martes, 24 de diciembre de 2013

Merry Swinging Christmas, by Dean Martin and Frank Sinatra


Era habitual en este blog, al llegar la navidad, acompañar los días con villancicos cantados por Sinatra. Para consultar todas las canciones navideñas que hemos ido publicando otros años pueden pulsar la etiqueta Christmas songs Para este año, he preparado algo diferente. Dean Martin y Frank Sinatra, junto a su familia, prepararon un programa especial de navidad para televisión. Aunque repasaron los clásicos navideños también dejaron espacio para el swing y sus canciones de siempre. Aquí hay dos muestras de aquel programa. Espero que con el swing de Martin y Sinatra tengan unas felices fiestas.




Y NO ABUSEN DE LA COMIDA ESTAS FIESTAS!!!!

sábado, 14 de diciembre de 2013

Alegoría en el PJ Clarke's (El bar neoyorquino favorito de Frank Sinatra)

Así sería el PJ Clarke's si lo hubiera pintado Edward Hopper.


En una sucesión de blancos, negros y una inmensa gama de grises, camina pálida, como con una ausencia de mar cosida a su estampa, llegando de algún río, ciudad adentro. Podría ser una persona que arrastra un vacío irreparable, pero este atardecer de contrachapado, es la luna, la que ya asoma su cabeza entre la 55 y la 56, en ese espacio con tintes de irrealidad que en Nueva York separa el East river del Hudson, esa lagartija de asfalto entre ríos, esa utopía humana que se levanta como un mito y que en esta ciudad, irremediablemente, se mimetiza con el cine, inseparablemente, se celuloidifica. Y bajo esa luna de asfalto que, aunque parezca distinta es la misma que ilumina Wisconsin, un hombre está detenido en la esquina del Pj Clarke’s, en la 55 con la Tercera Avenida. A su izquierda y en la lejanía, la proa del Flatiron queda desdibujada bajo el ala de su sombrero, igual que un barco hacia un sueño inatrapable. A la derecha se alarga el asfalto, como si no tuviera límite y al frente, todo acaba en el río y Central Park solo se expande como una parada idílica, previa al final del recorrido. Para ralentizar este anochecer la mejor opción será entrar y tomar un trago, piensa el hombre. La fachada del Clarke’s sigue teniendo su característico ladrillo rojo y con esa entrada estilo inglés, que le da un aire europeo y elegante, parece sostener, él solito, el inmenso rascacielos encastrado, que le añadieron a finales de los años sesenta, como un insulto. Ni siquiera la especulación inmobiliaria consiguió cerrar sus puertas.  Pj resiste, incluso al avance de los tiempos.
Se abre la puerta. Nuestro hombre reconoce cada una de las mesas, la madera gastada de la barra y el sonido del piano que tantas veces acompañó sus noches de juerga en aquel local. Tras la barra está uno de los últimos camareros que conoció, el amigo Joe, todavía más enjuto que en su juventud, con el pelo blanco y un rostro con los huesos tan marcados que una sonrisa en él parece algo imposible. Alegre  por encontrar a un conocido, el hombre toma asiento en la barra del bar.  ¿Qué tal, Joe?

-          ¡Cuánto tiempo, señor! He tardado un instante en reconocerle pero, vaya, ¡qué acontecimiento! -Joe, todavía sorprendido por la inesperada visita, estrecha la mano del viejo cliente. Tras el saludo, continúa secando los vasos-
-          Sí, amigo, ha llovido mucho. Pero en el Pj Clarke’s nada ha cambiado.
-          Bueno, nos han quitado un par de pisos los de la constructora del edificio, ¿recuerda?
-          Sí, pero de esto hace ya muchos años. Lo que quiero decir es que el Pj es parte de la historia viva de la ciudad. Y como tal, hay que respetarlo.
-          ¿Respeto? En estos tiempos…
El hombre interrumpe a Joe y haciendo memoria, recuerda la historia del emblemático local.
-          Allá por 1868 abrió por primera vez sus puertas, como cantina para los trabajadores de las factorías y los mataderos del barrio. En 1912 el local pasó a manos de un irlandés llamado Patrick Joseph Clark y este, además de bautizarlo, lo convirtió en un local clandestino durante la Prohibición. En 1948 pasó a manos de mis paisanos, los Lavezzo y decidieron mantener el local igual que lo tenía Clarke. En esa época fue cuando yo empecé a venir.  -Mientras hablaba, los ojos de aquel hombre no miraban a Joe. Se perdían en el vidrio de las botellas. Tomó un respiro en sus recuerdos. Se despojó del sombrero, desabrochó su gabardina y suspiró-  Bueno, perdona, no quiero aburrirte con historias que , probablemente, tú conoces mejor que yo. Así que, ponme un trago, Joe.
-          ¿Lo de siempre?
-          Alexander’s
A Joe siempre le había sorprendido que la bebida preferida para aquel hombre fuera el Alexander’s, pues tenía fama de empedernido bebedor de Jack Daniel’s por otros garitos. Pero en el Pj Clarke’s siempre pedía este cóctel. Joe echó en el mezclador la ginebra y el licor de cacao, incoloro por supuesto. Le dio unas sacudidas. Una vez servido en al copa, añadió la nata. Era el cóctel estrella del local y él lo sabía. Por eso lo preparaba siempre cuidadosamente, con gran esmero.
-          Su trago, Mr…
-          ¡Sssshhhh, cállate, coño! ¿No ves que vengo de incógnito? –interrumpió el hombre-
-          Lo siento…
La disculpa del camarero no fue escuchada. Coincidió con el primer trago de Alexander’s que aquel hombre ingería.

