón que tanto nos entusiasma y aunque sabemos que la versión de Bobby Darin es insuperable, esta "Mack the knife" de Sinatra está entre las mejores versiones que se grabaron.

Pero el programa radiofónico Comunidad sonora también sirvió para hablar de la exposición "Frank Sinatra: la voz del siglo" que ahora podemos visitar en el Bar Riga de Alagón (Avda. Zargoza, 8) y que reanudará su itinerancia en el año 2018 cuando se cumplen veinte años de la muerte de Frank Sinatra. Esta exposición cuenta con nuevas obras como la aportación de la artista italiana Paola Lomuscio (Andria), autora del libro "Io e la mia matita" en el que muestra todas sus creaciones y se puede conseguir en Amazon. Precisamente, la contraportada del libro consiste en el retrato de Frank Sinatra que envió para la exposición.

La obra de Paola Lomuscio para la exposición "Frank Sinatra la voz del siglo"
A continuación escuchamos el programa completo. Es necesario aclarar que la versión que suena en el programa de Nice work if you can get it es la que Sinatra grabó en 1957 para  A swingin' affair, así que no se trata de la orquesta de Count Basie sino de la orquesta de Nelson Riddle. Aunque no era la elegida, también podemos relacionar esta versión anterior con el jazz, pues es uno de los mejores ejemplos del fraseo de Frank en un swing relajado. El resto de las canciones sí son las comentadas anteriormente.Espero que lo disfruten tanto como yo al participar en el programa. Agradezco a Alberto Gurdiola y a Miguel Ángel Tapia, la oportunidad de volver a hablar de Sinatra en la radio. Siempre es un placer. Enlace podcast: Aquí
Antes de comenzar el programa, entre Miguel Ángel Tapias y Alberto Guardiola

Terminamos con un vídeo muy curioso en el que Sinatra aborda "The best is yet to come" solo con acompañamiento de contrabajo, piano y guitarra. Destaca el papel, al piano, de Vinny Falcone.


sábado, 4 de noviembre de 2017

Rachmaninoff by Sinatra

Frank Sinatra en 1943

El músico ruso Serguéi Rajmáninov, considerado uno de los compositores y pianistas más influyentes del siglo XX, murió el año 1943, en California (Estados Unidos) a los setenta años. Para el público estadounidense que comenzaba a interesarse por la música culta, Rachmaninoff (conocido así, entre el público anglosajón) fue uno de los músicos más populares. Como se ha dicho anteriormente, el interés de Sinatra por la música clásica comenzó en su juventud, escuchando en la radio, las transmisiones que se emitían desde el Radio City Music Hall de Nueva York. Entre sus clásicos favoritos se encontraba Rajmáninov y posteriormente, durante su extensa carrera musical, tuvo la suerte de poner voz a algunas de las composiciones del músico ruso.
Frank Sinatra y su esposa Nancy escuchando discos en el salón de su domicilio
Tras la muerte de Rajmáninov, su popularidad se acentuó y quizá por ello, el dúo compositor formado por Buddy Kaye y Ted Mossman, aprovechó la circunstancia para lanzar la canción Full moon and empty arms, basada en el tercer movimiento de su Concierto para piano Nº2, compuesto entre 1900 y 1901. Fue la canción más popular del dúo Kaye-Mossman, popularidad que debieron, principalmente, a Sinatra, quien grabó la versión más conocida en 1945 con Columbia Records. Canción que, por cierto, recuperó recientemente Bob Dylan para su Shadows in the night. Escuchamos la versión de Sinatra de 1945:


Pero el Concierto para piano Nº2 de Rajmáninov ha influido en más canciones. El tema I think of you se basa en el primer movimiento de este mismo concierto. Compuesta por Don Marcotte y Jack Elliot, Sinatra grabó I think of you en 1941 junto a la orquesta de Tommy Dorsey. Si bien, hay que esperar hasta 1957 para que, con el toque indispensable de Gordon Jenkins, I think of you adquiera su máxima dimensión y sea, finalmente, un merecedor tributo a la altura de Serguéi Rajmáninov. Hablo de la versión que Sinatra graba para el formidable Where are you? el 1 de mayo de 1957 en una sesión memorable en los estudios de Capitol Records donde también firmaría ese mismo día temas como Maybe you'll be there, I'm a fool to want you y el que da título al disco, Where are you?.Este álbum es el primer trabajo que Sinatra graba en estéreo y el primero en Capitol sin Nelson Riddle. Escuchamos esta formidable I think of you:


La influencia de la obra Concierto Nº2 para piano de Rajmáninov es suficientemente notable en los dos temas que hemos escuchado, si bien la belleza, el romanticismo y la relevancia de los instrumentos de cuerda en I think of you acentúan este efecto. Creo que, si Rajmáninov tuviera que elegir una de las dos, sería esta. A continuación podemos escuchar el Concierto Nº2 para piano original de Serguéi Rajmáninov para advertir, en el movimiento primero, la influencia sobre I think of you y en el movimiento tercero, sobre Full moon and empty arms.


sábado, 14 de octubre de 2017

Bing Crosby -vs- Frank Sinatra: el último asalto (Parte II)

En 1956 Frank Sinatra y Bing Crosby comparten pantalla en"Alta sociedad"
Dinah Shore: "¿Sabes, Bing? Frank Sinatra es el tipo de cantante que solo aparece una vez en la vida.
Bing Crosby: Sí, Dinah. Pero, ¿por qué tuvo que aparecer en la mía?"


[Retomando la entrada anterior sobre la misma temática] Frank Sinatra se ha lanzado por fin a su carrera en solitario estableciendo un nuevo estilo musical que, si bien es deudor, en sus principios, del estilo "crooner" de Bing Crosby, las diferencia son suficientes y suficientemente claras para llamar a este nueva manera de cantar "estilo Sinatra". El fraseo comienza a ser una novedosa seña de identidad en el cantante italoamericano y una técnica que Crosby no tardará en incorporar a su estilo. Aunque la modernidad e intemporalidad de la voz de Sinatra nunca pudo ser alcanzada por la de Bing. En la anterior entrada habíamos dejado a Bing Crosby, a mediados de la década de los cuarenta, en su mejor momento, en la cima de su carrera, cosechando éxitos tanto musicales como cinematográficos y realizando memorables grabaciones junto a Louis Armstrong o The Andrews Sisters. Pero Sinatra llegaba con tanta fuerza desde las orquestas de Harry James y Tommy Dorsey que arrasará en su carrera en solitario y en esa segunda mitad de la década de los cuarenta terminará por desbancar a Crosby. Sin embargo, a pesar de que en la industria discográfica mantendrían una rivalidad sin cuartel, tanto Frank como Bing se llevaban francamente bien. Se admiraban mutuamente y participaban en colaboraciones juntos, siempre que podían. 

Segunda mitad de los años cuarenta: Crosby y Sinatra.
Pronto debió intuir Bing Crosby que contra el derroche tonal de Sinatra nada podía hacer. El amplio abanico de escalas del italoamericano nada tenía que ver con su limitado registro vocal. Aún así, Crosby mantuvo dignamente su puesto y durante la década de los cuarenta obtuvo una gran popularidad con su programa radiofónico donde, dicho sea de paso, registró algunas de sus mejores grabaciones. 

