Mostrando entradas con la etiqueta 1953. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1953. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de diciembre de 2016

Frank Sinatra en archivo Luce

Ava Gardner y Frank Sinatra fotografiados el 22 de mayo de 1953, en Roma
Unas pocas semanas han transcurrido desde que analizábamos en este blog, de manera exhaustiva, el nuevo recopilatorio titulado "World on a string". Nos deteníamos, con deleite, en el magnífico archivo que rescata la grabación sonora de la visita que Frank Sinatra realizó a Italia, en mayo de 1953 y a mitad de un Tour europeo solidario, con el breve recital ofrecido en la radio RAI. DE aquella visita, también hemos conseguido rescatar, tras minucioso rastreo, algunas bonitas fotografías, como la que encabeza esta entrada.
La prensa italiana rodea a la pareja del año
Frank y Ava protagonistas en la portada de la revista "Tempo"
Efectivamente, Ava Gardner no se separó del cantante en la visita a Italia. Las malas lenguas dicen que no se fiaba del atractivo que podía suscitar la mujer italiana, en su marido. Gracias al completo archivo Luce Cinecittà podemos acceder a una breve grabación audiovisual de aquella actuación que Sinatra ofreció para RAI el 20 de mayo de 1953 En ella, vemos algún fragmento de "September song" o la esperada e íntima "Night and day" ("Notte e giorno", presentada así por el locutor italiano) Vemos este documento:




Profundizando en el Archivo Luce podemos comprobar cómo la televisión italiana siempre ha estado atenta a los avatares que sucedían a la familia Sinatra y encontramos, por ejemplo, un completo reportaje sobre el secuestro de Frank Sinatra Jr. en 1963 Como hemos dicho anteriormente, Sinatra recorrió Europa en 1953 Aquel año actuó seis veces en Italia (Roma, Florencia, Florencia, Génova, Turín, Turín), ofreció veintiséis conciertos en Reino Unido (entre junio y agosto de 1953, conciertos que incluyeron visitas a Escocia. Este año 1953 Reino Unido fue el país donde más conciertos ofreció, por encima de Estados Unidos), cuatro conciertos en Suecia (Estocolmo, Gävle, Linköping y Motala), tres en Bélgica (los tres en el Casino Knokke) y un concierto en Copenague (Dinamarca). Sin duda, vertiginosa actividad europea entre mayo y agosto. Rescatamos algunas fotografías más de aquella gira:

Frank Sinatra con el cantante italiano Claudio Villa.
En Estocolmo
En el Casino Knokke de Bélgica
Actuando en Linköping
Frank y Ava de nuevo fotografiados en Roma.

martes, 8 de noviembre de 2016

New box set World on a string. Análisis

Frank Sinatra experience
Celebramos con entusiasmo y el delirio que merece la aparición del nuevo set "World on a string" que incluye cuatro CDs con conciertos de Frank Sinatra y un DVD con actuaciones inéditas del cantante. En los CDs podremos escuchar los conciertos "Sporting Club, Montecarlo (14 junio 1958)" (con los bonus tracks procedentes de la actuación radiofónica para RAI Radio Club, en Italia (20 mayo 1953), "Sidney Stadium (2 diciembre 1961)", "The Pyramids (Egipto, 27 septiembre 1979)" y "Altos de Chavón/Concert for the Americas (República Dominicana, 20 agosto 1982)". El apasionante material del DVD recoge íntegro el concierto en el Hibya Park de Japón (21 abril 1962), "Sinatra in Israel" (1962), "Frank Sinatra with all God's children (1962, gira solidaria en beneficio a los niños desfavorecidos)" y algunos anuncios televisivos.
Frank Sinatra en el Sporting Club de Montecarlo (14 junio 1958)
FRANK SINATRA en el Sporting Club de MONTECARLO (14 junio 1958)

Tras una introducción/presentación llevada a cabo por el actor y dramaturgo Noël Coward, la banda interpreta, a modo de fanfarria/bienvenida la canción Clarke Street y Frank Sinatra, pletórico (estamos en 1958), aparece en el lujoso escenario del Sporting Club ante las flor y nata de la sociedad monegasca mientras comienzan los famosos primeros acordes de Come fly with me. Llegan los primeros chasquidos en los dedos de Frank que va acometiendo enérgicamente este reciente éxito de su carrera musical. La banda remarca el swing a la perfección mientras vuela la voz de Sinatra, relajada, cuasi gamberra y se aproxima al clímax final, siempre acompañándose con ese genuino chasquido digital que marca perfecto y acompasado el ritmo del swing. Al final, suena más duro que nunca, más enérgico que en el estudio, con la voz rasgada, ese ya mítico "Pack up, let's fly away!". Rápidamente, misteriosos violines dan paso a otro gran éxito de la etapa "Capitol", esta vez, de su primer disco, el enorme "Songs for young lovers". Suena Cole Porter en Montecarlo. Es "I get a kick... out of you", donde Frank ejecuta perfecta la misma introducción que en el LP. Maravilloso compás acentuado por la sección rítmica de la banda (batería y guitarra de jazz). Imagino al público marcando ellos mismos el swing con sus dedos, sus pies...Lo cierto es que, cualquier persona que goce de un mínimo de sensibilidad, notará cómo el cuerpo demanda la urgencia del baile al escuchar esta versión. Sinatra marca, como hacia en directo en aquella época, el estribillo, dejando en suspense las palabras "out...of...you". Otra marca de la casa . El cantante bromea al llegar a la palabra "Spain". "Oh, Spain...", exclama divertido, no recordando únicamente a Ava Gardner. Resulta necesario aclarar aquí que, en aquel año, Sinatra ya había sido declarado "persona non grata" por el General Franco y que tenía prohibido pisar suelo español. Necesario también comentar, que en el patio de butacas y disfrutando el concierto, se encontraban los, por aquel entonces, príncipes de España, Juan Carlos y Sofía. Yo que Juan Carlos, hubiera aprovechado la ocasión para disculparme ante Sinatra y de paso, proponerle un concierto en España, cuando muriera el General. Pero, sigamos con la canción. "I get a kick out of you" resulta uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar en aquella época del clásico fraseo, cualidad especial e insólita del cantante. Es muy similar al LP esta versión, incluso en ese final donde se alarga la palabra "you" jugando entre muy distintas tonalidades.
Momentos antes del concierto, Sinatra saluda a las autoridades, donde vemos a la princesa Grace y a Juan Carlos y Sofía, entre otros.