-          Tan estupendo como siempre, Joe
-          ¡Gracias! Ya sabe, el cóctel estrella.
-          Cuántos buenos ratos hemos pasado aquí. Imagino que sigue siendo el mejor local de hamburguesas de todo Nueva York.
-          …y los aros de cebolla , señor…
-          Bueno, eso es más novedoso. Lo que a mí me gustaba de verdad era pedir la hamburguesa gigante y la guarnición de patatas. Quiero decir, las veces que venía a cenar, que eran las menos. Porque normalmente y tú lo sabes bien, veníamos a beber. Yo fui el dueño de la mesa 20 Era mi local favorito. ¿Y los baños? ¡Era imposible no acertar en los urinarios! Apuesto a que eran los más grandes del mundo. A este local venía con Liza y con Richard Harris… Joder, el tío, ¡se cascaba seis vodkas dobles sin pestañear! Otras veces vine con Nat, otras con Lamotta. ¡Venía gente importante por aquí!
-          Últimamente, esa costumbre no ha cambiado, señor. Actualmente suelen venir Johnny Deep, Keith Richards…
-          Pero ¿de qué demonios estás hablando? Yo me refiero a la Historia de esta ciudad, con mayúsculas, chico, con mayúsculas. A ver, en una de estas mesas…probablemente aquella de ahí (dijo, mientras escrutaba el local con su mirada) Johnny Mercer, hijo, ¡el gran Johnny Mercer!, compuso las primeras notas y los primeros versos de una canción que además lleva tu nombre…
-          ¿One for my baby?
-          …and one more for the road…¡exacto! Eso sí que es historia. Estamos hablando de que el escritor Charles Jackson se basó en el Pj Clarke’s para su novela The lost weekend, que Billy Wilder llevó al cine, posteriormente. Que Buddy Holy tuvo aquí su primera cita, con su primera novia. Que los Kennedy…¿sabes?, aquellos irlandeses que manejaron el país... pues bien, los Kennedy traían aquí a sus chavales a comer hamburguesas. Bueno y yo les acompañé en cierta ocasión.
-          Yo no comprendo para qué te metiste en política.
-          Ni yo, hijo, ni yo… Creo que no tenía bastante. A mí no me bastaba con el éxito, con el reconocimiento de mi música. Quería algo más. Y a veces, la ambición nos lleva a cometer ciertos errores.
-          ¿Quién mató a Kennedy?
-          ¡Yo qué sé, cojones! ¿Por qué me lo tienes que preguntar? No vuelvas a hacerme esa pregunta o verás el Alexander’s por encima de tu cabeza. A ver, piensa un poco. ¿De dónde vengo?
-          Ya veo…
-          Bueno, ¿y  qué acontecimiento ha ocurrido por aquí en los últimos años, digno de mención, Joe?
-          Bueno, desde 1988 servimos la Brooklyn Lager, aquella cerveza que aprendió a fabricar un periodista durante su estancia en Arabia Saudí
-          Tiene gracia. Sería como la Ley Seca, de nuevo. En Arabia Saudí estaba prohibido el alcohol. Debió de fabricarla escondido en su casa…
-          Y poco más, señor. Al anochecer el bar se me llena de oficinistas que han acabado su jornada.
-          Ya veo, lo que antes eran actores y compositores, ahora son oficinistas. Bueno, c’est la vie. Pues me voy, antes de que lleguen los oficinistas y me reconozcan

