jueves, 4 de septiembre de 2014

Frank Sinatra & Lauren Bacall: Goodbye Betty


Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Frank Sinatra circa 1956
Reanudamos la actividad de este blog, en septiembre, mes particular de Frank Sinatra (September of my years, September song, September in the rain, It was a very good year...) y lo hacemos, como no podía ser de otra manera, rindiendo nuestro particular homenaje y despidiendo a la última estrella dorada de Holywood que se apagó el pasado 12 de agosto, Betty Joan Weinstein Perske, más conocida como Lauren Bacall, una de las actrices más recordadas de la más grande época del cine y una de las mujeres más importantes en la vida de Frank Sinatra.

El año 1945 Frank Sinatra comenzó a frecuentar los círculos hollywoodienses y fue entonces cuando conectó desde el primer momento con Humphrey Bogart y su jóven esposa Lauren Bacall con quienes compartía la defensa de la libertad y los derechos, así como la lucha contra el macarthismo. Pero fue la segunda mitad de la década de los cincuenta cuando en el lujoso residencial de Holmby Hills, de Los Angeles, coincidieron como vecinos los Bogart y los Sinatra. En unas semanas la amistad y la convivencia vecinal se extrapoló a otros ámbitos y derivó en juergas hasta altas horas de la madrugada y a la postre, en la creación del mítico Rat Pack, con la ya famosa frase de Lauren Bacall "¡parecéis ratas borrachas!", al ver el estado de embriaguez en que llegaban su marido (Bogart) y Frank Sinatra. Normalmente, las reuniones se celebraban en casa de los Bogart y terminaban cuando ya amanecía. De aquella primera pandilla de las ratas formaban parte Judy Garland, Sid Luft, David Niven, Hjordis, Sammy David Jr., Peter Lawford, Dean Martin, Frank Sinatra, Lauren Bacall y por supuesto, el jefe de la banda, Humphrey Bogart. Sus reuniones consistían en beber, ir de parranda y meterse juntos en líos. Pero había algo más. El Rat Pack odiaba a los conservadores, se ensañaba con el pretencioso y estaba del lado de todo aquello que fuera políticamente incorrecto. En una ocasión, Humphrey Bogart dijo: "Sólo nos admiramos a nosotros mismos y los demás nos importan un carajo" Y en esta época también surgió la atracción que Lauren Bacall ejercía sobre Frank Sinatra. No obstante, el cantante sabía que era la esposa de su mejor amigo y que por tanto, nada debía ocurrir entre ellos. 

En febrero de 1956 los médicos diagnosticaron un cáncer de esófago a Humphrey Bogart y le restaba menos de un año de vida. Frank dedicó toda su atención en el que era uno de sus amigos más cercanos y especiales. Fue constante, leal e intentaba animarle para que siguiera el tratamiento. Pero el último y agónico año de vida de Bogie afectó de manera crucial en su vida sexual y en la relación con la mujer que hasta entonces había sido el centro de su vida. Lauren Bacall encontró en Sinatra un hombro sobre el que llorar, una comprensión que fue mutua ya que, si ella buscaba consuelo por la desesperación que le causaba ver que su marido se apagaba cada día más, el cantante seguía dolido tras su tormentosa experiencia con Ava Gardner. Lauren Bacall ejerció de amiga confidente y definió muy bien este periodo hablando sobre Frank Sinatra: "Cuando está con una mujer, realmente la adora, pero pobre de ella si se traga el cuento del niño desvalido. A primera vista, se diría que busca tu amparo, pero lo que realmente pretende es convertirse en tu amo y señor"

No se puede asegurar cuántas semanas aguantaron, o cuántos días, antes de que esa amistad confidencial se convirtiera en una incipiente historia de amor pero lo cierto es que en 1956, tras descartar definitivamente a Judy Garland (esta lepropuso matrimonio pero el cantante no aguantaba que estuviera drogándose cada día y para él, ella era solo una más de sus amantes) Frank se centró definitivamente en su amiga Lauren (Betty, como solía llamarle) y más bien por consuelo, comenzaron un discreto idilio incluso cuando Bogart todavía estaba vivo. Desde hacía tiempo Bogie había sospechado la atracción manifiesta que Frank sentía hacia su esposa pero también estaba seguro de la amistad del cantante y de que el asunto nunca llegaría a nada. Pero cuando Bogart cayó enfermo, comprendió que ya no podía hacer nada para impedir lo inevitable. Según Bacall, "Bogart se sentía celoso de Frank, en parte porque sabía que me encantaba su compañía, en parte porque creía que Frank estaba enamorado de mí y también porque nuestra vida sexual, que siempre había sido muy satisfactoria, se vino a bajo a raíz de su enfermedad". Aunque lleno de sospechas, Bogie ni siquera se molestó en indagar y la discreción de la pareja facilitó que nunca se enterara del romance.