"Así se hace" parece decir Bing a Frank. Pronto se intercambiarían los papeles.
La década de los cincuenta fue la llegada del rock and roll pero también el fracaso, las horas bajas y el retorno fantástico de Sinatra a la escena cinematográfica y musical del momento. Tras la época aciaga que representaron los últimos años en el sello Columbia llega el mágico 1953: consigue el Oscar por From here to eternity, se produce la firma con el sello discográfico Capitol Records y en consecuencia, las mejores grabaciones de swing de la historia, las colaboraciones con Nelson Riddle, Billy May o Gordon Jenkins y las grandes baladas de blues. La década de los cincuenta también supone un primer declive en la carrera de Bing Crosby que, sin embargo, desprovisto ya de cualquier recuerdo o lastre del estilo "crooner" comienza a cantar como nunca, sobretodo, en sus versiones más cercanas al jazz junto a Louis Armstrong. Pero las ventas no acompañan. En el terreno cinematográfico, en 1954, Crosby culmina su mejor interpretación en la gran pantalla con su papel protagonista en The Country girl (Frank Elgin) compartiendo reparto con Grace Kelly y William Holden. Sin embargo y a pesar de este esfuerzo por demostrar que podía ser un buen intérprete, también, para películas no musicales, el interés de los estudios por contar con él va disminuyendo. Pero dos años más tarde, en 1956, se producirá un hecho sin precedentes. La película "High society" reúne en la gran pantalla a Bing Crosby, Louis Armstrong y Frank Sinatra, tres verdaderas bestias de la historia de la música del siglo XX. Por primera vez coinciden en una película Crosby y Sinatra. El público, ansioso por ver a las dos estrellas juntas, espera con entusiasmo el musical pues se ha filtrado la noticia de que, además, comparten en el repertorio musical un dueto, una escena conjunta.  Sin embargo, una vez visionada la cinta, el número de Frank y Bing que corresponde a la canción Well did you Evah pasa sin pena ni gloria. La banda sonora de la película será recordada, fundamentalmente, por el dúo que reúne a Louis Arsmtrong  y Bing Crosby interpretando el fantástico Now you has jazz, la mejor versión de Crosby que muchos recordamos. Que destacara la colaboración Crosby-Satchmo y no la más esperada es natural pues Now you has jazz es infinitamente superior a Well did you Evah donde, además, Frank debe cantar simulando estar borracho, por necesidades del guión. Lo grotesco acontece cuando en el año 2001 el británico Robbie Williams decide hacer un refrito de Well did you Evah, incorporando la colaboración lastimosa de John Lovitz. Si en la película no era ya un gran número, desprovista del argumento, ajena completamente a la cinta, el resultado de esta versión es desastroso e irrisorio. Esperamos que nadie nunca vuelva a versionar este tema en la historia de la música. Para finalizar el comentario sobre la película que en España se llamó Alta sociedad destacar la balada You're sensational como la mejor interpretación de Sinatra en la cinta, escena que comparte, por cierto, con Grace Kelly. Y con Grace Kelly también compartiría una memorable escena Bing Crosby, cantando a dúo True love, canción que fue nominada al Oscar. Al año siguiente (1957) y ya en pleno apogeo de Sinatra en el sello Capitol, Bing Crosby invita a Sinatra a participar en su show televisivo. En esta época, tanto Bing como Frank, en público, no dejaban pasar ocasión sin simular, en tono de broma, una constante rivalidad entre los dos. Pero Crosby era consciente de que tal rivalidad no existía. No podía luchar contra aquel despliegue de Sinatra. Es en esta época cuando el cantante, durante un programa radiofónico, pronuncia la inolvidable respuesta a Dinah Shore que encabeza este post: "¿Sabes, Bing? Frank Sinatra es el tipo de cantante que solo aparece una vez en la vida", dice Dinah Shore. A lo que responde Bing: "Sí, Dinah. Pero, ¿por qué tuvo que aparecer en la mía?" El siguiente vídeo es la explicación visual de esta admiración que Bing comenzó a sentir por "el aprendiz que supera al maestro":  




A lo largo de los años cincuenta Bing Crosby mantuvo su nivel aunque fueron las generaciones más sentimentales las que se interesaban por sus grabaciones, aquellas que añoraban épocas pasadas. Sin embargo, Frank Sinatra, desde sus grabaciones en Capitol Records, parecía interesar a todo tipo de público, desde esas generaciones más maduras hasta los que compraban los nuevos discos de Elvis Presley. En la discográfica se hizo dueño y señor superando, incluso, al músico que hasta entonces la había representado, Nat King Cole. Sin duda, no hubo posteriormente en la carrera de Sinatra otra época comparable a esta, las grabaciones comprendidas entre los años 1953 y 1961, a excepción de los discos junto a Count Basie, mediados los sesenta. Cuando se refiere a la época Capitol de Sinatra, se suele decir que "Sinatra se hizo adulto igual que Estados Unidos"; lo cierto es que aquellas grabaciones suponen la mejor banda sonora para el país en aquellos momentos. A ritmo de ese swing adulto, llegamos a los nuevos aires de los sesenta. El mundo parece evolucionar a ritmo vertiginoso y Sinatra se convierte, como uno de los personajes más relevantes del momento, en un testigo muy activo que influirá directamente en el inmediato desarrollo socio-politico de Estados Unidos: 1960 :y la llegada de JFK