Justo en ese instante, mientras el señor terminaba de hablar, entró en el local un parroquiano llamado Banjo Sam y se sentó en la barra, junto a nuestro hombre. Al ver su cara, los ojos de Banjo se abrieron como platos y su boca, como un buzón de correos. El hombre pagó a Joe su Alexander’s y abandonó rápidamente el local, antes de que fuera demasiado tarde y aquel cliente recién llegado descifrara su nombre. Tartamudeando, Banjo se dirigió al camarero:
-          Joe, tío, ¿desde cuándo viene Lucifer a este bar?
-          Bah, no digas tonterías, hombre. No era el diablo.
-          Pero olía a azufre y esa mirada…
-          ¡Cállate! Y te voy a pedir un favor, no cuentes a nadie esto que te voy a revelar. Mira, desde hace algún tiempo, Frank Sinatra abandona el infierno para tomarse unos tragos aquí. ¿Lo comprendes ahora? Anda, echa unas monedas en la jukebox, pon algo tranquilo y triste. Y bebe.

Las primeras notas de One for my baby, cantada por Sinatra, invadieron el local. El hombre regresó al infierno.

THE END


Esta alegoría-relato sobre el PJ Clarke's está basada en la historia de uno de los locales más representativos en la vida nocturna de Nueva York.


martes, 5 de noviembre de 2013

Hollywood Palace: Frank Sinatra with The Count Basie Orchestra (Programa completo del 16 octubre 1965)

Sesión de grabación de Frank Sinatra con Count Basie
En cierta momento tuve la ocasión de subir al blog algunos videos de Frank Sinatra junto a la orquesta de Count Basie, donde también militaba un joven Quincy Jones. Ahora tenemos la oportunidad de visionar el programa entero grabado el 16 de octubre de 1965 para Hollywood Palace. En él Sinatra canta I've got the world on a string, Fly me to the moon, Everybody has a right to be wrong, Please be kind, The gal that got away y Too mavelous for words. La orquesta de Count Basie interpreta en solitario el clásico Summertime. Además, como parte del show, actua el coreógrafo Peter Gennaro con el tema de Tom Jones What's new Pussycat?, Jack E. Leonard se encarga de la parte cómica del show y hasta tenemos un espectáculo de acrobacia circense. Vamos, que lo que merece la pena de verdad es la actuación de Sinatra y la banda de Basie. Lo demás podría sobrar perfectamente. De hecho, deberían adelantarlo y pasar directamente a la música. Aviso que Sinatra abre el espectáculo con I've got the world on a string pero no vuelve a cantar hasta el minuto 39:30 del programita en cuestión. Pueden ver solo esto. Desde luego Frank Sinatra ofrece aquí el mejor swing de su carrera. Disfruten del show.


sábado, 26 de octubre de 2013

Frank Sinatra canta per voi (May 27, 1953)

Frank Sinatra Live at the Sands, 1953
En los archivos del Instituto Luce di Cinecittà, se encuentra registrada videográficamente la visita de Frank Sinatra a Italia, el 27 de mayo de 1953, para grabar en los estudios de la RAI las canciones September song y Night and day en directo, tras la presentación de Guido Notari. Sinatra recibe en los estudios la visita del equipo de baseball de Roma y a la escuadra de marinería de Italia. Se trata de un raro documento videográfico que está al acceso gracias al Instituo Luce de Cinecittà: http://www.cinecittaluce.it/ ( http://www.archivioluce.com/archivio/) Segidamente, un resumen de aquella visita.





Y para finalizar, ya que hemos visto cortada e incompleta la canción September song en el anterior video, vamos con un medley de 1975 en el que Frank Sinatra canta "canciones otoñales y septembrinas":

lunes, 21 de octubre de 2013

STARGAZER! Frank Sinatra -vs- Sam Butera: Frank Sinatra mantiene un duelo con el saxo solista (1975)


En 1975 Frank Sinatra participó en un Telethon televisivo solidario, que era presentado por Jerry Lewis. En él estrenó una canción compuesta por Neil Diamond titulada Stargazer Lo curioso de esta canción es que Sinatra la grabaría un año más tarde, en 1976, para publicarla en un single cuya cara B era la canción The best I ever had, tema compuesto por Danny Hice y Ruby Hice que sería, a la postre, la que daría el título a este nuevo sencillo del sello Reprise. Ambas canciones del single fueron grabadas con la orquesta de Billy May y los arreglos de Don Costa. Lo interesante es que estas dos canciones se quedaron ahí, en ese single y no fueron incluídas en ningún disco posterior del cantante. Y he traído hasta aquí el video de Stargazer porque es una canción que Sinatra convierte en un swing espectacular, más particularmente en los momentos finales del tema en el que Frank se arranca en un duelo contra el saxo solista, Sam Butera. Momentazo Sinatra totalmente nuevo para este blog:


Stargazer -1975 MDA Telethon - por Franklyjoy22

Y qué decir de The best I ever had. Pues que es un tema muy desconocido en la discografía de Sinatra pero que es una canción trepidante, muy alegre y provista del mejor swing marca de la casa. Suena así de bien:

Este era el single titulado The best I ever had. Por la otra cara, Stargazer

viernes, 18 de octubre de 2013

Frank Sinatra y el color naranja, esa oculta persuasión. El Frank Sinatra pintor

Sí, Sinatra y el naranja, una oculta debilidad. Frank Sinatra amaba el color naranja hasta el punto de que, en una entrevista, lo calificó como el color más feliz. Sus suéters favoritos eran de color naranja. El pañuelo que llevaba en el bolsillo izquierdo de su esmóquin era de color naranja. Su corbata favorita tenía unas finas líneas naranjas. Decididamente, el color naranja era la persuasión oculta de Frank Sinatra.



Pero hay más. Todos sabemos y ha sido ya explicado en este blog, que Frank Sinatra no terminó muy bien sus relaciones con Mario Puzo y con Francis Ford Coppola ya que se negó en rotundo a dejar su nombre para que apareciera en la famosa saga literaria y cinematográfica de El Padrino. En su lugar el cantante Al Martino dio vida a Johnny Fontane que en la trilogía no fue más que un descafeinado Sinatra. La cuestión que planteo es la siguiente. ¿Será o no una venganza que Coppola pusiera en pantalla la imagen de una naranja cada vez que alguien iba a ser asesinado en sus películas? Probablemente, no tiene nada que ver pero la predilección de Frank Sinatra por el color naranja e incluso por la mencionada fruta, era de dominio público.
Lo que está comiendo Sinatra no es una naranja pero sí que es naranja su camisa.
Siempre que sale una naranja en la trilogía de "El Padrino" alguien va a morir.
Cuando Frank Sinatra tuvo pleno poder sobre las películas que rodaba siempre elegía una prenda naranja para su vestuario
Fotograma correspondiente a "Ocean's eleven" Frank luce un suéter naranja que también llevaría en otra película, la titulada "Come blow your horn"

Más desconocida es la faceta de Frank Sinatra como pintor. Siempre fue un gran aficionado a la pintura y admirador de los grandes artistas del siglo XX Aunque solía pintar en estilos diferentes parece como si el color naranja siempre estuviera presente, en el cabello de un típico clown:
En el tejadito de una casa de campo:
En varios tonos distintos en algunos de sus cuadros abstractos:
Esta es la obra titulada como uno de sus grandes éxitos "Come rain or come shine"
El caso es que Sinatra siempre veía el color naranja, lo resaltaba y se rodeaba de él. Viendo todas estas obras pictóricas del Sinatra más desconocido recuerdo aquella vieja canción que él mismo dedicaba a un pintor. De hecho, la canción comenzaba así: "Si una fotografía pinta miles de palabras, ¿por qué yo no puedo pintarte?" La canción es If



"If " Frank Sinatra - Japan, 1974 por Franklyjoy22

Esta entrada tan "Naranja" ha sido inspirada por Ana y Anabel del blog Aventarte y por esta entrada dedicada al color naranja  Ya lo dijo Sinatra: "Orange is the happiest color" Y para que nos quedase claro, pintó la frase con óleos en un lienzo

Y para terminar este Nice and easy con Frank Sinatra que luce un traje blanco y camiseta naranja, debajo.




Otra de las pinturas abstractas pintadas por Frank Sinatra

sábado, 5 de octubre de 2013

Frank Sinatra : A man and his music


En 1967 Frank Sinatra ganó el premio Grammy al álbum del año por su rabajo doble A man and his music, que contenía nuevas versiones de sus grandes clásicos como Come fly with me, All or nothing at all, All the way o I'll never smile again. El álbum fue grabado en 1965 y para promocionarlo Sinatra dio un concierto para televisión itulado precisamente A man and his music. Aún actualmente sigue siendo un programa para disfrutar con calma, sentado frente al televisor y a poder ser, con un buen sistema de audio. Ya vimos en este blog que el periodista Gay Talese narra en su famoso artículo que Frank Sinatra grabó las primeras canciones de este show televisivo estando resfriado y algunas de esas versiones quedaron para el programa definitivo. En cualquier caso, Sinatra se encuentra aquí en el mejor momento, vocalmente hablando. Disfrútenlo.

Esta entrada está dedicada a David del blog Safari nocturno