miércoles, 26 de abril de 2017

Sinatra, en el silencio de la noche japonesa

"Sinatra experience" . Todos los que tuvieron el privilegio de asistir a un concierto de Frank Sinatra comentan que se trata de una experiencia vital inolvidable. Hoy lo comprobaremos con una canción procedente del concierto en Japón (1962) y casi lo sentiremos como si estuviéramos entre el público.

En 1937 Cole Porter publicó la canción In the still of the night para la película Rosalie donde era interpretada por Nelson Eddy, versión original que pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, el 16 de octubre de ese mismo año la interpretó la orquesta de Tommy Dorsey y la de Leo Reisman el 25 de diciembre, versiones que contribuyeron a popularizar el tema.  Podemos escucharlo por Dorsey y el vocalista Jack Leonard aquí . A partir de la década de los cuarenta se sucedieron algunas versiones exitosas de In the still of the night, especialmente las de Jo Stafford, Django Reinhardt, Charlie Parker, Perry Como y particularmente, las de Ella Fitzgerald y Doris Day. El mndo tuvo que esperar a 1961 para escuchar esta canción en voz de Frank Sinatra y precisamente el cantante la eligió para  el LP que supuso el debut con su propia discográfica, Reprise: Ring-a-ding-ding. 


Si en aquella primera grabación de 1961, bajo arreglo de Johnny Mandel, la orquestaba ofrecía un swing espectacular, Sinatra la hace brillar, sobretodo, un año más tarde, cuando la incluye en el repertorio de sus conciertos de pequeño formato en que la voz solo es acompañada por un quinteto o un sexteto. De esta manera, la versión de París en 1962 es espectacular. La que vamos a ver hoy es del mismo año, pero del concierto en Japón, perteneciente a la gira benéfica All of God's children. En ella, vemos al Sinatra más exigente, mas "director" y no solo en el aspecto musical como veremos a continuación. Al comienzo de la canción, el cantante pide al quinteto que vuelva a comenzar pues el ritmo adquirido por los músicos no es el adecuado. Para cualquier espectador lo hubiese sido, seguro. Pero no para Sinatra, que parecía exigir la perfección en sus músicos, igual que se exigía a sí mismo. Pero no acaba ahí la cosa. A mitad de canción, en la estrofa musical, el cantante se ocupa del técnico de iluminación al que, desde el escenario, hace señas para que dirija el cañón de luz a los músicos y más concretamente, al saxofonista Harry Klee, que está a punto de ejecutar un brillante solo, clave en esta canción. Sinatra sabe en ese momento, que Klee está especialmente inspirado. Se siente a lo largo de toda la canción. Mientras él canta, el saxo hace de fondo perfecto, jugando con la melodía e improvisando. Por eso, en el solo, todo estalla y nos lleva a un momento, aunque breve, álgido, que hasta el mismo Sinatra agradecederá desde el escenario cuando Klee culmina. ¿Y qué hay de Sinatra? La interpretación vocal es exquisita, Una vez más, como exige particularmente esta canción, hace alarde de su control respiratorio, uniendo las palabras, los versos, sosteniendo las notas hasta el infinito. In the still of the night es un tema que se presta a esta técnica. Aquí también tenemos al Sinatra que estudia minuciosamente cada canción. Con este tema, Porter dibujó una ola. La melodía comienza susurrante, in crecendo llega su explosion máxima justo en el meridiano de la canción, para terminar de nuevo en un susurro, casi en silencio, casi..."En el silencio de la noche" Y Sinatra sabía cómo cantarla:


In The Still Of The Night - Mik. 62 - por Franklyjoy22

En el silencio de la noche  (Traducción)

En el silencio de la noche cuando contemplo mi ventana.
En la luna, en su trayectoria, todos mis pensamientos se extravían en ti
En el silencio de la noche, mientras el mundo yace en el sueño
oh, no puedo contar las veces que pregunto:
¿Me amas como yo te amo?
¿Estarás en mi vida para realizar el sueño?
¿O ese sueño se desvanecerá fuera de mi vista como la luna va desapareciendo al borde de la colina en el silencio, el silencio, el silencio de la noche?

domingo, 16 de abril de 2017

Frank Sinatra sings It had to be you at White House (1982)