JKF y Sinatra

Un helipuerto para el Presidente


Sin premeditación ni intención previa, el presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, se convertirá en motivo de ruptura entre Frank Sinatra y su amigo Peter Lawford en el año 1962 y hará que el cantante sienta una extraña envidia de Bing Croby aunque, ciertamente, pasajera.  En febrero de 1962 JFK planea una visita a la Costa Oeste entre los días 24 y 26. Frank Sinatra dio por hecho, a raíz de una breve conversación telefónica con la Casa Blanca, que su "amigo" JFK se alojaría en su casa de Palm Springs y para ello mandó construir dos casas adosadas a la suya para el servicio secreto, una reforma integral de la vivienda principal y hasta un helipuerto de cemento que nunca llegó a utilizar, pues no había solicitado ningún permiso para ello. Al mismo tiempo, la cruzada emprendida por Robert Kennedy contra el mundo del hampa culmina con un informe del Departamento de Justicia que afirma lo siguiente: "Sinatra ha tenido un larga y amplia relación con matones y mafioso que parece proseguir. Ocasionalmente la naturaleza del trabajo de Sinatra puede ponerle en contacto con personajes del hampa, pero eso no justifica su amistad y/o relación financiera con gente como Joe y Rocco Fischetti, primos de Al Capone; Paul Emilio D'Amato, John Formosa y Sam Giancana, todos los cuales figuran en nuestra lista de mafiosos. Ningún otro artista es nombrado con tanta frecuencia entre los mafiosos. La información que disponemos indica no solo que Sinatra está relacionado con los mafiosos, sino que suele mantenerse en contacto. Ello sugiera una posible coincidencia de intereses entre Sinatra y los mafiosos en Illinois, Indiana, Nueva Jersey, Florida y Nevada".  Sin querer, el Departamento de Justicia sitúa en el punto de mira la relación de Sinatra con Giancana , olvidando o pasando por alto que, precisamente es esa relación la que ayudó a que JFK ganara las elecciones. Y no solo esto. El 27 de febrero de 1962 agentes del FBI informaron a J. Edgar Hoover de las relaciones sexuales que el Presidente JFK había mantenido y seguía manteniendo con Judith Campbell Exner, amante de Sam Giancana. Atando cabos, Hoover advirtió que la actuación de Sinatra en este aspecto rozaba el proxenetismo, habiendo presentado a este insólito trío. Poco le importó a Hoover o al FBI que Sinatra actuara de la misma manera en referencia a la relación entre Marilyn Monroe y JFK. En tales circunstancias, ante los informes del FBI y del Departamento de Justicia, Bobby Kennedy ya tenía lo que buscaba: la cabeza de Sinatra. Cuando comentó a su hermano el contenido de los documentos aconsejó que, en lugar de alojarse en casa de Frank Sinatra, lo hiciera en la de Bing Crosby. Y el "mensajero del miedo" que eligió Robert Kennedy, en este caso, fue Peter Lawford. Lawford conocía bien a Sinatra y suponía que la reacción del cantante ante tal noticia sería devastadora. De hecho, ya le había retirado el saludo en una ocasión cuando, a partir de un titular malintencionado de prensa rosa, intuyó un lío entre él y su ex esposa Ava Gadner. Además, Frank ya andaba cabreado con Bobby por los informes del Departamento de Defensa y del FBI. Así que Peter Lawford explicó al cantante que el Presidente se alojaría en casa de Bing Crosby ya que ésta ofrecía mayores garantías de seguridad al situarse tras una montaña. Sinatra no podía creerlo. Tras aquella desorbitada reforma de la casa, JFK lo dejaba plantado...¡y por un republicano!. Lógicamente, él sabía que todo aquello de las razones de seguridad eran una patraña y que la auténtica razón era su relación con Sam Giancana. Aún así, echó de su casa y de su vida a Peter Lawford en aquel mismo instante y la relación con los Kennedy también quedó finiquitada. Después de todo, Sinatra pensó que tanto Lawford como los Kennedy eran unos traidores. Curiosamente, el incidente repercutió de manera positiva en la relación profesional entre Sinatra y Crosby. Peter Lawford fue desterrado del universo Sinatra. Ya no participaría en las dos siguiente producciones cinematográficas del Rat Pack y concretamente en Robin and the 7 Hoods, su lugar fue ocupado por Bing Crosby.
Año 1964 Frank Sinatra y Bing Crosby graban juntos para la banda sonora de Robin and the 7 hoods. En aquel mismo año también colaboraron para el LP America, I hear you singing. Más tarde, en 1968 Frank Sinatra invitó a Crosby  a participar en su álbum The Sinatra Christmas album donde comparten dos duetos. 