Como no es cuestión de abandonar a Cole Porter, así como así, llega en tercer lugar otro clasicazo, recién grabado: "I've got you under my skin", cantada "con sorna", de manera exultante. Aunque eliminada la sección del solo de trombón, cuenta esta versión con un final memorable y sensiblemente diferente a lo acostumbrado. La cuarta canción de la noche es la primera balada del recital. Maravillosa, legendaria y espléndida, "Where or when" (Rodgers and hart), tan solo con un fondo de piano. Deliciosa. Antes del gran final, acuden las cuerdas a apoyar a ese solitario piano. Decimos gran final y es que Sinatra echa el resto en la última nota, con un crescendo apoteósico. Sigue a esta otra balada/joya: "Moonligh in Vermont". Clásica interpretación de otro de los temas grabados, tan solo, cinco meses atrás, para el álbum "Come fly with me". De nuevo podemos escuchar el ejemplo del control de la respiración durante la balada, otra de las marcas de la casa de Sinatra. Une las palabas "lovely" y "evening" sin pausa. Merece un capítulo aparte el siguiente tema. "On the road to Mandalay" suena aquí con toda su magia y su rabioso swing. Acompaña a la altura el cantante, con entera energía. De nuevo acude su voz más rasgada, sobretodo y especialmente dura, al exclamar "Ahhhh come you back to Mandalay!". Necesario puntualizar, en una canción especialmente complicada, la perfección de la orquesta en la ejecución. Al terminar la canción, un suspicaz Sinatra, recuerda que este tema ha sido censurado en Gran Bretaña, por alterar los versos del poema original de Rudyard Kipling que dio lugar a la canción. Añade además, con esa ironía negra que lo caracterizaba: "si hubiera bebido un poco más, seguro que lo hubiera escrito así".
Otro momento del concierto en Montecarlo. Parece portar en su mano diestra un pañuelo como Pavarotti.
Todo se detiene. Llega la desolada "When your lover has gone". Con el recogimiento y el intimismo de la grabación original, la voz de Sinatra se eleva por encima de los violines cuando asegura que "la vida no puede significar nada" para terminar "cuando tu amor se ha marchado" De nuevo, espléndidos los violines. Estamos en Montecarlo, en Mónaco. Era obligada la interpretación de "April in Paris". Atención a la última palabra "heart" que es alargada por Sinatra mas allá aun que la propia música. Cuando los músicos han terminado de tocar sus instrumentos, el cantante termina la palabra última de este romance hecho canción. Una vez más, pequeños detalles que hacen insólito e irrepetible a Frank Sinatra. Antes de interpretar la siguiente balada, "All the way" el cantante se dirige al público asegurando socarrón que, cuando no está borracho, no habla bien el Francés. Continúa diciendo que, le gustaría poder explicar en Francés lo que significa esta canción que está a punto de interpretar, pero lo hace finalmente en Inglés "en su mal Inglés", comenta. Recuerda que procede la película "The joker is wild". Esta "All the way" es especialmente intima, solo con el acompañamiento de Bill Miller al piano, durante toda la canción. Carraspea Sinatra antes de ejecutar el final que, en esta ocasión, es susurrado, a diferencia de la versión del LP o de otros directos que hemos podido escuchar. Volvemos con otro toque francés y en esta ocasión se trata de un estreno, una canción que hasta entonces no había interpretado en directo y que había grabado en estudio tan solo unos días antes, concretamente, el 26 de mayo. Se trata de la balada francesa "Monique". Nada tiene que envidiar esta versión a la del estudio. "Monique" es poética, dulce y perite a Sinatra jugar con la melodía y exponer su voz, a su versión más lírica. Presenta Sinatra a continuación la embriagadora "Bewitched" recordando "Pal Joey" y bromeando sobre su gran amiga y compañera de reparto (y de otros menesteres) Kim Novak, precisamente la bruja que hechiza en la película "Me enamoré de una bruja".  Pues bien, la voz de Sinatra en esta "Bewitched" hechiza del mismo modo. Es exquisita su interpretación. Volvemos aquí a disfrutar de un prodigioso final, sacando el máximo poder de su voz, en la frase final, con otro registro imposible. Nota alta, de nuevo. Y no abandonamos "Pal Joey" llega la inimitable y esperada "The lady is a tramp". Tremendo swing el de la orquesta aquí como tremendo el fraseo, el tempo contenido de Frank. El acierto de Sinatra en este tema, es la contención. Como en tantas otras canciones. En la parte final de "The lady..." tenemos al mejor Frank de los cincuenta, exultante, pletórico, juguetón con la letra y la entonación. Simplemente genial y muy semejante a la versión de la película. Llega un breve interludio musical con la tonada de "The lady is a tramp" y probablemente llegamos a la mayor explosión de swing de la noche: "You make me feel so young". Escuchar esta canción en directo, durante la década de los cincuenta, es escuchar al más puro Sinatra. En interpretaciones posteriores, la canción mutó, se hizo madura y fue afectada por el fenómeno Basie. Ni mejor ni peor. Solo, diferente.. Pero en esta ocasión, "You make me feel..." está fresca, original, recién salida del horno, con el puro swing que la bendijo para siempre en la grabación del LP "Songs for swingin' lovers". Nuevamente genial, Frank. Es la última canción del concierto. Un broche de oro para un recital memorable que brindará al gran público la posibilidad de acceder al directo del que muchos consideramos, el mejor momento de Frank Sinatra. Esto es puro Capitol. Pero puro Capitol en directo. Nada más que decir. Es suficiente.
Ensayando en el Sporting Club.
FRANK SINATRA en concierto para RAI Radio Club (20 mayo 1953)

