jueves, 28 de septiembre de 2017

Sinatra by Dylan

Bob Dylan y Frank Sinatra se conocieron en la década de los noventa.

Valiente, elegante, de un gusto exquisito y tan decadente como los tiempos que vivimos en la actualidad; Bob Dylan, con su insólito tributo a Frank Sinatra, parece dotar de banda sonora a la profunda crisis de valores, la profunda crisis moral y cultural que actualmente vive la humanidad. Por ello, conscientemente, Dylan elige, del repertorio más desconocido de Sinatra, las baladas más desesperadas, las horas más bajas, el momento de profunda nostalgia, blues y vapor de tren incierto. Con un criterio sensacional, escoge una colección de "penurias" y las traslada, del derroche vocal de Sinatra a su exigua voz que, sin embargo, se acomoda a la perfección en bellezas de la talla de "I'm a fool to want you" o "Why try to change me now?" hasta conseguir que críticos musicales como Neil McCormick afirme que se trata de la mejor voz de Dylan en 25 años. Alejándose de lo común, el autor de inmortales canciones como Like a rolling stone, acierta de pleno con este personalísimo homenaje a la voz del siglo XX y además, lo hace por partida triple. En 2015, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Sinatra, publica el magnifico Shadows in the night, en 2016 Fallen angels  y dos años más tarde, emulando al viejo de ojos azules con su álbum "Trilogy"(1980), publica un triple CD titulado "Triplicate" (2017). El perfume de la desolación y de la pérdida, el abandono y la soledad que campaban a sus anchas en las canciones de Sinatra vuelven a estar presentes en estas "desversiones" del cantautor, como él mismo las bautiza. En rueda de prensa ofrecida con motivo del lanzamiento de"Shadows in the night", Bob Dylan, consciente del estado de su voz, afirma lo siguiente:  "No me veo versionando estas canciones de ninguna manera. Han sido suficientemente versionadas. Lo que yo y mi banda estamos haciendo básicamente es desversionarlas. Llevándolas fuera de la tumba y atrayéndolas a la luz del día" . Atrayéndolas fuera de sus tumbas, a la luz del día y a la luz de los tiempos modernos, podríamos añadir; unos tiempos que las miran con perplejidad y asombro, unos tiempos que  saben muy poco de música en comparación con aquellas décadas doradas en las que se compusieron los temas que ahora interpreta Dylan. Y estas desversiones son aciertos impecables. Porque los arreglos, obra del propio cantautor, adaptando los de Sinatra para una banda reducida de cinco músicos como máximo, son tan hábiles que consiguen condensar la atmósfera que Nelson Riddle (por poner un ejemplo) inventó en las versiones clásicas, trasladarlas a un nuevo sonido, al pedal steel guitar y a otros instrumentos que, si bien conservan la forma y la melodía de las originales, efectúan un leve viraje hacia el country, pero un country jazzístico, conservando el intimismo de las versiones de Sinatra. 
Bob Dylan en la gira de Shadows in the night
Bob Dylan y Frank Sinatra en 1995


Frank Sinatra estaría orgulloso de ver cómo Bob Dylan ha tratado esas viejas canciones. Porque Dylan, adaptándose a ese Sinatra, sigue siendo auténtico. Y esto es principal y fundamental. Igual que lo es, su humildad. Dylan sabe que no puede llegar nunca a "La Voz" y que las versiones  de este permanecerán intactas, siempre, como las mejores. Pero ofrece su versión, su acercamiento, más como un divertimento personal y como un homenaje que como un reto. De nuevo volvemos a sus palabras: "Cuando empiezas a hacer estas canciones Frank tiene que estar en tu mente. Porque él es la montaña. Es la montaña que tienes que escalar, incluso si solo consigues hacer parte del camino". Pero es que la montaña que se propone Dylan es altísima. Porque se trata del mejor Frank y por ello, el empeño del cantautor es más meritorio. En el primer álbum, Shadows in the night, Bob  graba éxitos que Sinatra cosechó en la década de los cuarenta ("Full moon and empty arms", "That lucky old sun", "What'll I do", "Some enchanted evening", "Why try to change me now" y "Stay with me") y se atreve con verdaderas joyas que se sitúan entre las mejores grabaciones del cantante italoamericano, algunas de las delicias grabadas con Capitol Records: "Where are you?", "I'm a fool to want you", "Autumn leaves" o "The night we called it a day". Pero es que, además, Dylan graba en el mismo estudio Capitol que utilizó Sinatra. Y antes de cada toma, escucha dos o tres veces las originales de Frank, no para imitarlo sino para interiorizar lo que él le está contando, lo que él transmite. De nuevo volvemos a las palabras de Dylan que, hablando sobre Frank Sinatra, dice: "Él tenía esa habilidad de meterse en la canción, en una especie de manera coloquial. Frank cantaba para ti, no  a ti". Vemos que el cantautor de Duluth (Minnesota) lo tiene claro. Y parece ser que tuvo en mente grabar este disco desde que, en 1970, escuchara el LP Stardust de Willie Nelson. Como resultado, Shadows in the night suena todo lo bien que puede sonar Dylan en este ambiente. Suena a decadencia, desde tiempos sombríos volviendo la vista atrás hacia unos días brillantes; suena a derrota, a soledad inmensa, a hastío. Suena deliciosamente ronco. The night we called it a day
Era esperable que, después de este primer y delicioso intento, en 2016 y 2017 vieran la luz sendas extensiones del mismo experimento con el citado "Fallen angels" y "Triplicate", un álbum triple que, en forma y título, ya son un descarado guiño a Frank Sinatra y su "Trilogy", disco triple e innovador que publicara el cantante homenajeado, en 1980. En Fallen angels, a decir verdad, hay un tema que nunca grabó Sinatra pero su inclusión es otro acierto. Se trata de Skylark, del que tenemos muy presente, por ejemplo, la versión de Ella Fitzgerald. El resto del repertorio, en este álbum publicado en 2016, repasa éxitos que Sinatra cosechó en los cincuenta e incluso, en los sesenta. Grabó Dylan, además, "All the way" y "Young at heart" dos buques insignias del italoamericano, prácticamente compuestas para él. De aquellas brillantes baladas de Capitol recupera "Nevertheless" y "Maybe you'll be there". Aborda clásicos como "Come rain or come shine", "That old black magic" o "It had to be you" e incluso se permite un "All or nothing at all" a ritmo de swing, eso sí, un swing íntimo. 
Bob Dylan en 2017