Trayectoria final de Bing Crosby

A partir de entonces, fue más habitual la colaboración profesional entre ambos. La admiración mutua persistió a lo largo de los años, así como la cordialidad en sus encuentros, siendo el "asunto JFK" un mera anécdota. La carrera cinematográfica de Crosby a partir de la década de los sesenta pasó a ser un hecho puramente circunstancial. De hecho, Robin and the 7 Hoods (1964) es la última producción  importante en la que participa. A partir de entonces aparece en algunas series y en dos largometrajes para televisión. En cuanto a su carrera musical, resulta necesario destacar el LP Bing &  Satchmo grabado en 1960 con arreglos de Billy May. En esta nueva colaboración junto a Louis Armstrong revive nuevamente el mejor Bing Crosby, con una insólita comunión entre jazz y dixie. Las grabaciones registradas por Crosby en los sesenta fueron impecables pero a nadie parecían interesar. Después de todo, Sinatra eclipsó el territorio del swing.

Bing & Satchmo (1960)

Para Sinatra la década de los sesenta representa la cima en su carrera discográfica creando su propio sello, Reprise donde llegarán las colaboraciones con Count Basie o Duke Ellington y los primeros experimentos con músicas de nuevos compositores como Antonio Carlos Jobim, Paul Anka, George Harrison, Don Costa, Paul Simon, Jacques Brel o Rod McKuen. También son los sesenta la década del imperio Sinatra en Las Vegas, de las fiestas salvajes con el Rat Pack y de sus incursiones en el cine negro, con las películas en las que encarna al detective Tony Rome. Una vieja magia negra tuvo Sinatra para reinventarse, adaptarse y mantenerse en la cima hasta el final de su carrera, mucho más longeva, por cierto, que la de Bing Crosby que murió en Alcobendas (Madrid) en 1977 a los 73 años, por un infarto de miocardio mientras practicaba su afición favorita, el golf.
Fotografía de Bing Crosby jugando en La Moraleja (Madrid) poco antes de su muerte

Pero es preciso tener en cuenta que el legado de Bing Crosby influye directamente en la evolución musical del siglo XX, en la evolución del cantante como solista. Tras su muerte, apareció un LP póstumo grabado, precisamente, en 1977 y titulado Seasons. Una auténtica delicia que, salvando las distancias, podría compararse al September of my years de Sinatra. Se publicó el LP como homenaje añadiendo en su contraportada frases y declaraciones de sus amigos tras su muerte. Esto es lo que dijo Frank Sinatra: "La muerte de Bing es algo que no puedo superar. Fue el padre de mi carrera, el ídolo de mi juventud y un afectuoso amigo en mi madurez. Su ocultación deja un profundo vacío en nuestra música y en las vidas de quienes lo conocimos y lo quisimos. Y esto es todo lo que puedo decir. Gracias a Dios tenemos sus películas y sus discos recordándonos su calidez y su talento para siempre". 

Para despedirnos y recordando la buena amistad que unió a Frank Sinatra y a Bing Crosby, huyendo de las rivalidades y los alojamientos presidenciales, recuperamos esta escena de Robin and the 7 Hoods donde también aparece Dean Martin, otro cantante que, por cierto, reconoce la honda influencia que sobre él ejerció Bing Crosby, sobretodo, en la manera de interpretar una balada (según dijo):


jueves, 28 de septiembre de 2017

Sinatra by Dylan

Bob Dylan y Frank Sinatra se conocieron en la década de los noventa.