Tras la introducción, Frank Sinatra agradece la oportunidad de poder cantar para el país que atesora sus raíces, para Italia. La conversación con el interlocutor y presentador radiofónico del programa es fluida, amigable en todo momento. Como dato curioso, comentar que también intervienen en el micrófono aficionados italianos que se han acercado a ver a Sinatra a los estudios de RAI desde distintos puntos de la geografía italiana. El programa completo está dotado de un cierto aire sentimental, de regreso del hijo pródigo a la "mamma patria", el regreso de Sinatra a sus ancestros, a sus raíces. Ayuda a este ambiente el carácter íntimo de cada interpretación. Y los italianos lo reciben como un hijo pródigo que ha triunfado en l'America. Son agradecidas por el público as intervenciones de Sinatra en idioma italiano.  Comienza el cantante este elegante concierto diciendo "Buona sera, amici italiani. I'm very glad to be with you tonight" Recuerda después que sus padres nacieron en Italia ("mi madre es de Génova y mi padre de Sicilia" -dice-)y rápidamente comienza este recital para la radio que supuso todo un acontecimiento internacional. Recordemos que era el año 1953 y Sinatra no se había prodigado mucho todavía por Europa. Por todo suenan los primeros acordes de la excepcional pero íntima "September song", solo con acompañamiento de piano. Sinatra tiene la oportunidad de susurrar la preciosa letra de esta memorable composición de Maxwell Anderson. Deliciosa. Uno de los momentos más memorables de este nuevo box/set "World on a string" llega con la interpretación de "Laura", canción que no solía cantar en directo pero que adquiere aquí un aire misterioso, oscuro, con el que no cuenta en la grabación de estudio para el LP "Where are you?" pero que, desde luego, plasma a la perfección el ambiente recreado por Otto Preminger en la película homónima que atesora la genial banda sonora de David Raskin. A continuación somos testigos de un momento muy curioso pues el presentador del programa de radio italiano, presenta al reputado cantante Domenico Modugno que interpreta para Sinatra la canción de cuna "Ninna Nanna". Tras la canción de Modugno, Sinatra agradece al cantante polignaneso su participación en el programa radiofónico y pasa a cerrar su actuación con otra íntima y alternativa versión del cásico de Porter "Night and day". Otra más y ya tenemos unas cuántas versiones del cantante sobre este estándar. Todavía no sabes con cual quedarnos. Así termina el programa radiofónico italiano. Toda una curiosidad para los Sinatrólogos.
Frank Sinatra, 1953
FRANK SINATRA at SIDNEY STADIUM (2 diciembre 1961)