Parece ser, sin embargo, que hablar de traición por parte de Frank Sinatra y de abandono por parte de Lauren Bacall, sería simplificar demasiado los hechos. Quedaba claro que los tres habían llegado a tener una estrecha relación de amistad, y que tanto Bacall como Sinatra sufrían el continuo e imparable deterioro de Bogart. Según Ethel Anniston, asistenta de Lauren Bacall, "los unió el dolor, el sufrimiento y la angustia producidos por la enfermedad del señor Bogart" Bacall declaró que "no podía concebir la idea de que Bogie dejara de existir" y parece probable que las sesiones de radioterapia, el sufirmiento atroz y la inexorable degradación física del hombre de su vida eran demasiado para ella y que en soledad, no hubiera podido superar aquel trance. 
En sendas fotografías aparecen Lauren Bacall, Frank Sinatra y Kim Novak, la tercera en discordia.
Según  las personas más allegadas a la actriz, Lauren Bacall nunca dejó de amar a Bogart ni dejó de considerarle el hombre de su vida, a pesar de su relación con Frank Sinatra. Por su parte, Frank, mientras consolaba a  Lauren Bacall seguía viéndose con su amante Kim Novak, con la que guardaba una bonita relación desde que coincidieron en El hombre del brazo de oro (1955) reforzada durante el rodaje de Pal Joey (1957) Pero el 14 de enero de 1957 murió Humphrey Bogart.


Lauren Bacall y Frank Sinatra siguieron su relación amorosa y terminaron por hacerla pública. Acudían juntos a estrenos cinematográficos, cenas y actos oficiales de Hollywood. Lauren Bacall se enamoró perdidamente de Frank Sinatra mientras que él se mostraba algo más inseguro. Pero en definitiva, ella estaba allí y Ava no. También el cantante terminó por enamorarse de Bacall o al menos, se dejó querer y se intentó convencer de que ella era justo lo que le convenía, que Ava Gardner ya era historia. El once de marzo de 1958 Frank Sinatra pidió matrimonio a Lauren Bacall, año y medio después de formalizar su divorcio con Ava y un año y tres meses después del fallecimiento de Bogart. Lauren Bacall comenzó a firmar autógrafos como Betty Sinatra, por cierto, autógrafos muy cotizados y que ahora se cotizan a la altísima. Estaba encantada con la decisión del cantante y por supuesto, aceptó su petición. El 12 de marzo, un día después de formalizar el compromiso, Frank Sinatra partió a Miami y Lauren Bacall asistió a una fiesta organizada por Zsa Zsa Gabor. En aquella fiesta había periodistas, la columnista Louella Parsons y el asistente de Bacall, Swifty Lazar. Realmente fue una tontería lo que provocó que todo se fuera al traste. Louella preguntó insistentemente si realmente Frank y ella iban a casarse. Bacall se retiró al tocador sin dar ninguna respuesta.  Pero fue el propio Lazar quein confirmó el compromiso y a la mañana siguiente la columna de Parsons rezaba "Lauren Bacall admitió finalmente que Sinatra le había propuesto matrimonio. Estaba radiante de felicidad"

Y Frank Sinatra se enfadó, como era de esperar y como, de hecho, esperaba la propia Lauren Bacall. Habían acordado no hacer pública la noticia en los medios todavía y Sinatra sintió que le había traicionado. Ella le estuvo llamando durante varios días y el día que Frank cogió el teléfono fue para decirle que el hotel estaba rodeado de periodistas, que no podía salir de la habitación y que debían separarse durante un tiempo, cancelando varios actos y viajes que tenían planeados. Bacall reconoció posteriormente que en aquella época tenía una gran dependencia de Frank y probablemente el cantante aprovechó la circunstancia para enfriar una relación de la que no estaba muy convencido. Lo peor que hizo Sinatra es no aclararle nunca la situación a Bacall. Este comenzó una serie de conciertos en Las Vegas y no volvió a llamar nunca más a la actriz. Y así terminó ese fugaz tiempo en el que una de las más reconocidas actrices de Hollywood estuvo prometida con un cantante que, en aquella época, ya avistaba la cima de su carrera. La actuación de Sinatra fue en este caso justamente criticada por los medios e incluso por algunos de sus amigos más cercanos, como Dean Martin quien por aquellos días declaró "No vuelvan a decir mi nombre en la misma frase que el nombre de ese personaje". Pero muy pronto, los dos cantante italoamericanos se reconciliarían. Y Lauren Bacall seguiría con su carrera consolidada, realizando más películas y mejores interpretaciones porque, probablemente, la neoyorquina Betty, siempre será la esposa de Humphrey Bogart, el hombre de su vida, y Frank Sinatra, solo una sombra en el camino, un buen amigo, tanto para ella como lo fue pora Bogie