Valiente, elegante, de un gusto exquisito y tan decadente como los tiempos que vivimos en la actualidad; Bob Dylan, con su insólito tributo a Frank Sinatra, parece dotar de banda sonora a la profunda crisis de valores, la profunda crisis moral y cultural que actualmente vive la humanidad. Por ello, conscientemente, Dylan elige, del repertorio más desconocido de Sinatra, las baladas más desesperadas, las horas más bajas, el momento de profunda nostalgia, blues y vapor de tren incierto. Con un criterio sensacional, escoge una colección de "penurias" y las traslada, del derroche vocal de Sinatra a su exigua voz que, sin embargo, se acomoda a la perfección en bellezas de la talla de "I'm a fool to want you" o "Why try to change me now?" hasta conseguir que críticos musicales como Neil McCormick afirme que se trata de la mejor voz de Dylan en 25 años. Alejándose de lo común, el autor de inmortales canciones como Like a rolling stone, acierta de pleno con este personalísimo homenaje a la voz del siglo XX y además, lo hace por partida triple. En 2015, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Sinatra, publica el magnifico Shadows in the night, en 2016 Fallen angels  y dos años más tarde, emulando al viejo de ojos azules con su álbum "Trilogy"(1980), publica un triple CD titulado "Triplicate" (2017). El perfume de la desolación y de la pérdida, el abandono y la soledad que campaban a sus anchas en las canciones de Sinatra vuelven a estar presentes en estas "desversiones" del cantautor, como él mismo las bautiza. En rueda de prensa ofrecida con motivo del lanzamiento de"Shadows in the night", Bob Dylan, consciente del estado de su voz, afirma lo siguiente:  "No me veo versionando estas canciones de ninguna manera. Han sido suficientemente versionadas. Lo que yo y mi banda estamos haciendo básicamente es desversionarlas. Llevándolas fuera de la tumba y atrayéndolas a la luz del día" . Atrayéndolas fuera de sus tumbas, a la luz del día y a la luz de los tiempos modernos, podríamos añadir; unos tiempos que las miran con perplejidad y asombro, unos tiempos que  saben muy poco de música en comparación con aquellas décadas doradas en las que se compusieron los temas que ahora interpreta Dylan. Y estas desversiones son aciertos impecables. Porque los arreglos, obra del propio cantautor, adaptando los de Sinatra para una banda reducida de cinco músicos como máximo, son tan hábiles que consiguen condensar la atmósfera que Nelson Riddle (por poner un ejemplo) inventó en las versiones clásicas, trasladarlas a un nuevo sonido, al pedal steel guitar y a otros instrumentos que, si bien conservan la forma y la melodía de las originales, efectúan un leve viraje hacia el country, pero un country jazzístico, conservando el intimismo de las versiones de Sinatra. 
Bob Dylan en la gira de Shadows in the night
Bob Dylan y Frank Sinatra en 1995


Frank Sinatra estaría orgulloso de ver cómo Bob Dylan ha tratado esas viejas canciones. Porque Dylan, adaptándose a ese Sinatra, sigue siendo auténtico. Y esto es principal y fundamental. Igual que lo es, su humildad. Dylan sabe que no puede llegar nunca a "La Voz" y que las versiones  de este permanecerán intactas, siempre, como las mejores. Pero ofrece su versión, su acercamiento, más como un divertimento personal y como un homenaje que como un reto. De nuevo volvemos a sus palabras: "Cuando empiezas a hacer estas canciones Frank tiene que estar en tu mente. Porque él es la montaña. Es la montaña que tienes que escalar, incluso si solo consigues hacer parte del camino". Pero es que la montaña que se propone Dylan es altísima. Porque se trata del mejor Frank y por ello, el empeño del cantautor es más meritorio. En el primer álbum, Shadows in the night, Bob  graba éxitos que Sinatra cosechó en la década de los cuarenta ("Full moon and empty arms", "That lucky old sun", "What'll I do", "Some enchanted evening", "Why try to change me now" y "Stay with me") y se atreve con verdaderas joyas que se sitúan entre las mejores grabaciones del cantante italoamericano, algunas de las delicias grabadas con Capitol Records: "Where are you?", "I'm a fool to want you", "Autumn leaves" o "The night we called it a day". Pero es que, además, Dylan graba en el mismo estudio Capitol que utilizó Sinatra. Y antes de cada toma, escucha dos o tres veces las originales de Frank, no para imitarlo sino para interiorizar lo que él le está contando, lo que él transmite. De nuevo volvemos a las palabras de Dylan que, hablando sobre Frank Sinatra, dice: "Él tenía esa habilidad de meterse en la canción, en una especie de manera coloquial. Frank cantaba para ti, no  a ti". Vemos que el cantautor de Duluth (Minnesota) lo tiene claro. Y parece ser que tuvo en mente grabar este disco desde que, en 1970, escuchara el LP Stardust de Willie Nelson. Como resultado, Shadows in the night suena todo lo bien que puede sonar Dylan en este ambiente. Suena a decadencia, desde tiempos sombríos volviendo la vista atrás hacia unos días brillantes; suena a derrota, a soledad inmensa, a hastío. Suena deliciosamente ronco. The night we called it a day
Era esperable que, después de este primer y delicioso intento, en 2016 y 2017 vieran la luz sendas extensiones del mismo experimento con el citado "Fallen angels" y "Triplicate", un álbum triple que, en forma y título, ya son un descarado guiño a Frank Sinatra y su "Trilogy", disco triple e innovador que publicara el cantante homenajeado, en 1980. En Fallen angels, a decir verdad, hay un tema que nunca grabó Sinatra pero su inclusión es otro acierto. Se trata de Skylark, del que tenemos muy presente, por ejemplo, la versión de Ella Fitzgerald. El resto del repertorio, en este álbum publicado en 2016, repasa éxitos que Sinatra cosechó en los cincuenta e incluso, en los sesenta. Grabó Dylan, además, "All the way" y "Young at heart" dos buques insignias del italoamericano, prácticamente compuestas para él. De aquellas brillantes baladas de Capitol recupera "Nevertheless" y "Maybe you'll be there". Aborda clásicos como "Come rain or come shine", "That old black magic" o "It had to be you" e incluso se permite un "All or nothing at all" a ritmo de swing, eso sí, un swing íntimo. 
Bob Dylan en 2017