Frank Sinatra, a su llegada a Sidney.
Al contrario que en 1959, Frank Sinatra visita Australia en 1961 para cantar con toda la orquesta y el concierto, íntegramente, es filmado. Sin embargo, en esta recopilación solo se rescata el audio. Es un concierto muy extenso, donde la mayoría de canciones están dotadas el rabioso swing que Sinatra impuso en su primera época con Reprise. Comienza este alarde de swing con la siempre fresca "I've got the world on a string". "Life's a ring-a-ding thing, as long as I hold the swing" canta, bromeando, en la segunda estrofa de la canción, precediendo a un final muy semejante al grabado en estudio, pletórico de nuevo. Damos paso así a una genial "I concentrate on you", con un ritmo frenético de la orquesta, una ejecución perfecta. En más de una ocasión hemos disfrutado aquí de esta verisón en video.   Sigue el swing y lo hace con "Night and day",filmación que también hemos recordado con frecuencia en este blog, por el alarde vocal de Sinatra. Es una de las mejores versiones swing del clásico de Porter con un final portentoso, alargando hasta la saciedad la palabra "day". Continúa el repertorio Sinatra con una sublime "Moonlight in Vermont" sensiblemente diferente a versiones anteriores. Aquí, cobra protagonismo el acompañamiento principal de una guitarra de jazz y la sección de viento como contrapunto, en el fondo, dramatizando y alargando sus notas.  
Un instante del concierto en el Sidney Stadium
Ahora Sinatra interpreta "In the still of the night". Es una versión esta cuyo video hemos publicado recientemente en este blog. Es un momento recordado porque Sinatra obliga a la orquesta a comenzar desde el principio la canción ya que, a su criterio, no ejecutan el ritmo deseado. Rescatada también en este CD la anécdota. Por lo demás, tenemos al Sinatra más pletórico de su carrera. Es 1961 y la voz ha alcanzado su cénit. El legendario swing de este concierto se completa con la jovial "I'll be seeing you" y enérgicamente, la potente "Day in-day out". En mitad de tanto swing, el cantante decide establecer un poquito de calma en su repertorio y suena, con castañuelas y  aires españoles, "The moon was yellow". Un breve interludio de balada pues, tras ella, Frank ataca otro top del swing: "You're nobody till somebody loves you". Un monólogo de cinco minutos y medio da paso a la segunda parte del show que se inaugura con "Come fly with me", en una versión más juguetona que la anterior de Montecarlo, con un final sorprendente y genial. "Let's go to Paris!" exclama después Frank y efectivamente, comienza la balada "April in Paris". Continúa el cantante con  una versión alternativa de "A foggy day (in London town)" con un arreglo nuevo, obra de Johnny Mandel, que no llegó a registrar en estudio y que resulta estupendo. De nuevo Sintra invita a viajar al público australiano. Y de paso, presenta su próxima novedad discográfica: "I remember Tommy". "Pertenece al catálogo de Reprise, mi nueva discográfica,que cuenta con este nombre tan polémico" -anuncia orgulloso y socarrón-. Canta "Without a song", que imitando a la orquesta finaliza con un espectacular "Pow!, Pow!" y después, "Imagination".
Frank en Sidney (1961)
Para presentar la balada "The second time around" Frank bromea sobre Bing Crosby, porque la canción procede de una película protagonizada por el crooner norteamericano de orígenes irlandeses: "High time". Sinatra, con un sonrisa irónica en el rostro y de pie ante el micrófono dice: "¿Qué será de Bingo? Dicen que está muy ocupado ahora...pero no sé en que" aludiendo a la falta de éxito del crooner en aquel momento. Puede que Sinatra todavía guardara rencor a Crosby por el asunto Kennedy. En cualquier caso, los dos cantantes se reconciliaron muy pronto. Continúa el repertorio Sinatra con la espléndida "Young at heart", con una certera interpretación que pareciera grabada en estudio, si no fuera por las risas del público y las continuas bromas del cantante. La recta final del concierto está compuesta por grandes estándares que comienzan con la versión acortada de "Witchcraft", de nuevo terminando con "...you dirty old witch", y continuando con la tierna balada "Embraceable you", más dulce, íntima y romántica que nunca en esta versión que pasea, suave, sobre una cama de delicados violines. Sinatra susurrando, de nuevo, crea un paisaje embriagador con su voz, con acertadas variaciones, en las notas y en la letra, sobre la original. Para quitarse el sombrero. Continúa el divertido swing "The one I love (belongs to somebody else)" que proporciona un también divertido Sinatra, al que escuchamos acompañar a la orquesta, durante la parte musical. Esta versión es incluso mejor que el conocido directo de Las Vegas de época similar. El concierto sigue con la canción procedente de la banda sonora de "Pal Joey", "My funny Valentine", que es recibida con un desgarrador grito femenino desde el público y la consiguiente broma de Frank. Versión, de nuevo, esmerada y con ese toque de suavidad que ya hemos escuchado en "Embraceable you", por ejemplo. Gran papel el del saxo alto, en sus intervenciones de fondo. Sonido y ejecución orquestal muy semejante al registrado en los estudios Capitol. Soberbia versión. Sorprende, poco antes de la conclusión, la elección de "My blue heaven" , en una interpretación dotada ya con el arreglo que Nelson Riddle escribió para su inclusión en el LP "Sinatra's swingin' session". Al fin llega, por primera vez en los que llevamos de recopilatorio, el momento "saloon songs". Sinatra canta e interioriza "Angel eyes" solo acompañado por el sempiterno piano de Bill Miller. Hay variaciones en algunas notas, haciéndolas graves, para mantener el tono intimista de las baladas en todo este concierto de Sidney que, aquí, alcanza su momento más culminante. Como no podía ser de otra manera, continúa "One for my baby" que, en su presentación, Sinatra la equipara a la anterior. Versión contenida de la clásica "song for losers" por excelencia. De nuevo, solo acompañado por el pianista. El broche final de este concierto en el Sidney Stadium es "The lady is a tramp" y el cantante la presenta diciendo: "Es una gran canción, nena. ¡Todo el mundo al bar!" Versión esta con especial protagonismo del piano y orquesta que aplica un crescendo, contenida al comienzo y explosiva al final. Sinatra también explota el final con energía, fraseo y swing, desde unas notas más graves que lo acostumbrado pero igualmente efectivas en la última frase. La sorpresa está cuando, en mitad de la ovación de cierre, Sinatra vuelve a retomar el final de la canción y esta vez sí la acaba arriba y potente. Nuevamente genial y un final digno del legendario concierto que fue este ofrecido en Sidney y que podría resumirse en dos palabras: "puro swing"


 SINATRA Live at THE PYRAMIDS (Egipto 27 septiembre 1979)
Dos instantáneas del concierto de 1979