La continuidad la marca un gran disco, el triple "Triplicate" en el presente año, dividido en tres fragmentos. El primer fragmento, se titula "'Till the sun goes down" y comienza con un desenfadado swing, el maravilloso "I Guess I'll have to change my plan" que Sinatra inmortalizó en el extraordinario álbum "A swinging affair!" (1957). Es el único swing de este primer disco de la insólita trilogía, exceptuando la alegre "Trade wings". Se completa con canciones otoñales como "Stormy weather" (brillante versión), "September of my years", "Once upon a time", "It gets lonely early", "That old feeling" o "My one and only love". El segundo disco, titulado divertidamente "Devil dolls", contiene la inmortal "As time goes by". Es todo un regalo escuchar a Dylan interpretando el tema principal de "Casablanca". Este segundo bloque tiene un marcado sonido a "canciones para perdedores", incluyendo temas como "P.S. I love you", "But beautiful", "How deep is the ocean", "Here's that rainy day", "Where is the one" y "There's a flaw in my flew". Pero no renuncia al swing y ofrece sus versiones de "The best is yet to come",  "Imagination" y "Braggin`". El tercer y último disco de este "Triplicate" comienza con una explosiva "Day in, day out". Pero donde más brilla Dylan es en las "songs for losers". Seguramente, por ello, las baladas son mucho más numerosas y convierten este disco en imprescindible. En este aspecto de nuevo íntimo ofrece "I couldn't sleep a wink last night", "Sentimental journey", "Somewhere along the way", "When the world was young", "These foolish things", "You go to my head", "It's funny to everyone but me" y "Why was I born?". Mención especial merece una deliciosa versión del clásico "Stardust" que nos lleva a la intemporalidad de los grandes temas a la vez que nos permite viajar a los años treinta. De nuevo hay que resaltar el buen gusto de Bob Dylan al seleccionar del repertorio de Sinatra aquellas canciones menos conocidas pero inmensamente bellas. Este savoir-faire proporciona el éxito a los tres discos que hoy hemos reseñado. Si tuviera que elegir uno de ellos y a pesar de que "Shadows in the night" es realmente espléndido, yo me quedaría con "Triplicate". La razón es muy sencilla: hay muchas más canciones que en el resto. Pero el gran acierto de estos tres discos, de este gran homenaje a Frank Sinatra, es que Bob Dylan conserva el mismo tono en los tres trabajos, como si todos formaran parte, como en realidad es, de un todo inseparable. Es por ello que tanto Shadows in the night como Fallen angels como Triplicate, se deben saborear y paladear, poco a poco, como si se tratara de un solo LP. Solo así alcanzaremos a valorar, como sin duda merece, el magnífico y estrepitoso homenaje que Bob Dylan ha rendido a Frank Sinatra que, como ha demostrado, es uno de sus músicos de cabecera sino el mayor. Aunque este sea el blog de Sinatra, hoy me resistiré a poner una canción suya. Porque no estamos aquí para comparar las versiones de Dylan con las originales. Evidentemente, no son comparables. Pero estamos aquí para reconocer un gran trabajo, una obra de arte. Un brillante tributo. El que Bob Dylan ha rendido a Frank Sinatra. Sus viejas canciones suenan hoy a través de la ajada voz del cantautor, lánguidamente; como solo podían sonar desde el vulgar siglo XXI. Un bravo y tres hurras por Bob Dylan. Solo él podía hacerlo. Nos despedimos con una canción del álbum "Triplicate": "Once upon a time"


jueves, 24 de agosto de 2017

Bing Crosby -vs- Frank Sinatra: el último asalto (Parte I)

A mediados de los cincuenta, Bing Crosby y Frank Sinatra se invitaban mutuamente en sus respectivos programas y no dejaban de colaborar juntos.

"Frank Sinatra es el tipo de cantante que solo aparece una vez en la vida. Pero, ¿por qué tuvo que aparecer en la mía?
(Bing Crosby)

No es que Frank Sinatra quisiera ser Bing Crosby. No se puede decir que Crosby fuera el mentor de Sinatra. En primer lugar, resulta necesario ubicar históricamente a los dos cantantes pues, aunque coetáneos, doce años de diferencia entre ambos, fueron trascendentales. Mientras Bing Crosby nacía en el seno de una familia británico-irlandesa como Harry Lillis Crosby en Tacoma, el año 1903, Francis Albert lo hacía como italoamericano, en Hoboken, el año 1915 En aquella época doce años, si tenemos en cuenta los constantes avances tecnológicos, es mucho tiempo, también en lo que se refiere a la historia musical de Estados Unidos. Para hacernos una idea, cuando Frank Sinatra tenía tan solo dos años, Bing Crosby ya estaba trabajando en el Auditorium de Spokane (Washington) donde descubrió a Al Jolson, algo que impactó al futuro cantante de tal manera que, según aseguraría posteriormente, "Para mí, él fue el mejor artista que ha existido". Digamos que Jonson fue para Crosby lo que después Crosby fue para Sinatra: el descubrimiento de la vida que envidiaba.

Años después, Bing Crosby y Al Jolson
Década de los cuarenta: Frank Sinatra y Al Jolson (fotografía coloreada)
Década de los cuarenta: Frank Sinatra y Bing Crosby
La carrera musical de Bing Crosby comenzó mediada la década de los veinte y lo hizo, inesperadamente, como batería. Decidió dejar sus estudios de Derecho y trabajar en el grupo musical Musicaladers  para, ya en 1925, trasladarse a Los Ángeles y formar un exitoso dúo, ya como vocalista, junto a Al Rinker. En 1926, Bing Crosby grabaría su primera canción en un estudio de grabación. "I've got the girl", junto a su compañero Rinker. Un pequeño Frank Sinatra, de once años, escuchó por primera vez la voz de Bing Crosby. Fichado por la orquesta de Paul Whiteman, Bing entró en contacto con músicos de la talla de Bix Beiderbecke, los hermanos Dorsey o el gran compositor y simpático actor Hoagy Carmichael y formó un trío llamado The Rhythm Boys junto a Rinker y el pianista Harry Barris. Crosby pronto destacó de entre todos ellos y ya en 1928 alcanzó el número 1 de las listas de ventas con la canción "Ol' man river" procedente del musical "Show boat". A inicios de 1931 Crosby firmó su primer contrato en solitario y su primer contrato cinematográfico con Mack Sennett. Había nacido una estrella.