Pero para despedir a Lauren Bacall, ya que ahora se ha reunido con Bogart y con Sinatra donde quiera que estén, quiero hacerlo con una de esas pocas veces que la escuchamos cantar. Este caso es el tema How little we know, con Hoagy Carmichael al piano, en una escena de su debut cinematográfico con tan solo diecinueve años, To have and have not (1944) En esta escena ya saltaban chispas entre Bogart y Bacall y de paso, de esta manera, rendimos homenaje a una pareja cinematográfica que ya, por si sola, merecería todo un blog dedicado.

4 comentarios:

  1. ¡Hola Marcos! Me satisface muchísimo participar en este maravilloso blog, delicioso alimento para los que vivimos la pasión/admiración/fascinación por Sinatra. Pero como llevo poco tiempo subido a este tren, quería hacerte un par de preguntas de neófito, aun alejándome del emocionante tema que tratas en esta entrada. Son éstas: ¿cuál es el origen del apelativo "Chairman of the board?, y también: ¿por qué algunos posters de Sinatra incluyen la leyenda: "Confidence is king"?
    Muchas, muchas gracias por tu inestimable trabajo; gracias por el "swing" que aportas a nuestras vidas.

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  2. Hola José Antonio, bienvenido y gracias por subirte a este tren. Agradezco también tus palabras. Para buscar la explicación al apelativo de "The Chairman of the board", que se traduce como "El Jefe del negocio (o del negociado)", nos tenemos que remitir a la época del Rat Pack y subirnos al escenario donde Dean Martin, Sammy Davis Jr y el propio Sinatra contaban chistes de todo tipo. En el escenario solían utilizar motes y el de Sinatra era efectivamente "The chairman of the board" precisamente porque, además de ser el líder del Rat Pack, era dueño de una buena parte del complejo donde solían actuar, el Sands de Las Vegas, además de tener una importante participación en las ganancias del Casino. De hecho, Frank salía al escenario y solía bromear diciéndole al público del Sands "¡Vaya! ¡Cuánta gente hay en mi habitación!" Así que empezaron a llamrle "El jefe del negocio" y con ese mote se quedó para la posteridad. La segunda cuestión es simplemente una frase extraída para un póster que, según parece, se ha puesto de moda por la red. Frank Sinatra ha sido el símbolo de muchas cosas pero una de sus imagenes es la de un tipo que está seguro de sí mismo y de todo lo que hace, aunque sea políticamente incorrecto. Así que para promocionar esa imagen han puesto la frase "La confianza en uno mismo es el rey o es lo mejor" (que ni siquiera es una frase suya) y la familia Sinatra sigue llenando sus bolsillos con la imagen de Papá. Muchas gracias por pasar y un abrazo, José Antonio.

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  3. Tanto explicas de esta historia (de la que sólo sabía que Lauren Bacall llegó a referirse a sí misma como Betty Sinatra, tan cerrado creía ya ese matrimonio) que incluso me has hecho saber más de lo que me hubiera gustado: que su idilio comenzó con Bogart aún vivo. Feo por parte de Bacall, pero peor por parte de Frank: la amistad es sagrada, más si el otro es nada menos que The Master Rat... Pero cómo juzgar a gente como esta, que juega en las ligas superiores de las relaciones humanas. Estupendo tu regreso. Un abrazo.

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    1. Es feo, desde luego. Y no es defendible la actitud de ambos. Como dices, jugaban en otra liga. Pero me queda la duda de si realmente Bogart no supo nada. Yo, francamente, espero que no fuera así, por su bien. Humphrey no lo merecía. En cualquier caos, ahora todos juntos, donde quiera que estén, se han debido de ajustar las cuentas. Gracias Juan. Un fuerte abrazo.

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