Tras una presentación donde la primera dama egipcia  Mrs. Sadat (esposa del Presidente Anwar el-Sadat) habla de la paz en el planeta, la solidaridad (que es el fin que mueve este concierto) y la preocupación por los niños más desfavorecidos en el mundo, agradece su participación y da paso a Frank Sinatra que canta junto a las pirámides egipcias, lo que dota a este concierto de un aire legendario, casi místico y único. También fue filmado y ha sido reproducido en este blog en varias ocasiones. Incluso, el DVD pirata que recorre el mundo, incluye entrevistas a Sinatra, anteriores al concierto donde expresa su fascinación por el escenario, por el paisaje en el que va a cantar y por ls obras de arte arquitectónicas que rodearán su voz. Apoteósico comienzo de este concierto con la explosión swing de "The song is you", versión calcada a la del estudio, grabada para el álbum "Trilogy". La segunda canción del concierto es una "Where or when" que recuerda intensamente a la que años después grabaría para Duets. Es sensiblemente distinta a la que cantaba en la década de los sesenta por continuar un crescendo pausado desde el comienzo hasta la explosión final, aunque sí conserva intacta la influencia Basie. Emergen entre las pirámides los primeros acordes del arreglo que Billy Byers escribió para la versión de "The lady is a tramp" inaugurada en el legendario concierto del Main event, cinco años antes. Es palpable la diversión de Sinatra mientras inventa o cambia la letra de esta canción a medida que la va cantando. Había dado comienzo el concierto con un swing imparable y es hora ya de disfrutar de una pausa. Por ello, Sinatra interpreta la siempre delicada "Someone to watch over me" sobre una tímida pero constante cama de violines. Llama la atención de esta versión las notas graves escogidas y acentuadas por el cantante. El recital tiene su continuación en otra canción escogida del repertorio de "Trilogy": "Something", de George Harrison. Similar a la versión de estudio con el arreglo que escribió para ella Nelson Riddle (mucho más adecuado que el anterior de Lennie Hayton) incluso incluye Sinatra el chasquido de sus dedos, en cada pausa estrófica, como hiciera también en el estudio.
Sinatra durante el concierto de Egipto
"My kind of town" sonará ahora con todo su swing original. Pletórico Sinatra, al entonar con seguridad este himno para Chicago y dotarlo de un final explosivo que posteriormente incorporará en Duets II su hijo, Frank Sinatra Jr. Hasta ahora, la mejor canción del recital egipcio. Continúa con "All the way". El único acompañamiento del piano en esta versión acortada hace de nuevo brillar la voz de Sinatra, potente y autoritaria. Otro momento legendario en la noche de las Pirámides. Continúa la sección íntima de la noche y Frank interpreta ahora "Bewitched". Es en estos clásicos íntimos y relajados donde más brilla el cantante que en este concierto ya contaba con 64 años. "I've got you under my skin", tan exultante como en Main event, propone un regreso al swing. "Under my skin, under my skin, under my skin..." canta Frank antes del pasaje musical donde somos testigos de un comedido pero espléndido solo de trombón. Regresa la voz para rematar esta versión atómica del clásico de Porter. Agradecemos ahora la inclusión en el concierto del medley con aire de saloon song "The gal that got away/It never entered my mind". Muy buena interpretación equiparable a la grabada en el Carnegie hall, un año después. Después de un monólogo, comienza la segunda parte del concierto con la espléndida "Try a Little tenderness" que Sinatra canta solo con el acompañamiento del guitarrista Al Viola. En esta versión el cantante incorpora la intro clásica que no estaba, sin embargo, en la versión de estudio para el álbum "Nice'n'easy". Antes de comenzar dedica la canción a la primera dama Mrs. Sadat, con el permiso -dice- de su esposo, el presidente egipcio. Pero termina la frase dedicando también el tema a su esposa Barbara, "ya que no quiera problemas familiares" y finalmente, a todas las mujeres presentes en el concierto. Este "Try a Little tenderness" resulta memorable por su ambiente íntimo y también por el acompañamiento de Viola. Sorprendentemente suave comienza a continuación el consabido "Strangers in the night" en una versión insólita a ritmo de bossa nova y que cuenta con un acompañamiento de piano único de esta versión. Aunque más corta, preferible esta a todas las que registró en directo, en mi opinión, a lo largo de su carrera. Al menos, diferente. Y esto ya merece un reconocimiento para una canción que era demandada por el público en cada concierto. Tras el encanto de "Strangers..." regresan los instrumentos de viento para inaugurar "Street of dreams", que suena espléndida, como ya lo hacía en Las Vegas en la década de los sesenta, aunque aquí el cantante elige la nota grave para terminar y no la nota más alta. Continúa con "April in Paris" y llega el momentazo de la noche con "Theme from New York, New York". Versión brillante ya que Sinatra acababa de grabar el tema en estudio. Un final de canción espléndido, muy similar al del álbum aunque con algunas pequeñas variaciones. El broche del concierto de las Pirámides es, como era de esperar, "My way". En definitiva, este concierto de Egipto resulta muy interesante por el repertorio, la cercanía de la grabación de "Trilogy" que empapa todo el recital y porque vemos a Sinatra luchar con una voz dubitativa que a sus 64 años, ya le traicionaba alguna vez pero que, para la inmensa mayoría del público, resulta imperceptible.