La continuidad la marca un gran disco, el triple "Triplicate" en el presente año, dividido en tres fragmentos. El primer fragmento, se titula "'Till the sun goes down" y comienza con un desenfadado swing, el maravilloso "I Guess I'll have to change my plan" que Sinatra inmortalizó en el extraordinario álbum "A swinging affair!" (1957). Es el único swing de este primer disco de la insólita trilogía, exceptuando la alegre "Trade wings". Se completa con canciones otoñales como "Stormy weather" (brillante versión), "September of my years", "Once upon a time", "It gets lonely early", "That old feeling" o "My one and only love". El segundo disco, titulado divertidamente "Devil dolls", contiene la inmortal "As time goes by". Es todo un regalo escuchar a Dylan interpretando el tema principal de "Casablanca". Este segundo bloque tiene un marcado sonido a "canciones para perdedores", incluyendo temas como "P.S. I love you", "But beautiful", "How deep is the ocean", "Here's that rainy day", "Where is the one" y "There's a flaw in my flew". Pero no renuncia al swing y ofrece sus versiones de "The best is yet to come",  "Imagination" y "Braggin`". El tercer y último disco de este "Triplicate" comienza con una explosiva "Day in, day out". Pero donde más brilla Dylan es en las "songs for losers". Seguramente, por ello, las baladas son mucho más numerosas y convierten este disco en imprescindible. En este aspecto de nuevo íntimo ofrece "I couldn't sleep a wink last night", "Sentimental journey", "Somewhere along the way", "When the world was young", "These foolish things", "You go to my head", "It's funny to everyone but me" y "Why was I born?". Mención especial merece una deliciosa versión del clásico "Stardust" que nos lleva a la intemporalidad de los grandes temas a la vez que nos permite viajar a los años treinta. De nuevo hay que resaltar el buen gusto de Bob Dylan al seleccionar del repertorio de Sinatra aquellas canciones menos conocidas pero inmensamente bellas. Este savoir-faire proporciona el éxito a los tres discos que hoy hemos reseñado. Si tuviera que elegir uno de ellos y a pesar de que "Shadows in the night" es realmente espléndido, yo me quedaría con "Triplicate". La razón es muy sencilla: hay muchas más canciones que en el resto. Pero el gran acierto de estos tres discos, de este gran homenaje a Frank Sinatra, es que Bob Dylan conserva el mismo tono en los tres trabajos, como si todos formaran parte, como en realidad es, de un todo inseparable. Es por ello que tanto Shadows in the night como Fallen angels como Triplicate, se deben saborear y paladear, poco a poco, como si se tratara de un solo LP. Solo así alcanzaremos a valorar, como sin duda merece, el magnífico y estrepitoso homenaje que Bob Dylan ha rendido a Frank Sinatra que, como ha demostrado, es uno de sus músicos de cabecera sino el mayor. Aunque este sea el blog de Sinatra, hoy me resistiré a poner una canción suya. Porque no estamos aquí para comparar las versiones de Dylan con las originales. Evidentemente, no son comparables. Pero estamos aquí para reconocer un gran trabajo, una obra de arte. Un brillante tributo. El que Bob Dylan ha rendido a Frank Sinatra. Sus viejas canciones suenan hoy a través de la ajada voz del cantautor, lánguidamente; como solo podían sonar desde el vulgar siglo XXI. Un bravo y tres hurras por Bob Dylan. Solo él podía hacerlo. Nos despedimos con una canción del álbum "Triplicate": "Once upon a time"