Bing Crosby al comienzo de una carrera meteórica
Aunque nunca fue un gran actor, Bing Crosby irrumpió en la escena hollywoodiense de su época como galán/cantante en numerosas películas. Entre ekkas abundaban las comedias y podía asumir el papel de jugador, caradura, músico de barrio e incluso de sacerdote...pero en todas ellas, acababa siendo un galán. Míticas fueron, posteriormente, sus comedias junto a Bob Hope, las conocidas como "los caminos". "Camino a Bali" , "Camino a Marruecos"...

En la década de los treinta un Frank Sinatra melómano y adolescente fue testigo de la explosión mediática de un fenómeno llamado Bing Crosby. En aquella época, en Estados Unidos, era imposible amar la música y no amar a Bing Crosby. A este estallido del mito popular hay que sumarle la irrupción en el mundo de la música del micrófono, no solo como elemento de grabación en los estudios sino fundamentalmente, como herramienta de auxilio para los cantantes en directo. Y Crosby le sacó partido mejor que nadie. Con Crosby y el micrófono nació el fenómeno "crooner" ("susurrante") La época de Al Jolson o Enrico Carusso , que cantaban sin amplificación ni micrófonos en sus recitales, había tocado a su fin. Frente a Rudy Valleé Eddie Cantor, Bing Crosby arrasó utilizando los nuevos métodos electrónicos como nadie. Bing susurraba. Su interpretación era suave, casi melosa, consolidando un estilo más elegante y menos rudo que las portentosas voces de sus ídolos de juventud, una manera de cantar que, sin embargo, no fue muy longeva y pronto pasó de moda. Desde una perspectiva actual, ese primer Crosby suena muy arcaico mientras que por el estilo de Sinatra no pasa el tiempo. Aún así, esta técnica fue clave para su éxito pues, aunque llegó a ser un gran cantante, el rango vocal de Bing Crosby era más limitado que algunos de sus coetáneos y desde luego, mucho más limitado que el que, posteriormente, establecería Frank Sinatra que, como veremos, rebasó el fenómeno "crooner" convirtiéndolo en otro sonido, en otra técnica completamente nueva que incorporó el bel canto italiano a la música popular norteamericana. Aún así Bing ganaría un concurso radiofónico de barítonos frente a Russ Columbo. Pero volvamos a la década de los treinta y al despegue de Bing Crosby. Además de la utilización del micrófono también fue clave su éxito cinematográfico. Dos títulos: "The big broadcast" (1932) y "Pennies from heaven" (1936). Estas dos películas musicales le catapultaron a una fama mundial sin precedentes en el mundo de la música. En concreto, "Pennies from heaven" (dirigida por Norma Z. McLeod) facilitó que Bing Crosby conociera y compartiera pantalla con uno de sus grandes ídolos de juventud y a partir de entonces,  amigo e inseparable colaborador a lo largo de toda su carrera: Louis Armstrong. Así sonaba "Pennies  from heaven" aquel 1936 en voz de Crosby:

Recordemos que en esta época, Frank Sinatra ya había debutado, aunque de manera amateur, en el mundo de la música y formaba parte del cuarteto The Hoboken four desde los veinte años. Lógico y comprensible, entonces, que Crosby represente para Sinatra un modelo a seguir. Según parece, en 1935 Sinatra se coló en el backstage de un concierto que Bing Crosby ofreció en el Newark club con la intención de saludarle y estuvo un tiempo hablando con él. Este fue el primer encuentro entre los dos artistas, Frank todavía como aficionado. La leyenda cuenta que Frank pronunció estas palabras a su novia Nancy Barbatto, durante el concierto: "Quiero ser como él". Rumores aparte, estoy seguro que, más que su manera de cantar o su voz, Frank Sinatra anhelaba entonces el nivel de vida y la fama que Crosby ostentaba. Teniendo en cuenta que, todo ello, lo había alcanzado a través de la música, a través del canto, condición en la que Frank, ya entonces, se sabía insuperable, resulta fácil afirmar que, en realidad, el italoamericano "quería vivir la vida de Bing". Quizá por ello, apresuró su trayectoria musical y la dirigió a la inevitable carrera en solitario, dejando plantados a los "Hoboken four" en cuanto tuvo ocasión y eso sí, adoptando ciertas costumbres que, en realidad, eran un copia y pega de Bing Crosby como, por ejemplo, el hábito de fumar en pipa.
Foto casera de Frank fumando en pipa (década de los 30)
Bing Crosby popularizó el tabaco en pipa. De hecho la marca de pipas Mastercraft y la marca de tabaco Cremo ayudaron económicamente a impulsar su carrera

En 1939 Frank debuta con la orquesta de Harry James y para entonces, Bing Crosby es una estrella mundial, tanto cinematográfica como radiofónica y sus canciones son las más populares del momento. Concretamente, ese mismo año, rueda tres películas. Su carrera sube como la espuma y durante la Segunda Guerra Mundial participa muy activamente con actuaciones para los soldados en Europa y transmisiones dirigidas a las tropas ganándose el apodo de "der Bingle". Al finalizar la contienda, es nombrado el personaje popular que más ha contribuido a levantar la moral de los soldados. Es la época en que Bing Crosby cosecha el gran éxito de su carrera con su famosa versión de "White Christmas", interpretada en su propio programa radiofónico en 1941  y posteriormente, grabada para la película "Holiday Inn" (1942) Este tema se convierte en la canción más vendida de la historia de la música. Definitivamente, la década de los 40, cuando Frank Sinatra ficha por la orquesta de Tommy Dorsey, es la década de consolidación de Bing Crosby, ya toda una institución en Estados Unidos. En los años cuarenta comienza la serie de "los caminos", comedias que cosechan un gran éxito, con Bob Hope como co-protagonista y también es la década de las fructíferas colaboraciones junto a Louis Arstrong o The Andrews Sisters. En resumen, Bing Crosby está en todas partes. Pero Frank Sinatra, desde la orquesta de Tommy Dorsey, viene empujando con mucha fuerza y un pequeño secreto en su voz que cambiará la historia de la música.