FRANK SINATRA: Concert for the AMERCIAS (ALTOS DE CHAVÓN 20 agosto 1982)

Al ser este el concierto mas conocido por estar anteriormente ya disponible en formato DVD diremos simplemente que se trata del registro audio del sensacional concierto que Frank Sinatra ofreció en República Dominicana en el año 1982, en el Anfiteatro de Altos de Chavón. Noche inolvidable que en su audio podemos destacar como momentos sublimes, la bossa nova "Corcovado/Quiet nights of quiet stars" o la intimísima "Send in the clowns", dos canciones donde es notable la participación a la guitarra del virtuoso Tony Mottola. Momentos destacables son la asombrosa versión de "I won't dance" (parece que no ha pasado el tiempo desde la década de los sesenta), el swing de "All or nothing at all" o la brillante "Come rain or come shine". Aunque este concierto es posterior al ofrecido en Egipto, su voz está mucho más segura y de esta manera, Sinatra vuelve a sus registros más altos. Un concierto legendario pero que, como ya hemos dicho, ya conocíamos en DVD.

Frank Sinatra en República Dominicana (1982)

Antes del concierto en el Sporting Club de Montecarlo, Sinatra comparte unas copas con la princesa Grace y Peter Lawford.

Para terminar este análisis del nuevo recopilatorio "World on a string" destacamos, sin duda, el concierto de Montecarlo, la intervención en la RAI Radio Club y el extenso concierto en el Sidney Stadium, como lo más atractivo de este lote, en su apartado de audio. El DVD deparará muchas sorpresas para los aficionados de Sinatra y recoge algunas actuaciones imprescindibles. Además, podremos admirar completo el mítico concierto en el Hybia Park de Japón, del año 1962. De este magnífico DVD vamos a rescatar ahora uno de los videos inéditos con el que daremos por finalizada esta extensa entrada, deseando que haya sido de utilidad para Sinatrólogos y Sinatrsitas de todo el mundo así como para todo melómano que esté dispuesto a adquirir esta joya titulada "World on a string". Veremos una versión inédita hasta ahora de "The lady is a tramp" y "At long last love" procedente del mismo concierto:

viernes, 5 de diciembre de 2014

From here to eternity: Angelo Maggio, el personaje de Frank Sinatra


Frank Sinatra había nacido para interpretar el papel de Maggio, en la obra De aquí a la eternidad. Demasiado mito rodea a la cuestión principal: cómo el cantante consiguió aquel papel. Supuso la puerta de salida y el regreso a la cumbre para su carrera que, en el comienzo de la década de los cincuenta, había sucumbido tanto musical como cinematográficamente, igual que su popularidad. Sobre todo esto hablo en el siguiente texto con el que participo en el "Especial bélico" del magazine La Caja de Pandora:
 

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD: EL REGRESO A LA CUMBRE DE FRANK SINATRA


Cuando uno recuerda De aquí a la eternidad no aparece en la mente la idea de una película bélica. Al menos, no en los que se refiere al campo de batalla. La batalla que se libra en esta película es otra. Entre nuestros recuerdos destacará, inminentemente, uno de los besos más apasionados y uno de los momentos eróticos más recordados del cine, protagonizado por Deborah Kerr y Burt Lancaster que, azotados por la fuerza de las olas y de la pasión, envueltos en la sal del mar y la arena que lucha por ocultarlos de los ojos vigilantes de ese mundo que investiga las relaciones clandestinas, intentan adueñarse de todo el amor que les es posible en un arrebato desesperado por poseerse. Y aparecerá un perfecto y honrado, recto e insobornable, soldado Prewitt encarnado por el mejor Montgomery Clift en la cumbre de su carrera o por qué no, aparecerá también el bueno de Maggio, el entrañable italiano juerguista, en uno de los papeles más perfectos, redondos y creíbles que Frank Sinatra completó a lo largo de su carrera en el cine, el que le valió el Oscar de la Academia al mejor actor de reparto, un personaje para el que, según las propias palabras del cantante, él había nacido. Y es la película de la chica del club protagonizada por Donna Reed, del violento Sargento con tendencia al abuso de poder apodado Fatso, increíblemente bordado por Ernest Borgnine. De aquí a la eternidad nos muestra a unos personajes sin demasiada esperanza, algo tristes, intentándolo pasarlo en Hawaii lo mejor posible. Amando, bebiendo, riendo y en definitiva, exprimiendo quizá las últimas horas de su existencia, como si todos conocieran ya el inminente y trágico final que les esperaba en ese paradisíaco lugar llamado Pearl Harbour. Y en definitiva, también es la película que nos muestra la miseria humana, la injusticia a la que el ser humano somete al propio ser humano, en el Ejército y en la guerra. 

 En 1953 Harry Cohn decidió llevar al cine una exitosa novela escrita dos años antes por el veterano de la Segunda Guerra Mundial, James Jones y titulada De aquí a la eternidad (From here to eternity) que ambientaba una trama dramática y pasional en los días anteriores al bombardeo de Pearl Harbour. La obra literaria había recibido el prestigioso Premio Nacional de Literatura. Cohn adquirió los derechos para Columbia y contrató a Fred Zinemann para que la dirigiera. El proyecto había pasado anteriormente por dos estudios cinematográficos que habían terminado por rechazarlo. Se trataba de un texto de más de ochocientas páginas que debía ser pulido antes de llevarlo al cine. Para la mojigata sociedad norteamericana de los cincuenta, la obra literaria contenía temas muy sórdidos como la prostitución o el adulterio y otros que permanecían ocultos hasta la fecha, como los abusos de poder y la violencia de los altos cargos dentro del ejército (incluso el maltrato físico). El lenguaje de la novela era contundente y descriptivo. Y en esta época las películas debían ceñirse a un estricto Código de Producción que imponía criterios morales muy rígidos. El guionista Daniel Taradash realizó una gran labor al adaptar el texto al cine pues llegó a las salas una cinta que contenía toda la esencia y la crítica de la novela, suavizada de manera conveniente para pasar la censura, sobretodo en las escenas de violencia y sexo explícito. Como en otras ocasiones, la inteligencia ganó la partida a los censores y De aquí a la eternidad, estrenada en 1953, abrió los ojos de muchos espectadores norteamericanos y fue una película polémica a la par que premiada. Por otro lado, el productor y ex teniente coronel Buddy Adler, logró sortear todas las objeciones del Pentágono y recibir finalmente el apoyo necesario del Ejército a cambio de suavizar levemente el contenido violento que dejaba en mal lugar a las fuerzas armadas del ejército de los Estados Unidos. A pesar de ello, la crítica original del texto literario quedaba intacta y los espectadores seguían siendo testigos, en la película, de cómo, por ejemplo, el Sargento Fatso, encargado de la prisión militar, asesina a palos al soldado raso Maggio