Frank Sinatra y Perry Como durante un concierto en la Casa Blanca. Tony Mottola, al fondo (guitarra)
El 25 de marzo de 1982 Perry Como y Frank Sinatra ofrecieron una sesión de jazz en la Casa Blanca con motivo de la visita del Presidente italiano, Alessandro Pertini. El concierto está grabado perfectamente con cámaras de televisión pero su contenido todavía es inaccesible. No obstante, hoy veremos aquí un breve extracto cuyo interés resultará especial pues se trata de Frank Sinatra interpretando en directo "It had to be you", conocidísimo y recurrente estándar compuesto en 1924 por Gus Kahn e Isham Jones que, sin embargo, Sinatra tardaría en grabar. Fue registrado en estudio para su álbum "Trilogy" (1980) y muy pocas veces interpretada en directo. Tenemos ahora la oportunidad de ver una de ellas. Sinatra recupera la entradilla clásica de la canción, que aprovecha también para bromear con Perry Como y acomete después el cuerpo de la canción como la suave balada que concibió para "Trilogy" aunque con un acompañamiento menor en esta ocasión. Ladies & Gentlemen, It had to be you by Frank Sinatra:

"It had to be you" es un clásico de jazz que podemos escuchar en su versión original aquí o en una de las mejores versiones que se han grabado, la de Harry Connick Jr.aquí. La versión de Sinatra para "Trilogy", con arreglos de Billy May, es una balada deliciosa e íntima, donde la voz es acompañada por una trompeta solitaria y lejana que otorga el nocturno toque perfecto para una canción redonda. La orquesta, comedida, también tiene durante el acompañamiento, una esencia sentimental de tiempos pretéritos, que nos remonta precisamente al año de su composición 1924 Remata todo el ambiente el solo de trombón "al estilo Dorsey", en el pasaje de la orquesta. Magnífica esta versión de estudio que podemos escuchar aquí
Otra imagen de Frank Sinatra y Perry Como, esta vez, ensayando antes del concierto.
 Terminaremos esta entrada con la letra traducida de "It had to be you"

"Tuviste que ser tú"

¿Por qué actúo como tú dices? ¿Por qué debo dejarte marchar?
¿Por qué estos suspiros? ¿Por qué no trato de olvidarte?
Aquello que los amantes llaman destino
me mantuvo confiando: "Tengo que esperar"
Y después de todo, no pude enamorarme, hasta que te conocí.

Tuviste que ser tú, tuviste que ser tú.
Deambulé errante pero al final encontré aquella persona
que me hace ser honesto, que me hace sentir triste
y de hecho, contento por estar triste,
pensando en ti.

Otras personas que he visto, no son tan importantes.
Se pueden interesar, tratar de ser las mejores
pero nunca lo consiguen.
Porque nadie me produce tal escalofrío.
Con todos tus inconvenientes, te amo.
Tuviste que ser tú, tan maravillosa.
Tuviste que ser tú.