Tommy Dorsey y Frank Sinatra. Vemos aquí al joven Frank con gorra de marinero, otro de los complementos que solía lucir Bing Crosby
Bing Crosby y The Andrews Sisters junto al compositor Irving Berlin
Frank Sinatra rodeado por las hermanas Andrews
Mientras Frank Sinatra apostaba ya en la orquesta de Tommy Dorsey por un timbre de voz más alto y potente que el clásico susurro crooner, un Crosby que ya afrontaba la madurez terminaba por reafirmar su estilo abandonando definitivamente las escalas vocales más altas y sacando partido a las notas más bajas, donde realmente se sentía cómodo y donde nunca tendría comparación. Sus más que fructíferas colaboraciones con las Andrews Sisters o con Louis Armstrong, mostraron una cara desconocida hasta el momento de Bing Crosby: su facilidad para los duetos. Era más que "facilidad". Era una habilidad que parecía innata. Improvisaba con toda naturalidad y se movía como pez en el agua, con una experiencia que aseguraba el éxito. Algunas grabaciones junto a las Andrews realmente son memorables y forman parte de la mejor historia musical del siglo XX. Valga esta muestra: "Don't fence me in"

A este tema podríamos añadir "Pistol packin' Mama", "Ac-cen-tu-ate the positive" o toda la colección de canciones de navidad que grabaron juntos porque, realmente, no tienen desperdicio. Entre tanto Frank Sinatra estaba estrenando una nueva manera de cantar, abandonando poco a poco el lastre crooner. Su voz arrastraba, como si fuera de manera innata, características del bel canto de su Italia materna que otorgaban una pasión y expresividad en su interpretación claves para su rápido éxito. Podemos apreciar este cambio ya en la temprana "Blue skies" de 1941: 
El fulgurante éxito de aquella nueva voz italoamericana hizo temblar los cimientos sobre los que se asentaba la hegemonía musical popular de Crosby. El primer encuentro musical entre ambas estrellas no tardó en producirse y la carrera en solitario de Frank Sinatra tampoco tardó en comenzar.


En siguientes entradas seguiremos repasando la realción profesional entre Bing Crosby y Frank Sinatra, comparando y diferenciando sus estilos. Próxima parada: década de los 50

martes, 13 de junio de 2017

Frank Sinatra at Sanctuary Cove, Brisbane (January 9th 1988)

Frank Sinatra (1988)
Nueve de enero de 1988, Frank Sinatra actúa en el Sanctuary Cove de Australia. Veremos aquí este show inédito, completo. No está dentro de lo mejor que ofreció este Sinatra de avanzada edad en 1988 pero al ser desconocido, resulta más que interesante. De hecho, fue titulado "The ultimate event" Comienza el recital un Sinatra 73 años con unas dubitativas "All of me" y "You make me feel so young" donde el cantante es traicionado por una voz algo ronca,  para continuar, después, acometiendo "For once in my life" y "Summer wind" con ya una mayor seguridad y sin los fallos del comienzo en su voz. El nivel general del concierto es un in crescendo constante. Así, llega una estupenda versión de "Maybe this time".
La quinta canción que disfrutaremos es la excelsa balada "If"con una interesante versión donde Sinatra compensa una voz mermada respecto a épocas anteriores con una maravillosa interpretación. El show debe continuar y lo hace con "You are the sunshine of my life". La canción de Stevie Wonder parece actuar como bálsamo Fierabrás para el cantante que, visiblemente animado, rubrica aquí una de las mejores interpretaciones del concierto terminando con el clásico grito Light my fire!. De nuevo, uno de los temas más interesantes del recital es el saloon song que continúa, la recuperación de la balada "What's new?" (Johnny Burke), procedente del glorioso LP  "Only the onely". La versión termina con una bonita guitarra española, en esta ocasión. 

Continúa la época Capitol en el recital con la inolvidable "Come fly with me" en una versión discreta donde encontramos a un Sinatra juguetón con la letra que, sin embargo, termina espectacular la canción. A continuación el cantante presenta el medley "The gal that got away/It never entered my mind" en una gran versión donde, ahora sí, alcanza su mejor momento del concierto a pesar de los problemas, habituales en este recital, para recordar la letra de las canciones. Llega después uno de los temas que convierten este concierto en algo único. Sinatra canta el tema de Cole Porter, "Easy to love", una canción poco escogida por el cantante para sus conciertos. El recital vuelve al tono de baladas con la preciosa "Bewitched" procedente de la banda sonora de "Pal Joey" en una buena versión con gran final. Regresa el swing al recital australiano con la inigualable "Mack the knife" donde Sinatra disfruta casi por primera vez en el concierto y continúa cómodo, en la misma línea, para interpretar ya el final del concierto: "The lady is a tramp", "My way" y, ya legendario, "Theme from New York, New York" donde consuma una estupenda versión. Vemos ahora el concierto:



Frank Sinatra in Sancturary Cove, Brisband, 9th... por darinfan

lunes, 8 de mayo de 2017

1974 El año del regreso: Light my fire, Frank!

Durante su retirada, Sinatra regresó al estudio para grabar "Ol' blue eyes is back" y "Some nice things I've missed" Aunque esta magnífica fotografía corresponde a las sesiones de un álbum posterior: "She shot me down" (1981)


Ya es mítico el concierto con que Frank Sinatra anunciara su retirada de los escenarios y del negocio musical en 1971 Cualquier aficionado que viera aquel recital albergaría la misma idea en su mente: "¡Está loco! Cantando así, ¿por qué se retira?"  Y es que muchos cantantes de éxito, mucho más jóvenes que él, hubieran dado su brazo derecho por tener esa voz. Efectivamente, se trata de un concierto impecable. Probablemente, el mejor o a la altura de cualquiera de los mejores que ofreció a lo largo de su carrera musical. Sin duda, contiene la mejor versión en directo de "That's life!" o una de las mejores de "I've got you under mu skin". Pero en 1971 por mucho que la revista Life titulara en su portada "Sinatra dice adiós y amén",  nadie podía creer que aquello fuera cierto. No era posible un universo musical sin Frank Sinatra. Probablemente, el propio cantante tampoco lo creyó. Y quizá por ello, no se retiró del todo. Digamos que 1971, simplemente, fue el año de su "ocultación escénica" pero nada más. Porque el travieso de Frank continuó dando conciertos, por ejemplo, en la Casa Blanca o en el Caesars Palace. Así, cuando se anuncia que el concierto en el Madison Square Garden de Nueva YorkThe Main event, en octubre de 1974 es el flamante regreso de Frank Sinatra a los escenarios, se trata más de una maniobra publicitaria pues, como veremos a continuación, nada más lejos de la realidad. 