Maggio sufre las primeras consecuencias de las palizas de Fatso
 La acción de la película comienza con la llegada al regimiento del soldado Prewitt, a la base militar de Pearl Harbour. Prewitt es un boxeador retirado y según sus principios, tras dejar ciego a su último contrincante, un desea volver a boxear. En cambio, el comandante Holmes parece empeñado en obligarle a entrar en combate para el equipo de competición del ejército. Pero Prewitt saldrá del paso, de la mejor manera posible, y logra calmar sus horas de soledad tocando la corneta o visitando a su amiga Lorene en el club de alterne. Montgomery Clift recibió clases de corneta y de desfile militar al prepararse para este personaje. Como ya hiciera el año anterior en Solo ante el peligro (High noon 1952) o posteriormente en Historia de una monja (The nun’s story 1959), Fred Zinnemann dirige en esta ocasión, con el personaje de Prewitt, a un individuo, fiel a sí mismo, cuyo entorno pretende hacer tambalear sus principios. La elección de que Montgomery Clift interpretara ese papel estaba clara para el director y así se lo hizo saber a Harry Cohn. Monty era un actor del método y bordó, probablemente, su mejor interpretación aquí. Es una actuación llena de matices, contenida y de una sensibilidad extrema. El soldado Prewitt es presionado y acosado por los mandos para que acepte la proposición de formar parte del equipo de boxeo y encontrará consuelo para los momentos más difíciles en los brazos de Lorene (Donna Reed, una prostituta que ejerce su profesión en el club al que suelen acudir todos los miembros del ejército) y en su fiel amigo Maggio (Frank Sinatra) con quien congeniará desde el primer momento. 

Donna Reed, Frank Sinatra y Montgomery Clift en una escena
Una vez más, Zinnemann destaca en De aquí a la eternidad como director de actores. Podemos ver su influencia también en el personaje del Sargento Warden, interpretado por Burt Lancaster, un papel muy alejado al que hasta la fecha acostumbraba a interpretar el actor. El Sargento Warden es un personaje con un sistema de principios muy peculiar. Aborrece y rechaza públicamente los abusos y la violencia a la que los altos cargos someten a los soldados, Defiende y protege al soldado Prewitt y alaba sus excelentes aptitudes. Pero, al mismo tiempo, se enamora de Karen Holmes (Deborah Kerr) la esposa de su superior, con la que mantendrá una tórrida aventura, a riesgo de acabar en prisión. Y precisamente, su compañera de romance, protagonizada por Deborah Kerr es otra actriz que, para esta película, abandonó radicalmente su registro. Sustituyó a la primera opción para el personaje de Karen Holmes que había sido Joan Crawford. Kerr recibió clases de dicción para perder su marcado acento británico y se convirtió ante el público en una mujer adúltera, incomprendida en el matrimonio que, a la vez, es capaz de despertar el deseo en otro hombre. Junto a la interpretación de Montgomery Clift, su particular manera de amar a Lorene y la interpretación de Frank Sinatra como Maggio, los encuentros furtivos entre el Sargento Warden y Karen Holmes es lo más recordado de este clásico imperecedero que nos deja para la historia del cine un buen puñado de escenas inolvidables. 
Monty Clift, Burt Lancaster y Frank Sinatra durante un descanso del rodaje.

Capítulo aparte merece la interpretación de Ernest Borgnine como el Sargento Fatso Judson. Quien lo viera tres años más tarde protagonizando un papel tan distinto como el de Marty se daría cuenta de lo camaleónico que podía ser este actor. La interpretación de Borgnine como el violento, estúpido y sádico Fatso es otro de los mejores puntos de esta película. Y no deja de ser irónico que su personaje fuera el encargado de asesinar, con una brutal paliza, al personaje que interpretaba Sinatra, pues Borgnine era un fan incondicional del cantante. De hecho, llegó a bautizar a su hija con el nombre de Nancy, por la canción que tantas veces interpretó Frank Sinatra. Y del mismo modo que hemos hablado de Borgnine, también merece un comentario, la participación de Frank Sinatra en De aquí a la eternidad
Momento del rodaje: Zinnemann y Borgnine. Detrás Clift y Sinatra