Una imagen más del concierto de 1982






lunes, 10 de abril de 2017

Madrid 1986: el fracaso en el Santiago Bernabéu

Frank Sinatra en un instante del concierto en Madrid, el 25 de septiembre de 1986
Con 71 años Frank Sinatra ofrecía por primera vez un concierto en España, país que nunca había acogido un recital suyo y que siempre le había resultado hostil. Recordemos que el general Franco había declarado a Frank Sinatra persona non grata en España y que el cantante solo pisaría este país para rodar alguna escena de sus películas. Muerto el dictador, llegada la democracia y con Felipe González revalidando su puesto de Presidente del Gobierno, el empresario Arsenio Marcos tuvo la brillante idea de traer por primera vez a Sinatra al Santiago Bernabéu de Madrid. Su único acierto. El desorbitado precio de las entradas (rondaban las 50.000 o 60.000 pesetas) y la pésima organización (El Corte Inglés, ante una mínima venta, dejó de ofertar las entradas cerrando las taquillas un día antes y cancelando el contrato) provocó una bochornosa situación y tan solo 30.000 personas acudieron al concierto, algunas de ellas, con una entrada regalada por la organización una hora antes de comenzar el recital de Sinatra. Al día siguiente "El País" titulaba en su portada: "Frank Sinatra convirtió un fracaso económico en un éxito personal". Este excelente artículo explica detenidamente el despropósito de la organización. Podemos leerlo aquí.
Otra imagen del concierto en el Santiago Bernabéu
España parecía no estar a la altura del cantante, ni siquiera en aquel 1986 cuando ya no había un dictador prohibiendo sus canciones. Imaginamos lo que Sinatra pudo pensar de aquel país que durante cuarenta años lo había ninguneado, aquel "Spain" del aroma en la canción "I get a kick out of you" parecía continuar con su rancio perfume. Afortunadamente llegaría el año 1992 y al fin Sinatra triunfaría en España, con un memorable recital en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Pero aquella ocasión en Madrid, sin duda, se convertiría en la peor experiencia del cantante ante un concierto. Él, que había llenado Maracaná, encontraba un Bernabéu semi vacío. Pero es que todo aquello había comenzado de una manera un tanto surrealista. A su llegada al aeropuerto de Barajas, junto a su esposa Barbara, aguardaba Rocío Jurado para darle la bienvenida a nuestro país. Seguramente el cantante hubiera preferido a Carmen Sevilla de la que había estado enamorado años atrás.
Rocío Jurado, ufana y sonriente, recibe en Barajas a Frank Sinatra
Años 50 Durante una semana Frank Sinatra enviaría cada día un ramo de flores a la habitación de Carmen Sevilla invitándola a comer o a cenar con él. Carmen nunca accedió a aquella invitación.
El estadio Santiago Bernabéu, semi vacío y decenas de personas parapetadas con prismáticos desde sus balcones disfrutaron, eso sí, de un concierto memorable. Sinatra, acompañado por 42 músicos de la Filarmónica de Londres dirigidos por Bill Miller, abrió el concierto con "Fly me to the moon" y continuaría con "Without a song", "What now my love", "I've got you under my skin", "Bewitched", "Where or when", "Witchcraft", "My heart stood still", "Theme from New York, New York" y una concesión: "Granada". Después de interpretar el clásico de Agustín Lara, el cantante se dirigió al público gritando "¡Viva España!" y confesando la alegría que invadía su corazón al poder, al fin, cantar en nuestro país. También recordó el rodaje de "Orgullo y pasión" junto a Sofía Loren, última vez que había estado en España. El concierto continuó con "Summerwind", "Night and day", "I get a kick out of you", "Come rain or come shine", "L.A. is my lady"; "The girl from Ipanema", "April in Paris", "The lady is a tramp", "For once in my life", "Mack the knife", "All the way", "Strangers in the night", terminando con "My way".  Espléndido repertorio de un pletórico Sinatra que en aquel 1986 disfrutaba sobre los escenarios de lo que parecía una segunda juventud. El periodista Julián Ruiz para "El Mundo" vivió así aquel concierto: aquí
Sinatra saluda al público del Bernabéu
Sorprendentemente, están llegando algunas imágenes del concierto de Madrid que, hasta ahora, parecían perdidas. De hecho, las cámaras de televisión no pudieron acceder a interior del recinto en ningún momento. Desconocemos entonces la procedencia de las imágenes que vamos a ver. Recordábamos antes cómo, después de interpretar "Granada", Sinatra se dirigió al público brindando por la fortuna y gritando hasta tres veces "¡Viva España!" La siguiente secuencia, aunque de pésima calidad visual, recoge ese momento:



Efectivamente, la desastrosa acogida y organización que en España ofrecimos a Frank Sinatra, en aquella ocasión, sin embargo, o lograrían opacar el rotundo éxito artístico del cantante que, sin dejarse amilanar por un recinto semivacío, ofreció lo mejor de su repertorio durante una hora y media concediendo además un especial tributo al público español interpretando "Granada" canción que en aquella época ya había retirado de su repertorio en directo. El concierto completo, aunque no fue filmado por las cámaras de televisión, sí aparece registrado, según tenemos noticia, en un CD. De momento es todo lo que tenemos. Esperemos que, algún día, aparezca más material sobre el primer concierto de Sinatra en España.
Este disco recoge la grabación en audio del concierto en el Santiago Bernabéu
Hubo quien pagó 50.000 pesetas por ver a Sinatra en Madrid
Portada de "El País" tras el concierto