Como hemos dicho, en abril de 1973 Sinatra actuó en la Casa Blanca. Pero ya en junio de aquel mismo año tenía bien claro su regreso, pues volvió a los estudios de grabación para comenzar las sesiones del álbum Ol' blue eyes is back. Pero el regreso real a los escenarios fue el 25 de enero de 1974 en el ya mítico Caesars Palace de Las Vegas. En aquel concierto dijo que echaba de menos los aplausos del público pero el cantante había actuado entre 1971 y 1974 en diversas ocasiones incluso en el propio Caesars Palace.  Tras ese recital, Sinatra emprende una gira de conciertos en diez ciudades distintas, entre el 11 y el 27 de abril. Y vuelve a los estudios de grabación, en esta ocasión, para grabar el álbum "Some nice things I've missed" donde el cantante convierte a su estilo algunos éxitos del momento como "If" (balada del grupo "Bread", compuesta por David Gates), "Sweet Caroline" (de Neil Diamond) o "Bad, bad Leroy Brown"de Jim Croce. En julio de 1974 comenzará una gira por Extremo Oriente, continuando por Europa y terminando en Australia.  Así que cuando llega octubre, el esperado regreso de Sinatra a los escenarios, podemos decir sin temor al error que, en realidad, es un final de gira apoteósico.
Magnífica fotogra
fía del concierto "The Main event" en el Madison Square Garden de NY

El nulo entendimiento y las continuas disputas entre su nueva novia, Barbara Marx y su madre, Dolly, llegan a un momento tan álgido que la pareja está a punto de la separación. En ese momento, Sinatra se prepara para el Main event, un especial que será grabado en directo para la televisión. A pesar de su experiencia, los especiales en directo para la televisión nunca fueron el formato preferido de Frank y por eso, estaba especialmente nervioso ante el concierto en Nueva York por lo que solicitó a su compañera que, al menos hasta que todo pasara, no abandonara la casa de Palm Spring que, hasta aquel momento, compartían. Barbara se quedó. Como sabemos, a pesar la sonada ruptura a finales de aquel mismo año, todo acabó en matrimonio. Aun con todo, los nervios de Sinatra estaban a flor de piel para el concierto del Madison. Parecía que él mismo se había convencido de que aquello era un regreso. En realidad, era un regreso a su hogar, a Nueva York, la ciudad que le vio nacer. Y en ese caso, podemos entender la presión a la que estaba sometido. Por todo ello, considero, que aunque el Main event es un concierto mítico, por la responsabilidad que supone ese regreso en Nueva York, por la escenografía y por su repercusión mediática, se trata de una de las interpretaciones menos afortunadas de Sinatra en directo, salvando algunas excepciones brillantes como Angel eyes o The lady is a tramp. Evidentemente, una de las más discretas actuaciones de Sinatra sería una de las mejores para cualquier otro cantantePero los nervios afectan visiblemente a la voz del artista durante casi todo el repertorio y se comprueba fácilmente en baladas como Autumn in New York, que además recuperaba para aquella ocasióno en el comienzo de Let me try again donde su voz suena dubitativa. Cualquier espectador acostumbrado a seguir las actuaciones de Frank Sinatra en directo, desde la honestidad y sin estar cegado por las candilejas del Madison, afirmará sin duda que su estado de voz no es el habitual. Pero en 1974 la voz de Sinatra seguía siendo impecable y así se demuestra en algunos conciertos de aquel mismo año, mucho más brillantes que el Main event, por ejemplo, el que tuvo lugar en Japón. No solo se trata de una interpretación impecable en cada tema. En Tokio 1974 vemos a un Sinatra exultante, pletórico, vibrante, potente y a una orquesta rabiosa de swing. Todo ello conforma una de las actuaciones más brillantes de su carrera y es el concierto que hoy traemos hasta aquí. Concretamente veremos dos fragmentos. En primer lugar, el tema de Stevie Wonder, "You are the sunshine of my life", contenido también en el álbum que mencionábamos anteriormente "Some nice things I've missed", en una versión enérgica que Sinatra culminará con el consabido "Light my fire, light my fire!" del LP  Después veremos una asombrosa interpretación del clásico "Don't worry 'bout me", con una explosiva orquesta y también un explosivo Frank. Es curioso que este recital no se haya comercializado oficialmente pues, como hemos dicho, es mucho mejor que el de Nueva York de aquel mismo año. Sí que lo podemos encontrar en versión pirata y de ahí proceden estos vídeos que disfrutaremos a continuación, este Sinatra de 1974 en plena forma. Los más mitómanos podrán encontrar el concierto completo, dirigiéndose al correo franklyjoy22@gmail.com


You Are the Sunshine of my Life - Budokan... por Franklyjoy22
Don't worry 'bout me:


Don' t Worry ' Bout Me por Franklyjoy22
Creo que queda suficientemente claro, con estos dos ejemplos, que Budokan 1974 es incomparable a Madison Sqaure Garden de ese mismo año. Para quien quiera más ejemplos, también puede comprobar una genial I've got the world on a string o en cuestión de baladas, la hermosa If, también incluida en su recién estrenado "Some nice things i've missed". Sobre "You are the sunshine of my life" comentar que Stevie Wonder declaró que Sinatra había superado su versión original. No sé si llega a tanto pero, sin duda, estamos ante la mejor baza de este LP tan desconocido y que tantas veces hemos referido ya aquí. Randy J. Taraborrelli en su conocida y excelsa biografía sobre Frank Sinatra, sin embargo, tacha este álbum de mediocre, diciendo que cualquier versión es peor que la original y aludiendo a la mala calidad de las composiciones de la época como principales culpables de este fracaso. Desde luego no nombra la canción de Stevie Wonder pero sí arremete contra, por ejemplo, "Bad, bad Leroy Brown". Creo que el escritor exagera con ese adjetivo. "Some nice things I've missed" es un LP interesante y desconocido. En él está la maravillosa "If", la divertida "Tie a yellow ribbon 'round the Ole Oak tree", la deliciosa "The summer knows" o el éxito de Neil Diamond "Sweet Caroline", convertido en un trepidante swing. Nos quedamos ahora con la única fotografía conocida de Stevie Wonder, autor de "You are the sunshine of my life", junto a Frank Sinatra. Es una fotografía coral. Coincidieron en el homenaje a Sammy Davis Jr. en 1989 muchos años después de que Frank eligiera la canción para su álbum. Suponemos que encontrarían tiempo para charlar de ello. Era la segunda vez que Frank versionaba a Stevie Wonder pues ya lo había hecho con "For once in my life". Precisamente en Duets II grabaron este tema juntos, con la colaboración de Gladys Knight. 

En la fotografía encontramos a los participantes en el homenaje a Sammy Davis Jr. Frank Sinatra se encuentra al extremo izquierdo y Stevie Wonder al derecho, de blanco. Por supuesto, la fotografía está repleta de estrellas: Whitney Houston, Michael Jackson, Shirley MacLaine, Dean Martin, Eidye Gorme, Steve Lawrence, Mike Tyson, Dionne Warwick, Bill Cosby...

miércoles, 26 de abril de 2017

Sinatra, en el silencio de la noche japonesa

"Sinatra experience" . Todos los que tuvieron el privilegio de asistir a un concierto de Frank Sinatra comentan que se trata de una experiencia vital inolvidable. Hoy lo comprobaremos con una canción procedente del concierto en Japón (1962) y casi lo sentiremos como si estuviéramos entre el público.

En 1937 Cole Porter publicó la canción In the still of the night para la película Rosalie donde era interpretada por Nelson Eddy, versión original que pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, el 16 de octubre de ese mismo año la interpretó la orquesta de Tommy Dorsey y la de Leo Reisman el 25 de diciembre, versiones que contribuyeron a popularizar el tema.  Podemos escucharlo por Dorsey y el vocalista Jack Leonard aquí . A partir de la década de los cuarenta se sucedieron algunas versiones exitosas de In the still of the night, especialmente las de Jo Stafford, Django Reinhardt, Charlie Parker, Perry Como y particularmente, las de Ella Fitzgerald y Doris Day. El mndo tuvo que esperar a 1961 para escuchar esta canción en voz de Frank Sinatra y precisamente el cantante la eligió para  el LP que supuso el debut con su propia discográfica, Reprise: Ring-a-ding-ding. 


Si en aquella primera grabación de 1961, bajo arreglo de Johnny Mandel, la orquestaba ofrecía un swing espectacular, Sinatra la hace brillar, sobretodo, un año más tarde, cuando la incluye en el repertorio de sus conciertos de pequeño formato en que la voz solo es acompañada por un quinteto o un sexteto. De esta manera, la versión de París en 1962 es espectacular. La que vamos a ver hoy es del mismo año, pero del concierto en Japón, perteneciente a la gira benéfica All of God's children. En ella, vemos al Sinatra más exigente, mas "director" y no solo en el aspecto musical como veremos a continuación. Al comienzo de la canción, el cantante pide al quinteto que vuelva a comenzar pues el ritmo adquirido por los músicos no es el adecuado. Para cualquier espectador lo hubiese sido, seguro. Pero no para Sinatra, que parecía exigir la perfección en sus músicos, igual que se exigía a sí mismo. Pero no acaba ahí la cosa. A mitad de canción, en la estrofa musical, el cantante se ocupa del técnico de iluminación al que, desde el escenario, hace señas para que dirija el cañón de luz a los músicos y más concretamente, al saxofonista Harry Klee, que está a punto de ejecutar un brillante solo, clave en esta canción. Sinatra sabe en ese momento, que Klee está especialmente inspirado. Se siente a lo largo de toda la canción. Mientras él canta, el saxo hace de fondo perfecto, jugando con la melodía e improvisando. Por eso, en el solo, todo estalla y nos lleva a un momento, aunque breve, álgido, que hasta el mismo Sinatra agradecederá desde el escenario cuando Klee culmina. ¿Y qué hay de Sinatra? La interpretación vocal es exquisita, Una vez más, como exige particularmente esta canción, hace alarde de su control respiratorio, uniendo las palabras, los versos, sosteniendo las notas hasta el infinito. In the still of the night es un tema que se presta a esta técnica. Aquí también tenemos al Sinatra que estudia minuciosamente cada canción. Con este tema, Porter dibujó una ola. La melodía comienza susurrante, in crecendo llega su explosion máxima justo en el meridiano de la canción, para terminar de nuevo en un susurro, casi en silencio, casi..."En el silencio de la noche" Y Sinatra sabía cómo cantarla:


In The Still Of The Night - Mik. 62 - por Franklyjoy22

En el silencio de la noche  (Traducción)

En el silencio de la noche cuando contemplo mi ventana.
En la luna, en su trayectoria, todos mis pensamientos se extravían en ti
En el silencio de la noche, mientras el mundo yace en el sueño
oh, no puedo contar las veces que pregunto:
¿Me amas como yo te amo?
¿Estarás en mi vida para realizar el sueño?
¿O ese sueño se desvanecerá fuera de mi vista como la luna va desapareciendo al borde de la colina en el silencio, el silencio, el silencio de la noche?

domingo, 16 de abril de 2017

Frank Sinatra sings It had to be you at White House (1982)