CÓMO SINATRA CONSIGUIÓ EL PAPEL DE MAGGIO


Muchas han sido las polémicas y muchos los comentarios que sitúan a La Mano Nera como intermediaria para que Sinatra consiguiera el papel de Maggio, el papel con el que a la postre iniciaría su regreso a la cima, su vuelta al éxito. La novela de Mario Puzo, respaldada por la película de Coppola, El Padrino, contribuyó a reforzar esa creencia. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Tales polémicas solo han contribuido a engrosar el mito “Sinatra, el intocable”. Pero, realmente, ningún miembro de la Mafia ayudó al cantante a conseguir el papel de Maggio para De aquí a la eternidad. Lo cierto es que en aquella época Sinatra estaba completamente hundido. Había sufrido una complicación en la laringe y durante un concierto había perdido la voz. Tuvo que trabajar duro, durante unos meses, para recuperar el instrumento con el que se ganaba la vida, si bien al hacerlo, sonó mejor que nunca. Además, sus canciones ya no se escuchaban. El rock and roll había nacido con demasiada fuerza y en aquel momento, parecía que el swing no podría combatir con él. Por otro lado, en el plano sentimental, la situación con su esposa Ava Gardner se agravaba más a cada momento. Ava había iniciado el rodaje de Mogambo y por aquel entonces, un Frank abandonado por la actriz ya había intentado suicidarse. En esos momentos tan turbios la famosa novela de James Jones cayó en manos del cantante. Al leerla, como recordaría años más tarde, exclamó “¡Dios, Ava. ¡Ese tipo soy yo! Yo he crecido donde él. Yo me he peleado, he jugado, he hablado con él. ¡Yo soy Maggio!” Estaba claro que Frank creía que era el único preparado para bordar el papel de Maggio en la película que Harry Cohn se proponía rodar sobre De aquí a la eternidad. Además, supondría su debut cinematográfico en un registro dramático ya que, hasta aquel momento, solo había interpretado algunos papeles musicales. Así que Sinatra se reunió con Harry Cohn y discutió con él la posibilidad de interpretar a Maggio en la película. Frank incluso se rebajó a cobrar mil dólares por semana con tal de conseguir el papel. Aún así, Cohn rechazó la oferta. Frank Sinatra no entraba en sus planes ya que tenía un firme candidato, Eli Wallach. Pero el cantante no se dio por vencido. Enviaba cada semana telegramas dirigidos a Harry Cohn y al director Fred Zinemann donde hablaba sobre De aquí a la eternidad. Todas las cartas estaban firmadas por Sinatra como Angelo Maggio. Lo que no sabía Sinatra es que sus esfuerzos eran en vano. Y lo que también desconocía era que su mujer, Ava Gardner, se reunía por segunda ocasión para cenar con el matrimonio Cohn. Después de la cena, Ava llamó aparte a Harry Cohn y le dijo: “Sabes quién es el actor perfecto para interpretar el papel de Maggio, ¿verdad?. El hijo de puta de mi marido. Ese es el actor perfecto. Déjame decirte una cosa. Como no le des ese papel, mi marido se matará” Así que la presión de Ava Gardner y su poder de persuasión acabó por ablandar al productor que, al día siguiente, escribió a Frank Sinatra, un telegrama donde le confirmaba sus intenciones de hacerle una prueba para la película. No era extraño que Ava Gardner se tomara tantas molestias en ayudar a su marido. Después de todo, si Frank volvía a la cumbre, su matrimonio podría salvarse. En esos días, el cantante grababa para Columbia dos interpretaciones inolvidables Why try to change me now y I’m a fool to want you. Su voz sonaba mejor que nunca. Finalmente Harry Cohn llamó a Frank para hacerle la prueba del personaje de Maggio. En esos momentos estaba en África con Ava, embarazada y en pleno rodaje de Mogambo. La situación financiera del cantante era tan desastrosa que Ava le tuvo que costear el billete a Hollywood. Y Sinatra abandonaba el continente africano, totalmente destrozado, con la autoestima por los suelos y con su mujer en contra de seguir adelante con un embarazo que él deseaba incluso más que el personaje de Maggio. Sin embargo, Ava aprovecharía esos días para viajar a Londres y abortar, en secreto, desobedeciendo los consejos de su director, John Ford y los deseos de su marido Y Sinatra, por otro lado, bordaba y rozaba la excelencia en su prueba interpretativa que realizó sin necesidad de leer el guión. Frank se había estudiado el personaje hasta la última coma y no necesitó leer una sola línea de la escena que representó en aquella prueba. Convenció a todos los presentes de que Maggio solo podía ser él. Y el resto es solo mitología.

Frank Sinatra, Montgomery Clift, Deborah Kerr, Burt Lancaster, James Jones y Fred Zinnemann
Así pues, De aquí a la eternidad no es solo una gran película que el tiempo ha tratado con el respeto necesario para seguir, a día de hoy, siendo actual y admirable. Es también una obra a cuyo alrededor giran grandes historias de la historia del cine. Porque está interpretada por unos actores, en la cumbre de su nivel artístico. Ya sea porque la desesperación hizo brillar a Sinatra. O porque, tanto Deborah Kerr como Burt Lancaster se tuvieron que reinventar y reciclar para la ocasión. O bien porque Montgomery Clift se empleó a fondo para dotar al soldado Prewitt de un personaje lleno de matices y porque la intensidad con la que vivió el rodaje se contagió en el resto del equipo que se esforzó para llegar al elevado nivel que Monty, casi sin saberlo, había impuesto. Desde ese rodaje de 1952 todos los actores inmortalizaron unos personajes atrapados en Pearl Harbor como nunca se ha vuelto a recrear. Y desde ese estreno de 1953 la cinta de Zinemann ganó el billete para la eternidad, con una obra inmortal.

Y Sinatra voló a la cumbre para ya nunca descender de ella