viernes, 7 de abril de 2017

El Sinatra más solitario


Nunca fue un artista acomodado, Sinatra, quien siempre buscó la innovación, la renovación y fiel a su estilo, reinventó la fórmula, una y otra vez, adaptándose a las nuevas modas musicales, sonando fresco y actual en los años ochenta como en la década de los cincuenta. Era como si todas las décadas que vivió hubieran sido inventadas para él. Quizá por su condición de jugador en los casinos que visitaba, a Sinatra siempre le gustó arriesgar. También en su carrera musical. En la década de los cincuenta, con la compañía Capitol, fue el cantante que inventó los discos conceptuales (casi una década antes que los Beatles), el primero que los popularizó y los convirtió en un producto comercial. Los trabajos conceptuales son aquellos que guardan un mismo tono en todas sus canciones, un mismo estado de ánimo, identificados con un sentimiento igual desde la primera nota hasta la última. Brillaron entre ellos aquellos discos dedicados al blues, al desamor, al "último bar abierto"; songs for losers, las llamaba él; la soledad como leitmotiv: "Only the lonely", "In the wee small hours", "Where are you?", "No one cares", "Close to you" o "Point of no return". Heredero de estos trabajos es uno de los discos que más hemos referenciado en este blog que repasa la vida y la obra de Frank Sinatra. Uno de los LPs que, por insólito, se encuentra entre los más interesantes de su carrera, quizá al mismo nivel que "Watertown". Cada día es más apreciado por el público y en especial por los Sinatrólogos, este título sobre el que volvemos hoy: "A man alone". Recientemente en el blog del amigo Francisco Machuca, quien también ha aportado su colaboración a este espacio, apareció este artículo obre el disco. El siguiente artículo apareció en el número de la revista de la Asociación Aragonesa Amigos del Libro,"Barataria", que podemos descargar aquí.

Sinatra en 1969

 UN HOMBRE SOLITARIO: EL SINATRA MÁS LITERARIO

En una de aquellas numerosas cenas compartidas en Las Vegas, Frank Sinatra y Marilyn Monroe, entre susurros, dedicaban el tiempo a la conversación más que a la comida o la bebida. Uno de los comensales que tuvo el privilegio de sentarse justo en frente de la pareja se levantó al excusado. La presencia de este comensal fue requerida en otra de las mesas del restaurante. “¡Qué suerte has tenido! Sentado justo en frente de Sinatra y Monroe. Lo debes pasar en grande” -le dijeron- “No creáis. Es un aburrimiento. Llevan toda la cena hablando de filosofía” -contestó el comensal- Sirva esta anécdota para aclarar que Sinatra no era solo un cantante excepcional y un buen actor. También fue un gran lector y al igual que Marilyn Monroe, consideraba necesaria la constante formación cultural, inaccesible en sus respectivas adolescencias, por diversas cuestiones. Era el año 1944 cuando el joven Frank Sinatra, hijo del llamado “Frente cultural”, declaraba ante la prensa estar sumergido en la obra de Karl Marx. La imagen proyectada para el gran público, tanto de Sinatra como de Marilyn, poco tenía que ver con la realidad.
Marilyn Monroe observa a Sinatra que, seguramente, dirige su mirada azul a la actriz. Dean Martin aparece en la fotografía, en segundo plano, como un observador

No formaba parte la poesía, sin embargo, de las lecturas preferidas por Sinatra. En diversas ocasiones declaró no entenderla sin música. Para Sinatra, un buen poema debía estar complementado por una adecuada banda sonora y ese texto, debía ser siempre cantado, idea que nos remite inevitablemente al origen griego clásico de la poesía y la música, cuando caminaban juntas, de la mano. Para el cantante, los poemas eran las letras de sus canciones y él, su mejor rapsoda. Porque Sinatra interiorizaba aquellas letras y las sentía como propias. Es por ello que, ante el micrófono, el italoamericano era cantante, pero también actor. Y probablemente, este fuera su secreto para transmitir, sinceramente, cada palabra. Algo insólito sucedió el año 1969 pues, el cantante, en su constante búsqueda de nuevos sonidos y nuevas músicas que actualizaran su repertorio, se encontró con el músico y poeta Rod McKuen, autor entre otras, de la imperecedera oda al paso del tiempo y los amores “Love’s been good to me”. McKuen, reconocido en el mundo de la música más como letrista que como compositor, propuso a Sinatra un proyecto novedoso, moderno y extraño. Un disco dedicado a la soledad y al desamor donde se sucedieran, de manera equitativa, las canciones y los poemas. Poemas estos, compuestos por McKuen, que serían recitados en el estudio por Sinatra. “A man alone” fue el brillante resultado de esta fructífera colaboración.
En el estudio, Frank Sinatra y Rod McKuen. Curioso atuendo el que luce el cantante, seguramente, imbuido todavía por el estilo que había marcado su ya exesposa Mia Farrow, con un collar estilo hippie y un jersey bajo la americana. De hecho, en la fotografía, poeta y cantante parecen haber intercambiado estilos.