Frank Sinatra y Perry Como durante un concierto en la Casa Blanca. Tony Mottola, al fondo (guitarra)
El 25 de marzo de 1982 Perry Como y Frank Sinatra ofrecieron una sesión de jazz en la Casa Blanca con motivo de la visita del Presidente italiano, Alessandro Pertini. El concierto está grabado perfectamente con cámaras de televisión pero su contenido todavía es inaccesible. No obstante, hoy veremos aquí un breve extracto cuyo interés resultará especial pues se trata de Frank Sinatra interpretando en directo "It had to be you", conocidísimo y recurrente estándar compuesto en 1924 por Gus Kahn e Isham Jones que, sin embargo, Sinatra tardaría en grabar. Fue registrado en estudio para su álbum "Trilogy" (1980) y muy pocas veces interpretada en directo. Tenemos ahora la oportunidad de ver una de ellas. Sinatra recupera la entradilla clásica de la canción, que aprovecha también para bromear con Perry Como y acomete después el cuerpo de la canción como la suave balada que concibió para "Trilogy" aunque con un acompañamiento menor en esta ocasión. Ladies & Gentlemen, It had to be you by Frank Sinatra:

"It had to be you" es un clásico de jazz que podemos escuchar en su versión original aquí o en una de las mejores versiones que se han grabado, la de Harry Connick Jr.aquí. La versión de Sinatra para "Trilogy", con arreglos de Billy May, es una balada deliciosa e íntima, donde la voz es acompañada por una trompeta solitaria y lejana que otorga el nocturno toque perfecto para una canción redonda. La orquesta, comedida, también tiene durante el acompañamiento, una esencia sentimental de tiempos pretéritos, que nos remonta precisamente al año de su composición 1924 Remata todo el ambiente el solo de trombón "al estilo Dorsey", en el pasaje de la orquesta. Magnífica esta versión de estudio que podemos escuchar aquí
Otra imagen de Frank Sinatra y Perry Como, esta vez, ensayando antes del concierto.
 Terminaremos esta entrada con la letra traducida de "It had to be you"

"Tuviste que ser tú"

¿Por qué actúo como tú dices? ¿Por qué debo dejarte marchar?
¿Por qué estos suspiros? ¿Por qué no trato de olvidarte?
Aquello que los amantes llaman destino
me mantuvo confiando: "Tengo que esperar"
Y después de todo, no pude enamorarme, hasta que te conocí.

Tuviste que ser tú, tuviste que ser tú.
Deambulé errante pero al final encontré aquella persona
que me hace ser honesto, que me hace sentir triste
y de hecho, contento por estar triste,
pensando en ti.

Otras personas que he visto, no son tan importantes.
Se pueden interesar, tratar de ser las mejores
pero nunca lo consiguen.
Porque nadie me produce tal escalofrío.
Con todos tus inconvenientes, te amo.
Tuviste que ser tú, tan maravillosa.
Tuviste que ser tú.

Una imagen más del concierto de 1982






viernes, 7 de abril de 2017

El Sinatra más solitario


Nunca fue un artista acomodado, Sinatra, quien siempre buscó la innovación, la renovación y fiel a su estilo, reinventó la fórmula, una y otra vez, adaptándose a las nuevas modas musicales, sonando fresco y actual en los años ochenta como en la década de los cincuenta. Era como si todas las décadas que vivió hubieran sido inventadas para él. Quizá por su condición de jugador en los casinos que visitaba, a Sinatra siempre le gustó arriesgar. También en su carrera musical. En la década de los cincuenta, con la compañía Capitol, fue el cantante que inventó los discos conceptuales (casi una década antes que los Beatles), el primero que los popularizó y los convirtió en un producto comercial. Los trabajos conceptuales son aquellos que guardan un mismo tono en todas sus canciones, un mismo estado de ánimo, identificados con un sentimiento igual desde la primera nota hasta la última. Brillaron entre ellos aquellos discos dedicados al blues, al desamor, al "último bar abierto"; songs for losers, las llamaba él; la soledad como leitmotiv: "Only the lonely", "In the wee small hours", "Where are you?", "No one cares", "Close to you" o "Point of no return". Heredero de estos trabajos es uno de los discos que más hemos referenciado en este blog que repasa la vida y la obra de Frank Sinatra. Uno de los LPs que, por insólito, se encuentra entre los más interesantes de su carrera, quizá al mismo nivel que "Watertown". Cada día es más apreciado por el público y en especial por los Sinatrólogos, este título sobre el que volvemos hoy: "A man alone". Recientemente en el blog del amigo Francisco Machuca, quien también ha aportado su colaboración a este espacio, apareció este artículo obre el disco. El siguiente artículo apareció en el número de la revista de la Asociación Aragonesa Amigos del Libro,"Barataria", que podemos descargar aquí.

Sinatra en 1969

 UN HOMBRE SOLITARIO: EL SINATRA MÁS LITERARIO

En una de aquellas numerosas cenas compartidas en Las Vegas, Frank Sinatra y Marilyn Monroe, entre susurros, dedicaban el tiempo a la conversación más que a la comida o la bebida. Uno de los comensales que tuvo el privilegio de sentarse justo en frente de la pareja se levantó al excusado. La presencia de este comensal fue requerida en otra de las mesas del restaurante. “¡Qué suerte has tenido! Sentado justo en frente de Sinatra y Monroe. Lo debes pasar en grande” -le dijeron- “No creáis. Es un aburrimiento. Llevan toda la cena hablando de filosofía” -contestó el comensal- Sirva esta anécdota para aclarar que Sinatra no era solo un cantante excepcional y un buen actor. También fue un gran lector y al igual que Marilyn Monroe, consideraba necesaria la constante formación cultural, inaccesible en sus respectivas adolescencias, por diversas cuestiones. Era el año 1944 cuando el joven Frank Sinatra, hijo del llamado “Frente cultural”, declaraba ante la prensa estar sumergido en la obra de Karl Marx. La imagen proyectada para el gran público, tanto de Sinatra como de Marilyn, poco tenía que ver con la realidad.
Marilyn Monroe observa a Sinatra que, seguramente, dirige su mirada azul a la actriz. Dean Martin aparece en la fotografía, en segundo plano, como un observador