Frank Sinatra, en un principio, recibió la idea de McKuen con reticencia pero, a medida que el proyecto tomaba forma, fue creyendo en él. Como se ha dicho anteriormente, el cantante buscaba nuevos sonidos, nuevas músicas. Acababa de grabar el LP “My way” y recientemente había prestado atención al “Something” de George Harrison o al “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, que grabaría en aquel mismo 1969 La inclusión de Don Costa como arreglista de las canciones compuestas por Rod McKuen fue definitiva para que Sinatra diera un paso al frente. Era 19 de marzo de 1969 y el cantante registraba en los estudios Reprise la canción “Love’s been good to me” que, a partir de entonces, incorporaría habitualmente a sus conciertos. El resto de canciones del álbum fueron grabadas al día siguiente, reservando para el 21 de marzo el recitado de los poemas.
Frank Sinatra y Don Costa en el estudio. La inclusión del arreglista en el álbum "A man alone" fue decisiva para que el cantante llevara a cabo el proyecto.

“A man alone” está armado como una historia circular. Los recuerdos de un hombre maduro que repasa los avatares amorosos de su vida y las huellas irreparables que algunos de ellos dejaron, alimentando así una soledad completa pero habitada. Recuerdos-fantasma, no siempre silenciosos, que llenan esa habitación donde una voz herida nos cuenta su versión idealizada de lo sucedido. El leit motiv del LP es el single principal que da nombre al disco y que supone la canción de obertura: “A man alone”. Sigue a este tema, el poema “Night”, recitado dulcemente por Sinatra sobre una composición suave y nocturna de McKuen, adecuadamente arreglada por Costa. “He vivido todo tipo de noches, así que no debería temer a la oscuridad. Pero, por alguna razón, la noche me inquieta”, termina recitando Sinatra. El tercer tema del LP es un blues que respira madrugada y ciudad por sus cuatro costados y se titula “I’ve been to town”. La ciudad nocturna como ofrenda de posibilidades. Pero el final de la noche, el amanecer/principio, como la conclusión: nuevamente, la soledad. “He hecho cosas que nunca pensé hacer”, canta Sinatra. De nuevo acude la versión rapsoda del cantante para recitar “From promise to promise” sobre fondo de guitarra española, con una voz agotada, hastiada de esperar el eco/respuesta que no llega. Culminará esta cara A del LP con dos canciones, “The single man” y la deliciosa “The beautiful stragers”, canción esta última censurada por el franquismo, lo que supuso que el LP apareciera en España mermado, con una canción menos. “The beautiful strangers” está dedicada a los amantes desconocidos que deciden pasar una noche juntos, en una habitación de hotel, para no volver a encontrarse jamás. También comienza con dos canciones la cara B, en los temas “Lonesome cities” y el recordado “Love’s been good to me”, balada otoñal de carretera, de viaje, de recuerdos y huellas pasadas. Seguirá a esta, el poema “Empty is”, con un recitado grave de Sinatra que comienza desprovisto de música, remarcando así la sensación de vacío que ya adelanta el título. Cuando emerge la música, sin embargo, con unos incipientes violines in crescendo, Sinatra comienza a cantar la letra. Es esta la única ocasión en el disco donde se mezcla el poema recitado con la canción y por ello, resulta uno de los temas más interesantes e insólitos en la carrera del cantante. Continúa el repertorio con dos poemas, “Out beyond the window”, donde imaginamos al poeta/rapsoda asomado a una ventana para ver la vida pasar, y el maravilloso “Some traveling music”, con un fondo musical a ritmo de blues y un recitado de Sinatra sobre el replicante saxo alto que lleva la melodía compuesta por McKuen. Concluye este LP, cerrando el círculo con la repetición del estribillo de la canción inaugural, “A man alone”

En consecuencia, tenemos en el LP “A man alone” al Sinatra más literario que, por primera y única vez, recita ante un micrófono poemas escritos especialmente para él, como reconocería posteriormente en una entrevista el poeta Rod McKuen (“Primero fue la voz. Después, el poema” -diría-) Un disco único en su extensa discografía y por ello, de máximo interés. El cantante que vemos aquí es introspectivo y reflexivo, una versión de Sinatra muy desconocida para el gran público. Reforzando el carácter literario del LP, Rod McKuen incluiría en la contraportada de su primera edición un extensísimo poema dedicado a Frank Sinatra. Merece la pena su detenida revisión.
Love's been good to me:


FRANK SINATRA - Love's been good to me por samba56
Dejamos ahora con un conocido medley de un show televisivo grabado en 1969 En él, Sinatra incorpora el poema "Out beyond the window" y la canción "A man alone" a algunos temas clásicos:


Frank Sinatra - A Man Alone por JuliannKeener