No formaba parte la poesía, sin embargo, de las lecturas preferidas por Sinatra. En diversas ocasiones declaró no entenderla sin música. Para Sinatra, un buen poema debía estar complementado por una adecuada banda sonora y ese texto, debía ser siempre cantado, idea que nos remite inevitablemente al origen griego clásico de la poesía y la música, cuando caminaban juntas, de la mano. Para el cantante, los poemas eran las letras de sus canciones y él, su mejor rapsoda. Porque Sinatra interiorizaba aquellas letras y las sentía como propias. Es por ello que, ante el micrófono, el italoamericano era cantante, pero también actor. Y probablemente, este fuera su secreto para transmitir, sinceramente, cada palabra. Algo insólito sucedió el año 1969 pues, el cantante, en su constante búsqueda de nuevos sonidos y nuevas músicas que actualizaran su repertorio, se encontró con el músico y poeta Rod McKuen, autor entre otras, de la imperecedera oda al paso del tiempo y los amores “Love’s been good to me”. McKuen, reconocido en el mundo de la música más como letrista que como compositor, propuso a Sinatra un proyecto novedoso, moderno y extraño. Un disco dedicado a la soledad y al desamor donde se sucedieran, de manera equitativa, las canciones y los poemas. Poemas estos, compuestos por McKuen, que serían recitados en el estudio por Sinatra. “A man alone” fue el brillante resultado de esta fructífera colaboración.
En el estudio, Frank Sinatra y Rod McKuen. Curioso atuendo el que luce el cantante, seguramente, imbuido todavía por el estilo que había marcado su ya exesposa Mia Farrow, con un collar estilo hippie y un jersey bajo la americana. De hecho, en la fotografía, poeta y cantante parecen haber intercambiado estilos.

Frank Sinatra, en un principio, recibió la idea de McKuen con reticencia pero, a medida que el proyecto tomaba forma, fue creyendo en él. Como se ha dicho anteriormente, el cantante buscaba nuevos sonidos, nuevas músicas. Acababa de grabar el LP “My way” y recientemente había prestado atención al “Something” de George Harrison o al “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, que grabaría en aquel mismo 1969 La inclusión de Don Costa como arreglista de las canciones compuestas por Rod McKuen fue definitiva para que Sinatra diera un paso al frente. Era 19 de marzo de 1969 y el cantante registraba en los estudios Reprise la canción “Love’s been good to me” que, a partir de entonces, incorporaría habitualmente a sus conciertos. El resto de canciones del álbum fueron grabadas al día siguiente, reservando para el 21 de marzo el recitado de los poemas.
Frank Sinatra y Don Costa en el estudio. La inclusión del arreglista en el álbum "A man alone" fue decisiva para que el cantante llevara a cabo el proyecto.

“A man alone” está armado como una historia circular. Los recuerdos de un hombre maduro que repasa los avatares amorosos de su vida y las huellas irreparables que algunos de ellos dejaron, alimentando así una soledad completa pero habitada. Recuerdos-fantasma, no siempre silenciosos, que llenan esa habitación donde una voz herida nos cuenta su versión idealizada de lo sucedido. El leit motiv del LP es el single principal que da nombre al disco y que supone la canción de obertura: “A man alone”. Sigue a este tema, el poema “Night”, recitado dulcemente por Sinatra sobre una composición suave y nocturna de McKuen, adecuadamente arreglada por Costa. “He vivido todo tipo de noches, así que no debería temer a la oscuridad. Pero, por alguna razón, la noche me inquieta”, termina recitando Sinatra. El tercer tema del LP es un blues que respira madrugada y ciudad por sus cuatro costados y se titula “I’ve been to town”. La ciudad nocturna como ofrenda de posibilidades. Pero el final de la noche, el amanecer/principio, como la conclusión: nuevamente, la soledad. “He hecho cosas que nunca pensé hacer”, canta Sinatra. De nuevo acude la versión rapsoda del cantante para recitar “From promise to promise” sobre fondo de guitarra española, con una voz agotada, hastiada de esperar el eco/respuesta que no llega. Culminará esta cara A del LP con dos canciones, “The single man” y la deliciosa “The beautiful stragers”, canción esta última censurada por el franquismo, lo que supuso que el LP apareciera en España mermado, con una canción menos. “The beautiful strangers” está dedicada a los amantes desconocidos que deciden pasar una noche juntos, en una habitación de hotel, para no volver a encontrarse jamás. También comienza con dos canciones la cara B, en los temas “Lonesome cities” y el recordado “Love’s been good to me”, balada otoñal de carretera, de viaje, de recuerdos y huellas pasadas. Seguirá a esta, el poema “Empty is”, con un recitado grave de Sinatra que comienza desprovisto de música, remarcando así la sensación de vacío que ya adelanta el título. Cuando emerge la música, sin embargo, con unos incipientes violines in crescendo, Sinatra comienza a cantar la letra. Es esta la única ocasión en el disco donde se mezcla el poema recitado con la canción y por ello, resulta uno de los temas más interesantes e insólitos en la carrera del cantante. Continúa el repertorio con dos poemas, “Out beyond the window”, donde imaginamos al poeta/rapsoda asomado a una ventana para ver la vida pasar, y el maravilloso “Some traveling music”, con un fondo musical a ritmo de blues y un recitado de Sinatra sobre el replicante saxo alto que lleva la melodía compuesta por McKuen. Concluye este LP, cerrando el círculo con la repetición del estribillo de la canción inaugural, “A man alone”

En consecuencia, tenemos en el LP “A man alone” al Sinatra más literario que, por primera y única vez, recita ante un micrófono poemas escritos especialmente para él, como reconocería posteriormente en una entrevista el poeta Rod McKuen (“Primero fue la voz. Después, el poema” -diría-) Un disco único en su extensa discografía y por ello, de máximo interés. El cantante que vemos aquí es introspectivo y reflexivo, una versión de Sinatra muy desconocida para el gran público. Reforzando el carácter literario del LP, Rod McKuen incluiría en la contraportada de su primera edición un extensísimo poema dedicado a Frank Sinatra. Merece la pena su detenida revisión.
Love's been good to me:


FRANK SINATRA - Love's been good to me por samba56
Dejamos ahora con un conocido medley de un show televisivo grabado en 1969 En él, Sinatra incorpora el poema "Out beyond the window" y la canción "A man alone" a algunos temas clásicos:


Frank Sinatra - A Man Alone por JuliannKeener